Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Las mejores croquetas de Barcelona

Las mejores croquetas de Barcelona

Establecimientos de Barcelona donde saborear croquetas originales y clásicas

Croquetes de El llagar de Granada
Croquetes de El llagar de Granada
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Barcelona es una ciudad 'croquetizada': aunque la croqueta congelada ha perdido terreno, gana la croqueta del pensamiento único, uniforme y en serie. Os proponemos un pequeño recorrido por los mejores mordiscos crujientes de la ciudad, a base de croquetas únicas, intransferibles y muy personales.

NO TE LO PIERDAS: los mejores bares de tapas de Barcelona

Restaurantes

Bodega Sepúlveda

Eixample

“Coge una croqueta congelada. Recién frita, con aceite de oliva virgen, será una buena croqueta”. Esto lo dice Joan Solà en la Bodega Sepúlveda. Si aplicamos este tratamiento a una masa impecable, el resultado es fantástico. Sobre todo en el caso de la de chipirones: líquida, negra, la tinta inseparable de la bechamel. Tanto cuidado le dedican a las croquetas que, según el relleno, las rebozan con un pan diferente. Poned en fila la mencionada de chipirones, la de cocido, la de setas de burdeos y la de Cabrales y será el mejor aperitivo caliente de vuestra vida.

Molina
©Ivan Giménez
Restaurantes

Molina

Sarrià - Sant Gervasi
3 de 5 estrellas

Firmes candidatas al podio de las mejores croquetas de cocido, las del Molina son de un sabor y consistencia extraordinarias. Fidel, el propietario, nos explica que el secreto es hacer “la croqueta con la misma carne con la que se ha hecho el caldo”, que normalmente es cerdo, pechuga de ternera y pollo. Y sobre todo poca bechamel. El resultado es una croqueta de 25 gramos sin regusto a harina: a la hora de rebozarlas sólo lo hacen con huevo y pan rallado, sin harina. Sin aviso aparecen también las croquetas de chipirones y de jamón, pero las reinas son las de cocido.

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Restaurantes, Española

Catacroquet

El Poblenou

Catacroquet, un agradabilísimo bar de tapas a medio camino entre el bistrot y la casa de comidas, ha elevado la croqueta a la categoría de pequeña aventura culinaria. Olvidaos de las de jamón y pollo –no están en la carta– y aventuraos a probar la multitud de combinaciones que ofrecen. Podréis encontrar creaciones afortunadas, como las de carrillera ibérica al Pedro Ximénez, las de rape y gambas; y las de tortilla de chistorra, por ejemplo. También hay croquetas de postre. Nosotros nos quedamos con la de pastel de queso envuelto con crujiente de brownie y la de zanahoria dulce.

Leku
Cristina Reche
Restaurantes, Cocina contemporánea

Leku

Les Corts
4 de 5 estrellas

Sergi Amor, excelente cocinero del no menos excelente Leku, ama la croqueta. Para él, es la tapa reina: un plato difícil de hacer bien y que siempre que puede pide. La respeta y la cuida en sus diferentes formas: la suprema es la de rabo de buey; su forma alargada mimetiza el referente. Sale con una bechamel breve, cremosa, que no ahogue un guiso de rabo de buey que ha hecho chup-chup cuatro horas. Hacen la masa 24 horas antes, y antes de freírlas las vuelven a pasar por pan rallado para expulsar la humedad excesiva. El resultado es extraordinario, así como las muy intensas croquetas de setas.

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El Suculent
© Maria Dias
Bares y pubs, Bares de tapas

El Suculent

El Raval
4 de 5 estrellas

La historia del Suculent es larga y complicada: para resumirla, diremos que el chef Toni Romero se ha convertido en único cocinero y principal propietario. Y ha fusionado todos sus apéndices (La Taberna del Suculent, 4 con 5 Mujades, coctelería Sol y Sombra) en un único restaurante: ¡El Suculent! Bajo la apariencia de bar afable donde te espera la acostumbrada reversión de bravas y rusa, te encuentras una oferta de tres menús de degustación. "Hemos optado por potenciar el menú, porque facilita el ritmo de la cocina y como experiencia es mejor. La gente no entendía que tenían que comer cuatro o cinco platillos entre dos ", razona Romero. Cuando empiezas a comer y pruebas la croqueta de rabo de buey con trompetas de la muerte, puedes pensar que esto irá del rollo de cocina de la abuela y cuchara. Sí y no. Romero es un cocinero que a la hora de hacer sus platos busca secuencias que hagan reflexionar sobre qué estás comiendo. Con humor y gadgets, sí. Pero a diferencia de otros recorridos de alta cocina, este no marea sino que reconforta. Una secuencia de dos: un consomé de liebre servido en copa de brandy, con un raspado de nuez moscada y chorrito de armagnac. Se bebe para acompañar pedazos de filete de liebre curados con sal y eneldo. Un falso mar y montaña que parece mojama, y ​​que rompe el círculo con unas más ortodoxas albóndigas de liebre con foie-gras. Seguimos con un pecho de paloma untado con pasta de miso, y con un pequeño punto de curación, que llega a la mesa con e

Polleria Fontana
© Ivan Giménez
Restaurantes, Catalana

Polleria Fontana

Vila de Gràcia
3 de 5 estrellas

Ni se trata de una pollería, ni está tan cerca de la parada de Fontana, sinó que es un bar de tapas hecho restaurante cercano a Joanic. Aquí Nil Ros (cocinero-propietario) y su equipo apuestan por la cocina catalana tradicional y por los platos más caseros con recetas de la abuela. Todo se hace al momento, y encontramos tanto platillos clásicos como tapas muy bien hechas. Y sus croquetas de pollo, morrocotudas, no son una excepción. Largas, generosas y de rebozado suave, van rellenas de un asado de pollo (aunque si aquí hay algún otro tipo de croqueta en carta, pedidlas sin problema).

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Restaurantes, Cocina creativa

Mont Bar

El Mont Bar es un bar esquinero, en el Eixample Izquierdo. Formalmente, en Barcelona no se puede ser más bar. Su propietario, Ivan Castro, con un 'background' familiar de hostelería en el Vall d' Aran, consiguió que fuera una de las barras más codiciadas por los codos de buena comida de la ciudad. Esto es un restaurante de creación como una catedral; pero a la vez podréis comer unas de las mejores croquetas de la ciudad: las de jamón ibérico son cremosas, sutiles pero potentes, donde una bechamel de primera división aporta textura y sabor pero no esconde el batacazo del cerdito de dehesa libre y feliz.

Bares y pubs, Bares de tapas

Gula Bar

Gràcia
4 de 5 estrellas

El Santa Gula tiene un hijo, el Gula Bar, un descendiente más informal que mantiene el estilo de alta cocina y sofisticación del padre. Por el aspecto del local te esperas el típico rusa-brava-croqueta, pero el chef Martín Marchese –de Uruguay– os desencajará la mandíbula con las croquetas de bacalao a la llauna de la foto y otros platos típicos de la barra de bar.

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Cata Born By Catacroquet
Foto: Catacroquet
Restaurantes, Catalana

Cata Born by Catacroquet

Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

El hermano pequeño del Catacroquet -en el corazón del Born– es una versión gastronómica y reducida del primero. Han optado por hacer un resumen de la carta del Catacroquet, privilegiando sus grandes éxitos croqueteros: como la de huevo de corral trufada, la de pollo al curry con leche de coco, pasando por la tradicional croqueta de jamón de bellota, que reinventan continuamente. Los no canívoros también tienen opciones, con croquetas tan interesantes como la de atún y kimchi, la de bacalao con chiles, o la muy original de provolone con espinacas y piñones. 

My Fucking Restaurant
© Maria Dias
Restaurantes, Mediterránea

My Fucking Restaurant

El Raval

El local es elegante, la amplitud entre mesas suficiente, y el servicio es rápido, amable y eficaz: educado y con un punto informal, sin ser pelota. Pero para pelotas, Eso sí, una bestialidad gastro como las croquetas de osobuco (a 1,70 la unidad) las quiero para mí solo: pelotitas de guiso tierno y poco cremoso, redondeadas con un rebozado con raspadura de limón. Deliciosas.

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Restaurantes, Mediterránea

La Cuina del Guinardó

Horta - Guinardó

Otro lugar que se ha ganado una merecida fama gracias al boca- croqueta –si me permitís el chiste– es La Cuina del Guinardó. Santi Velasco, su propietario, nos informa que el gran éxito de la casa es la de carne asada: “Un canelón hecho con croqueta”, literalmente. Son ligeramente más gordas que las croquetas habituales, y salta a la vista que son caseras. Nunca repiten los mismos sabores, y dependiendo del día aparecen y desaparecen las de butifarra de Breda con trompetas de la muerte, las de rabo de buey con setas de burdeos o una maravilla como la de rape y langostinos, con los trozos de rape muy presentes. Croquetas de barrio para comer como un emperador.

Benzina
© Maria Dias
Restaurantes, Italiana

Benzina

Sant Antoni
4 de 5 estrellas

Un restaurante de cocina italiana que late bajo la cromada carrocería de un club con aires neoyorquinos. El alucinante interiorismo no desmerece los platos, con bastante técnica, alma y arte como para dejarnos con la boca abierta. Un ejemplo son unas brutales croquetas cúbicas de 'testina', o como dicen ellos 'testina' a la milanesa, embutido de cerdo guisado y rebozado que acompañan con una espuma de wasabi y compota de manzana muy suave.

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Restaurantes

El Llagar de Granda

Eixample

El Llagar de Granda, con su dueña Visi Granda al frente, es el único restaurante asturiano de la ciudad que rompe con el monopolio del Furacu. Pasaos por aquí para probar su cocina de cuchara telúrica y sustanciosa, con platos como el paté de cabracho y las croquetas de Cabrales.

Real Club de Polo
© Real Club de polo Barcelona

Real Club de Polo

Según una leyenda urbana, en el bar del Real Club de Polo de Barcelona preparan las mejores croquetas de la ciudad. Había que comprobarlo: después de convencer al vigilante, pude acceder al lugar. Sentado entre madera noble y cabezas de ciervo –un lugar similar donde Jack Torrance perdió la cabeza– probé el mito. Y son realmente buenas: una buena bechamel que se solidifica ligada con atún y dados de jamón. Explican que durante el concurso de saltos venden 15.000. Pero no son las mejores; sería muy duro que el hombre de la calle hubiera perdido incluso esta batalla contra las grandes fortunas.

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