Las mejores croquetas de Barcelona

Ponemos en el lugar que se merecen estas pequeñas obras de buena cocina y de sabiduría popular rescatando del anonimato las quince mejores de Barcelona. ¿Quién se puede resistir a una croqueta muy hecha?
Croquetas
Por Ricard Martín. Fotos: Cristina Reche |
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Barcelona es una ciudad 'croquetizada': aunque la croqueta congelada ha perdido terreno, gana la croqueta del pensamiento único, uniforme y en serie. Os proponemos un pequeño recorrido por los mejores mordiscos crujientes de la ciudad, a base de croquetas únicas, intransferibles y muy personales.

NO TE LO PIERDAS: los mejores bares de tapas de Barcelona

Restaurantes

Bodega Sepúlveda

icon-location-pin Eixample

“Coge una croqueta congelada. Recién frita, con aceite de oliva virgen, será una buena croqueta”. Esto lo dice Joan Solà en la Bodega Sepúlveda. Si aplicamos este tratamiento a una masa impecable, el resultado es fantástico. Sobre todo en el caso de la de chipirones: líquida, negra, la tinta inseparable de la bechamel. Tanto cuidado le dedican a las croquetas que, según el relleno, las rebozan con un pan diferente. Poned en fila la mencionada de chipirones, la de cocido, la de setas de burdeos y la de Cabrales y será el mejor aperitivo caliente de vuestra vida.

Molina
©Ivan Giménez
Restaurantes

Molina

icon-location-pin Sarrià - Sant Gervasi

Firmes candidatas al podio de las mejores croquetas de cocido, las del Molina son de un sabor y consistencia extraordinarias. Fidel, el propietario, nos explica que el secreto es hacer “la croqueta con la misma carne con la que se ha hecho el caldo”, que normalmente es cerdo, pechuga de ternera y pollo. Y sobre todo poca bechamel. El resultado es una croqueta de 25 gramos sin regusto a harina: a la hora de rebozarlas sólo lo hacen con huevo y pan rallado, sin harina. Sin aviso aparecen también las croquetas de chipirones y de jamón, pero las reinas son las de cocido.

Time Out dice
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Restaurantes, Española

Catacroquet

icon-location-pin El Poblenou

Catacroquet, un agradabilísimo bar de tapas a medio camino entre el bistrot y la casa de comidas, ha elevado la croqueta a la categoría de pequeña aventura culinaria. Olvidaos de las de jamón y pollo –no están en la carta– y aventuraos a probar la multitud de combinaciones que ofrecen. Podréis encontrar creaciones afortunadas, como las de carrillera ibérica al Pedro Ximénez, las de rape y gambas; y las de tortilla de chistorra, por ejemplo. También hay croquetas de postre. Nosotros nos quedamos con la de pastel de queso envuelto con crujiente de brownie y la de zanahoria dulce.

Leku
Cristina Reche
Restaurantes, Cocina contemporánea

Leku

icon-location-pin Les Corts

Sergi Amor, excelente cocinero del no menos excelente Leku, ama la croqueta. Para él, es la tapa reina: un plato difícil de hacer bien y que siempre que puede pide. La respeta y la cuida en sus diferentes formas: la suprema es la de rabo de buey; su forma alargada mimetiza el referente. Sale con una bechamel breve, cremosa, que no ahogue un guiso de rabo de buey que ha hecho chup-chup cuatro horas. Hacen la masa 24 horas antes, y antes de freírlas las vuelven a pasar por pan rallado para expulsar la humedad excesiva. El resultado es extraordinario, así como las muy intensas croquetas de setas.

Time Out dice
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Real Club de Polo
© Real Club de polo Barcelona

Real Club de Polo

Según una leyenda urbana, en el bar del Real Club de Polo de Barcelona preparan las mejores croquetas de la ciudad. Había que comprobarlo: después de convencer al vigilante, pude acceder al lugar. Sentado entre madera noble y cabezas de ciervo –un lugar similar donde Jack Torrance perdió la cabeza– probé el mito. Y son realmente buenas: una buena bechamel que se solidifica ligada con atún y dados de jamón. Explican que durante el concurso de saltos venden 15.000. Pero no son las mejores; sería muy duro que el hombre de la calle hubiera perdido incluso esta batalla contra las grandes fortunas.

Restaurantes, Cocina creativa

Mont Bar

El Mont Bar es un bar esquinero, en el Eixample Izquierdo. Formalmente, en Barcelona no se puede ser más bar. Su propietario, Ivan Castro, con un 'background' familiar de hostelería en el Vall d' Aran, consiguió que fuera una de las barras más codiciadas por los codos de buena comida de la ciudad. Esto es un restaurante de creación como una catedral; pero a la vez podréis comer unas de las mejores croquetas de la ciudad: las de jamón ibérico son cremosas, sutiles pero potentes, donde una bechamel de primera división aporta textura y sabor pero no esconde el batacazo del cerdito de dehesa libre y feliz.

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Restaurantes, Mediterránea

La Cuina del Guinardó

icon-location-pin Horta - Guinardó

Otro lugar que se ha ganado una merecida fama gracias al boca- croqueta –si me permitís el chiste– es La Cuina del Guinardó. Santi Velasco, su propietario, nos informa que el gran éxito de la casa es la de carne asada: “Un canelón hecho con croqueta”, literalmente. Son ligeramente más gordas que las croquetas habituales, y salta a la vista que son caseras. Nunca repiten los mismos sabores, y dependiendo del día aparecen y desaparecen las de butifarra de Breda con trompetas de la muerte, las de rabo de buey con setas de burdeos o una maravilla como la de rape y langostinos, con los trozos de rape muy presentes. Croquetas de barrio para comer como un emperador.

Restaurantes

El Llagar de Granda

icon-location-pin Eixample

El Llagar de Granda, con su dueña Visi Granda al frente, es el único restaurante asturiano de la ciudad que rompe con el monopolio del Furacu. Pasaos por aquí para probar su cocina de cuchara telúrica y sustanciosa, con platos como el paté de cabracho y las croquetas de Cabrales.

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