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14 edificios que debes visitar en el 48H Open House BCN 2026

El 24 y 25 de octubre tenéis una cita con la arquitectura, con visitas guiadas a 200 espacios de la ciudad y alrededores

Rita Roig
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Barcelona está llena de fachadas singulares y reconocibles. Pero, ¿Cómo es el interior de sus edificios icónicos? No hay duda de que nos gusta la arquitectura, por eso celebramos la nueva edición del 48H Open House Barcelona, que te abre las puertas de casi 200 inmuebles que descubras las casas particulares, las oficinas y las joyas arquitectónicas desconocidas de la ciudad. ¡Tendrás 48 horas para disfrutar de visitas guiadas gratuitas de la mano de arquitectos profesionales! Nosotros ya hemos decidido qué espacios queremos explorar por dentro.

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1. Torre de la Creu

Es la primera obra de Jujol, uno de los colaboradores más conocidos de Gaudí, en Sant Joan Despí. Construida entre los años 1913 y 1916, la casa destaca por su forma, que parte de cinco cilindros de diferentes alturas, por el uso del trencadís y por unas sinuosas escaleras de caracol. Pero sobre todo, lo que la caracteriza es el tejado lleno de cúpulas parabólicas, que según la leyenda popular recuerdan a un puñado de huevos y hacen que sea también conocida como la Torre dels Ous

2. Caseta de Nines del Putxet

Imagina vivir en la Barcelona del siglo XX, en una casa con jardín, ¡y que tu juguete sea esta obra arquitectónica! Las casitas para niños, popularmente conocidas como "casitas de muñecas", eran construcciones sencillas, pero esta edificación del Putxet destaca por la riqueza decorativa de sus fachadas, revestidas con trencadís. Por dentro, cuenta con habitaciones que reproducen una casa real a escala reducida, la cual ha sido restaurada recientemente.
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3. Hotel Arts

Con 154 metros de altura, el Hotel Arts es uno de los edificios emblemáticos del litoral barcelonés y, durante un tiempo, fue el más alto de la ciudad (¡ahora ya superado por la Sagrada Familia!). Vinculada a los Juegos Olímpicos de 1992, la torre fue proyectada por el arquitecto Bruce Graham, del estudio estadounidense Skidmore, Owings & Merrill (SOM). Su elemento más distintivo es el exoesqueleto de acero blanco, una estructura portante que rodea la fachada de cristal y se separa de ella aproximadamente 1,5 metros, y que, lejos de quedar oculta, se convierte en la protagonista de su expresión arquitectónica.

4. Ático para David

Esta vivienda particular en el barrio de La Bordeta nace de una reforma de MH.AP Studio realizada sobre un piso de 70 metros cuadrados. El objetivo era aprovechar la luz que venía de la terraza, ampliar la zona de día del piso y no perder ninguna habitación: por eso la reforma reprograma el pasillo cuestionando los límites convencionales, con el objetivo de ganar amplitud espacial y visual. Ahora, el pasillo también es una cocina, unos armarios y unos tocadores, y llega hasta un salón que conecta con la terraza.

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5. Masia Can Samsó (L'Hospitalet)

Una masía del siglo XIX en medio de L'Hospitalet: Can Samsó es uno de los últimos testimonios del pasado agrícola de la ciudad. Antes estaba rodeada de tierras de cultivo, pero ahora de los campos ha quedado un jardín espacioso de 3.000 metros cuadrados que rodea este edificio rectangular con planta baja, primer piso y buhardilla con un reloj de sol en la fachada. La masía sigue siendo de propiedad privada de la familia Samsó, y mantiene elementos originales que la protegen como bien cultural de interés local.

6. Casa degli Italiani

En el pasaje de Méndez Vigo hay dos edificios noucentistas fusionados en uno solo que explican la relación entre Barcelona y los italianos que viven en ella. Es la Casa degli Italiani, fundada en 1865, que a lo largo de los años ha acogido actividades culturales, sociales y educativas, erigiéndose como punto de encuentro de la presencia italiana en la ciudad. Con una fachada elegante y detalles clásicos, combina funcionalidad residencial con espacios de uso social y asociativo.

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7. Edificio CCOO de Cataluña

Unas vistas deliciosas de 360 grados de la ciudad se divisan desde este edificio ubicado en la confluencia de la Via Laietana y la calle de l'Argenteria: concretamente desde el singular templete clásico que corona la fachada del edificio de CCOO Catalunya.

Proyectado por el arquitecto Josep Domènech i Mansana y construido entre 1922 y 1927, en el año 1989 fue ocupado por CCOO y, posteriormente, el Ministerio de Trabajo cedió su uso a los sindicatos. Pero por el camino ha tenido diversos usos, como servir de refugio antiaéreo o acoger un departamento de la Generalitat republicana durante la Guerra Civil, así como ser la sede del Sindicato Vertical durante la dictadura.

8. Palacio del Marquès d'Alfarràs

Situado en el Parque del Laberinto de Horta, este edificio con más de mil años de historia ha pasado por diversas manos y usos. El resultado es un palacio de planta irregular, con planta baja, entresuelo, planta noble y buhardillas, cuyas fachadas confieren al conjunto un interesante juego de perspectivas.

Sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando el edificio era solo una torre de vigilancia, y más tarde, a finales del siglo XIV, fue propiedad de Jaume de Vallseca, miembro de uno de los linajes más poderosos de Barcelona. Desde 1993, una parte del palacio ha sido utilizada por el Centro de Formación del Laberinto para impartir cursos y talleres de jardinería, agricultura y biodiversidad, y recientemente se ha abierto a la ciudadanía.

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9. Taller del escultor Pere Jou (Sitges)

Para entrar en este fascinante taller, tendréis que ir hasta Sitges. En la calle Prat de la Riba, 13 encontraréis este espacio diáfano que permite descubrir la obra de uno de los escultores de nuestro país. Jou se inspiró en el noucentismo, el mundo antiguo y el medieval para crear esculturas de talla directa: el espíritu de su arte se mantiene intacto en este estudio lleno de réplicas y piezas originales que pueden verse desde todos los ángulos posibles.

10. Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona

El edificio que alberga la sede de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona, fue reformado el arquitecto Domènech Estapà, quien le dio una nueva fachada y construyó dos observatorios que fueron predecesores del Observatorio Fabra, construido por el mismo arquitecto en 1094.

En el interior del edificio, destacan el Salón de Actos y las pinturas murales de Fèlix Mestres, y la Sala de los Relojes, con una colección espectacular de mecanismos como el reloj astronómico de Albert Billeter, ganador de la Medalla de Oro en la Exposición Universal de 1888. Posteriormente, la sala se convirtió en teatro, pasándose a conocer como Teatre Català de la Comè dia. Durante la Guerra Civil, la CNT-FAI lo ocupó y, despúes del conflicto, el Grup Balañà readquirió el teatro y lo rebautizó con el nombre de Teatre Poliorama.

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11. Vestíbulos de la Casa Sayrach y la Casa Montserrat

¿Habéis cotilleado alguna vez el vestíbulo de alguna finca del Eixample desde fuera? ¡Algunos son más interesantes que los espacios donde vive la gente! Entre barandillas de mármol recargadísimas, molduras, esgrafiados y baldosas de todo tipo, los vestíbulos cuentan historias de animales, paisajes e, incluso, personalidades barcelonesas. Con el Open House, puedes hacer una visita detalladísima a los recibidores de la Casa Sayrach y la Casa Montserrat, de inspiración gaudiniana, pero construidos cuando la mayoría de los arquitectos ya habían abandonado el modernismo.

12. Finca San Salvador

Una joya inacabada de Jujol hecha de ladrillo visto, cerámica y esgrafiados. Este conjunto arquitectónico modernista que se encuentra entre la calle Pineda y el paseo de la Virgen del Coll, en Gràcia. Únicamente se construyeron los cimientos, la casa del portero, las caballerizas, el jardín y las dos vallas en la calle, y las obras tuvieron que detenerse por el hallazgo de una mina de agua en el terreno, que propietario quiso explotar económicamente. En las galerías subterráneas de la planta embotelladora, Jujol diseñó varios arcos parabólicos de ladrillo visto: gracias al Open House las podrá recorrer.

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13. Real Monasterio de Santa Maria de Valldonzella

Un monasterio modernista a los pies del Tibidabo. Santa Maria de Valldonzella es obra del arquitecto Bernardí Martorell i Puig. De ladrillo visto y de inspiración mudéjar y goticista, el conjunto incluye una iglesia con vidrieras y refuerzos ornamentales, el cuerpo adosado a esta, y las dependencias alrededor del claustro. Durante la guerra, el monasterio se reformó y amplió siguiendo el lenguaje originario, y pensando en instalar un sanatorio antituberculoso. Actualmente, todavía está en actividad: viven nueve monjas que siguen la vida monástica de la orden del Císter.

14. Torre de las Aguas del Tibidabo

Para acceder a este edificio, tendrás que hacer reserva previa, pero quizás te vale la pena por las vistas panorámicas que ofrece y su singularidad. Ganadora, en 1905, del Premio de Edificios Artísticos del Ayuntamiento de Barcelona, ​​esta torre abastecía de agua a la Colonia del Dr. Andrés. Está ubicada en el punto más alto de la ciudad (532 m sobre el nivel del mar). El depósito que hay en su interior es de 100 m³ y, para acceder cómodamente, la torre incorpora uno de los primeros ascensores eléctricos del Estado español.

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