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Reseña
Entre grandes grupos de restauración y marketing digital, a veces uno se emociona cuando se topa con un buen restaurante familiar que no tiene más pretensión que dar de comer bien y ganar dinero honrado sin vender humo. Y Emocionar se llama el restaurante que los hermanos Munné, Àlex en sala y Sergi en la cocina, abrieron en una esquina de la discreta calle Saragossa. El tío de los hermanos, Enric Munné, fue el propietario del restaurante 18 d'octubre, en la calle Julián Romea, abierto desde finales de los años setenta hasta 2012, y fue lugar de reunión de los modernos de buen comer de la época, los que sintonizaban con la Nouvelle Cuisine. Cada día, después del colegio, los hermanos volvían al 18 d'octubre, y allí aprendieron el amor por el oficio. Intentaron quedarse con el traspaso, pero fue imposible.
En Emocionar mantienen vivo el espíritu de la cocina de su tío mediante la cocina catalana con un margen creativo, sin resultar pretenciosa, con todo hecho desde cero, y un saludable ánimo juguetón. Encontraréis guiños a los años ochenta, y también tal vez os recuerden a las primeras veces que los abuelos os llevaban a comer. Merecen estar en la jungla de los mejores restaurantes de Barcelona. Veamos: un pastel de berenjena, que remite al gran éxito ochentero del pastel de verduras, con la hortaliza en diferentes texturas y cocciones, y un paté de berenjena ahumada, con cebolla confitada. Suave, delicioso. O unas albóndigas con sepia que están hechas de manitas de cerdo deshuesadas, mezcladas con butifarra y con el añadido de la sepia estofada, un platazo de cuchara con un toque de distinción afrancesada. Y a la hora del postre... ¡Flan de trifásico de Baileys! Con forma de pudding y una consistencia entre flan y crema, el sabor de la crema de whisky nos recuerda que muchos nos iniciamos en el privo a la hora de los dibujos animados.
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