Escondida en el corazón de la Sagrera, la plaça de Masadas es una de las tres únicas plazas porticadas de la ciudad. No es ni tan conocida como la Real ni tan transitada como la del Mercadal de Sant Andreu, pero va sobrada de encanto. También fue la sede del mercado del barrio hasta que se derrocó el edificio a principios de los 90. Liberado de esta función, el espacio adoptó su aspecto actual. Ahora es una plaza recogida pero amplia, bordeada por ciruelos, con una sencilla fuente en medio y una esquina mutilada por la especulación.
Comer y beber: En la misma plaza hay varios bares con una oferta más o menos similar. Sin embargo, nuestros dos favoritos están a pocos metros. Para los cerveceros, Cyclic Beer Farm, donde además sirven las hamburguesas smash de Antonia’s Burger. Para los amantes del vino, Vidorra.
















