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Bar El Pollo
Foto: Irene FernandezBar El Pollo

Los mejores bares de tapas de Barcelona

En estos bares encontraréis algunas de las mejores tapas de la ciudad

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
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Para muchos son una religión y una excusa para reunirse con amigos y pasar un buen rato. Es la dosis más propia de nuestra gastronomía, la medida que complementa a la perfección cualquier comida o cena, la preparación que más desean propios y extraños. Hablamos, como es natural, de las tapas, las reinas de los bares: bombas, bravas, ensaladilla, pero también otras especialidades como bocadillos y hamburguesas de primer nivel. Os recomendamos que os dejéis guiar por esta lista de bares con tapas infalibles. ¡Viva la tapa!

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La Plata
  • Restaurantes
  • El Gòtic
  • precio 1 de 4

Las tres tapas imprescindibles de este emblemático bar donde deberéis comer de pie, ya os avisamos, son el pescado azul frito (no en vano, también se le conoce como Los pescaditos), la ensalada de tomate, cebolla y aceitunas y el pincho de morcilla. Nosotros añadimos una cuarta porque nos encanta, para atribuir más sentido a su apodo y porque, de hecho, aquí se acaba la carta de La Plata: el pincho de anchoas, lozanas y consistentes, ¡las mejores! ¿Para qué tener nada más si lo que hacen ya es bueno? Empezaron a freír pescado en 1945, o sea que son unos grandes expertos. ¡Buen trato, buena comida y buen vino!

Quimet i Quimet
  • Restaurantes
  • Española
  • El Poble-sec
  • precio 2 de 4

Sentarse en la barra del Quimet y Quimet es para soltar la lágrimilla. En esta taberna del 1914 –son la cuarta generación– tienen cerveza propia, sirven el mejor vermut de grifo del planeta y ofrecen una variedad de vinos que les llega al techo. con el añadido de que de la combinación de latas de conservas gourmet en hacen un arte: el montadito de salmón, yogur y miel trufada, su gran clásico, nos lleva a la felicidad absoluta

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La Cova Fumada
  • Restaurantes
  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4

La bomba de la Barceloneta "es en realidad la bomba de La Cova Fumada", explica Josep Maria Solé, tercera generación de un establecimiento donde hace 61 años su abuela, Maria Pla, inventó esta delicatessen. La popularizó Magí, el padre de Josep María, que con una combinación de carisma, gracia, una contundente salsa picante y una receta secreta, creó la leyenda. Además, encontraréis desayunos de cuchillo y tenedor excelentes y los mejores carajillos de la ciudad.

Jai-ca
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4

¡Tapas, tapas y más tapas! La lista de clásicos aquí es interminable. Desde la ensaladilla, con pimiento asado, una de las más top de Barcelona, ​​hasta las raciones que no fallan nunca en un lugar así: albóndigas, bombas, bravas, pescado frito, croquetas (uno de los recomendados!)... y tantas y tantas otras tapas que hacen de este bar un templo de la tapa popular tanto para vecinos del barrio como para turistas que quedan maravillados en cuanto ponen un pie en el local.

Además, tienen una carta de recomendados donde podréis encontrar desde un gazpacho hasta un carpaccio de mojama más que buenos. Hace más de 60 años que existe y esto se nota en su arquitectura, presidida por la barra original de madera.

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La Esquinica
  • Restaurantes
  • Española
  • Nou Barris
  • precio 1 de 4

Tapicas con buena fama en esta taberna aragonesa, una de las referentes de Nou Barris. Como buenos maños, ¡aquí todo es ico! Destacan los chipironcicos, los choquicos, el morrico fritico y todo el resto de fritos que lo petan fuerte. También los tigres (mejillones rebozados) o los pimientos del Padrón. Las patatas bravas merecen una mención aparte: están en más de un top 10 y son muy apreciadas y, sobre todo, recordadas por su alioli contundente. Los fines de semana el local está lleno hasta los topes y es difícil conseguir una mesa. Tened en cuenta que no reservan pero sí dan tanda en la salica de espera.

  • Restaurantes
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • precio 2 de 4

Este clásico ofrece comida de calidad desde primera hora de la mañana hasta la madrugada. Con Jordi Vilà, uno de los cocineros más en forma de los fogones barceloneses, como chef ejecutivo, de su cocina salen incansablemente platos y tapas que nos hacen revivir, bocado a bocado, la herencia gastronómica catalana. Tanto si vais a primera hora de la mañana, como a última hora de la noche, podréis probar desde un cruasán, pasando por una ración de jamón ibérico hasta un buen capipota.

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  • Restaurantes
  • Sants - Montjuïc

Un hombre importante en la historia reciente de la tapa es Txema Martínez, que fue el chef del Inopia de Albert Adrià, zona cero de la reinvención de la tapa nuestra. Ahora es cocinero y socio de la Bodega Amposta, un encantador local restaurado que recupera la memoria histórica de la Fuente de la Codorniz, así como la mejor cocina catalana de platillo y tapa, hecho con un horno de brasa. Pies de cerdo con picadillo, callos con 'capipota' ... ¡Y unos garbanzos con carabineros inolvidables!

  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • precio 2 de 4

Rehabilitar un bar es una tendencia. Pero el cocinero Aimar Córdoba es un enfermo de barra. "Soy un loco de los bares 'manolo', me los conozco todos", explica. Y cuando pudo hacerse cargo del bar junto de al lado de La Paloma, El Pollo, no se lo pensó. Córdoba es de Bilbao, y sus truchas en la vasca (melosas, dulces, líquidas) desacreditan a los indocumentados del sin cebolla. Una factura incrustada en el plástico de las servilletas hace de carta. 

El Pollo tiene el aire típico melancólico del garito harta pobres del barrio Chino, pero cuando llegan los platos se dispara la alegría: el producto es fresco y de primera, y la carta tiene un apartado de espectaculares platos de cuchara (merluza de gancho en salsa verde y judías de Santa Pau) que te los podrías encontrar en un restaurante clásico de Bilbao.

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  • Restaurantes

Vázquez Montalbán, asiduo en su barra, decía que hacían de las mejores croquetas y tortillas de patatas de Barcelona, ​​dos piedras angulares de un buen bar. Era toda una institución. En 2012 se hizo cargo una china, Rosi; y se burló de los que vaticinaban –con un toque de racismo– la era de la croqueta congelada y la tortilla seca. El gallego reabrió el Michigan en su pueblo natal, Rosi se retiró en 2019, y el grupo La Confiteria lo ha reabierto en 2020. "Nos lo traspasó Rosi a condición que lo mantuviéramos igual", explican. Y lo han cumplido: "Mantenemos el ADN de Bar Manolo gourmet", explica Baldovinos, y esto se refleja en una carta donde puedes zamparte el cuarteto de la alegría (brava-rusa-croquetas-tortilla), y otras tapas disfrutonas y de mojar pan (¡alitas de pollo, mejillones al vapor, huevos cabreados!). Y cocina sin interrupciones de las 7 a las 23 h.

  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Fort Pienc

Contracorrent Bar es un bar de verdad -barra y minicocina-, y no un restaurante inmenso con taburetes altos y un cocinero Michelin diciendo que tiene un bar (y los precios son más de bar que de alta gastronomía). El chef siciliano Nico Drago -quien fue uno de los socios del O'viso y La Castanya, donde se podía comer bien por cuatro duros- y la sumiller Anna Pla se han formulado el reto "hacer un tapeo diferente con vinos naturales, pero apto para el barrio": la deliciosa calle Ribes en Fort Pienc.

Y a fe de Dios que lo consiguen: mezclando Italia y Cataluña, y  platos de cocina popular: ¡la ensaladilla rusa de pollo asado es domingo al cubo! Textura de ensaladilla rusa y sabor de pollo asado en una tapa de cinco euros. Drago es un maestro a la hora de hacer un puente entre la tradición catalana y su italiana: como un calamar a la plancha con salsa 'bagna cauda' -típica del Piamonte, con anchoa y ajo asado- que tiene un contrapunto mágico con los 'grelos', o un capipota a la parmesana. De todas formas es una carta corta y cambiante, temporada total: si se acaba un producto, pues tachado de la pizarra y listos. La carta de vinos naturales -más de cien referencias en un bar de barrio- promete muchos momentos de placer con amigos en una excepcional terraza.

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  • Bares y pubs
  • Bares de vinos
  • El Poble-sec

Otro bar de barrio que ha pulsado el botón de reboot es el Bar La Cañada. JuanPe González (Banda Municipal del Polo Norte), el 2022 reavivó esta espléndida barra inoxidable de 1980, en el Poble-sec más tranquilo, con la ayuda del actor-artista Nico Baixas y Lina Ruiz. "Reproducimos una manera española de entender el bar, con gente a pie de barra y buen producto de todo el mediterráneo", dice.

Ha juntado delicadezas frías (aceitunas de Bailén, atún ahumado de Murcia, embutidos de Salamanca, quesos artesanos...) con una carta de vinos a copas bien elegidos, y un par de guisos que hace su madre: deliciosas las albóndigas con recuerdos especiados de Casablanca, destino del exilio republicano de sus abuelos, o un muy suculento lomo de cerdo asado. Y mucha alegría de una clientela joven y farandulera que vienen director de l'Institut del Teatre. Atentos a su instagram, @lacanadabcn, que anuncia sus conciertos.

  • Restaurantes
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4

Ni se trata de una pollería, ni está tan cerca de la parada de metro de Fontana, sino que es un bar de tapas hecho restaurante cercano a Joanic. Aquí Nil Ros (cocinero-propietario) y su equipo apuestan por la cocina catalana tradicional y por los platos más caseros con recetas de la abuela. Todo se hace al momento, y encontramos tanto platillos clásicos como tapas muy bien hechas. Incluso cocinan paellas.

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  • Restaurantes
  • El Poble-sec
  • precio 2 de 4

El Cañota es un bar de tapas marineras de inspiración gallega con muy buenas referencias. Es el hermano pequeño del reputado Rías de Galicia, uno de los grandes restaurantes gallegos de la ciudad y del Estado. La oferta del Cañota es la de toda la vida: pescado y marisco, patatas bravas, pulpo a la gallega, ensaladilla rusa, cañas y vinos. Todo de la mejor calidad y en un local desenfadado en el que hacer una comida de celebración o cenar al salir del Lliure o el Mercat de les Flors, que están al lado.

  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Emparentado con el Mont Bar, de éxito reconocido por muchos barceloneses, el Mediamanga apuesta, a priori, por una cocina más sencilla y asequible, aunque en un santiamén puede hacer un salto hacia la creación que quedas bien retratado. La cocina está a la vista de manera que puedes ver como preparan elaboraciones basadas en cocinas de aquí y de Francia. Autenticidad e identidad. Se agradece encontrar buenos ejemplos. El Mediamanga es uno. Así puedes comer un salmorejo con boquerones fritos o unas empanadillas rellenas de pintada con salsa de calamar que te harán caer de culo de buenas. Esfuerzo, talento y ganas. Una combinación mágica que hace sacar lo mejor de este restaurante con cara de bar del Eixample.

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Les Corts

“Me gusta la idea de ser la nevera del vecino”, me explica Arnau Barba, en el Collonut de Les Corts. Ya ha abierto tres Collonuts: en Olesa, 7 y en Gran de Sant Andreu, 180. Son bares de barrio en el barrio y para el barrio. Desde la terraza de Les Corts, pienso en libertad, copa y puro. Porque en Collonut se come de narices y a un precio reventado. "Soy de Maragall, y quería un ticket de 15 euros", explica Barba, joven restaurador de 33 años con experiencia en altas barras (Abellán, Hotel W, Moritz) y que con más socios han replicado la fórmula pero con ánimo de proximidad y no de franquicia.

Excelente producto local con preparaciones directas y precio rasurado. Ejemplos: tostada de cerdo de los Casals con miel (¡plato de Michelin a 2,70 euros!), o un guiso de rabo de buey (12,90) de donde comen tres. O un miércoles tarde cualquiera bajas a regalarte un buen fuet de Vic y un pincho de tortilla de patatas. Y sus 'torreznos' –gruesos, bien fritos, crujientes, una delicia– justifican la visita. Un sitio de disfrute porcino y beber bueno, bonito y barato.

El Vaso de Oro
  • Restaurantes
  • La Barceloneta

La cerveza rubia de la casa es el acompañamiento ideal para sus sabrosas tapas. No tienen una selección muy grande de cervezas, pero lo compensan con sus deliciosas cañas en vaso 'pielsen', aquellos que parecen una flauta, con el vaso refrigerado y la crema de la birra consistente. No fallan nunca. Lo mismo ocurre con la comida: tienen un repertorio de tapas y platos más consistentes, como por ejemplo la ensaladilla rusa con atún picado, o el filete a la plancha con foie, que justifican el eterno retorno.

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  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • La Bordeta

Puedes ir a ver el fútbol y tomar una birra y unas anchoas (que limpian ellos), unas bravas buenas, una tapita de cecina (El Capricho) o la tortilla del día (que hacen al momento, jugosa, y hecha con huevos ecológicos). Puedes ir a tomar el vermú y aprovechar el solecito que toca en su terracita llena de barrio: en la plaza tranquila los niños pueden campar alegremente sin coches mientras los padres pican una ensaladilla rusa con ventresca, unos mejillones o tripa con capipota . Puedes ir a hacer un desayuno de tenedor o una cena de alegría improvisada entre semana, los platos que cocina Manoli son para mojar pan:
¡ albóndigas con sepia, fricandó, meloso de ternera, carrillera!

Cazuela de la buena. El hijo de Manoli, Jordi Marzo, después de trabajar en muchas cocinas reputadas, cogió los trastos y en 2017 regresó al barrio donde creció para montar su sitio: un rincón familiar donde todo el mundo se encuentra como en casa y se come de coña. ¿Por qué acabar siempre sucumbiendo al shawarma en vez de atacar con ganas un calamar relleno? En el Tramendu son espectaculares. Tienen buena pitanza (carne de Joan Casas, pescado del GranAzul, verduras de Pau Santamaria) y buena bebida (vinos de Cuvée 3000). Y los brazos abiertos y muy buen rollo, que es lo más importante.

  • Restaurantes
  • Cocina creativa

Una fórmula infalible: vermuts y tapas creativas para el comensal intrépido, que quiere ir más allá de las croquetas. Un local agradable con un pequeño comedor, un espacio en la entrada con mesas altas y un par de pequeñas barras. Y una ubicación privilegiada en el barrio de Sants. La Mundana, que debe su nombre a una serie de platos del mundo que encontramos en la carta, todos revisados con imaginación y respeto: la voluntad de jugar con texturas y gustos sin dañar la esencia de la materia prima. ¿Ejemplos? Un carpaccio de cigala con mayonesa de yuzu, fresco y divertido; ¡o una lasaña de pies de cerdo con pistachos!

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  • Restaurantes
  • Francesa
  • Sant Gervasi - Galvany

Desde su apertura, el Monocrom es conocido como un 'bistrot' de vinos. Pero no es sólo eso. Sí, la carta de vinos que han construido los dos propietarios –los hermanos Janina y Xavier Rustia, con predilección por los vinos naturales– es más que notable; pero además aquí encontraréis una aproximación a la cocina catalana modélica, pero poco encotillada: a cargo del cocinero Joan Vallès (¡nacido en 1996!), un chef que ha pasado por Hisop y Fermí Puig (donde fue jefe de cocina con menos de 25 años).

En carta platos que ya son clásico de la casa, como unos extraordinarios macarrones de sofrito principesco, o una escalivada reconcentrada que es una explosión de sabor. Vallès rinde su versión de homenaje al 'platillo' catalán, ofreciendo las mejores versiones posibles de un capipota o un pato con nabos (y también visitas a Francia, como una tarrina de pato con mollejas y pistachos). La carta es corta, de temporada radical y provista por pequeños y selectos productores. Un lugar que hay que conocer.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • Sant Gervasi - Galvany
  • precio 3 de 4

Bisavis no es simplemente un restaurante. Es una experiencia multisensorial, hecha por una cocina excelente con el entusiasmo de un cocinero gastrónomo y detallista que todo lo hace delante de ti. A primera vista, el Bisavis es un lugar pequeño y simple, donde predomina el gris metálico, el blanco y la madera.

Aquí no encontraréis bebidas comunes como Coca-Cola o café descafeinado, pero no lo echaréis de menos, ya que, en cambio, tiene una ensaladilla sorprendentemente fresca y personal, una raya a la mantequilla con alcaparras simplemente excepcional (homenaje a Juanjo de la Tasquita de Enfrente), unas carrilleras de ternera que hacen cantar a los ángeles, una pannacotta deliciosa y la gran idea de inventarse otra manera absolutamente diferente de hacer callos. La cerveza es suya (una lager suave y sabrosa, hecha en casa de los cerveceros leridanos Click & Brew) y la carta se canta y cambia cada día. 

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  • Restaurantes
  • Española
  • El Gòtic
  • precio 4 de 4

Después de muchas volteretas, el hotel Mercer reconvirtió su restaurante más informal en un bar de tapas y vermutería. Y la verdad es que la oferta vale la pena: alta gama -hotel de gran lujo cinco estrellas- a precios de barrio (y no exageramos. Sale más caro hacer un vermut en una terraza del viejo Sarrià que aquí, a 3, 50).

El cocinero de la casa, Xavi Lahuerta, ha dispuesto una carta de delicatessen en formato tapa preparadas con arte, técnica y precisión (bravas, rusa de traca, berberechos al limón y patatas chips caseras). Y para beber, vermut Yzaguirre que sirven acompañado de unas adictivas, papadum, chips de garbanzos con comino. Pero también puede optar por una buena selección de vinos a copas, huyendo de lugares comunes. 'Bonus track': ¡tienen un pedazo de muralla romana!

  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 2 de 4

En el extrarradio de Gracia hay un interesante restaurante con espíritu de bistrot llamado Santa Gula. Ubicado en la plaza de Narcís Oller, la carta del Santa Gula es verdaderamente imaginativa. Incluso podríamos decir que es sorprendente para los que entran por primera vez y por casualidad, y cuesta decidirse por una receta en concreto.

Como voy acompañado, el trabajo es doblemente sencillo, y nos repartimos unas bravas -a la salsa de tomate le falta mala leche- y unos langostinos envueltos en pasta filo y con queso fresco, cebolla confitada y jengibre, en los que, según mi modesta opinión, iría mejor un queso menos dócil.

De segundo, yo pido un arroz del delta del Ebro con chistorra y secreto de cerdo ibérico, espléndido, y mi acompañante un magret de pato lacado con miel, soja, jengibre, calabaza y coco que no termina de emocionar. Creo que algunos de los platos son muy correctos, pero les conviene un poco más de visceralidad.

De todos modos, la carta es tan extensa y rica en imaginación y matices, que creo que este es un restaurante al que hay que ir varias veces para sacar una conclusión y hacerse adicto, o abandonarlo para siempre. De los platos para probar son especialmente estimulantes un meloso de cola de vaca con chocolate de tupinambos y setas de temporada, unos chipirones rellenos de toma de presa de cerdo ibérico y mole con su tinta o unos pies de cerdo crujientes, rellenos de gambas. Ah, y unas vieiras en papillote con curry verde, coco, lima y citronela.

De postre pedimos un sorbete de coco y un tiramisú. Los helados dicen que son de Sandro Destri. No tengo el placer de conocerlo, pero tienen gusto de helado. A lo largo de la comida hemos sido fieles a la cerveza de barril. Las había de siete tipos, aunque la carta de vinos también es bastante extensa.

Al final, salimos del Santa Gula con una sensación de ocasión desaprovechada. Sin duda, se trata de un bistrot con unas posibilidades infinitas.

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O'Retorno
  • Restaurantes
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Alerta. Desde fuera, este bar gallego parece de lo más vulgar. En la barra, de bar Manolo hardcore, es donde se desarrolla la acción: la simpatía es de bar de toda la vida –tapa con la caña!– y podéis comer desde unas raciones de producto acojonante y muy muy hecho, hasta un pulpo a la gallega sobrenatural o una merluza fresquíssima – con media ración basta, os saldrá mejor de precio, son enormes– como platos más de batalla (tripa a la gallega, oreja). Desconfiad de los lugares que enseñan la foto del plato: ¡este es la excepción!

  • Restaurantes
  • Gastropubs
  • Sarrià - Sant Gervasi
  • precio 2 de 4

El Barra Alta es un restaurante abierto por el veterano Daniel Roca, cocinero y chef, también detrás del Masala 73. La gastada palabra "honestidad" se llena de significado en una carta "que no busca marear, basada en la buena materia prima, pero que conoce sus limitaciones ", explica. Huye del sobado "para compartir" con la idea de "platos que pueden crecer". Producto selecto en franja asequible -cerdo, bacalao, ternera, en inspiradas recetas con un punto de inventiva, que ni deconstruye ni quiere ser tu abuela- que, con suplemento, crece a ración y media.

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  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Catalana
  • Fort Pienc
  • precio 1 de 4

Un bar bonito de narices: una barra limpia con cocina a la vista, y aires madrileños de mármol blanco y mesas de taburete alto. Xavier, el dueño, trabajó en bares de Madrid, donde aprendió a tirar la caña. En la cocina trabaja Héctor, un aragonés formado en el Basque Culinary Center. Gente de alta gastronomía para hacer cocina de barrio a precios de barrio. Tienen unos mejillones al vapor excelentes. Sus brutales callos, de picante intenso y textura gelatinosa sutil, redimen la chusma rojiza que cultiva bacterias en expositores. Atención, que por la situación que vivimos solo abren por la noche, hasta nuevo aviso: de martes a sábado a partir de las 19 h, con tres turnos para comer. ¡Reservad!

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