Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Los 50 mejores restaurantes de Barcelona
La Gormanda
Tom Hislop / Scott Chasserot La Gormanda

Los 50 mejores restaurantes de Barcelona

Los restaurantes que nunca fallan para comer la mejor cocina de Barcelona, ya sea catalana, creativa o de alrededor del mundo. Y también los fogones dirigidos por los chefs más en forma de la ciudad

Por Ricard Martín
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ABRIL DE 2021: La dictadura de los códigos QR empieza a flaquear, sobre todo desde que se demostró que el maldito virus se transmite por el aire y que la posibilidad de que te asalte tocando una mesa es de una entre un millón. Ya empezamos a sentarnos y coger las cartas: pero nos duele en el alma que nunca más tendremos a mano la de algunos favoritos nuestros, entre ellos restaurantes como Agut o Senyor Parellada, que formaban parte del ADN de la ciudad. Ahora bien, no todo son dramas: entra en la lista Casa Amàlia, un restaurante de toda la vida que renace convertido en algo nuevo y excitante. Y un viejo conocido de gran talento, el chef peruano Nicky Ramos, se adapta a los nuevos tiempos con Leche de Tigre. Y os perdáis la jugada del empresario-cocinero Òscar Manresa, que se la juega y abre un macro-local de alta cocina a precios simpáticos: ¡Perfecto! O una delicia nacida en plena pandemia que se han redefinido de manera radical y creativa: Arigato, que cierra la lista. Pasen, cliquen y coman.

Bienvenidos a La Lista: Comer en los 50 mejores restaurantes de Barcelona, donde encontraréis las direcciones más deliciosas de la ciudad, cuidadosamente escogidas, empirismo y precisión (que hemos ido a comer, ¡vaya!). Esta es una de las mejores ciudades del mundo para comer y beber. Esto lo sabemos quienes vivimos aquí, y también los profesionales de la gastronomía que año tras año premian nuestros fogones con distinciones que alzan la ciudad en el podio de la restauración internacional. La oferta es variada, de calidad, monumental: desde el pequeño bar de tapas de toda la vida, pasando por el mejor producto fresco hasta los restaurantes con estrellas Michelin, o en el otro extremo, el mejor street food. Aunque el reto es difícil, nos hemos propuesto seleccionar los 50 mejores restaurantes que nunca os fallarán. Por cierto: ¿habéis comido en alguno de estos sitios y os ha encantado? Compartid la experiencia en #LaListaComerTimeOut. Y aquí tenéis más información sobre cómo Time Out hace recomendaciones y reseñas de restaurantes.

 

NO TE LO PIERDAS: Si eres más de barra que de mesa, aquí tienes una lista de los mejores bares de tapas de la ciudad

Los 50 mejores restaurantes

1. Lasarte

4 de 5 estrellas
Restaurantes Cocina creativa Eixample

¿De qué va? La embajada de Martín Berasategui en el hotel Monument de Barcelona se ha convertido en uno de los restaurantes imprescindibles de Barcelona, Cataluña y España, donde el chef ofrece lo mejorcito de su creatividad.

¿Por qué hay que ir? Es el primer restaurante de Barcelona que ostenta las tres estrellas Michelin. Aparte de Berasategui, el responsable del día a día es el chef italiano Paolo Casagrande, capaz de añadir a la arrolladora personalidad de su jefe una marca personal de altísima elegancia y creatividad, presente en platos como el milhojas de manzana, foie gras y anguila, y donde la estética artística que te noquea jamás pasa por delante de una combinación de sabores genial.

Rafa Peña al Gresca
Foto: Iván Moreno

2. Gresca

4 de 5 estrellas
Restaurantes Cocina creativa L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? En su momento fue el restaurante líder del movimiento bistronómico: aquellos restaurantes ubicados en un bar del Eixample que exprimían la calidad del producto y la inspiración al máximo, con un pie en el menú de mediodía y el otro en la creatividad.

¿Por qué hay que ir? Rafa Peña se ha convertido en un líder gastronómico indiscutible, en un cocinero de creatividad atrevida y con los pies en el suelo. Su cocina es muy creativa, pero los platos siempre son suculentos y reconocibles. Como por ejemplo, el pulpo con butifarra negra. O el pichón al jengibre. O la tortilla a las finas hierbas, de una bavosidad perfecta envuelta por papada. El Gresca ya no es aquel pequeño bar con un equipo mínimo, sino un referente de independencia y honestidad en los fogones. 

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Disfrutar
© Maria Dias

3. Disfrutar

Restaurantes Cocina creativa Esquerra de l’Eixample

¿De qué va? Cerrado ElBulli, sus antiguos jefes de cocina, Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, ofrecen a Disfrutar una cocina de matriz bulliniana, tecnoemocional pura. Aquí viviréis una bacanal de los sentidos ejecutada a una velocidad perfecta.

¿Y qué se come? Son platos de una imaginación y precisión tremenda, como por ejemplo los ya famosos macarrones a la carbonara, hechos con gelatina de jamón. Disfrutar es el heredero directo del espíritu bulliniano, tanto en cuanto a la imaginación y excelencia como por el juguetón sentido del humor que destilan sus creaciones. Dejad de lado el síntoma del menú que me ha de cambiar la vida: aquí se viene a disfrutar y a jugar.

Alkimia
© Ivan Gimenez

4. Alkimia

5 de 5 estrellas
Restaurantes Cocina creativa Sant Antoni

¿De qué va? Me hace sentir viejo decir que Alkimia es un clásico, pero es cierto: Jordi Vilà y tres o cuatro más definieron, hacia el año 2000, por donde iría la alta cocina moderna de Barcelona. Por encima de todo, Vilà ha conseguido la meta de hacer creación sin desligarse del camino de la cocina catalana 100% ciento reconocible. Sobre la Fábrica Moritz despliega sus mejores armas: producto, tradición y creatividad.

¿Qué comeré? Sigue la línea de cocina catalana de espíritu moderno y urbano marca de la casa: "Es la cocina que siento y que domino, y tiene suficiente base y solidez para seguir trabajándola y evolucionar sin caer en según qué ambigüedades", afirma. Llena de imaginación y contrastes fuertes, con platos que no se olvidan. Como por ejemplo, una col caramelizada, con queso y rábano picante, o por la parte más carnívora un pichón de sangre con acelga, 'toffee' de zanahoria y nueces.

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Cocina Hermanos Torres
Cocina Hermanos Torres

5. Cocina Hermanos Torres

Restaurantes

¿De qué va? Que los hermanos Torres se hayan convertido en ultramediáticos no quiere decir que hayan abandonado ni por un segundo la filosofía que enamoró mucha gente –incluyendo a los inspectores de la Guía Michelin– con aquel primer Dos Cielos.

¿Y qué comeré? Cocina 'de recuerdos', que dicen los gemelos, que parte de las recetas familiares y se elabora con productos de temporada, del huerto, y técnicas contemporáneas. Su criatura en Barcelona es un local imponente donde manda la alta cocina, y que demuestra esta pasión de los chefs con el huerto y el jardín. ¿Un ejemplo? La ensalada de 60 verduras de cultivo natural sobre gelatina de albahaca.

Cinc Sentits
FOTO: Maria Dias

6. Cinc Sentits

Restaurantes Cocina creativa Eixample

¿De qué va? El Cinc Sentits ha cambiado de ubicación, de Aribau a Entença 60, para crecer. Y hace tilín: 400 m² en tres salas, con una capacidad de 40 comensales, la misma que el anterior pero con muchas más posibilidades de cocina y comodidad.


¿Qué comeré? El nuevo viaje del Cinc Sentidos consta de once pasos, y sigue de pe a pa su ideología culinaria: “No hacemos ninguna fusión, ni por estilo ni por producto, hacemos cocina catalana, no encontrarás carne de Kobe”. Más ética que estética. “Lo más importante del plato es el sabor, que sea bonito o técnico es secundario”, explica Jordi Artal. Platos donde manda una tensión de contrastes que dispara el sabor. Como una navaja –cocida y cruda, con su propio pil-pil– con gàrum, flor de cilantro y guisantes del Maresme, donde la frescura herbácea frena el mar salvaje de la garota, o unos extraordinarios postres de helado de leche ahumada.

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Direkte Boqueria
© Maria Dias

7. Direkte Boqueria

Restaurantes Cocina creativa Ciutat Vella

¿De qué va? Arnau Muñío, exjefe de cocina del Comerç24, abrió este pequeño restaurante en la puerta trasera del primer mercado municipal en febrero del 2018. Una barra, ocho cubiertos, dos turnos, 16 menús.


¿Y qué se come? hacen dos menús de degustación de 45 y 58 euros –siete y diez platos, y dos postres– de alta precisión. “Solo hacemos diez platos, que cambian con cada estación. Son lo que querría comer yo. Por qué no puedo comer 'sashimi' y fricandó?”. No hay relleno, solo 'hits' rotundos y precisos que se graban en el paladar. ¿Ejemplos? Por el lado asiático-catalán, una ostra envuelta en 'gyoza' y con jugo de ‘capipota’, un mar y montaña delirante que te estalla a la boca. Por el lado catalán, guisantes, calamar y tocino ibérico, o un meloso bacalao –con tripa– donde el pil-pil por instantes se convierte en la mejor salsa brava de la historia.

Casa Xica
© Ivan Giménez

8. Casa Xica

4 de 5 estrellas
Restaurantes El Poble-sec

¿De qué va? Marc y Raquel fueron a montar restaurantes españoles en China. Y volvieron a Barcelona con el bagaje de intentar explicar a cocineros chinos como se tenía que hacer una tortilla de patatas, por ejemplo. Con todo un universo de sabores y técnicas interiorizadas, también por haber viajado todo el mundo, sobre todo por el sureste asiático.

¿Y qué comeré? ¿Fusión, decíamos? Una etiqueta poco precisa ante lo suyo: la invención de platos coherentes con un pie en cada orilla, que sorprenden por creatividad, pero sobre todo por sabor. Si fueran escritores, diríamos que tienen la suspensión de la incredulidad a prueba de bombas. ¿Dónde has visto tú antes una tortilla de Phad thai? ¿O una anguila ahumada con kimchi, huevos y trucha del pirineo?

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Silvia Hofmann al restaurant Hofmann
Foto: Ivan Moreno

9. Hofmann

Restaurantes Cocina creativa Sarrià - Sant Gervasi

¿De qué va? Galardonado desde 2004 con una Estrella Michelin, ofrece una filosofía de cocina que fusiona estilos y técnicas tradicionales, con marcadas raíces mediterráneas, basada en el respeto y la mejor selección de las materias primas y con una presentación sorprendente.

¿Y qué se come? Silvia Hofmann, hija de la añorada Mey Hofmann, asumió la dirección del proyecto en 2016, y ha mantenido la excelencia de una cocina sutil y creativa, con un equilibrio salomónico entre técnica y tradición, con platos ya clásicos como el pie de cerdo deshuesado con foie y trufa. Silvia ha añadido al proyecto un local de dos plantas de I + D, donde el alumnado puede trabajar su formación con recursos de última generación.

La Gormanda
Foto: Pep Avila

10. La Gormanda

Restaurantes Cocina creativa L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? La Gurmanda, de la chef Carlota Clavé, es un punto importante en Barcelona en la reinterpretación de la tradición: ha optado por huir de los tópicos y las combinaciones de ingredientes obvias: llega a grandes platos técnica mediante, pero sobre por su imaginación y repensar las cosas.

¿Y qué se come? Un producto de temporada superlativo y tratado con una minuciosidad extrema, tanto en la concepción del plato como en el emplatado. No encontraréis atún y aguacate, pero sí 'gyoza' con cocido o unas cocochas de bacalao al pil-pil con calçots, dos platos que hablan mucho de su visión de la cocina catalana contemporánea.

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Mar i muntanya de Can Boneta
© Iván Moreno

11. Can Boneta

Restaurantes

¿De qué va? La casa de Joan Boneta, exarquitecto convertido en cocinero, sorprende por el tratamiento altamente imaginativo de la tapa y el platillo catalán, que huye de croquetas y tópicos. Al mediodía tienen un menú brutal.

¿Por qué hay que ir? Aquí confluyen la cocina aprendida de padres y suegros con la técnica moderna. Por menos de 15 euros, un primero compuesto por la degustación de tres tapitas. Un ejemplo: vasito de salmorejo espeso, con el punto de vinagre justo, ensalada de tomates -de verdad! - con olivada y un aceite de oliva del de oro líquido, y tostadas con brie y sobrasada. De segundo, a elegir entre arroz de calamares y gambas, o rosbif con jugo del asado y champiñones, siempre un plato de cocina catalana excelente.

12. Enoteca Paco Pérez

4 de 5 estrellas
Restaurantes Marisco La Barceloneta

¿De qué va? El chef Paco Pérez consiguió dos Michelin por el Enoteca –ya no es el otro restaurante del hotel Arts, un peso pesado en Barcelona por méritos propios– y también vio cómo su Miramar de Llançà recibió  la segunda estrella Michelin. Poca gente transporta el sabor del mar a la alta cocina como lo hace él: este exquisito cocinero, lacónico en palabras, habla con la imaginación y el oleaje del mar.

¿Qué comeré? La elevación que ha hecho de las ‘espardenyes’ merecen un capítulo en la cocina de vanguardia catalana, y sus arroces contentan por igual a la clientela bulliniana y a los fundamentalistas del corpus de la cocina catalana. Rendirse a la fragancia de su arroz meloso con bogavante es la mejor manera de rendirle homenaje.

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13. Dos Pebrots

Restaurantes Cocina creativa El Raval

¿De qué va? Pues que ir a hacer una cosa, liarte y hacerla bien gorda. Con un pa. O con 'dos pebrots'. Más o menos, eso es lo que le ha pasado a Albert Raurich, uno de los jefes de cocina de elBulli y propietario del Dos Palillos. "Tenía que ser algo sencillo, tú, cuatro tapichuelas y buenos vermuts", recuerda. Dos Pebrots surge de estudiar las recetas del Mediterráneo y descodificarlo de una manera actual, sin que pierdan el elemento central. Actualizaciones bulliniana del 'Libro de Sent Soví' (1324). La apuesta es radical: en lugar de hacer variaciones de bravas y sofritos, Raurich hace antropología culinaria, apoyado en el hecho documental más antiguo posible y la creación.

¿Y eso cómo se come? Pues hay algunas recetas de la época romana, la mayoría de antes de la llegada del tomate y el pimiento, valga la antítesis-, una cebolla a la brasa con la versión de Raurich del garum, una salsa de cabeza y espina de pescado fermentada propia de los romanos. ¡También encontrarás la visión de Raurich los platos más característicos de la antigua Persia, incluso de la edad de Piedra (¡chuletón a la brasa! Cómo piensas que se inventó la cocina? Y el resto de la cultura? Con fuego!). Explosión de primitivismo virtuoso y creatividad.

14. Xemei

Restaurantes Italiana El Poble-sec

¿De qué va? No es lo mismo decir "hoy hemos cenado en un italiano" que "hoy hemos cenado en un veneciano". Todavía hay categorías! Cuando, en Poble Sec, abrió el Xemei, este inciso se hizo imprescindible. Los gemelos -xemei, en dialecto veneciano- Stefano y Max Colombo trajeron a Barcelona una cocina transalpina que superaba de una vez los macarrones a la boloñesa y las pizzas quattro stagioni.


¿Por qué tengo que ir? Porque descubriréis que otra cocina italiana existe. Las sarde son la versión veneciana de las sardinas escabechadas y aquel baccalà es una brandada sin ingredientes lácteos. En el Xemei lo sirven en un surtido que también incluye un caballa al horno y boquerones marinados, y que tenéis que pedir sí o sí para poneros en situación. Lo que, por otra parte, no os costará mucho. El ambiente de taberna vintage, la hiperactividad de los Xemei, la simpatía de las camareras y unos platos Buoni, Buoni, Buoni son motivos suficientes para volver.

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Benzina
© Maria Dias

15. Benzina

Restaurantes Italiana Sant Antoni

¿De qué va? Un restaurante de cocina italiana que late bajo la cromada carrocería de un club con aires neoyorquinos. Y en un lugar inmejorable: en el espectacular espacio que dejó el Lando, en el pasaje Calders, donde se encontraban las barbas mejor peinadas de la ciudad se mojan en el mejor vermut (Sant Antoni, vaya).


¿Y como se come? Pues muy bien, con raciones abundantes, excelente producto y un ticket nada desmesurado. El responsable de cocina es el chef romano Daniele Moretti, que clava aquello tan maltratado –o ahogado en nata– como los espaguetis a la carbonara. Solo llevan la sencilla emulsión de la yema de huevo batida –que se calienta con la pasta y no lo seca–, el queso pecorino y los guanciale, embutido de mejilla de cerdo (no beicon!) y un sabio pellizco de pimienta negra. Deliciosos. También es motivo de alegría descubrir un buen 'vitello tonnato' que no te lo cobran a precio de caviar. Y su bacalao frito –un beso salado y rebozado que se deshace a la boca– satisfará a los amantes de las tapas más exigentes.

El xef Manel López al Mitja Galta
Foto: Ivan Giménez

16. Mitja Galta

Restaurantes Cocina creativa La Bordeta

¿De qué va? Mitja Galta, con un pie en Hospitalet y el otro en Barcelona, se dedica a la nueva cocina de barrio. Es decir, a dignificar los menús de mediodía a base de tratar bien el producto y altas dosis de creatividad. Algunos ejemplos podrían ser el arroz bomba con callos y zamburiña, o una carrillera de ternera, deshuesada, con una salsa en su punto de chocolate.

¿Y qué se come? Hay que probar su menú de mediodía, propone una oferta semanal de lunes a viernes tan inspirada que vienen ganas de fichar aquí cada día. Parten de la filosofía que todavía hay mucho campo para correr dentro de la tradición. Y lo demuestran cada día con platos tan sorprendentes como el taco de cordero con guacamole. Y siempre, siempre, hay un entrecot fileteado con un toque de autor, y sus arroces del jueves son de traca.

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17. Xerta

Restaurantes Cocina creativa Dreta de l'Eixample

¿De qué va? El restaurante Xerta, en el hotel Ohla, abandera la entrada en la alta cocina barcelonesa del gran desconocido de la gastronomía catalana: el producto del delta del Ebro. El chef Fran López, que a los 25 años consiguió la Michelin en Villa Retiro (Xerta), ofrece platos en los que combina el poder crudo del mar con la creación gastronómica.

¿Y qué se come? La carta es corta, muy enfocada hacia el menú degustación, y al mediodía hay una calidad-precio espectacular, de martes a viernes: aperitivos, un entrante, un segundo de carne o pescado, postres, vino, café y petits fours. Ahora bien, es en el menú de mar adentro de López donde se capta la verdadera dimensión de su cocina: con platos como las cocochas y angulas: un plato con un aroma espectacular.

Manairó
© Ivan Giménez

18. Manairó

Restaurantes Cocina creativa Dreta de l'Eixample

¿De qué va? No se parece a nada. Innovación y espíritu artístico es el trasfondo de la cocina de Jordi Herrera, que inventa utensilios de cocina a medio camino entre la escultura y el objeto cyberpunk, y con ellos consigue gustos y texturas sin comparación.

¿Y qué comeré? Un ejemplo: la carne centrifugada, un tambor giratorio que consigue una cocción uniforme sin pérdida de jugos. Pero esto no es un show de magia: la suya es una cocina catalana de autor llena de sensibilidad, contrastes y discurso: ¡arte! ¿Hartos de vanguardia impoluta? Herrera es vuestro hombre.

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19. Caelis

4 de 5 estrellas
Restaurantes Francesa Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Romain Fornell, quién fue niño prodigio del alta cocina en Barcelona, es la única estrella Michelin de un cocinero francés de Barcelona. Durante años en el hotel Palace, Fornell –propietario del restaurante– lo trasladó al Hotel Ohla, desde dónde ha continuado la trayectoria de un restaurante que ostenta una estrella Michelin desde 2005.


¿Y como se come? Aquí encontraréis una cocina llena de audacia pero con un espíritu clásico impecable, vehiculada en dos menús degustación. Y entre semana, un menú de mediodía, alerta, a 44 € generoso: primero, segundo, con bebidas, postres y cafés incluidos sin límites.

El bou de Sagardi
© Luis Rodriguez

20. Sagardi

Restaurantes Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Uno de los primeros restaurantes vascos que abrieron en la ciudad. Después del Irati, la otra nave insignia del grupo Sagardi es el restaurante del Born, abierto en 1998, eones antes de que el barrio fuera el apocalipsis 'gastrocool' de hoy en día.

¿Y qué comeré? Encontraréis su sabiduría en materia de pinchos y una cocina vasca tradicional que reivindican con una ejecución fina y moderna (su bacalao ajoarriero es un beso salado de mermelada de tomate). En los últimos años han añadido la ternera suprema a la ecuación: buey gallego comprado en los mejores mataderos.

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El Suculent
© Maria Dias

21. El Suculent

Bares y pubs Bares de tapas El Raval

¿De qué va? El nombre del restaurante del chef Toni Romero es uno de los mejores juegos de palabras de la historia: 'suco lento'. Define una cocina que se mueve entre el bar de tapas de moja-pan-y-oscura y la fonda de alta cocina con recetas de una abuela tecnoemocional. ¡Recordad que este tío volvió a poner de moda el solito el rabo de buey!

¿Y qué pido? Se dejan la piel con los zumos, caldos y fondos de los platos, y puede engullir, con emoción y deleite, maravillas como unas albóndigas de pato a la catalana con rebozuelos. Puede mojar a pan a través de dos menús degustación, corto y largo, o a la carta. Da igual, lo que importa es que delicias como el bistec tártaro tibio sobre la médula ósea a la brasa os convertirán en una especie de Pablo Picapiedra gourmet y satisfecho.

22. Semproniana

Restaurantes Mediterránea Eixample

¿De qué va? La casa de Ada Parellada está a la altura de lo que requiere su condición de icono popular. Vale la pena irlo revisitando por su reinterpretación de los clásicos catalanes y franceses, con sabrosas paradas en la caza, tiene una frescura y un salero marca de la casa que no ha perdido fuelle. 

¿Y aquí qué se come? La Parellada, entre la carta y los menús, aglutina lo gourmet y de raíz catalana con el instinto de supervivencia (el talento de abrir la nevera y montar un platazo con tres cosas buenas). Ejemplos? Atún picante con cacahuetes, mejillas de ternera con garnacha ... Para todos: al mediodía se come por menos de 20 euros.

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23. Fonda Espanya

Restaurantes Cocina creativa El Raval

¿De qué va? Un viaje al modernismo en un emplazamiento histórico en el Raval, proyectado y decorado por Domènech i Montaner y de la mano de uno de los grandes de los fogones, Martín Berasategui. ¡Un lujo de comida que hay que probar sí o sí! La Fonda España presenta la tradición modernizada y tiene su máximo exponente en el producto de la tierra, marca de la casa.

¿Y qué pido? El chef Germán Espinosa, artífice de la carta, enfoca la alta cocina y la cosa moderna desde un ángulo de tradición popular que desarma y conquista el paladar. Esto es cocina de mojar pan con recursos tecnoemocionales que se utilizan de manera precisa y meditada, y que te hacen saltar la memoria gustativa atrás ya la vez la galvanizan. Ejemplo top: un ravioli de gamba roja con salsa de setas y aire de trompeta de la muerte. Y la relación calidad-precio es extraordinaria, en un menú de diez pasos en que gozarás comparando la estética del plato con los mosaicos modernistas. Aunque también se puede hacer un menú de mediodía o un recorrido más corto, pero siempre excelente.

Nomad Road
Foto: Maria Dias

24. Nomad Road

Restaurantes Surasiàtica Sant Antoni

¿De qué va? un bar de comida callejera del sudeste asiático conectado por la cocina con uno de los grandes bares de tapas de Barcelona. "Recuerdo la crisis del 2008 y cómo murieron los que no se adaptaron. Te soy sincero: ¿qué quiere la gente? Calidad y precio, y el Nomad Road es eso", explica Fran G Manduley, el chef. Lo que debía ser una mesa del chef que apuntaba a Michelin, ha terminado en un colorido y casera esquina de 'street food' para sentarse (poco rato) o llevar.

¿Y se come bien? ¡Mucho y barato! Los platos te tumban por por sabor, abundancia y calidad: ¡un sabroso chili crab de Singapur (platazo de cangrejo bueno a 12 euros! Y tienes el gusto de pelearte con el bicho con pinzas), 'Takoyaki' de Tokio (bolitas de pulpo, con la licencia de una salsa de foie y frutas rojas delirantemente bueno) o un 'banh mí' (6 euros), su visión del bocadillo vietnamita que debería convertirse en icono del bocadillo en Barcelona. La carta cambiará, viajando por todo el sudeste asiático, pero no nuestras ganas de volver.

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Aürt
Aürt

25. Aürt

Restaurantes Cocina creativa Diagonal Mar i el Front Marítim del Poblenou

¿De qué va? Integrado en el 'lobby' del hotel –topas con el restaurante apenas entrar, 'aürt' quiere decir traba, un matiz del nombre–, estamos ante un gastronómico para 17 comensales divididos en una mesa pequeña para seis, una grande para ocho y una redonda baja para quien quiera intimidad. Y toda la cocina de Artur Martínez se hace delante del cliente –cada mesa barra tiene una inducción, y el ‘office’ está equipado con plancha, horno, brasa y salamandra. “La separación física con el comensal diluye el discurso, y hace que pierdas información”, valora. Pues ahora la tendremos toda.


¿Y qué comeré? Él usa el término “exotismo de proximidad”. Veamos el menú: 16 pasos a 89 euros, 16 pasos a 89 euros, donde detrás la aparente obviedad de enunciados como bonito con vinagreta o salmorejo de gamba, Martínez y su equipo ponen el plato dentro y fuera de contexto y lo rehacen en maravillas entendedoras pero que abren “mundos nuevos en términos organolépticos”. No tienes que hacer malabares para entender qué comes ni para comerlo, pero el choque está ahí.

26. Dos Palillos

Restaurantes Cocina creativa El Raval

¿De qué va? Albert Raurich –bulliniano de pro– demuestra que existe hermandad entre las tapas asiáticas y españolas, y un nivel de excelencia de producto y creatividad que le ha valido su primera estrella Michelin.

¿Por qué tengo que ir? Dos Palillos es una perfecta fusión entre bar Manolo y barra asiática de alta cocina, un lugar que no tiene mesas y donde, si no tienen tiempo, no te van sirviendo el vino. Reflexión: parte de la estrella Michelin siempre premia el servicio, y que ellos la tengan todavía pone en más valor sus fenomenales tapas asiáticas.

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27. Àbac

4 de 5 estrellas
Restaurantes Cocina creativa Sarrià - Sant Gervasi

¿De qué va? Jordi Cruz consiguió la tercera estrella Michelin del Àbac, un hecho que lo convierte en el restaurante catalán imprescindible de alta gastronomía en Barcelona.

¿Por qué hay que ir? Ha conquistado este statuts mediante una cocina llena de maestría y sofisticación, al mismo tiempo que llena de respeto por la tradición catalana.

Can Vilaró, cervellets
© Maria Dias

28. Can Vilaró

3 de 5 estrellas
Restaurantes Sant Antoni
¿De qué va? Comidas caseras. Ya son pocos los lugares que pueden definirse así, como Can Vilaró. Un histórico, un clásico, un auténtico. Ubicado frente al majestuoso y renovado mercado de Sant Antoni, Sisco y Dolors reciben diariamente como en casa toda una legión de clientes fieles que ya saben qué elegir. Sin menú, solo una carta de precio muy atractivo y platos del día.
¿Y qué se come? Los lunes de invierno hay cola, para saborear su 'escudella i carn d'olla', abundante plato único. Los martes el cliente fiel se inclina por unos fideos a la cazuela gustosos, gelatinosos, y los miércoles son las lentejas las grandes protagonistas, con chorizo ​​y cocción al punto. El arroz a la cubana, otro plato en vías de extinción, se puede disfrutar los jueves y los viernes. La sesión se puede enriquecer, ya sea con unos pies de cerdo casi mágicos o las albóndigas que borda Sisco. Y el sábado sabadete, un fricandó de fábula. O quizás tenéis suerte y os topáis con tripa de cordero con patatas, un plato sublime, que aquí es uno de los pocos lugares donde ha perseverado y ha sobrevivido a tanta novedad culinaria efímera.
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Granja Elena
© Ivan Moreno

29. Granja Elena

Restaurantes Cocina creativa

¿De qué va? Desde fuera, cuesta imaginar que tras la fachada de un bar en la Zona Franca se esconda uno de los mejores restaurantes de Barcelona, ​​pero así es. Abierto como granja y charcutería en 1974, la cocina de la matriarca Olga puso las bases de una alta cocina de barrio de inmejorable producto que ha dado un paso más allá con la segunda generación, la de sus hijos Borja, Guillermo y Patricia Sierra.

¿Y qué pido? Aquí encontraréis platos de cuchara con una fuerte influencia vasca -Borja trabajó en Zuberoa de Hilario Arbelaitz, uno de sus maestros- y sobre todo un ingenio y creatividad que hacen que sobrepasen la tradición, pero que mantengan el espíritu. Con un pie en la creación y otro en la cocina de siempre, pero siempre con intención y material gourmet. Ejemplo del primer caso, merluza con jugo de espárragos, amontillado y almejas. Del segundo, canelones de San Esteban con bechamel de trufa. 

Gat Blau
Foto: Gat Blau

30. Gat Blau

Restaurantes

¿De qué va? Partiendo desde un "punto de vista radicalmente ecológico, de temporada y de km 0", que es lo que explica el chef Pere Carrió que aplica al Gato Blau, los resultados pueden ser maravillosos: "Una papada de cerdo ecológico cuesta 4 euros. Un kilo de garbanzos eco, 3 euros. El entrecot es caro, pero podemos hacer bistec tártaro de partes menos nobles". Y a fe que lo consiguen. Hacen la pequeña gran pirueta de un menú ecológico, tradicional, económico y creativo, en el que cinco de las ocho opciones son vegetarianas. ¡Y cada día varía! En 2011 se adscribieron a la filosofía slow food.

¿Y qué pido? Cualquier plato del menú o la carta. Pere Carrió trata toda la materia prima con exquisitez, pero por encima de todo mima la verdura, reivindicando el valor gastronómico de cada hortaliza, toda su singularidad y potencial. La gamba de Palamós no se echa de menos ante filigranas como un escabeche crujiente de zanahoria con semillas crujientes y cebolla confitada, o un canelón de pollo con espuma de nabo. Por las noche, cenas de alta cocina cercana por 25 euros. Fue elegido Mejor Restaurante Vegetal de España (tienen un largo apartado vegetariano y vegano) de 2020 para la We're Smart Green Guide.

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Nairod
FOTO: Irene Fernandez

31. Nairod

Restaurantes Cocina creativa L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? El Nairod –Dorian al revés– tiene la elegancia de Oscar Wilde: la iluminación, con luces puntales cenitales, la vajilla vintage y despareja, las sillas preciosas y la distribución de las mesas dan una sensación de confort y refinamiento que confirma la carta. El chef David Rustarazo, quien trabajó en el Coure, nos hace una veintena de propuestas que consiguen que comamos los platos de siempre como la primera vez

¿Y qué pido? El fricandó es con carrillera de ternera (15 euros), y esta carne, más fuerte, añade un punto de sabor que le va muy bien. Se atreve con una croqueta de cerdo y 'cheddar' espectacular. O un arroz con leche con naranja amarga y helado de pistacho, fresco, imaginativo, con diversas texturas. Teniendo en cuenta que Rusti está solo en la cocina, hay que aplaudir una ejecución que iguala el acierto de la carta y el buen gusto del local, una sensación de confort y refinamiento que confirma la carta.

Bar Centro
© Iván Moreno

32. Bar Centro

Restaurantes Bar de bocadillos Dreta de l'Eixample

¿De qué va? "El futuro de la comida popular es la fusión del 'street food' de todo el mundo", dice Carlos Gremone, un cocinero venezolano que con la publicista Debora Schneider reconvirtieron en 2014 un bar de menú en bocadillos top. Gremone ha recorrido medio mundo -20 años de experiencia en restaurantes de Italia y Michelin- y cada uno de sus rasgos -doce bocadillos y once hamburgueses- nace de horas de afinación.

¿Y qué se come? La cita podría ser vacía si no hiciera diana: un bocadillo de cerdo deshilachado (EE.UU.) que pasa por el Perú y se aposenta en la boca con una salsa dulce-picante con chile y jengibre (thai) tiene toda la coherencia del mundo. Todo lo hacen desde cero y todo lo hacen bien.

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Dr Zhang
Foto: Dr Zhang

33. Dr. Zhang

Restaurantes China Sant Antoni

¿De qué va? ¿Qué es un 'dumpling' -o una 'gyoza' o un 'bao' o un ravioli ...- sino una versión diferente de lo mismo? Aquel arquetipo universal de una pieza de masa rellena (dígase empanadilla o 'farcellet' o 'Shaomai') que a menudo se come con la mano y se traga de un solo bocado de placer. En Dr. Zhang, un pequeño restaurante con espíritu de barrio, se han especializado en la empanadilla china (aunque ellas no lo sean).

¿Y qué pido? Pues cualquier plato, porque son buenísimos. Y puedes ver como te llevan, de la cocina a la mesa, piezas tan variadas y poco ortodoxas como los 'dumplings' rellenos de pato o los fritos con curri. No tienen ningún problema en hacer, por ejemplo, un 'wan ton' de Halloween relleno de calabaza, boniato, curri y salsa agridulce. La pasta es buena y casera, el relleno hecho con cuidado.

Oria
© Maria Dias

34. Oria

Restaurantes Española Dreta de l'Eixample

¿De qué va? El restaurante Oria, en el hotel Monument, recupera la tradición que instituyó Berasategui en 1993: "Pague usted lo que quiera, que el Martín confeccionará el mejor menú que pueda con su equipazo", decía el cartelito que colgó. "Con esto he conseguido que entre la gente sin pereza y sin miedo", valora. Propones un precio mínimo de 60 € y manos a la obra (¡y esto es una Michelin!)

¿Y qué puedo esperar? Cosas delirantemente buenas como un canelón de pies de cerdo y cola de buey (sofrito gelatinoso: ¡que bueno!), un jugoso lomo de rape con alcachofas, berberechos y alcaparras con importantes matices de los brotes (carne de mar y montaña veggie!) Y un filete de vaca asado donde el puré de apio nabo aligera la salsa perigordina. La cocina de anteayer y de pasado mañana, ahora.

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Casa Amalia
Foto: Ivan Giménez

35. Casa Amàlia

Restaurantes Catalana Dreta de l'Eixample

¿De qué va? De toda la vida: un local abierto en 1950 frente al Mercado de la Concepción, con una carta clásica y sin complicaciones en el que prevalece el buen producto y la cocina de siempre. O eso era hasta que se lo quedaron Jordi Castán y Sergi Suaña en 2020, un dúo con décadas de experiencia en la restauración de altos vuelos y el producto de proximidad, e hicieron una redefinición exquisita y moderada: "Esto es un restaurante de 1950 y se tiene que respetar".

¿Y qué pido? La carta se articula en aperitivos y dos apartados: uno de tradición y uno de transformación. En el primero, maravillas directas como rape a la brasa con salsa de espárragos blancos y alcachofas del prado, o canelones de tres piernas con bechamel. En el segundo, barbaridades juguetonas como la 'panalena mallorquina', una berenjena a la brasa, con  fino velo de tocino y rellena de sobrasada y cubierta por una tempura de berenjena y un pedazo de miel de colmena en el alto. Un artefacto gastronómico que evoca el placer de la sobrasada con miel y se deshace, cruje a placer y te dispara matices de lujuria en la boca.

Leche de Tigre
Foto: Ivan Giménez

36. Leche de Tigre

Restaurantes Peruana Gràcia

¿De qué va? En el momento cero de la explosión peruana en Barcelona, Nicky Ramos abrió The Market, que fusionaba cebiches con la coctelería más sofisticada. Desde el 2019, en Leche de Tigre opta por un concepto más cercano, con una carta que, en su brevedad, resume de manera modélica esta enorme cocina.

¿Y qué pido? Pues por ejemplo, un pulpo 'anticuchero', con el sabor del 'anticucho', el plato de calle más icónico del Perú. Que no es otra cosa que ... ¡Una brocheta de corazón de vaca! Y el sabor 'anticuchero' no proviene de la víscera, sino de la marinada aplicada al pop el día antes: una mezcla de ají panca ', comino, pimienta negra, ajo y ají amarillo'. La carta es breve y cuidadosa, y el menú de mediodía, a precio muy interesante, entran y salen platos de espíritu popular hechos con mano de alta cocina y aires 'chaufa' (China más Perú). Como su 'aeropuerto': salteado de arroz y fideos con magret de pato con salsa hósin (y los cebiches son excelentes, claro).

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37. Informal

Restaurantes Cocina creativa El Gòtic
¿De qué va? El chef Marc Gascons ha trasladado a Barcelona su cocina, Michelin en Els Tinars (Llagostera) y la hace brillar en El Informal, un restaurante 'cool' ubicado en el interior del hotel The Serras, con una propuesta desenfadada de tapas y platillos con productos frescos.

¿Y qué pido? Gascons también es uno de los grandes responsables de que la modernidad 'gastro' pase por la brasa. El producto, con el inconfundible toque maestro del humo y mano de autor - parrillas vascas, argentinas y japonesas- se concreta en platos que son el paradigma platónico del sabor: unos 'ceps' a la brasa con pesto de hierbas, higos, piñones y parmesano, por ejemplo.
Hawker 45
© Irene Fernández

38. Hawker 45

Restaurantes Cocina creativa Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Un lugar particular, personal e intransferible: Laila Bazham (hija de filipina y brasileño) practica una fusión de comida callejera del sudeste asiático y de América latina hecha con realismo, inspiración y coherencia.

"Fusionamos la cocina de calle de Sudamérica y del sudeste asiático", explica Laila Bazahm (filipina), la copropietaria con Laura Freedman (estadounidense). Bazahm (hija de filipina y brasileño) pasó cinco años en Singapur y trabajó al Joël Robuchon ('hawker' significa 'vendedor ambulante').

¿Y qué pido? Su carta no es muy larga, pero los platos son un 'hit' poco escuchado: entre otros, podéis encontrar el adobo filipino -un plato que aquí es como quien dice, inexistente- aplicado a la carrillera de cerdo, o una sopa 'pho' con cola de buey. Y en el menú de mediodía, delicias como 'malay redang', guisado malasio hecho 'street bocata'.

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El Teòric
FOTO: Maria Dias

39. El Teòric

4 de 5 estrellas
Restaurantes Catalana Dreta de l'Eixample

¿Cuál es la teoría? Su teoría dice que la técnica, el buen producto de proximidad, la tradición y la innovación no tienen que estar reñidos con el bolsillo del cliente. Y sin dejar de tener los pies en el suelo, la ponen en práctica haciendo una relectura joven y libre del recetario catalán tradicional.


¿Y la práctica? Las croquetas homónimas con emulsión de alioli de azafrán son su plato icono y con razón; puro Empordà en el paladar. El pulpo con papada, trinchado de kale y moldes de sobrasada nos lleva a Galicia, la Cerdaña y Mallorca en un bocado. Y volvemos a Barcelona con un cremoso arroz Parellada de pollo, sepia y gambas y un ligero alioli de perejil que contrasta con gracia con el ave, el cefalópodo y el crustáceo. El personal es encantador y nada pegajoso. Así pues, si tenemos en cuenta todas las virtudes, hay que reservar con antelación.

Perfecto
Foto: Perfecto

40. Perfecto

Restaurantes Catalana L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? Oscar Manresa, chef y empresario, está al frente de un proyecto ambicioso de cocina catalana -un restaurante de gran capacidad y con producto del bueno- que está del todo dirigido a la clientela local. Cocina de Barcelona, dice. Allí donde estuvo el Mextizo: en una de esas majestuosas plantas señoriales de restaurantes de la calle Diputación, y con un interiorismo a cargo de Juli Capella

¿Y qué pido? Los platos que idea el joven chef Toni Romero, que apuesta por una carta hedonista, cargada de platos a fuego lento para mojar pan y también de fuego de brasa, pero que no se limita a la reproducción literal del corpus catalán de la cocina. Véase: unas cocochas con un velo de tocino ibérico, que llevan una mayonesa que es lo mismo pil-pil, que son un delirio de sabor, o un arroz negro con bacalao untuoso y fresco, una melosidad contrastada por el crujiente de patitas de calamar rebozadas. Y sí, tiene tan buen gusto como sugiere el enunciado.

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Le Cucine Mandarosso
© María Dias

41. Le Cucine Mandarosso

4 de 5 estrellas
Restaurantes Italiana Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Es reconfortante encontrar lugares como Le Cucine Mandarosso, un pequeño local que los cursis dirían que huele a nonna, y los no tan cursis, a cocina italiana. El local, además, tiene un encanto muy genuino y una decoración que te invita a la felicidad.

¿Y qué comeré? Del menú de mediodía elegimos un salmón marinado para compartir como entrante -las raciones son generosas-, y resultó magnífico. Era un lomo de salmón y la textura era como la de la mantequilla. Para seguir elegimos unos ñoquis con tomate, ricotta y berenjena, y una pasta del día condimentada con crema de nueces. Dos delicias, los ñoquis, mórbidos, la pasta, al dente, no "a la muela", y las salsas, sutiles. De postre, tomamos una pannacotta con frutas rojas y una tarta de manzana. Con el menú, muy bien de precio, entra la bebida, incluido un buen vino de la casa. 

Uribou Barcelona
Irene Fernandez

42. Uribou

Restaurantes Japonesa Sant Gervasi - Galvany

Atsushi Takata: "Jamás he pensado que tengo un restaurante japonés, no lo dice a mi tarjeta". Y tiene toda la razón del mundo. Él fue pionero en 2002 a mezclar Japón con Cataluña –ese maravilloso Icho ¡ah, los fideos de sepia con papada!–, y conoce y ama a fondo la cocina catalana y ejerce sin etiquetas ni jaulas. En 2021 reabrió su referencial Uribou en un local íntimo, lejos de los 50 comensales de La Cocina de l'Uribou, de cuando estaba en Les Cortes.

Sólo hace 'omakase': "La gente, si ve japonés, siempre termina pidiendo 'yakisoba' y 'makis'. Y la cocina japonesa es muy amplia, por no decir que intento hacer mis propios platos". El abundante menú, a 57 euros, pasa por tapitas, tres platos de temporada de media ración y la elección entre un surtido de sushi o alguna otra especialidad, siempre barbaridades de sabor y técnica delicada, como su tempura de alcachofas con langostinos. ¡Un plato que une Hiroshima con el Prat de Llobregat!

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Arume
©MariaDias

43. Arume

Restaurantes Cocina creativa El Raval

¿De qué va? El restaurante Arume está situado en los bajos del edificio donde nació Vázquez Montalbán, en la calleBotella, en pleno Barrio Chino. Un restaurante con una carta de presentación clara: "cocina gallega contemporánea", dicen. Más que cocina gallega contemporánea, Arume me parece un restaurante de cocina gallega que ha viajado de la mano del cocinero Manuel Núñez por mil territorios del mapamundi.

¿Y qué pido? Cualquier elección de la carta es un acierto. Hablamos de platos de sabores intensos y producto del bueno, muchos de ellos clásicos gallegos con un acento diferente, incluso asiático, pero la presencia de un producto emblemático atlántico como contrapunto. Como su magnífico tártaro cremoso de Ternera gallega, rábanos y pan carasatu, o alcachofas tibias con queso San Simón. Podéis tirar de arroz, que desmiente aquella tontería nostrada que el arroz es solo para cenar.

Besta
Foto: Ivan Giménez

44. Besta Barcelona

Restaurantes Cocina creativa L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Talento y conocimiento de causa: Besta Restaurante es el proyecto de un cocinero gallego (Manu Núñez, ex-Arume) y Carles Ramon (La Bellvitja). Ramon ha trabajado en Galicia, Núñez en Cataluña. Y ambos sienten un gran respeto por la tradición, pero también tienen ganas de darle la vuelta como a un calcetín. O sea que con un pie en cada orilla, se definen como "un neobistrot entre el Atlántico y el Mediterráneo, y algún toque nórdico".

Ahora bien, las definiciones no se necesitan cuando hay talento y creatividad. Cada día, imprimen una hoja con una docena larga de platos del día con enunciados de platos cortos "pero con elementos atrevidos" y que no lo explican todo para que la gente pruebe cosas y se sorprenda. Como un besugo soasado, con zanahoria y jugo de col que en realidad es una reversión rompedora del besugo en escabeche: presentado doradito, pero cortado fino como si fuera sashimi, con el recuerdo de vinagre del escabeche, sustituido por la confluencia de un zumo licuado de col fermentada (acidez) con una crema de zanahoria. Y mares y montañas descacharrantes: un arroz seco con pulpo de lonja y crestas de gallo, o una filloa de algas y civet de jabalí.

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Foto: Litoral
Foto: Litoral

45. Litoral

Restaurantes Mediterránea La Barceloneta

¿De qué va? Ubicado en la Barceloneta, frente a la playa de San Sebastián, Litoral ofrece una privilegiada localización en primera línea de mar y una buena cocina basada en productos frescos, con una gran oferta de arroces. Abrió el año 92, poco después del desmantelamiento de los chiringuitos de la Barceloneta, un hecho que lo convierte en uno de los decanos de la cocina al borde del mar.

¿Y qué pido? Al frente de su cocina está Rafael Medrán, un ¿especialista en cocina marinera? Especialista es decir poco. Pasó 28 años en los Pescadors de Poblenou, y es un cocinero que domina con los ojos cerrados los puntos de cocción de arroz y de pescado. Encontraréis maravillas como un tartar de gambas con caviar de aceite, y arroces de autor como un exquisito arroz trufado con alcachofa y chipirones. Con el grano en el punto justo, y negro. Pero no de la tinta del cefalópodo sino por la cocción lenta de la cebolla y la alcachofa, a la manera del arroz negro del Ampurdán.

46. Estimar

Restaurantes Mediterránea

¿De qué va? En este pequeño local se transforma la mejor materia primera procedente del puerto de Roses en un homenaje diario. El chef Rafa Zafra, de escuela elBulli, ofrece recetas sencillas que respetan al máximo un producto extraordinario.

¿Queréis ejemplos? Pues sus sensacionales calamares fritos acompañados de gota negra (mayonesa y tinta) han pasado al imaginario reciente de la alta cocina de Barcelona, y unos mejillones ahumados al horno Josper o navajas en escabeche tibio son maneras nuevas de comer el mejor marisco de siempre. 

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Berbena
© Maria Dias

47. Berbena

4 de 5 estrellas
Restaurantes Catalana Vila de Gràcia

¿De qué va? Caben veinte comensales y la cocina señorea el espacio: ¿no es el corazón de un restaurante? Que luzca, pues. El cocinero Carles Pérez de Rozas ha formado un equipo a prueba de bombas y ha invertido tiempo en cada detalle para que ir a esta Berbena sea toda una fiesta.


¿Qué fiesta? Comida excelente y hecha al momento y delante de las narices, de aquí saldrá lo que nos hará felices, sea una carrillada de ternera al vino deliciosa, unos imaginativos 'trofies' (pasta de la Liguria) con camagrocs y botarga, o una tortilla de patatas sensacional: con producto humilde de temporada, hacen maravillas. Al mediodía, por 20 euros comes como un rey. Por la noche, si tienes ganas de explorar la carta a fondo, el ticket se puede elevar hacia los 35. Dice Carles que son pequeños, pero valientes: parten del kilómetro cero y la más cuidadosa artesanía para elaborar unos platos que sorprenden y enamoran. ¿Qué más se puede pedir?

La Catalista
Foto: Maria Dias

48. La Catalista

Bares y pubs Bares de vinos Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? La Catalista es un lindo bar de vinos que la sumiller norteamericana Erin Nixon abrió en Carders, 11. "Para mí, los vinos catalanes son increíbles y deliciosos, pero no elitistas, y queríamos una carta que reflejara este momento de efervescencia y cambio ", explica.

¿Por qué tengo que ir? Aquí entra en juego la chef Laila Bazham (Hawker 45). A partir de quince vinos de la tierra selectos –todos en copas, de cuatro a seis euros–, la filipinobrasilera ha ingeniado una carta de doce tapas o platos enteros -y tres postre- que buscan la armonía organoléptica perfecta. Unas buenísima setas de temporada con salsa de 'vitello tonnato' (gran combinación!) mantecosos y de salado suave estallan contra las frutas del bosque ácidas de un Foresta-Sumoll 2017.

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Sintonia
Foto: Irene Fernandez

49. SINTONIA

Restaurantes

¿De qué va? El concepto de restaurante aquí (y en China popular) nació al abrigo de los hoteles. Y siempre da gusto descubrir un restaurante de hotel que, por entidad y personalidad, recuerdas sin el complemento nominal. El Sintonia del Gallery Hotel cuesta de olvidar. "¿Una democratización de la alta cocina? Esta es la idea. Sin ser un gastronómico queremos hacer una propuesta diferente, nada encorsetada, tener una carta de lujo, pero sin los artículos de gran lujo", explica el chef Pablo Tomás.

¿Y qué se come? Tomás practica una cocina de guisar, actualizada, pero con una base sólida . Voluntad que se percibe en unas albóndigas con sepia -con tallarines hechas del cefalòpodo- o en un impecable y clásico arroz seco de pescado donde se hacen evidentes los tiempos, dinero y caldo empleados. Tomás -con mili en Arzak, elBulli y el Drolma- también tiene un saludable espíritu juguetón que sobresale en un platillo de trampantojo que es un platazo: el brazo de gitano ruso, que aglutina rollito de patata, ensalada rusa y causa limeña. 

Arigato
Foto: Irene Fernandez

50. Arigato

Restaurantes Japonesa Dreta de l'Eixample

El chef argentino Sebastian Mazzola y su pareja, la sumiller Sussie Villarico, tienen una empresa de importación de producto gastronómico japonés top, Cooking in Motion. Arigato es la encarnación en heladería de su fascinación por la comida japonesa, una heladería donde se come caliente. "La idea era tener un lugar con helados, 'brunch' y pastelería de calidad", dicen. Abierto una semana antes del viernes 13 pandémico de 2020, adaptaron a una Barcelona sin turistas: ¡convirtiendo la máquina de hojaldre en una máquina de hacer fideos!

Sirven "soul food japonesa" vista desde la alta cocina y a precios medios, casi populares; como unos udon divinos, flotando en caldo de pollo, cerdo ibérico y infusionados con un laberinto de especias y picante virtuoso, digno de Michelin. Como los postres, que se benefician de la locura argentina por el helado y su producto japonés: el tiramisú de encuentro, helado de match y crema de mascarpone con yuzu es un 'gastrotrip' digno de la guía neumática. A cinco euros. ¡Obligatorio fichar!

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