Barcelona Top 10: En colores

Esculturas, edificios, vehículos y otros elementos urbanos que ponen la paleta de colores de la ciudad

© Luciano Mortula / ShutterstockTorre Agbar

Todos los elementos que conforman la ciudad –muebles o inmuebles, vivos o inanimados, artísticos o contaminantes– dibujan el mosaico de colores que es nuestra ciudad. Repasamos algunas de las tonalidades más emblemáticas.

Mercat de Santa Caterina

Construido en 1846, el Mercat de Santa Caterina es el segundo mercado más antiguo de la ciudad. El proyecto de reforma fue obra del equipo de arquitectos de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue y su elemento más característico es su preciosa cubierta de mosaico de cerámica, de reminiscencias gaudinianas, hecha con 325.000 piezas que quiere ser un guiño al colorido de los puestos de frutas y verduras. Del antiguo edificio se ha conservado la fachada porticada original, reconstruida en 1988, y las paredes laterales.

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Ciutat Vella

Torre Agbar

Sobre todo por la noche, este supositorio gigante de Jean Nouvel, que compite con el Gherkin de Foster, en Londres, luce en todo su esplendor. Es gracias al sistema de leds creado por Yann Kersalé que dice que buscaba un efecto moaré. Conclusión: Nouvel 1; Foster 0. Al menos en este caso.

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Eixample
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'Floripondios' de la Sagrada Família

Recomendado

En este templo no hay quien se reprima y las frutas y verduras que se asoman por lo que serán los laterales son un buen ejemplo de exuberancia. La verdad es que, a diferencia de lo que nos pasa a los humanos, todo nuevo elemento arquitectónico queda horripilante hasta que no envejece.

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Sagrada Família
Rosa desde arriba

Rosa desde arriba

Desde el Tibidabo, Barcelona es de color rosa, y no lo digo porque haya ido enamorada a besarme con un chico al mirador de la Arrabassada (un clásico), sino porque es científicamente –es decir, empíricamente– comprobable. Subid una mañana soleada de invierno y lo veréis.

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Las hojas de los plataneros

Las hojas de los plataneros

Son los grandes indicadores del paso de las estaciones en la ciudad y por eso estos árboles, por más dolores de cabeza que le den a los de Parques y Jardines, tienen que seguir siendo los árboles de Barcelona. ¿Qué haríamos sin ellos? Necesitamos las hojas relucientes en primavera y marchitas en otoño.

El petróleo marino

El petróleo marino

Tenemos una ciudad tan 'cool' que el mar es tornasolado, sobre todo en la zona del puerto. Mirad el agua desde la pasarela que lleva al Maremagnum y veréis como brilla con diferentes colores. Los peces no están de acuerdo pero, por suerte, no tienen derecho a voto.

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Amarillo y negro

Amarillo y negro

Son los colores más destacados de la ciudad. A pesar de la fuerza catalanista que ha ido imponiendo el amarillo y el rojo, a favor y en contra; los triunfos del Barça, que lo tiñen todo de azulgrana y los impulsos anarquistas de rojo y negro, los taxis, caiga quien caiga, siempre circulan.

Gris paloma

Gris paloma

En Valencia las palomas son blancas y hacen bonito. A nosotros nos han tocado las grises, qué le vamos a hacer. Parece que nuestras aves estén condenadas al gris porque incluso las cotorras invasoras están abandonando el verde. Algún biólogo debería investigar. ¿Una reacción mimética?

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Pez de Gehry

Pez de Gehry

La escultura de acero inoxidable tiene unos dorados que lo alejan de cualquier parecido con un humilde bacalao o una miserable sardina. Este pez, como mínimo, es una carpa dorada gigante y recuerda épocas en las que la ciudad vivía una fiebre del oro constructora que todavía sufrimos.

Ranas del Zoo

Está la roja de Madagascar, la punta de flecha azul, la punta de flecha dorada que, de hecho, es verde claro y negra brillante, la mono gigante, el renacuajo de barriga de fuego... y algunas parece que digan: “Mírame y no me toques, que estoy llena de veneno”. Suerte que la naturaleza, diligente, avisa.

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Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
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