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Reseña
¿De dónde viene el sándwich cubano? Pues como la ensalada césar –que se inventó en México– o los espaguetis con albóndigas –de Nueva York–, el sándwich cubano –esta gustosa mezcla de cerdo asado, jamón dulce o beicon, pepinillos, queso y mostaza– no es del Caribe sinó que se creó en Florida, gracias al hambre y la prisa de los trabajadores cubanos para comer entre turno y turno en la fábrica. No es que sea difícil de encontrar en Barcelona –bastantes restaurantes cubanos lo hacen–, pero solo hay un local erigido en honor a este bocado. Y no es cualquier sitio.
Mani's Sandwich Cubano es la versión del tema de Mani Alam de Fish & Chips y Edgar Mestre, diseñador de los restaurantes del grupo y socio aquí. El lugar es minimalista, pero con el oficio y el sabor de la casa, en especialidades directas y pornográficamente buenas como estas. Su versión del cubano es un planchado –el pan, similar al de frankfurt, es de su obrador– que comprime y calienta carne de cerdo deshilachada, lacón del bueno, pepinillos confitados, mayonesa con mostaza y salsa cajún. Chute de placer de la lengua al coco. El otro hit de la casa es el bikini de pastrami (12 €, pero comen dos), dos enormes rebanadas de pan de payés planchadas, y llenas de pastrami de ternera de Girona y queso. Y para acompañar, patatas fritas –aquel escándalo de patatas del fish and chips, y también patatas con carne, y los omnipresentes torreznos. Rápido y placentero: una barra de metal frío donde comer bocadillos muy calientes, entre los mejores planchados de Barcelona.
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