Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés.
Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente.















