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Reseña
La versión barcelonesa de Circolo Popolare de Big Mamma, gigante mundial de la cocina italiana gourmet, se encuentra en una segunda planta de más de 900 m² en Paseo de Gràcia, con capacidad para 250 comensales y una panorámica de 40 metros de ventanales que baña 40.000 botellas. Los números y la estética son espectaculares, la comida también. Estamos en la vertiente más asequible de la casa –ojo, que no barata– y las raciones son enormes, para compartir. Y su versión en la capital de Cataluña sigue el libro de estilo operativo de Big Mamma, claro: todo el producto italiano imprescindible llega dos veces por semana –como los tomates San Marzano, embutidos o la burrata– pero la verdura –aquí procede en parte del Parc Agrari del Baix Llobregat– y carne y pescado frescos se compran en cada ciudad. No tienen cocina central: todo sale de los fogones de Paseo de Gràcia, 44.
Por descontado, la pasta, fresca y seca, la fabrican ellos mismos en cada restaurante, pero también el pan, los helados y la mantequilla, algo que lo sitúa entre los mejores restaurantes italianos de Barcelona. ¿Qué pedir? Por poner un ejemplo, un plato de espagueti cacio e pepe –espaguetis caseros con cremosa salsa de pecorino, generosamente condimentados con pimienta negra– es una ración generosa que da para dos primeros, y se puede rematar la faena con una tremenda milanesa de ternera rebozada y frita, con patatas crujientes a las hierbas y espinacas salteadas. O bien optar por su pizza al metro, de 80 cm, que se puede pedir en dos sabores distintos y que tiene una textura incluso más crujiente y fina que la de la pizza romana.
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