Una impresora caída del cielo perturba la paz de nuestros antepasados y, como una caja de Pandora anacrónica, desencadena los males con los que los cinco intérpretes de Peeping Tom tendrán que lidiar. Son solo cinco hombres sobre el escenario (Simon Bus, Seungwoo Park, Charlie Skuy, Boston Gallacher y Balder Hansen) que se estrenan con la compañía de danza belga en un montaje que pone en el centro la batalla de la humanidad contra la máquina, contra la tecnología, contra lo que ella misma es capaz de crear. Y, por lo tanto, de destruir.
‘Chroniques’ es un viaje en el tiempo fragmentado, construido a base de escenas que funcionan como recuerdos –son mucho más sensoriales que narrativos, es un montaje sin texto– y hacen pensar que los humanos llevamos miles de años luchando contra una misma cosa que muta en formas diferentes. Y la cosa en cuestión no es otra que la manera que tenemos de transformar nuestra inteligencia en una tecnología que debería facilitarnos la vida pero que, a menudo, termina siendo terrorífica.















