Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Los 50 mejores restaurantes de Barcelona

Los 50 mejores restaurantes de Barcelona

Los restaurantes que nunca fallan para comer la mejor cocina de Barcelona, ya sea catalana, creativa o de alrededor del mundo. Y también los fogones dirigidos por los chefs más en forma de la ciudad

Por Ricard Martín |
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La Lista: comer
© Ivan Giménez Hoja Santa

OCTUBRE DE 2019: ¡Nos exalta lo nuevo y nos enamora lo viejo! O sea que en esta renovación de temporada de los mejores restaurantes mantenemos el Agut en lo más alto –¡no falla nunca!– pero hemos incorporado nuevas reseñas de clásicos de la cocina catalana como Casa Agustí –en una forma excelente– o el Windsor, alfa y omega de la modernidad catalana tradicional. Ahora bien, los vientos del sudeste asiático soplan con fuerza, y esto lo demuestra la incorporación del brutal –y a buen de precio– Last Monkey. Sin olvidar nuevos actores en el alta cocina catalana: el diminuto Direkte Boqueria y el majestuoso Aürt, nuevos favoritos nuestros que apuntan muy alto.

Bienvenidos a La Lista: Comer en los 50 mejores restaurantes de Barcelona, donde encontraréis las direcciones más deliciosas de la ciudad, cuidadosamente escogidas, empirismo y precisión (que hemos ido a comer, ¡vaya!). Esta es una de las mejores ciudades del mundo para comer y beber. Esto lo sabemos quienes vivimos aquí, y también los profesionales de la gastronomía que año tras año premian nuestros fogones con distinciones que alzan la ciudad en el podio de la restauración internacional. La oferta es variada, de calidad, monumental: desde el pequeño bar de tapas de toda la vida, pasando por el mejor producto fresco hasta los restaurantes con estrellas Michelin, o en el otro extremo, el mejor street food. Aunque el reto es difícil, nos hemos propuesto seleccionar los 50 mejores restaurantes que nunca os fallarán. Por cierto: ¿habéis comido en alguno de estos sitios y os ha encantado? Compartid la experiencia en #LaListaComerTimeOut. Y aquí tenéis más información sobre cómo Time Out hace recomendaciones y reseñas de restaurantes.

 

NO TE LO PIERDAS: Si eres más de barra que de mesa, aquí tienes una lista de los mejores bares de tapas de la ciudad

Los 50 mejores restaurantes

1
Agut
Restaurantes, Catalana

Agut

icon-location-pin El Gòtic
¿De qué va? De todos los restaurantes centenarios –o casi– que podemos encontrar en Barcelona, ​​sin duda es el Agut de la calle Gignàs el que mejor ha conservado el espíritu de fonda y ha resistido incólume el envite del turismo. Que esté en el tramo más inhóspito de una calle estrecha, evidentemente ha ayudado. Es un lujo diario: producto inmaculado, fresco y bien cocinado, donde podréis comer rodeados de cuadros de grandes pintores catalanes del s. XX.

¿Qué comeréis? Cocina de fonda extraordinariamente bien hecha, recetas de fondo que incluso incurren en la arqueología visceral (sesos rebozados, ancas de rana ...). ¿Quién puede quitar de la carta unos pies de cerdo rellenos de butifarra negra y salsa de setas? Y hacen un menú de mediodía por apenas 15 €; en la barra, sale por 11,90 €. No es que sea una ganga, es que es un regalo: una comida de fiesta mayor, con platos que por generosidad y acabado parecen sugerencias de la carta, como fideos a la cazuela mar y montaña y dorada a la pescadora. Todo el pescado es fresquísimo, un hecho singular en un menú tan económico. Puede parecer una elección extraña o humilde como número uno, pero su regularidad es a prueba de bombas. Si queréis enseñar a un amigo amigo de fuera qué es la cocina catalana, traedlo aquí.
Time Out dice
2
Lasarte
Restaurantes, Cocina creativa

Lasarte

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? La embajada de Martín Berasategui en el hotel Monument de Barcelona se ha convertido en uno de los restaurantes imprescindibles de Barcelona, Cataluña y España, donde el chef ofrece lo mejorcito de su creatividad.

¿Por qué hay que ir? Es el primer restaurante de Barcelona que ostenta las tres estrellas Michelin. Aparte de Berasategui, el responsable del día a día es el chef italiano Paolo Casagrande, capaz de añadir a la arrolladora personalidad de su jefe una marca personal de altísima elegancia y creatividad, presente en platos como el milhojas de manzana, foie gras y anguila, y donde la estética artística que te noquea jamás pasa por delante de una combinación de sabores genial.

Time Out dice
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3
Mar i muntanya de Can Boneta
© Iván Moreno
Restaurantes

Can Boneta

¿De qué va? La casa de Joan Boneta, exarquitecto convertido en cocinero, sorprende por el tratamiento altamente imaginativo de la tapa y el platillo catalán, que huye de croquetas y tópicos. Al mediodía tienen un menú brutal.

¿Por qué hay que ir? Aquí confluyen la cocina aprendida de padres y suegros con la técnica moderna. Por 13 euros, un primero compuesto por la degustación de tres tapitas. Un ejemplo: vasito de salmorejo espeso, con el punto de vinagre justo, ensalada de tomates -de verdad! - con olivada y un aceite de oliva del de oro líquido, y tostadas con brie y sobrasada. De segundo, a elegir entre arroz de calamares y gambas, o rosbif con jugo del asado y champiñones, siempre un plato de cocina catalana excelente.

4
Gresca
©Cristina Reche
Restaurantes, Cocina creativa

Gresca

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? En su momento fue el restaurante líder del movimiento bistronómico: aquellos restaurantes ubicados en un bar del Eixample que exprimían la calidad del producto y la inspiración al máximo, con un pie en el menú de mediodía y el otro en la creatividad.

¿Por qué hay que ir? Rafa Peña se ha convertido en un líder gastronómico indiscutible, en un cocinero de creatividad atrevida y con los pies en el suelo. Su cocina es muy creativa, pero los platos siempre son suculentos y reconocibles. Como por ejemplo, el pulpo con butifarra negra. O el pichón al jengibre. O la tortilla a las finas hierbas, de una bavosidad perfecta envuelta por papada. El Gresca ya no es aquel pequeño bar con un equipo mínimo. Pero a cambio de la ampliación, podéis comer en la barra, delante de la cocina, y disfrutar del show de su cocina con fondos potentes y espíritu francés.

Time Out dice
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5
Tickets Albert Adrià
© Ivan Giménez
Restaurantes, Cocina creativa

Tickets

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? Los hermanos Adrià han vuelto a triunfar con este ambicioso resumen de su filosofía de las tapas. Con cuatro barras diferentes –mariscos, plancha, dulces, entretenimientos, inventos diversos– el cliente puede disfrutar de la versión bulliniana de las tapas de toda la geografía española. Es el eje sobre el que han reconstruido su imperio 'gastro' en la capital.

¿Qué comeré? 'Sepionets' en su tinta con pasta de almendra o sandía a la parrilla son sólo ejemplos. Platos como el pulpo crujiente con mayonesa de kimchi o la airbaguette con rubia gallega ya forman parte del patrimonio gastronómico de la alta cocina de Barcelona. Esto es una fiesta: no esperéis la formalidad del cristal y el mantel, sinó un espectáculo hedonista.

6
Enoteca Paco Pérez
Restaurantes, Marisco

Enoteca Paco Pérez

icon-location-pin La Barceloneta

¿De qué va? El chef Paco Pérez consiguió dos Michelin por el Enoteca –ya no es el otro restaurante del hotel Arts, un peso pesado en Barcelona por méritos propios– y también vio cómo su Miramar de Llançà recibió  la segunda estrella Michelin. Poca gente transporta el sabor del mar a la alta cocina como lo hace él: este exquisito cocinero, lacónico en palabras, habla con la imaginación y el oleaje del mar.

¿Qué comeré? La elevación que ha hecho de las ‘espardenyes’ merecen un capítulo en la cocina de vanguardia catalana, y sus arroces contentan por igual a la clientela bulliniana y a los fundamentalistas del corpus de la cocina catalana. Rendirse a la fragancia de su arroz meloso con bogavante es la mejor manera de rendirle homenaje.

Time Out dice
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7
Disfrutar
© Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Disfrutar

icon-location-pin Esquerra de l’Eixample

¿De qué va? Cerrado ElBulli, sus antiguos jefes de cocina, Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, ofrecen en Disfrutar una cocina de matriz bulliniana, tecnoemocional pura. En correspondencia, el servicio es todo un espectáculo. 

¿Y qué voy a comer? Son platos de una imaginación y precisión tremenda, como por ejemplo los ya famosos macarrones a la carbonara, hechos con gelatina de jamón. Aquí viviréis una bacanal los sentidos ejecutada a una velocidad perfecta.

8
Alkimia
© Ivan Gimenez
Restaurantes, Cocina creativa

Alkimia

icon-location-pin Sant Antoni

¿De qué va? Durante trece años, Alkimia fue un restaurante básico para fijar el concepto de restaurante moderno barcelonés. Y lo sigue siendo. Su traslado a la planta noble de la Moritz –donde vivía la familia del fundador de la cervecera– no ha servido para ampliar plazas (aunque ahora disponga de una maravillosa cocina abierta) sino para redefinir. El Alkimia 'mark II' se divide en dos partes: seis mesas donde "se ha querido buscar un restaurante gastronómico moderno, no de lujo sinó de confort, donde no sea aburrido comer", dice Jordi Vilà.

¿Qué comeré? Sigue la línea de cocina catalana de espíritu moderno y urbano marca de la casa. Como por ejemplo, una col caramelizada, con queso y 'raifort'(rábano picante), o por la parte más carnívora un pichón de sangre con acelga, 'toffee' de zanahoria y nueces. 

Time Out dice
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9
Restaurantes, Peruana

Pakta

icon-location-pin El Poble-sec

¿De qué va? La adaptación de la cocina 'nikkei' -la cocina resultante de la evolución de la gastronomía de los inmigrantes japoneses que se establecieron en el Perú a finales del siglo XX- al universo de alta cocina hedonista, juguetona y bulliniana de Albert Adrià.

¿Por qué tengo que ir? Albert Adrià ha hecho la doble pirueta de reinventar con coherencia una cocina que ya de por si es un accidente. Ha creado, sin normas, maravillas como un maki de caballa ahumado donde una causa limeña enrollada sustituye el arroz (ya no está en el menú, por desgracia). O unos celestiales nigiris de 'espardenyes'. Rendiros a su sorprendente menú degustación.

Time Out dice
10
Can Ros
© Maria Dias
Restaurantes, Mediterránea

Can Ros

icon-location-pin La Barceloneta

¿De qué va? Can Ros es un aliciente para volver a convertir la Barceloneta en un lugar de parada y fonda. Una casa de comidas marinera y centenaria, de las primeras que abrieron en el barrio marinero, que se ha adaptado a los gustos del siglo XXI de manera admirable y familiar.

¿Y qué pido? En la carta –el menú está también muy bien y vale 14 euros–, hay un apartado especial dedicado a los arroces, y aunque me tiran el arroz de capipota con langostinos y el arroz meloso de bogavante, opto por una hambre estilo infantil. A los niños les encanta ensuciarse los dientes. Pido un arroz negro con sepia y alcachofas. La alcachofa es la prueba del algodón. Para preparar el apetito arrocero, pido unas croquetas de calamar con alioli. Cuadradas, bien fritas. Cocina sencilla, que es lo que buscaba. El arroz negro es fantástico. Gustoso, intenso, con una tinta que no empalaga y un grano que se puede contar como las pesetas, uno a uno.

Time Out dice
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11
estaurant-Kitchen.jpg
Restaurantes, Cocina creativa

Moments

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? El hijo de Carme Ruscalleda, Raül Balam, logró la segunda estrella Michelin con este restaurante de hotel 'top'. Como el materno Sant Pau, que ya es historia de la gastronomía mundial.

¿Por qué tengo que ir? El concepto es una impecable cocina innovadora pero muy catalana, con platos como el fricandó de ternera con trompetas amarillas o las gambas del Maresme con pétalos de tomate confitado, bouquet vegetal y piñones tostados. Producto máximo tocado de la mejor manera posible, y donde la mezcla de ética de producto, creatividad y lujo hacen que esto sea un espectáculo 'gastroartístico' de primera magnitud.

Time Out dice
12
Hoja Santa
©CarlaFajardo
Restaurantes, Mexicana

Hoja Santa

icon-location-pin Sant Antoni

¿De qué va? Hoja Santa es, dicho en pocas palabras, uno de los mejores restaurantes mexicanos que hay en Barcelona. Albert Adrià y el chef mexicano Paco Méndez se miran la tradición popular mexicana con ojos y producto de alta cocina y de ahí salen platos sorprendentes como la quesadilla de trufa con setas o la ternera wagyu con mole chichilo.

¿Por qué tengo que ir? Se salen de la órbita con platos con madera de clásicos: ved el mole pasilla con verduras baby crocantes. Niño Viejo, la taquería anexa, cerró, pero se mantiene viva en la carta con una selección de tacos, como el taco al vapor de pollo con mole de olla que te dan ganas de gritar: "¡Viva México, chingones! "

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13
Direkte Boqueria
© Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Direkte Boqueria

icon-location-pin Ciutat Vella

¿De qué va? Arnau Muñío, exjefe de cocina del Comerç24, abrió este pequeño restaurante en la puerta trasera del primer mercado municipal en febrero del 2018. Una barra, ocho cubiertos, dos turnos, 16 menús.


¿Y qué se come? hacen dos menús de degustación de 45 y 58 euros –siete y diez platos, y dos postres– de alta precisión. “Solo hacemos diez platos, que cambian con cada estación. Son lo que querría comer yo. Por qué no puedo comer 'sashimi' y fricandó?”. No hay relleno, solo 'hits' rotundos y precisos que se graban en el paladar. ¿Ejemplos? Por el lado asiático-catalán, una ostra envuelta en 'gyoza' y con jugo de ‘capipota’, un mar y montaña delirante que te estalla a la boca. Por el lado catalán, guisantes, calamar y tocino ibérico, o un meloso bacalao –con tripa– donde el pil-pil por instantes se convierte en la mejor salsa brava de la historia.

14
Restaurant Dos Palillos
Restaurantes, Cocina creativa

Dos Palillos

icon-location-pin El Raval

¿De qué va? Albert Raurich –bulliniano de pro– demuestra que existe hermandad entre las tapas asiáticas y españolas, y un nivel de excelencia de producto y creatividad que le ha valido su primera estrella Michelin.

¿Por qué tengo que ir? Dos Palillos es una perfecta fusión entre bar Manolo y barra asiática de alta cocina, un lugar que no tiene mesas y donde, si no tienen tiempo, no te van sirviendo el vino. Reflexión: parte de la estrella Michelin siempre premia el servicio, y que ellos la tengan todavía pone en más valor sus fenomenales tapas asiáticas.

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15
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Restaurantes, Cocina creativa

Àbac

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

¿De qué va? Jordi Cruz consiguió la tercera estrella Michelin del Àbac, un hecho que lo convierte en el restaurante catalán imprescindible de alta gastronomía en Barcelona.

¿Por qué hay que ir? Ha conquistado este statuts mediante una cocina llena de maestría y sofisticación, al mismo tiempo que llena de respeto por la tradición catalana.

Time Out dice
16
Manairó
©Ivan Giménez
Restaurantes, Cocina creativa

Manairó

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? De la visión intransferible y personal de la cocina catalana de Jordi Herrera, un cocinero/artista de aquellos que se puede decir que es un 'true original', utilizando el anglicismo. Herrera bucea en la tradición con utensilios de cocina inventados, y emerge con cosas nuevas. Es una injusticia cósmica que la Michelin le haya retirado el galardón.

¿Por qué tengo que ir? Herrera se complica la vida con un menú de degustación/montaña rusa que hay que probar. El inventor de la plancha faquir o la centrifugadora de carnes "busca que la emoción sea real, no fuegos artificiales", dice. Amantes de la cocina auténtica –sea lo que sea–, no desconfiéis: si hay un cocinero de vanguardia ideal para los amantes del capipota y el guiso es Herrera. Un ejemplo: crujiente de cabeza de ternera con curry con ropa tendida. "Iba un día por la calle y vi un saco de escombros bajo un balcón con ropa tendida. Y me pareció tan bonito que quise hacer un plato ". Son cortezas de capipota con un poco de curry y la mantecosidad de la caballa ahumado, dispuestas en un toldo que forja Herrera en el taller: un cocinero/artista con los pies en el suelo.

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17
Cinc Sentits
FOTO: Maria Dias
Restaurantes, Cocina creativa

Cinc Sentits

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? El Cinc Sentits ha cambiado de ubicación, de Aribau a Entença 60, para crecer. Y hace tilín: 400 m² en tres salas, con una capacidad de 40 comensales, la misma que el anterior pero con muchas más posibilidades de cocina y comodidad.


¿Qué comeré? El nuevo viaje del Cinc Sentidos consta de once pasos, y sigue de pe a pa su ideología culinaria: “No hacemos ninguna fusión, ni por estilo ni por producto, hacemos cocina catalana, no encontrarás carne de Kobe”. Más ética que estética. “Lo más importante del plato es el sabor, que sea bonito o técnico es secundario”, explica Jordi Artal. Platos donde manda una tensión de contrastes que dispara el sabor. Como una navaja –cocida y cruda, con su propio pil-pil– con gàrum, flor de cilantro y guisantes del Maresme, donde la frescura herbácea frena el mar salvaje de la garota, o unos extraordinarios postres de helado de leche ahumada.

18
Can Vilaró, cervellets
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Can Vilaró

icon-location-pin Sant Antoni
¿De qué va? Comidas caseras. Ya son pocos los lugares que pueden definirse así, como Can Vilaró. Un histórico, un clásico, un auténtico. Ubicado frente al majestuoso y renovado mercado de Sant Antoni, Sisco y Dolors reciben diariamente como en casa toda una legión de clientes fieles que ya saben qué elegir. Sin menú, solo una carta de precio muy atractivo y platos del día.
¿Y qué se come? Los lunes de invierno hay cola, para saborear su 'escudella i carn d'olla', abundante plato único. Los martes el cliente fiel se inclina por unos fideos a la cazuela gustosos, gelatinosos, y los miércoles son las lentejas las grandes protagonistas, con chorizo ​​y cocción al punto. El arroz a la cubana, otro plato en vías de extinción, se puede disfrutar los jueves y los viernes. La sesión se puede enriquecer, ya sea con unos pies de cerdo casi mágicos o las albóndigas que borda Sisco. Y el sábado sabadete, un fricandó de fábula. O quizás tenéis suerte y os topáis con tripa de cordero con patatas, un plato sublime, que aquí es uno de los pocos lugares donde ha perseverado y ha sobrevivido a tanta novedad culinaria efímera.
Time Out dice
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19
Dos Pebrots
Restaurantes, Cocina creativa

Dos Pebrots

icon-location-pin El Raval

¿De qué va? Mientras parían Dos Pebrots, l'Albert Raurich y su equipo iban a trabajar, tres horas a la semana, recopilando y ordenando datos en la Bullipedia. Y decidieron aplicar el método bulliniano –la creatividad sistematizada a través de catalogación y análisis– a los libros de cocina antiguos, buscando recetas en la historia de platos autóctonos antiguos del arco mediterráneo. El resultado es un bar de tapas que interpreta recetas del Mediterráneo, algunas de la época romana, la mayoría de antes de la llegada del tomate y el pimiento, valga la antítesis.

¿Qué comeré? Platos que pueden parecer básicos, incluso primitivos, pero de los que Raurich consigue extraer su sabor básico, primario, hasta cuotas sorprendentes. Ejemplos: cebolla negra + garum. Y sí, las famosas tetillas de cerda –una parte del animal que ya comían los romanos– confitadas con grasa de jamón. Una explosión de puro sabor de tocino.

20
Blanc
Restaurantes, Catalana

Blanc

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Carme Ruscalleda, con dos estrellas Michelin compartidas con su hijo Raül Balam en el restaurante Moments, también está al frente del restaurante Blanc, la oferta gastronómica más cotidiana del hotel Mandarín. De hecho, la chef de Sant Pol de Mar recupera el nombre del restaurante 'económico' de este hotel de lujo, en manos del malogrado Jean Luc Figueras cuando abrió.

¿Por qué tengo que ir? Como ya hizo el chef francés, Ruscalleda ha optado por construir una carta llena de recetas sencillas y frescas, basadas en la excelencia de la materia prima y en la estacionalidad. Siguiendo la filosofía de lo local como universal, en los platos principales hay una fuerte huella catalana, en recetas como los canelones a la barcelonesa –con carne de pollo, cerdo y ternera– o una ensalada tanto mediterránea como la de burrata, tomate, albahaca y romesco. Pero tampoco faltan las tapas que todo turista en Barcelona espera y algún toque asiático. Las tapas (croquetas, bravas, hummus, gyoza, jamón ibérico ...) se pueden pedir en Banker's Bar y en la terraza Mimosa, ya que Ruscalleda gestiona toda la oferta gastronómica del Mandarín.

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21
Casa Agustí
Foto: Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Casa Agustí

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Un restaurante clásico de cocina catalana, que resiste el paso del tiempo a la yema del huevo, a un paso de Plaza Catalunya. ¡Abrieron el 1936!


¿Vieja gloria o buena cocina? Esta solera de los años y años también está en cada bocado: la aclamación de sus canelones es merecidísima –el gratinado fino y sabroso, la pasta en su punto, la carne bien trinchada–, el bacalao a la lata con judías es un milagro de delicadeza y gusto, la salsa marinera de los mejillones, toda una lección de cocina. Tienen detalles de excelencia que podrían pasar desapercibidos, como las galletas Graupera de Vidreres que acompañan el helado y la miel de Setcases de miel y requesón. El precio es ajustado a una calidad que no falla y que cuesta de encontrar.

Time Out dice
22
Casa Leopoldo
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Casa Leopoldo

icon-location-pin El Raval

¿De qué va? Quizás es el restaurante más mitificado de Cataluña. Los cocineros Óscar Manresa y Romain Fornell anunciaron que respetarían la esencia. Pero han ido más allá, en su fidelidad: "Es exactamente la misma carta que había cuando cerró, ahora hecha a nuestra manera", dice Manresa.

¿Qué pido para comer? La cocina se ha hecho nueva, pero todavía tienes la sensación de estar en la casa que glosaba Vázquez Montalbán.Y todo está en su sitio: albóndigas con sepia y langostinos, pies de cerdo con 'espardenyes', arroz del señorito, unos calamares a la andaluza como Dios manda ... El 'capipota' con garbanzos, jugoso, mucha gelatina, picante, excita los sentidos. Esto es un museo donde se come, y la gente no para de entrar, buscando ilusionados con la mirada algún pedazo de su educación sentimental.

Time Out dice
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23
Xavier Pellicer
© Maria Dias
Restaurantes, Vegetariana

Xavier Pellicer Restaurant

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Xavier Pellicer cerró el restaurante Celerí, dedicado a la verdura –con opción a complementar los platos con proteína animal– justo después de ganar la Michelín. Para reabrirlo una breve temporada después en Provença, 310 bajo el nombre de Xavier Pellicer: y ganó el título de Mejor Restaurante de Verduras del Mundo en el concurso We're Smart Think Vegetables de We're Smart Green Guide, la World's Best de vegetarianos, vaya. Un cambio para seguir igual, más y mejor: con más espacio, y una brasa de encina y fuego de wok.

¿Y qué comeré? Pues experimentos de brasa y vegetales como un chuletón de coliflor con especies massala. O unas berenjenas confitadas con berros silvestres a las que se puede añadir butifarra del perol que són una delícia. O por ejemplo, un plato como las judías verdes con patatas y rebozuelos, –con derivación opcional de la panceta– que ya es un 'must' de la creatividad vegetariana en Barcelona.  

24
Casa Xica
© Ivan Giménez
Restaurantes, Fusión

Casa Xica

icon-location-pin El Poble-sec

¿De qué va? Marc y Raquel fueron a montar restaurantes españoles en China. Y volvieron a Barcelona con el bagaje de intentar explicara a cocineros chinos como se tenía que hacer una tortilla de patatas, por ejemplo. Con todo un universo de sabores y técnicas interiorizadas, también por haber viajado todo el mundo, sobre todo por el sureste asiático.

Los largos viajes de Marc y Raquel en busca de sabores y placeres hacen que la carta del restaurante Casa Xica sea como un pasaporte goloso para viajar desde una cómoda silla en el Poble Sec. Lo más fácil sería decir que hacen cocina de fusión. Pero se trata más de la recolección de gustos aprendidos en tierras lejanas, convertidos en platos que gustarán al más exigente de los paladares.

¿Y qué comeré? Aquí por menos de 10 euros puedes comer el plato del día más bebida y postre. ¿Fusión, decíamos? O más bien la invención de platos con un pie en cada orilla, que sorprenden por creatividad, pero sobre todo por sabor. Si fueran escritores, diríamos que tienen la suspensión de la incredulidad a prueba de bombas. ¿Dónde has visto tú antes una tortilla de Phad thai? ¿O una anguila ahumada con kimchi, huevos y trucha del pirineo?

Time Out dice
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25
Xemei
Restaurantes, Italiana

Xemei

icon-location-pin El Poble-sec

¿De qué va? No es lo mismo decir "hoy hemos cenado en un italiano" que "hoy hemos cenado en un veneciano". Todavía hay categorías! Cuando, en Poble Sec, abrió el Xemei, este inciso se hizo imprescindible. Los gemelos -xemei, en dialecto veneciano- Stefano y Max Colombo trajeron a Barcelona una cocina transalpina que superaba de una vez los macarrones a la boloñesa y las pizzas quattro stagioni.


¿Por qué tengo que ir? Porque descubriréis que otra cocina italiana existe. Las sarde son la versión veneciana de las sardinas escabechadas y aquel baccalà es una brandada sin ingredientes lácteos. En el Xemei lo sirven en un surtido que también incluye un caballa al horno y boquerones marinados, y que tenéis que pedir sí o sí para poneros en situación. Lo que, por otra parte, no os costará mucho. El ambiente de taberna vintage, la hiperactividad de los Xemei, la simpatía de las camareras y unos platos Buoni, Buoni, Buoni son motivos suficientes para volver.

26
Arròs d'ortigues
Restaurantes, Cocina creativa

Xerta

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? El restaurante Xerta, en el hotel Ohla, abandera la entrada en la alta cocina barcelonesa del gran desconocido de la gastronomía catalana: el producto del delta del Ebro. El chef Fran López, que a los 25 años consiguió la Michelin en Villa Retiro (Xerta), ofrece platos en los que combina el poder crudo del mar con la creación gastronómica.

¿Y qué se come? La carta es corta, muy enfocada hacia el menú degustación, y al mediodía hay una calidad-precio espectacular, de martes a viernes: aperitivos, un entrante, un segundo de carne o pescado, postres, vino, café y petits fours. Ahora bien, es en el menú de mar adentro de López donde se capta la verdadera dimensión de su cocina: con platos como las cocochas y angulas: un plato con un aroma espectacular.

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27
Caelis Barcelona
Restaurantes, Francesa

Caelis

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Romain Fornell, quién fue niño prodigio del alta cocina en Barcelona, es la única estrella Michelin de un cocinero francés de Barcelona. Durante años en el hotel Palace, Fornell –propietario del restaurante– lo trasladó al Hotel Ohla, desde dónde ha continuado la trayectoria de un restaurante que ostenta una estrella Michelin desde 2005.


¿Y como se come? Aquí encontraréis una cocina llena de audacia pero con un espíritu clásico impecable, vehiculada en dos menús degustación. Y entre semana, un menú de mediodía, alerta, a 42 € generoso: primero, segundo, con bebidas, postres y cafés incluidos sin límites.

Time Out dice
28
7 Portes
Restaurantes, Española

7 Portes

icon-location-pin La Barceloneta

¿De qué va? Uno de los restaurantes más antiguos de Barcelona y también un lugar de referencia en cuanto a buena cocina tradicional de la ciudad. Los canelones trufados de fiesta mayor se pelean con los arroces y las sartenes para ver cuál es el plato de más éxito de este establecimiento.


¿Por qué tengo que ir? No hay que apuntar a la alta cocina: unos sencillos buñuelos de bacalao de este local emblemático os harán llorar. Los años pasan pero ellos mantienen el nivel de la cocina y de la atención al cliente. Su ejército de camareros de la vieja escuela son de una elegancia y simpatía que, por más años que hace que vayas, siempre reconforta. Aquí preparan el mejor arroz sin cáscara de la ciudad, el Parellada.

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29
El bou de Sagardi
© Luis Rodriguez
Restaurantes

Sagardi

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Uno de los primeros restaurantes vascos que abrieron en la ciudad. Después del Irati, la otra nave insignia del grupo Sagardi es el restaurante del Born, abierto en 1998, eones antes de que el barrio fuera el apocalipsis 'gastrocool' de hoy en día.

¿Y qué comeré? Encontraréis su sabiduría en materia de pinchos y una cocina vasca tradicional que reivindican con una ejecución fina y moderna (su bacalao ajoarriero es un beso salado de mermelada de tomate). En los últimos años han añadido la ternera suprema a la ecuación: buey gallego comprado en los mejores mataderos.

30
Espai Kru
Restaurantes, Española

Espai Kru

icon-location-pin El Poble-sec

¿De qué va? Lo que comenzó como un altillo del Rías de Galicia ha evolucionado en una de las propuestas de alta cocina más personales de Barcelona; ofrecen el mejor marisco del mundo a base de empequeñecer la ración.


¿Por qué tengo que ir? Por sus recetas! Además de producto excepcional, cuando los matices de los platos del chef Ever Cubilla -como la ensalada de bogavante, aguacate y mayonesa de coral, y las navajas de las Islas Cíes con vinagreta de mostaza y jengibre- invaden tu boca, la emoción alimenta estómago y espíritu.

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31
Yashima
© Irene Fernandez
Restaurantes, Japonesa

Yashima

icon-location-pin Les Corts

¿De qué va? El segundo restaurante japonés más antiguo de Barcelona. El primero lo abrió el propietario de este mismo, el Sr. Yamashita, cuando vino de Japón a Barcelona para enseñar artes marciales.


¿Por qué tengo que ir? Buque insignia del Grupo Yamashita, podéis pedir una comida 'kaiseki', máxima expresión de la cocina nipona. 'Kaiseki' es una degustación de platos que se comen en una cena importante. Es un menú degustación, pero no forzado por el concepto de alta cocina sino por definición: cuando decimos 'kaiseki' hablamos de una selección de entre seis y quince platos que incluye verduras, pescado, vegetales y algo de carne, todo producto de temporada. Trasladado a la cocina del Yashima, esto significa nueve pasos delicadísimos a 69 euros que se comen en un 'kotatsu' -habitación con tatami y mesas a ras de suelo- de una planta baja recién renovada, con maravillas de sencilla precisión como un delicado y sabroso tofu rebozado con caldo de pescado o el huevo cuajado con wakame y cangrejo. Alta cocina.

32
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Marimorena BCN

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? El Marimorena tiene potencial y talento para hacer feliz todo el mundo. Albert Mendiola, loco del producto de proximidad –y un fuera de serie a la hora de repensar el platillo catalán– ha construido una carta de cocina catalana donde hay platos jugosos –calamarcitos con chiitake y 'buti' de perol– y mucho plato vegetariano, como un potente fricandó de berenjena, con patata alcachofa.


¿Y qué pido? Más allá de las consideraciones de ticket, hay que apreciar que el cocinero está ofreciendo mucho por poco: un espectacular menú degustación a 35 euros, que en ocho pasos expone su visión de la proximidad catalana, una fiesta mayor de inspiración y producto donde probaréis ternera, atún, gamba, sardina, rape y ostras.

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33
Benzina
© Maria Dias
Restaurantes, Italiana

Benzina

icon-location-pin Sant Antoni

¿De qué va? Un restaurante de cocina italiana que late bajo la cromada carrocería de un club con aires neoyorquinos. Y en un lugar inmejorable: en el espectacular espacio que dejó el Lando, en el pasaje Calders, donde se encontraban las barbas mejor peinadas de la ciudad se mojan en el mejor vermut (Sant Antoni, vaya).


¿Y como se come? Pues muy bien, con raciones abundantes, excelente producto y un ticket nada desmesurado. El responsable de cocina es el chef romano Daniele Moretti, que clava aquello tan maltratado –o ahogado en nata– como los espaguetis a la carbonara. Solo llevan la sencilla emulsión de la yema de huevo batida –que se calienta con la pasta y no lo seca–, el queso pecorino y los guanciale, embutido de mejilla de cerdo (no beicon!) y un sabio pellizco de pimienta negra. Deliciosos. También es motivo de alegría descubrir un buen 'vitello tonnato' que no te lo cobran a precio de caviar. Y su bacalao frito –un beso salado y rebozado que se deshace a la boca– satisfará a los amantes de las tapas más exigentes.

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El Teòric
FOTO: Maria Dias
Restaurantes, Catalana

El Teòric

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿Cuál es la teoría? Su teoría dice que la técnica, el buen producto de proximidad, la tradición y la innovación no tienen que estar reñidos con el bolsillo del cliente. Y sin dejar de tener los pies en el suelo, la ponen en práctica haciendo una relectura joven y libre del recetario catalán tradicional.


¿Y la práctica? Las croquetas homónimas con emulsión de alioli de azafrán son su plato icono y con razón; puro Empordà en el paladar. El pulpo con papada, trinchado de kale y moldes de sobrasada nos lleva a Galicia, la Cerdaña y Mallorca en un bocado. Y volvemos a Barcelona con un cremoso arroz Parellada de pollo, sepia y gambas y un ligero alioli de perejil que contrasta con gracia con el ave, el cefalópodo y el crustáceo. El personal es encantador y nada pegajoso. Así pues, si tenemos en cuenta todas las virtudes, hay que reservar con antelación.

Time Out dice
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Le Cucine Mandarosso
© María Dias
Restaurantes, Italiana

Le Cucine Mandarosso

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Es reconfortante encontrar lugares como Le Cucine Mandarosso, un pequeño local que los cursis dirían que huele a nonna, y los no tan cursis, a cocina italiana. El local, además, tiene un encanto muy genuino y una decoración que te invita a la felicidad.

¿Y qué comeré? Del menú de mediodía elegimos un salmón marinado para compartir como entrante -las raciones son generosas-, y resultó magnífico. Era un lomo de salmón y la textura era como la de la mantequilla. Para seguir elegimos unos ñoquis con tomate, ricotta y berenjena, y una pasta del día condimentada con crema de nueces. Dos delicias, los ñoquis, mórbidos, la pasta, al dente, no "a la muela", y las salsas, sutiles. De postre, tomamos una pannacotta con frutas rojas y una tarta de manzana. Con el menú, muy bien de precio, entra la bebida, incluido un buen vino de la casa. 

Time Out dice
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King Kong Lady
© Irene Fernandez
Restaurantes, Asiática

King Kong Lady

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Caliente, caliente, caliente: los gemelos Colombo, Stefano y Max se han hecho cargo de toda la comida y bebida del hotel Casa Bonay. Abren el King Kong Lady y cierra el Elephant, Crocodile, Monkey de Estanis Carenzo. Una cabeza de simio es el mascarón de proa de esta central de lo 'cool' en Barcelona.

¿Y qué se come? Producto de temporada desnudo de proximidad brutal con un giro asiático, pero como dicen ello, ¡esto es un bistro pical! Y vinos naturales, claro. De Asia a Sudamérica y África, sin barreras, pero además del chile, aquí cocinan con un toque de hierbas suave. Marchita picante al límite de lo duro. Y con salsas para mojar pan (un exquisito pan 'paratha' indio de la casa, similar al 'naan' pero frito). Un magnífico ejemplo son unos mollejas a la brasa, con pimienta de Sichuan, chalota y berros. O el cangrejo mutante: de cáscara blanda y rebozado. ¡Y los platos principales son generosos!

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L'Eggs
© Rodrigo Stocco
Restaurantes

L'Eggs

icon-location-pin Vila de Gràcia

¿De qué va? Paco Pérez ha relanzado L’Eggs, después de abrirlo en 2014. “Los huevos son los responsables de la apertura de este restaurante, y aunque sean centrales a la carta, hay que dar vida en el espacio, encontrar elementos nuevos”, explica. L’Eggs es una delicia a precios contenidos; un lugar donde poder disfrutar de la cocina de un fuera de serie sin rebajar el común denominador.


¿Y como tocan los huevos? Pocas dignificaciones he visto de la tortilla como la tortilla perezosa: a la francesa, jugosa, con pedazos de morcilla negra y de perol sobre un fondo de ternera de los de horas, huesos y sangre, contrastada la dulzura con piparra muy picante. Un ovolactivegetariano se verá seducido por un plato como el huevo de pato, con maíz y huitlacoche (el hongo de las mazorcas, de aspecto tumoral y sabor rotundo). La conjunción cremosa de los tres se resuelve en un frenesí de cucharadas suave-intenso-suave. Por no hablar de un bestial bistec tártaro con mayonesa chipotle y que se rebaña con gofra. O una merluza hecha exactamente a 69 °C y arroces.

Time Out dice
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Indochine Ly Leap
© Scott Chasserot
Restaurantes, Surasiàtica

Indochine Ly Leap

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? El espacio es una locura: mil metros cuadrados de jungla, donde las mesas son islotes en un canal de agua, con peces y todo. El cocinero camboyano Ly Leap quiso reproducir en este restaurante gigantesco el ambiente y la sensación de un pueblo vietnamita, con una cabaña dentro del local incluida.


Interiorismo aparte, ¿merece la pena? Por supuesto. Estamos ante un delirio de tapas de inspiración asiática, en la que Ly Leap juega virtuosamente con las especies, los cítricos y las hierbas aromáticas. Platos como el 'dim sum' rosa del desierto, relleno de carne, gambas y hierbas cocidas al vapor con salsa de soja dulce son un clásico.

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Bardeni
Foto: Maria Dias
Bares y pubs, Bares de tapas

Bardeni

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Dani Lechuga es un gran cocinero de carne (después de lustros de trabajo y talento no tiene ninguna gracia que hagáis la broma). Lechuga convirtió su gastronómico carnívoro, el Caldeni, en Bardeni, un bar dedicado a la carne. De lo más democrático: aquí no hay ni reservas ni teléfonos. Tú entras por la puerta, y si hay mesa, comes.


¿Placer de la carne? ¡Carne a placer! Raviolis con manzana, foie y morcilla negra, oscura perdición casi líquida que se deshace en la boca. Esto es una fiesta de buena cocina, impermeable a las modas: nada de interminables referencias de vinos o cerveza artesana, ni tártaros de fuet ni aguacates, ni nalgas de vaca-momia en exposición. Aquí la cosa va de jugo y vicio del bueno, técnica y talento. Cómo unos tacos de picanha –fina como un rosbif– con foie, donde el chili no se carga la suavidad de la ternera, o un canelón de rabo de vaca con la pasta casi al dente, y un delirio de melosidad dentro.

Time Out dice
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Koku Buns
© Maria Dias
Restaurantes, Surasiàtica

Koku Kitchen Buns, Gyoza and Ramen

¿De qué va? Los tres amigos de la casa de ramen Koku Kitchen, Mark, Ross y Bobby (dos irlandeses y un sueco), dieron un paso lógico muy ambicioso: abrir el Koku Kitchen Buns, Gyoza and Ramen, especializado en los tres platos asiáticos de su largo nombre. Juntos pero no revueltos: en la planta de arriba encontraremos el bocadillo asiático y en la de abajo los ramen y 'gyoza'.


¿Qué se come? Tienen cuatro recetas de este bocadillo ligero, hecho al vapor. Se trata de rellenar con cerdo asado, encurtidos (pepino, hinojo y apio) y morder. Aparte de los 'buns', tienen una buena oferta de plato caliente con arroz, los 'don'–fenomenal el donburi vegetariano- y un menú de mediodía de calidad-precio inmejorable: bebida, ensalada y principal con dos 'buns' o 'don' y postres caseros y golosos. En la parte del sótano, 'gyozas' y ramen. Los platosy el local -imitando una estación de metro, en referencia a los bares de Tokio- lo valen: tienen cinco tipos de gyoza y siete tipos de ramen, todo de una calidad altísima.

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Berbena
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Berbena

icon-location-pin Vila de Gràcia

¿De qué va? caben veinte comensales y la cocina señorea el espacio: no es el corazón de un restaurante? Que luzca, pues. El cocinero Carles Pérez de Rozas ha formado un equipo a prueba de bombas y ha invertido tiempo en cada detalle para que ir a esta Berbena sea toda una fiesta.


¿Qué fiesta? Comida excelente y hecha al momento y delante de las narices, de aquí saldrá lo que nos hará felices, sea una carrillada de ternera al vino deliciosa, unos imaginativos 'trofies' (pasta de la Liguria) con camagrisos y botáriga, o una tortilla de patatas sensacional: con producto humilde de temporada, hacen maravillas. Al mediodía, por 20 euros comes como un rey. Por la noche, si tienes ganas de explorar la carta a fondo, el ticket se puede ensartar hacia los 35. Dice Carles que son pequeños, pero valientes: parten del kilómetro cero y la más cuidadosa artesanía para elaborar unos platos que sorprenden y enamoran. ¿Que más se puede pedir?

Time Out dice
42
Aürt
Aürt
Restaurantes, Cocina creativa

Aürt

icon-location-pin Diagonal Mar i el Front Marítim del Poblenou

¿De qué va? Integrado en el 'lobby' del hotel –topas con el restaurante apenas entrar, 'aürt' quiere decir traba, un matiz del nombre–, estamos ante un gastronómico para 17 comensales divididos en una mesa pequeña para seis, una grande para ocho y una redonda baja para quien quiera intimidad. Y toda la cocina de Artur Martínez se hace delante del cliente –cada mesa barra tiene una inducción, y el ‘office’ está equipado con plancha, horno, brasa y salamandra. “La separación física con el comensal diluye el discurso, y hace que pierdas información”, valora. Pues ahora la tendremos toda.


¿Y qué comeré? Él usa el término “exotismo de proximidad”. Veamos el menú: 16 pasos a 89 euros, 16 pasos a 89 euros, donde detrás la aparente obviedad de enunciados como bonito con vinagreta o salmorejo de gamba, Martínez y su equipo ponen el plato dentro y fuera de contexto y lo rehacen en maravillas entendedoras pero que abren “mundos nuevos en términos organolépticos”. No tienes que hacer malabares para entender qué comes ni para comerlo, pero el choque está ahí.

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Petit Comite
Restaurantes, Catalana

Petit Comité

icon-location-pin Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Cocina catalana tradicional desde el punto de vista de la alta gastronomía, a cargo de Nando Jubany, cocinero Michelin dedicado en cuerpo y alma a la tradición.

¿Qué pido? Las croquetas de asado, la ensaladilla rusa y los calamares a la romana son una excelente tarjeta de presentación del que llegará. El relleno de las croquetas, meloso y sabroso, y la ensalada rusa se podría decir que son los mejores de la zona del Eixample. O unos canelones trufados de fiesta mayor, creación de Nando Jubany y unos de los mejores de la ciudad. De bechamel, la correcta; y en lugar de un relleno que no huela a nada y sólo sepa a pollo o a foie gras, aquí apuestan por uno de carne asada, 'comme il faut'. Y tenéis que probar su fricandó con patatas fritas.

Time Out dice
44
Last Monkey
Restaurantes, Asiática

Last Monkey

icon-location-pin Sant Antoni

¿De qué va? Este pequeño bar situado en una esquina ha hecho un trabajo excelente, sin pretensiones y dedicado al barrio: tapas asiáticas y fusión mediterránea por el mismo presupuesto con que un aborigen puede ir a comer al Vilaró o al Rafel. El chef italiano Stefano Mazza ha construido una carta corta y sabrosa donde el sudeste asiático se injerta de toques italianos, o al revés. Los cocineros que no reniegan del hashtag de fusión son los que lo hacen muy bien. Como Mazza o sus amigos de Casa Xica. De ejemplos sabrosos tiene a puñados: unos espléndidos 'gyozellini': tortellinis crujientes, trabajados como si fueran gyoza, hechos al vapor y acabados con un toque de frito, rellenos de espinacas, ricotta, soja coreana y mayonesa de kimchi (y tan crujientes que recuerdan al wonton); platazo por menos de 6 euros. También lo son las carrilladas tagaloc: de ternera, melosas, estofadas al estilo filipino, con jengibre, lemongrass y comino, donde la cocina catalana encuentra el punto de frescura que a veces carece en el sofrito lento. Y el gran éxito de la casa son unas berenjenas confitadas con soja y óleo, con salsa de chili dulce. Tapear aquí os traerá recuerdos de cuando estabais pelados y por mil pelas hacíais fiesta, a base de bravas cabronas y chorizos infernales.

Time Out dice
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45
©Ivan Giménez
Restaurantes

Casa de Tapes Cañota

icon-location-pin El Poble-sec

¿De qué va? El Cañota es un bar de tapas marineras de inspiración gallega con muy buenas referencias. Se trata del hermano pequeño del reputado Rías de Galicia, uno de los grandes restaurantes gallegos de la ciudad y de España.

¿Y qué se come? Pescado y marisco, patatas bravas, pulpo a la gallega, ensaladilla rusa, cañas de cerveza y vinos... La oferta del Cañota es la de toda la vida pero con el añadido de un puntito juguetón de creatividad. Todo de la mejor calidad y en un local desenfadado para resolver una comida de celebración o la cena después de salir del Teatre Lliure, el Mercat de les Flors y del BTM, que están muy cerca.

46
Zero Patatero
© Maria Dias
Restaurantes, Catalana

Zero Patatero

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? El restaurante Zero Patatero es una de las aperturas de restaurante más interesantes del 2019. “Somos un poco punks y locos. Buscando el nombre, vimos que íbamos de hacia el cero. Cocinamos producto de km 0, queremos generar cero residuos y tenemos vinos con cero sulfitos”, explica uno de los propietarios y jefe de sala, Gonzalo Rivière.


¿Y que se come? Platos trabajadísimos, incluso de una complejidad alucinante, pero sin el rollo autocomplaciente-masturbatori de ‘mira todo lo que puedo hacerle al boniato’. Montan y desmontan el producto, y bifurcan las posibilidades en recetas que disparan su sabor. Aburrida, la coliflor? asan el tronco. Y con la parte de las flores consiguen una crema con praliné salado de almendra tostada. También hacen unos alucinantes –y sacrílegos para un italiano, puntualiza Marongiu– espaguetis a la carbonara sin pasta, con fideos de calabaza, espuma de parmesano y huevo de Orrius.

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47
Koy Shunka
Restaurantes, Japonesa

Koy Shunka

icon-location-pin El Gòtic

¿De qué va? El hermano más moderno del Shunka (que por cierto es quizás el mejor local de sushi tradicional de Barcelona) es el primer restaurante japonés que recibió una estrella Michelin en España.


¿Sushi Michelin? ¿Merece la pena? La cocina es estratosférica, pero aquí la grandeza viene dada por los nigiris: salen directamente de las manos de Hideki Mtsuhisa y llegan a nuestra boca sin alteración en la temperatura. Y se deshacen con todos los gustos potenciados. Es una ceremonia donde se controla exactamente el corte del pescado, la cantidad de arroz y la textura. Y hacen de este un lugar absolutamente ineludible para cualquier amante de la cocina japonesa.

48
La Pachuca
Foto: Irene Fernández
Restaurantes, Mexicana

La Pachuca

icon-location-pin El Gòtic

¿De qué va? La Pachuca abrió por imperativo de espacio. José Luís, mexicano del DF, así lo explica: “Porque todo el mundo nos decía que ya no iban a El Pachuco porque iba incluso su madre”, río. Este restaurante mexicano, en la calle d’en Carbassa “es otra propuesta, sobre todo basada en rincones de mi infancia: qué encuentras en un mercado, qué se come en un bautizo”, dice. Gastronomía popular mexicana raciones generosas y precios muy contenidos.


¿Y qué se come? Pues uno taco de pollo con mole, la barroca receta donde el que importa es una salsa de chocolate y frutas secas con un mínimo de 30 ingredientes. Sí, encontraréis los tacos de 'carnitas', pero también unas brutales tostadas de atún marinado –cubiertas por un palmo de guacamole con mayonesa de 'chipotle' y cebolla frita, que devoras a cucharadas– o unas 'quesadillas' de 'huitlacoche': el hongo del maíz tiene un sabor muy específico, de una potencia sutil difícil de describir si no lo habéis probado.

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49
Windsor
Restaurantes, Cocina creativa

Windsor

icon-location-pin Eixample

¿De qué va? El paso del tiempo puede convertirse en un aliado de la perfección. Es el caso del Windsor, que de la mano de Joan Junyent, joven emprendedor, ha sabido adaptar los gustos y necesidades de una clientela cada vez más fiel. El chef de la casa, Carlos Alconchel, elabora tres menús con platos que respetan la tradición a pesar de añadir un punto justo de actualidad y sabiduría, aprendida de Carles Gaig y Nando Jubany.


Ponme ejemplos, hombre, que quiero salivar. Platos como la merluza con alcachofas, el arroz a un lado o los pies de cerdo rellenos de morcilla del perol, son buenos ejemplos. La carta de vinos, muy completa, es un placer añadido, aunque más para un voyeur de grandes vinos, puesto que los precios se corresponden con el alta calidad y renombre de la selección.

Time Out dice
50
La Balmesina
© Iván Moreno
Restaurantes, Pizza

La Balmesina

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

¿De qué va? Max Morbi -'mórbido 'significa "blandura delicada", gran nombre para un pizzero- es un firme defensor de una nueva forma de hacer pizza: "La pizza es sobre todo textura. Hay un buen equilibrio con el sabor, y somos partidarios de llevarla al terreno de la alta panificación". Ellos son italianos, pero van "descubriendo todo lo que te dice la tradición que no tienes que hacer".

¿Pizzas raras o qué? No necesariamente, más bien buenísimas. Preparan tres masas (a partir de masa madre y muchas horas): la clásica, fina y crujiente, una de espelta integral y la Pala. Esta última, una rectangular para compartir, en porciones. Lanzaros a ella de cabeza: el alveolado crujiente y la delicadeza de recetas como la de crema de alcachofa las hacen casi etéreas (pero sabrosas!).

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