Donde comer arroces junto al mar en Barcelona y cercanías

Comer un buen arroz en Barcelona no es difícil, pero hacerlo con los pies en la arena ya es más complicado

© Ivan Giménez La Donzella de la Costa

Con la expectativa de disputarse la paella con 15 millones de guiris, ¿se puede esperar un buen arroz a precio razonable en la arena? Sí, si os acercáis a comer en la playa de Badalona, lugar balsámico para perder de vista la avalancha de cuerpos pintados y requemados que supuran las playas de Barcelona.

La Donzella de la Costa

En la playa de Badalona, después de un paseo marítimo de postal, encontraréis el restaurante con chiringuito La Donzella de la Costa. Marc Fonollar, uno de los propietarios, explica que el valor principal es que "esto es un restaurante familiar. Lo abrió el tío de nuestro abuelo en 1929 y hasta ahora". Este verano han cogido toda la gestión del restaurante -recordemos los notables arroces del Mala Vida- y han juntado la parte de chiringuito con la de restaurante.La carta es clásica de chiringuito pero con las prestaciones de restaurante: unas tapas muy bien hechas (por recordar las bravas y croquetas de cocido) y sobre todo siete modelos de arroz con una relación calidad-precio inmejorable. Por menos de 20 euros una paella de la casa con grano poco hecho, mucha cáscara y sepia fresca. Y la programación de DJ y monólogos vale la pena. El plus, claro, es el afable roce entre modernos de playa y abuelos que hace 60 años que alquilan las casetas de baño: generaciones varias de badaloneses vienen aquí, se bañan, se duchan y se toman una caña.

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L'Estupendu

Y ya que estáss en Badalona beach, recordad que mirando el mar a la derecha teneis L'Estupendu, donde también saben muy bien lo que se hacen. Es la reconversión en restaurante/chiringuito arrocero de los Baños Pleamar, unas casetas de baño de finales de los 60. A veinte minutos de Plaza Cataluña, L'Estupendu está en las antípodas del lujo pseudoibicenco. Han reconvertido de una manera discreta, sencilla y acogedora un espacio antes ruinoso, okupado y tapiado. Pintura blanca y azul y ni rastro de los acabados de madera cruda y metal que dicen: 'prepara la Visa'.

En la terraza, se está ancho, muy a gusto, y puedes comer de cara al mar. El comedor también es de lo más espacioso, y la barra exterior para hacer el aperitivo también da mucho juego. Se trata de tener cuatro arroces pero que sean muy reconocibles, dice Varela (de una saga familiar que en buena parte se ha dedicado a la gramínea). El de verduras y bacalao y el de pulpo con galeras son fenomenales. Además: ¿en qué lugar de Barcelona puedes comer un suquet de buena ley, a pie de playa, por 14 euros? El otro atractivo es la carta de tapas: corta, pero todo son hits de los tres propietarios. Las bravas de La Puntual, la tortilla de patatas con morcilla patatera del Bar Ángel, croquetas de sepia con el saber hacer de El Cuévano...

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Fuera de Barcelona
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Barracuda

Clavar la cocción del grano es un oficio. No se necesitan misticismos de albufera. Olof Johansson, el jefe de cocina del chiringuito deluxe Barracuda, en Castelldefels, es sueco y lo tiene muy interiorizado. "El concepto de arroz seco es el que diseñó Xavier Pellicer y lo hemos mantenido", dice. Entre otras cosas porque un sábado ajetreado aquí desfilan hasta 200 paellas, hechas con un caldo de pescado de roca elaborado diariamente. Arroces de alta gama a precios más que aceptables (arroz negro, por casi 20 euros).

Tanto éxito tienen los siete modelos -verduras, arroz a banda, negro, marinera, mar y montaña, de pulpo y fideuá- que en cinco veranos no ha habido ningún cambio de carta. Comida bajo su toldo, entre trigo y los pies en la arena de dunas gigantescas, con el telón de fondo del Parque Natural del Garraf, da ganas de cancelar las vacaciones en Indonesia.

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La Base

Y para heterodoxia paellera, la de La Base. El restaurante de la Base Náutica Municipal (playa de la Mar Bella) no es un secreto, pero la fachada funcional hace que el guiri se amedrente un poco. Si eres puntual, puedes comer con calma en la terraza más espléndida (y muy bien de precio) de todo el litoral barcelonés. Hacen unas paellas individuales que por 15 euros no están mal. Aunque en la de costilla y verdura un pisto cubra el grano. Como si te sirvieran judía y patatas en la cima del arroz. Pero era bastante decente.

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