'El firmament'
Foto: David Ruano / TNC | 'El firmament'
Foto: David Ruano / TNC

Las obras de teatro recomendadas de la cartelera de Barcelona

Seleccionamos las mejores representaciones de teatro, danza y comedia que hay actualmente en la cartelera de Barcelona

Andreu Gomila
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Desde espectáculos más pequeños a grandes producciones, de monólogos a musicales alucinantes... La cartelera de teatro de Barcelona es potente y ofrece shows para todo tipo de público. Si te preguntas cuáles son las mejores obras que se pueden ver en nuestros escenarios, hemos hecho una selección de las piezas que no hay que perderse de ninguna de las maneras. Tampoco te pierdas los mejores musicales y las mejores obras de teatro infantil en Barcelona.

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Las mejores obras de la cartelera de Barcelona

  • Fort Pienc
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Mientras el mundo se prepara para ver el cometa Halley, doce mujeres deben decidir si Sança está embarazada, cosa que le ahorraría la horca por el asesinato de una criatura. Encerradas en una habitación, con la única presencia de un hombre que no puede abrir la boca y con la multitud afuera que espera ansiosa ver el cuerpo colgado de la acusada, la presión sobre el jurado es grande. La británica Lucy Kirkwood hace que la maquinaria patriarcal se exprese a través de las mujeres, las cuales, no todas, darán vida a tópicos, suspicacias y clichés.

Estamos en 1759, en la Cataluña rural, y no en Suffolk, Inglaterra, que es donde Kirkwood situó El firmament. La directora y traductora Gara Roda ha decidido este cambio, por lo que los personajes no se llaman Sally, Lizzy o Charlotte, sino Sança (Anna Castells), Bet (Sílvia Abril) o Carlota (Teresa Vallicrosa). Una modificación que no afecta al fondo de la cuestión, pero sí a más de un aspecto accesorio. Y quizá por eso Roda plantea la función como si estuviera versionando a Guimerà y el juego de Kirkwood con el presente, cuando nos viene a decir que todo lo que pasaba en el siglo XVIII no ha desaparecido del todo, queda algo descafeinado, especialmente en un momento climático cuando sustituye el Manic monday de The Bangles por No es serio este cementerio de Mecano. El resultado es estético y funciona, pero la razón del momento musical es totalmente diferente.

  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Es difícil salir del teatro cambiado, con un estado de ánimo diferente con el que has entrado, y poder decir, además, que te has divertido como hacía tiempo que no te pasaba. Que has visto tres intérpretes excelentes que se lo pasan pipa haciendo la función y que saben cómo transmitirlo al público. Que has descubierto una directora (Andrea Jiménez) que ha encajado con tres tarambanas y los ha hecho volar muy alto. Que has disfrutado de un texto irreverente (de Victoria Szpunberg), que sabe jugársela y que hace dianas todo el rato. Y que mañana, si pudieras, no dudarías en volver.

'Mal de coraçon' parece la típica obra de bar, con un hombre a quien acaba de abandonar el amor de su vida (Pau Vinyals), un filósofo borracho (Pol López) y una camarera-cuidadora que quiere ser actriz (Júlia Barceló). Nada nuevo bajo el sol. Dos payasos y un augusto. Pero la introducción de la figura de Santa Teresa, y su obra, lo trastoca todo, hace que la pieza entre en un camino que no sabes por donde saldrá, a veces luminoso, a veces oscuro y tortuoso. Se convierte en un interrogante a resolver, un motor alterno que alimenta la escena. ¡Y cómo superan todos el reto! Porque el camino acaba en una fiesta.

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  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Cuando Marcel llega a casa de Clara, su mejor amiga de la adolescencia, hace años que no la ve. Ella celebra su cumpleaños y está arriba con los amigos. Él, sin embargo, tarda en subir. Y se entretiene en la habitación de ella mirando un corcho lleno de fotografías. Donde él no está. Han pasado los años y han pasado muchas cosas. Ya no son jóvenes-jóvenes y la realidad a menudo tiene poco que ver con el deseo del pasado.

Cesc Colomina ha escrito una obra tierna y viva sobre el descubrimiento del amor y el paso del tiempo, sobre lo que quisimos ser y lo que somos. Su protagonista está encarnado por un Roc Bernadí que interpreta todos los papeles de esta pieza que es como un susurro (no es exactamente un monólogo, ya que hay nada menos que media docena de personajes, sino una obra para un solo intérprete). El actor mira al público en todo momento, buscando la complicidad de los espectadores, que pasan buena parte de la función con las luces de platea encendidas. Nos habla a nosotros.

  • Fort Pienc
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Convertir las tragedias tebanas de Sófocles (Edipo rey, Edipo en Colono y Antígona) en un montaje de dos horas y pico con personalidad, sin sobreentendidos, con dinamismo, sin que todo parezca demasiado rápido, como ha hecho Ferran Dordal es una proeza. El público no tiene la sensación de ver tres obras, sino una sola. El clásico ateniense ya las escribió siguiendo un hilo temporal, que comienza con el pueblo rogando para que Edipo libre a Tebas de la peste y termina con Creonte descubriendo los cuerpos muertos de Antígona y de su hijo Hemón. En medio, una gran historia.

Carlota Subirós se ha apropiado de el paisaje desértico de las afueras de Atenas (Colono) para centrar su pieza. Un espacio inmenso, salpicado con cuatro matorrales, por donde hace circular a sus personajes durante la función. Solo en lo que podríamos considerar el primer acto, el que corresponde a Edipo rey, sucede ante el desierto, en lo que representa el palacio del soberano de Tebes, aunque ya nos lo deja ver a través de un gran ventanal. Subirós dirige a la decena larga de actores y actrices de manera convincente, con un corte clasicista que hacía tiempo que no le veíamos. Pero tiene un problema.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

No era fácil llevar Permagel a escena con una forma que fuese teatral. Victoria Szpunberg y Albert Pijuan podrían haber tirado por el camino más corto y hacer como la autora, Eva Baltasar, y empezar por el preludio del final y seguir la prosa hasta el capítulo de cierre. Pero afortunadamente se han complicado la vida y han deshecho la novela para rehacerla, para darle la vuelta, con añadidos de presentación de los personajes y una línea temporal clara. Para, en definitiva, transformar un artefacto literario en un artefacto teatral.

Maria Rodríguez Soto asume el reto de encarnar a esta mujer a punto de cumplir los 40, lesbiana, solitaria, con instintos suicidas, tía, hermana e hija. Tampoco es nada sencillo meterse en esta piel, dentro de este mundo, y salir victoriosa. ¿Cómo se interpreta a alguien que quiere matarse, que no soporta a la familia, que no encaja, pero que adora a la sobrina? ¿Cómo se mantiene la mirada, la respiración, cuando te pintas una raya en el brazo por donde querrías que pasara la cuchilla de afeitar? ¿Cuando escarneces a madre y hermana?

  • Musical
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

'Ànima' podía haberse desarrollado como todos los musicales de época, con príncipes azules, bellas durmientes, un sesgo de género maloliente y todo el azúcar que quisierais. Y, de hecho, el musical que ha estrenado el TNC, ambientado en los años 30 del siglo pasado, en EEUU, parece que tiene que ir por ahí. Porque tenemos a nuestra protagonista, Greta (Paula Malia), que se va de su pueblo para probar suerte en Hollywood, y dejar atrás la pobreza y una vida planificada. ¿La salvará un hombre caritativo? No, una historia creada en el 2024 no puede ser como 'Cantando bajo la lluvia'.

Y eso que tenemos todo el universo Disney por delante, el del nacimiento del imperio, el de la creación de 'Blancanieves', el primer largometraje animado y en color de la historia. El sueño de Greta es trabajar para el gran Walter (Oriol Burés). No lo conseguirá a la primera, como ya podíamos esperar. El argumento, sin embargo, irá adquiriendo toques de comedia de enredos, más allá de la historia de formación y superación de una mujer que lo tiene todo en contra. E incluso reiremos. En esta complejidad se encuentra el punto a favor de 'Ànima'. Y una dirección escénica de Gara Roda que sabe sacarle jugo a un giratorio capaz de transformar la escena en pocos instantes.

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  • Dreta de l'Eixample
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Lorca, el hombre, es una metáfora triste de lo que es España. Nacido en 1898 y asesinado en 1936, entre la gran derrota colonial y la guerra más cruel. El autor es, seguramente, el mejor y más influyente del siglo XX al sur de los Pirineos y es el único de su estirpe en Europa, la de los genios, de la que debemos estar orgulloso, cuyos huesos permanecen todavía enterrados en una cuneta. Acercarse a su figura, a lo que fue, siempre es problemático. Y Juan Diego Botto lo sabía.

Pero después de ver 'Una noche sin luna' podemos afirmar que nunca nadie, al menos en lo que llevamos de siglo XXI, se había aproximado al Lorca hombre con el tacto, la soltura, el conocimiento y el saber estar del actor. Porque esta obra es una lección de interpretación bestial, de cómo un ser humano se transforma en otro y nos deja boquiabiertos desde el minuto 1 al minuto 105, a esa hora y tres cuartos en que Botto camina hacia Lorca y Lorca pasa a la piel de Botto y de cada uno de los espectadores.

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