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Les Mont-rogenques
© José HeviaLes Mont-rogenques

12 edificios que debes visitar en el 48H Open House BCN 2023

El 21 y 22 de octubre tenéis una cita con la arquitectura, con visitas guiadas a 100 espacios de la ciudad y alrededores

Rita Roig
Escrito por
Rita Roig
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Barcelona está llena de fachadas singulares y reconocibles. Pero, ¿Cómo es el interior de sus edificios icónicos? No hay duda de que nos gusta la arquitectura, por eso celebramos la nueva edición del 48H Open House Barcelona, que te abre las puertas de casi 100 inmuebles que descubras las casas particulares, las oficinas y las joyas arquitectónicas desconocidas de la ciudad. ¡Tendrás 48 horas para disfrutar de visitas guiadas gratuitas de la mano de arquitectos profesionales! Nosotros ya hemos decidido qué espacios queremos explorar por dentro.

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1. El Castell dels tres dragons

Este castillo, que podría ser de la época del Rey Arturo, fue diseñado para ser el café-restaurante de la Exposición Universal de Barcelona, en 1888. A pesar del aura medieval, el edificio de Lluís Domènech i Montaner es una muestra del modernismo catalán temprano; lo vemos en la fachada de obra vista y el uso del hierro forjado para la decoración. ¿Y cómo es que lleva ese nombre? Pues por una famosa obra de teatro satírica y caballeresca de Serafí Pitarra que se puso de moda en la ciudad mientras se levantaba el castillo. Actualmente, es el único edificio que se conserva del recinto de la Ciutadella y, aunque después de la Exposición Universal tuvo varios usos, hace ya unos años que forma parte del Museo de Ciencias Naturales y solamente pueden entrar allí sus trabajadores. 

2. Habitatge projecte À-Tic

En este ático cerca de la Sagrada Família viven los mismos arquitectos que lo diseñaron. Paloma Martín y Pablo Pérez estuvieron dos años investigando y reformando el inmueble para convertirlo en un proyecto piloto de vivienda sostenible en Barcelona. Su casa es un lugar precioso -con un diseño moderno, que incorpora materiales naturales como la madera y la cerámica- y con buenas vistas, sí, pero lo que no se ve es igual de importante: el espacio es bajo impacto medioambiental, por tanto, muy rentable económicamente.

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3. Las Mont-rogenques

Galerías, vidrieras de colores, suelos de mosaico hidráulico y bóvedas. Las Mont-rogenques son dos viviendas dentro de una casa unifamiliar del barrio del Farró, que había sido primero una construcción rural y, después, una casa modernista. La remodelación del espacio conserva elementos históricos del edificio sin renunciar a la modernidad, flexibilidad y sostenibilidad. El edificio consta de grandes portales que permiten acceder a salas centrales, comunicadas verticalmente entre sí, como un gran patio interior que vertebra la casa. Ah, y un dato importante: en la reforma, se inspiraron en las descripciones que Mercè Rodoreda hizo de su casa de nacimiento.

4. Vivienda Passivhaus

Una 'casa pasiva' en Poblenou. Gracias a las aberturas en paredes, techos y armarios, la visita por esta singular vivienda le permitirá descubrir los seis principios de una casa pasiva: buena protección solar; buen aislamiento térmico y reducción de puentes térmicos; uso de ventanas eficientes; reducción de las infiltraciones de aire; y uso de ventilación controlada con recuperador de calor. El diseño es moderno y el espacio interior se fusiona con el exterior a través de grandes puertas de cristal, sin renunciar al uso de materiales de bajo impacto medioambiental y con una vida útil larga, que hacen reducir las emisiones de CO2 un 92% con respecto a una rehabilitación convencional.

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5. Ca La Dona

Las oficinas de Ca La Dona, el espacio de encuentro feminista que hay en el barrio Gòtic, son toda una maravilla arquitectónica. Dado que el edificio es antiquísimo, las paredes contienen un tramo del acueducto romano de Barcelona, arcos de piedra medievales, parte de una galería renacentista y un jardín romántico. La rehabilitación de este singular espacio incluyó obras en la cubierta del edificio, para incluir un huerto urbano que gestiona la entidad y un pequeño jardín japonés.

6. Institut Català de la Salut

En el chaflán de la calle de Balmes con la Gran Via, se encuentra este imponente edificio. En un inicio eran viviendas, pero durante la Guerra Civil quedó tan dañado que se reconstruyó, a cargo del arquitecto Lluís Bonet i Garí, para alojar a la delegación de Barcelona del Instituto Nacional de Previsión y, por tanto, es una muestra del estilo historicista que impuso la dictadura franquista. Por este motivo, el espacio cumple con todas las reglas de la arquitectura clásica. Con un gran atrio central al final de la entrada principal, cinco plantas y un ático, la distribución nos recuerda a La Pedrera, ya que las habitaciones están más cerca del exterior, lo que conlleva que la circulación se produzca a través de los patios interiores, de un tamaño más generoso que el típico del resto de edificios del Eixample. Desde 1983 el edificio es sede central del Institut Català de la Salut

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7. Ca l'Esquena Cremat

Rodeada de bloques de pisos, esta masía de 1880 resiste en L'Hospitalet de Llobregat. El balcón de su planta principal tiene unas vistas privilegiadas de la Rambla de esta ciudad. La masía, catalogada como bien cultural de interés local, es un edificio de planta rectangular con dos pisos, una buhardilla, y un establo para el ganado. Delante de la casa, se conserva un pequeño patio, que había sido el huerto y la era y, en el interior, todavía se pueden ver las pinturas murales y de los techos, los arrimadores cerámicos y otros elementos tradicionales de la masía.

8. La Model

Todos la conocemos. La supuesta reforma del modelo penitenciario quedaba plasmada en el diseño de esa cárcel  barcelonina. En la Modelo, la arquitectura nos explica cómo concebíamos el castigo por quienes habían desafiado la ley: por fuera, las fachadas austeras y, por dentro, una distribución innovadora de seis naves distribuidas radialmente en torno a un panóptico central que permitía controlar los tomados desde un punto central de observación.

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9. Casa de l'Aigua de la Trinitat Nova

En este depósito de agua llegaba el agua que tenía que abastecer a Barcelona. Venía del desde el actual barrio de la Trinitat Vella, pero era en este edificio modernista donde se cloraba y desde donde se conducía hacia al casco antiguo de la ciudad. Actualmente, las dos infraestructuras (la de la Trinitat Vella y la de la Trinnitat Nova), vuelven a estar conectadas por el túnel que las unía bajo la avenida Meridiana, lo que permite, finalmente, mostrar el conjunto completo. Con la visita, entenderéis los retos que Barcelona tuvo durante el siglo XX para consolidar un sistema público de abastecimiento de agua.

10. Viviendas sociales en la calle Ulldecona

En este bloque caben 72 viviendas públicas de alquiler social distribuidas en seis plantas, zonas comunes y, en los bajos, hay espacio para comercios o equipamientos. El proyecto está en el barrio de la Marina del Prat Vermell, en un cruce de tres calles que produce una planta triangular con un ángulo muy agudo, ¡todo un reto! Además, el edificio sigue los siguientes criterios para ser NZEB -una vivienda consumida casi cero- gracias al diseño de las ventanas, la protección solar con lamas orientables y una fachada ventilada.

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11. Vestíbulos de la Casa Sayrach y la Casa Montserrat

¿Habéis cotilleado alguna vez el vestíbulo de alguna finca del Eixample desde fuera? ¡Algunos son más interesantes que los espacios donde vive la gente! Entre barandillas de mármol recargadísimas, molduras, esgrafiados y baldosas de todo tipo, los vestíbulos cuentan historias de animales, paisajes e, incluso, personalidades barcelonesas. Con el Open House, puedes hacer una visita detalladísima a los recibidores de la Casa Sayrach y la Casa Montserrat, de inspiración gaudiniana, pero construidos cuando la mayoría de los arquitectos ya habían abandonado el modernismo.

12. Casa de les Punxes

El Open House te abre las puertas de la icónica Casa Terrades, conocida como la Casa de les Punxes. Dentro, encontrarás las oficinas del edificio, un espacio de co-working y otro de eventos y también podrás subir a la terraza: mide 600 m² y ofrece vistas panorámicas de la ciudad. ¡Ah, y podrás entrar dentro de los pinchos que caracterizan al edificio!

Si no sabes qué edificio escoger para ver durante el festival, la Casa de las Punxes puede servir de comodín, porque es todo un festival de estilos arquitectónicos: combina elementos del gótico nórdico y plateresco con elementos populares catalanes, como el uso de paneles de cerámica.

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