Patatas bravas: las mejores de Barcelona

Desde las recetas más creativas a las bravas clásicas que nunca fallan
braves
Por Ricard Martín y Laura Conde |
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Nos atrevemos a escoger las mejores raciones de patatas bravas de Barcelona. Los puristas se decantarán por las recetas que pasan de generación en generación de los bares de toda la vida, mientras que muchos descubrirán nuevas fórmulas innovadoras, pero igual de deliciosas. La brava es deliciosa, pero en cantidad puede saturar: si pasáis mucho de patatas bravas, aquí tenéis un apetecible listado con la otra tapa reina del bar: la mejor ensaladilla rusa o las mejores croquetas de Barcelona.

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Patatas bravas creativas

Bares y pubs, Bares de tapas

Pan & Oli

icon-location-pin Sants

Las mejores ideas a veces salen de la necesidad: Carlos Ortiz, cocinero de este pequeño bar restaurante de intenciones muy serias, un día tenía que preparar una comida para 400 personas. La salvación vino con esta idea: una patata brava deshecha y en vaso, una sabrosa patata confitada cinco horas a 60º C, que al final confluye en una salsa de ajo, guindilla y pimentón, montada con un poco de lecho con si fuera una mayonesa sin huevo. Pequeña gran variación.

Bares y pubs, Bares de tapas

El 58

icon-location-pin El Poblenou

Este muy recomendable restaurante de tapas –con un encanto ‘do it yourself’ difícil de explicar- palía, en parte, el déficit de la tapa moderna en el Poblenou. Amos Martínez nos habla de las bravas bohémicas, un homenaje a su amigo y compañero de clase Mandu Gimeno del Bohèmic. Se dan un aire, pero son diferentes. Me como una ración generosa recubierta por una salsa dual: mayonesa hecha de ajo confitado, escalonia, cebolla y pimienta, y brava a base de tomate seco hidratado, pimienta y clavo. Una arcoíris barroco y sabroso, donde, además de esperar el golpe del picante, disfruto con los matices.

Time Out dice
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Restaurantes, Cocina creativa

La Taverna del Clínic

icon-location-pin Eixample

Paradoja: este ejemplo de creatividad aplicada a la patata brava ya es todo un clásico, paradigma de la brava moderna: cilindros de tubérculo doraditos y crujientes por fuera, con un interior suavizado con una salsa rosa suave pero sabrosa, coronada con semillas de sésamo negro, cebollino y sal Maldon. Seis delicias que estallan en la boca y que, según explica su inventor, el chef Toni Simoes, “no hemos modificado en siete años”. En este tiempo, el precio sólo ha subido en un euro, y cada semana despachan unas 250 raciones.

Time Out dice
Vivanda
Cristina Reche
Restaurantes, Cocina contemporánea

Vivanda

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

En el Vivanda –restaurante en el antiguo Sarrià de balsámica terraza- Jordi Vilà ha desarrollado una patata brava muy diferente a las de la Moritz, que aunque no tenga aspecto de impactante modernidad, innova en el concepto. Estamos frente a una patata más rustida que frita –queda una textura muy cremosa- donde el alioli se liga con un aceite de sobrasada cocida. Al lado, una aceitera con aceite picante, para que el yonqui de las bravas se gradúe el nivel de llamarada en la garganta. Es una buena ración, generosa, que transmite la solidez de la cocina de Vilà.

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Senyor Vermut
© MariaDias
Restaurantes

Senyor Vermut

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

El Senyor Vermut es un local de barrio, del Eixample Izquierdo, para ser más exactos, un hecho que no es banal. Ya lo dice la canción escrita por el cantante más famoso de Xàtiva, que "quien pierde los orígenes, pierde la identidad". Y ahora que ha cerrado el Bohémic, aquí encontramos unas bravas herederas de aquellas 'bohémicas' míticas, con un puntito dulce que seguro que es de ñora.

Time Out dice
Bares y pubs, Cervecerías

Biercab

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Hay muchos motivos que hacen de esta nueva cervecería un lugar de referencia para los amantes de la birra. Tienen 30 tiradores con cervezas artesanas, marcianadas como las cerveza de 60 grados, una carta de tapas, bocadillos, hamburguesas y especialidades peruanas, y un camarero (y socio) simpatiquísimo que se llama Manolo, que hace que en cuanto pisas el local te entren unas ganas locas de gritar: “Manolo, una de bravas”. Cuadradas, simétricas, bien presentadas, con una salsa suave, son ideales para acompañar, por ejemplo, unas cervezas ZZ Naparbier.

Time Out dice
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Somorrostro
© Maria Dias
Restaurantes, Mediterránea

Somorrostro

icon-location-pin La Barceloneta

En vez de obedecer el imperativo de mezclarlo todo sin ton ni o seguir modas globalizadas, el Somorrostro van de cara: el corazón de la Barceloneta, dejan bien clara su filosofía de trabajar con el producto local y al ritmo de las estaciones. Esto aplicado a la patata brava son las Tuber Braves, donde nabos y chirivías sustituyen la patata. Una contundente, otoñal y deliciosa actualización.

Time Out dice
Restaurantes, Cocina contemporánea

Ten's

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Para muchos, Jordi Cruz es sólo el ‘guapo’ de Masterchef, pero su trayectoria en cocinas de prestigio y sus estrellas Michelin lo avalan como uno de los chefs más reputados de nuestro panorama gastronómico. Las bravas del Ten’s, su opción low cost en el Born lejos de los precios de su otra criatura, el Àbac, se presentan con una espuma de alioli y una salsa brava que tiene como base tomates naturales de muy buena calidad. El resto de la carta, de los calamares a las barbacoas, también es una maravilla.

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Bar Andorra
Irene Fernandez
Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Andorra

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El Andorra es el típico bar con encanto, butacas de escay y camareros majísimos, con el plus que siempre da unas bravas hechas como mandan los cánones. Romero y aquel puntito picante.

Restaurantes

Casa de Tapes Cañota

icon-location-pin El Poble-sec

La historia de estas bravas empieza en el verano de 2010, cuando Juan Carlos Iglesias, uno de los propietarios del local, se llevó a casa unas patatas al horno que habían sobrado en la cocina. Le gustaron tanto que decidió ponerlas en la carta acompañadas de alioli y, ni más ni menos, de la salsa brava de su socio Albert Adrià. Ahora son la tapa estrella del local, siempre en el número 1 del ranking hecho por los propios clientes. Suaves, amables, nada excesivas, estas son, sin duda, las bravas “diferentes” de esta lista. Si vais, no dejéis de probar la hamburguesa de rabo de buey y ternera y  las croquetas. Volveréis.

Patatas bravas clásicas

Restaurantes

Bar Tomás

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Son legendarias, pero discutidas, generan amores y odios, sus fans le retiran la palabra a los detractores… Este es el encanto de un local que durante años ha tenido fama de hacer las mejores bravas de Barcelona y que por justicia, por respeto al mito a pesar de la controversia, no podemos ignorar en la lista. Lejos de la brava contemporánea, bonita, que ha llevado el plato a una nueva dimensión, esta es asimétrica, tirando a aceitosa, ideal para acompañar un plato combinado de este local de indiscutible carisma.

La Esquinica
©Iván Moreno
Restaurantes, Española

La Esquinica

icon-location-pin Nou Barris

Esta tasca aragonesa es un referente de la gastronomía popular de Nou Barris. No aceptan reservas (hay que coger número y esperar un rato en la calle con un letrerito que pone «salica de espera» colgando de un platanero). Camareros geniales y unas patatas bravas potentes, con salsa y pimentón picante espolvoreado por encima. De Top 10.

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Restaurantes

Elsa y Fred

Sus bravas se han situado, merecidamente, entre las mejores, si no las mejores, de la ciudad. Se acompañan de un alioli muy suave y cremoso que te cautiva sin saber porqué hasta que Ramón, propietario y chef, te explica que se hace con ajo asado. Se sirve con un punto justo de salsa brava y un toque de pimienta negra. El ambiente, sofisticado y trendy, en un local donde convive la tapa clásica (atención a las croquetas de setas) con bocadillos y tapas creativas.

Restaurantes, Cocina contemporánea

Fàbrica Moritz

icon-location-pin Eixample

Un consejo de Jordi Vilà: ya tenéis parte de la batalla de la textura ganada si la patata no pasa por la nevera, porque si es así el almidón le cambia la textura. En la Moritz ha desarrollado dos clases de tubérculo caliente: las de aquí y las de allí. Las primeras, al estilo catalán, llevan una salsa a base de alioli y aceite picante. Las de allí, madrileñas, son las clásicas con mayonesa y salsa de tomate picante. No es por ser chovinista, pero guiándome por el gusto, me quedo con la textura y el contraste suave de las nuestras.

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Restaurantes, Bar de bocadillos

Louise Se Va

icon-location-pin Horta - Guinardó

El paraíso está en Horta y se llama Guns’n’Roses (bocadillo de pincho con cebolla y queso), bravas y caña. Siempre lleno, en el Louise Se Va encontramos una carta donde todos los platos tienen nombre de bandas de rock, de Sonic Youth a Rosendo (no entraremos a discutir si Sabina y rock son dos palabras que no pueden estar en la misma frase, porque son unas endivias con roquefort magníficas). Ambiente de barrio, bocadillos, ensaladas, buen rollo, y unas bravas que, como todas las cosas buenas de la vida, son adorablemente imperfectas: avisamos, tienen días y días.

Restaurantes, Hamburguesas

La Burg

icon-location-pin Les Tres Torres

Esta hamburguesería, hermana mayor del popular El Filete Ruso, abrió con el objetivo de ofrecer hamburguesas de calidad, 100% de buey en un ambiente muy neoyorquino y con acompañamientos de calidad. Es el caso de las bravas, potentes, que se someten a tres cocciones diferentes (marcar-hervir-marcar) y se acompañan de una salsa de tomate picante con mil matices, desde el tabasco hasta la cayena, y un alioli muy consistente. Para fans de las emociones fuertes.

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Bar Mandri
© Maria Dias
Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Mandri

La familia Pujado Massana abrió este bar en 1966, con unas credenciales que aún hoy atraen a muchos 'mandristas': unas bravas de la vieja escuela que muchos sibaritas reivindican por encima de las del Tomás y un pollito rebozado que sólo saben hacer ellos. Las alcachofas fritas son también una carta ganadora, pero las patatas se llevan todos los aplausos. Aceitosas, cerdas, bien cocidas y ablandadas con un alioli señorial, estas bravas se hacen exclusivamente así en este bar, y me consta que mucha gente peregrina hasta las cimas del pijerío sólo para comérselas. 

Time Out dice
Braves Bar Marín
Cristina Reche
Bares y pubs, Bares de tapas

Bar Marín

icon-location-pin Sant Andreu

Lleva más de 70 años abierto en Sant Andreu y en 34 manos de la misma familia, con clientes de toda la vida que son los principales guardianes de la buena calidad de su producto. Como sus bravas son famosas en el barrio, nos acercamos con la intención de salir con la receta en el bolsillo. Y la respuesta fue que no. La patata, dulce, nada aceitosa, se presenta frita y acompañada de una salsa brava secreta, muy suave, y un alioli cremoso, agradable. Tienen, además, una carta inacabable con carnes, pescados, tostadas, tapas, ensaladas…

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Bares y pubs, Bares de tapas

Malabar Café

icon-location-pin Camp d'en Grassot i Gràcia Nova

Unos dados de patata un poco más pequeños y torrados de lo que es habitual –utilizan patata monalisa, que adquiere así un regusto dulce y confitado- llenan un plato de ración muy generosa. Al lado, dos platitos de salsas separadas –un alioli suave y una salsa de tomate picante, donde detecto pimiento verde- invitan a pintar la patata caliente. Albert Santos, el propietario, es generoso y no tiene problemas en revelarnos los secretos de una salsa casera que también lleva almendra y guindilla. Delicioso. Maestros ocultos de la brava, los del Malabar. Para reivindicar.

Time Out dice
Bares y pubs, Bares de tapas

Cervecería La Gamba

icon-location-pin El Congrés i els Indians

Junto a su bar primo hermano, el Obon, La Gamba es el paradigma de bar de tapas anclado en el tiempo. Con todo lo bueno y lo malo: una nevera horizontal larguísima enseña su arsenal de tapas tentador, y un aire general roñoso y destartalado ahuyenta a los partidarios de la tapa aséptica. Las bravas son muy buenas: tiernas por dentro y crujientes por fuera; la mezcla de mayonesa y tomate picante, equilibrada. Mejor en la terraza: en el corazón del barrio de Congrés, se garantiza un entrañable espectáculo costumbrista.

Otras recetas con base de patata

Restaurantes

Patatas de Olot

Lo mejor que le puede pasar a una patata es que la conviertan en patata de Olot: cortada fina, y rebozada con carne picada, una tapa excesiva y deliciosa que crea adicción. Juanjo Martínez, mago de la tapa, las hace excelsas, exhibidas de pie en una malla que “recuerda el paisaje montañoso de la Garrotxa”, dice, y con un tomate confitado al aceite de carbón por eso de la cocina volcánica de Olot.

Time Out dice
Restaurantes

Papas arrugás

icon-location-pin El Poble-sec

El pariente directo de la patata brava es esta especialidad canaria: una patata cocida, servida con piel, y amarada en salsa de mojo picón, una reducción de pimiento verde, cilantro y perejil que también tiene su versión roja, hecha con pimiento rojo. En este bar gastronómico del Poble-sec –son canarios- podréis probar una muy fidedigna reproducción, con las dos salsas.

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Restaurantes

Bomba

icon-location-pin La Barceloneta

Sí, quizá algunos nos pueden criticar el hecho que Barcelona no tenga demasiadas especialidades de tapas propias, pero la bomba nos garantiza un puesto en la historia de la ración. Esta especia de croqueta, rellena de patata y con un corazón de carne picante, se originó en le Barceloneta y la podemos encontrar en su mejor versión en La Cova Fumada, precisamente en lugar donde, dicen, se inventaron.

Restaurantes, Bar de bocadillos

Kartofel Salad

icon-location-pin Eixample

Olvidaros de la sosa ensalada de verano con patatas frías y tomate: la verdades ensalada de patata es la que preparan en el Alt Heidelberg: hecho con patata cocida entera, cortada a trozos y aliñada con mayonesa, vinagre, sal, cebolla tierna y especias. Y si puede ser, nos tiene que llegar al plato todavía tibia. Parece fácil, pero se complicado conseguir el punto perfecto.

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Camera
Restaurantes, Bar de bocadillos

Patatas a lo pobre

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

En su versión más básica, estamos hablando de unas patatas hechas a la cazuela y con cebolla, fritas en abundante aceite y polvoreadas con perejil. En su acepción más pantagruélica, se enriquecen con huevo frito y también tocino. Precisamente es así como las preparan en el Restaurante Bar Transatlàntic. A menudo aparecen en un menú de mediodía a 10 euros fabuloso, punto de reunión de los trabajadores y jubilados del Born y del Gòtic, donde es difícil encontrar turistas.

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