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Victoria Szpunberg: "'Permagel' tiene mucha fuerza poética, y una oralidad muy potente"

La dramaturga dirige a Maria Rodríguez Soto en la adaptación teatral de la novela de Eva Baltasar, en el Texas hasta el 28 de junio

Andreu Gomila
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Andreu Gomila
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Equip de 'Permagel'
Espai Texas | Equip de 'Permagel'
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Eva Baltasar, Victoria Szpunberg y Maria Rodríguez Soto son las tres estrellas de Permagel que podemos ver hasta el 28 de junio en el Texas. La primera es la autora de la novela, un éxito tanto en casa como fuera. La segunda es quien la ha adaptado al teatro y la dirige. Y Rodríguez Soto es quien le dará vida. El proyecto de llevar Permagel al teatro es uno de los más estimulantes de la temporada. Las tres hablan de ello, más allá del teatro, sobre la obra de Baltasar. 

Victoria, siempre has dicho que aceptaste este proyecto con la condición de disponer de Maria Rodríguez Soto como actriz. ¿Por qué?

Victoria Szpunberg: Es una actriz que me gusta muchísimo. Trabajamos juntas en una de mis primeras obras. Y, cuando Anna Rosa Cisquella me hizo el encargo de adaptar Permagel y empezamos a trabajarla con Albert Pijuan, tuvimos claro que era un monólogo y que dependeríamos de una actriz. Eso es mucha responsabilidad porque se trata de una actriz que tiene que sostener un texto que mezcla muchos tipos de discursos: el relato, el drama, la ironía, la distancia... Necesitaba una actriz muy inteligente, muy técnica para poder hacer todo esto y con mucha fuerza... Vi La casa en flames con mi hija y justo me habían hecho la propuesta, y justo cuando apareció Maria en la película, dije: sí, y lo haré con ella.

Y tú, Maria, cuando te propusieron esta obra, ¿qué pensaste?

Maria Rodríguez Soto: Aún no había leído la novela, pero había oído hablar muchísimo de ella. Me llamó primero Victoria y me hizo mucha ilusión porque tenía muchas ganas de volver a trabajar con ella. Creo que La marca preferida de las hermanas Clausman fue muy importante para las dos. Estaba muy abierta a trabajar con ella. Me dije: pues leo Permagel y os digo algo. Y lo hice y dije: adelante. Pudimos cuadrar las fechas. Era muy motivador para mí poder hacer un monólogo, yo sola, en una sala de proximidad, donde tenía muchas ganas de volver a estar.

'Permagel'
Foto: Sílvia Poch'Permagel'

En una sala a dos bandas...

V.S.: Las dos bandas son siempre un reto, y con un monólogo aún más. Pero ahora nos favorece mucho. Lo hemos jugado con mucha libertad y de una manera muy lúdica.

Eva, ¿qué esperas de la puesta en escena de un libro que escribiste hace diez años?

Eva Baltasar: Espero que me sorprenda, espero que me enseñe cosas no tanto del libro, sino de la protagonista, que yo no he sabido ver y que están ahí. Y que ellas seguro que han visto.

¿Habéis trabajado juntas?

E.B.: No, me he quedado al margen. El día del estreno iré virgen, como una espectadora más. Me hace mucha ilusión.

Creo que el personaje que haces, Maria, no se parece en nada a lo que has hecho en teatro. ¿Es así?

M.R.S.: No se parece a nada. Es un personaje que está ahí, latente todo el tiempo, pero hay otros personajes, es la misma actriz o performer, como le hemos llamado nosotros, y hay algo que sobrepasa a la actriz y que es el relato. Ha sido una manera de trabajar que no es nueva, pero que tiene mucho sentido común y mucha verdad, está muy en contacto conmigo. Tengo la sensación de que entro en un escenario, que explico una historia, mi historia. Hemos ido a buscar la sencillez absoluta.  

Si me preguntas de qué va, me decía, diré que va de una tía que tiene problemas

¿Qué le pasa a la protagonista de Permagel?

V.S.: El regidor, el primer día que vino, vio un pase y, al acabar, le pregunté qué le había parecido. Tiene muchos problemas, esta chica, me dijo. Por eso la hacemos en el teatro, porque hay conflicto. Si me preguntas de qué va, me decía, diré que va de una tía que tiene problemas.

E.B.: Maravilloso.

V.S.: Es un personaje que no encaja en el sistema social ni en el sistema más micro, que es su familia. Hay un retrato muy potente de las mujeres de una familia. Y esta persona que no tiene nombre, pero que nosotros llamamos la Permi, no encaja desde una mirada muy lúcida y a la vez muy poco épica. No es una revolucionaria, no es una heroína. Es una mujer que no puede más, es una persona discreta. Eso es una combinación muy interesante que puede hacer que mucha gente se sienta identificada. Esa gente que lo manda todo a la mierda y no tiene el protagonismo ni el lugar donde rebelarse. La protagonista de Permagel es una mujer que no encaja en el mundo, en la sociedad, en la ciudad donde vive, ni en su familia.

M.R.S.: He visto a una mujer que está encarcelada en sus pensamientos y en su cabeza. El motor de la vida o el impulso está muy sesgado por estos pensamientos y, entonces, le resulta muy difícil accionar cualquier cosa.

El 'permagel' es esa capa permanentemente congelada que tiene la protagonista encima

E.B.: Para hacer referencia al título, el permagel es esa capa permanentemente congelada que tiene la protagonista encima. La aísla y a la vez la protege de ese mundo exterior que ella percibe como agresivo. Y, sin embargo, es una mujer que sabe disfrutar. También encuentra pequeños placeres, muy solitarios, muy individuales.

Este primer personaje, de tu primera novela, ¿de qué manera ha marcado al resto de tus personajes?

E.B.: Te diría que el personaje no me ha marcado, sino que es el tipo de personaje que me interesa. Todos mis personajes femeninos tienen algo en común: mujeres que se sienten muy a gusto en soledad, que tienen mucho diálogo interno, una cierta monstruosidad por momentos... Son los personajes que me interesan como lectora y, como escritora, aún más, porque tienen que acompañarme durante meses y meses de trabajo. Este libro me permitió poder dedicarme íntegramente a la escritura, una bendición absoluta. 

'Permagel'
Foto: Sílvia Poch'Permagel'

¿Habías pensado alguna vez que Permagel podía cambiar de medio?

E.B.: No, nunca. Hasta el día que me lo dijeron y me hizo mucha ilusión.

Siempre dices que el teatro no es lo tuyo.

E.B.: Yo crecí encerrada en una casa. Hay muy pocos diálogos en mis novelas porque no sé dialogar mucho. No es que no me guste el teatro, pero tengo la sensación de que la vida es muy corta, y hay cosas que me gustan muchísimo, lo que excluye otras que también me podrían haber gustado mucho. Ni estoy en las redes sociales, ni voy al teatro, ni escucho música, ni veo series. Porque prefiero estar leyendo, prefiero estar escribiendo, estar con la gente que quiero. Y pasan los días y no encuentro el momento para hacer otra cosa.

Quizá ahora empiezo a adaptar novelas y entro en contradicción absoluta con lo que he dicho hasta ahora

Victoria, Permagel también parece una obra muy diferente a las que has escrito tú como autora. ¿Ha sido un reto?

V.S.: Sí, porque lo que normalmente me gusta es escribir yo las obras que hago. Y dirigir lo que yo he escrito, no lo que ha escrito otra persona. Cuando ella dice que tenemos poco tiempo, ahora estaba pensando que yo leo poca literatura contemporánea por eso mismo. Intento leer muchos clásicos, cosas seguras. Y entre que no leo mucha literatura contemporánea y no estoy muy acostumbrada a adaptar novelas al teatro, cuando Anna Rosa Cisquella me hizo el encargo, no había leído a Eva. Pero Anna Guitart hizo un artículo comparando el personaje de L'imperatiu categòric con el de Ocàs i fascinació. Entonces me llamó la atención. Primero leí Ocàs i fascinació y me encantó. ¿Por qué no hacemos esta?, pregunté. Me insistió en que leyera Permagel. Reiteré mi interés en Ocàs i fascinació porque conectaba más. Pero es verdad que Permagel tiene mucha fuerza poética, y una oralidad muy potente, aunque la trama no sea su punto fuerte. Por eso hemos hecho un cambio que favorece la puesta en escena. Lo he disfrutado mucho... Y quizá ahora empiezo a adaptar novelas y entro en contradicción absoluta con lo que he dicho hasta ahora.

No hay muchos equipos teatrales donde manden las chicas.

V.S.: Debería ser más normal. Ahora hay muchas mujeres que están escribiendo, dirigiendo. De mi generación hay menos, pero hay muchas más jóvenes. Tengo que decir que mi equipo es muy masculino. Albert Pijuan es mi socio, siempre trabajo con él y hemos hecho la adaptación juntos. Mi técnico de sonido es Lucas Ariel. El ayudante de dirección es Iban Beltran. Esta vez hemos trabajado con una escenógrafa brillante, Paula González. El equipo de producción también está formado por mujeres.

M.R.S.: Es uno de los proyectos donde me he sentido más acompañada por mujeres. Tengo que decir que es un lujo. Se trabaja desde una empatía... Todo el mundo sabe cuál es la jerarquía, pero no hace falta marcarla.

No te pierdas la lista de las obras recomendadas que hay en cartel ahora mismo.  

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