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En 1991, el biólogo británico Christopher Little se enamoró de este antiguo cuartel de la Guardia Civil, situado al lado del faro, y decidió transformarlo en un restaurante con tres pequeños apartamentos para alquilar. Con el paso del tiempo, aquel sueño se convirtió en un lugar mítico. Y es que venir hasta aquí, sobre todo en invierno, cuando la tramontana sopla sin piedad y el sol se esconde tras el horizonte, tiene algo de aventura épica. Paisaje agreste, rocas erosionadas por el viento, acantilados y el Mediterráneo en las narices. Es el primer sitio de la península ibérica que ve salir el sol. El entorno transmite una sensación de aislamiento absoluto, de estar en el límite del mundo. Un rincón mágico que invita a desconectar, respirar y mirar lejos.
La cocina combina Cataluña e India. En verano, gazpacho; en invierno, una buena escudella. Siempre hay ensaladas, carnes de la Garrotxa a la brasa, a la plancha o en salsa, pescados y mariscos a la plancha, escabeches, pastas y postres caseros. Pero también samosas, chutneys, siete tipos de curry (de carne, pescado o vegetariano) y el famoso vindaloo. Cada plato tiene ese punto casero y honesto que solo se consigue cocinando sin prisas, con productos frescos.
Para grupos de 15 a 40 personas ofrecen cinco menús diferentes, todos elaborados en casa, postres incluidos.
En la carta de vinos destaca la presencia de etiquetas del Empordà, perfectas para acompañar con vistas al mar. También ofrecen buenos whiskys escoceses.
Comer en las mesas de las terrazas es una pasada por las vistas, pero el viento es habitual. El interior del restaurante es rústico, mesas de madera, y sin manteles. A pesar de la sencillez, el ambiente resulta cálido y auténtico. La luz entra a raudales por las ventanas y se mezcla con el olor del mar y de la brasa.
El local organiza regularmente conciertos, conocidos como sunset sessions, que llenan las tardes de música en directo frente al atardecer. Para saber quién toca cada semana, basta con echar un vistazo a su cuenta de Instagram.
En la planta superior del restaurante hay tres acogedores apartamentos en alquiler. Cada uno cuenta con salón-comedor y cocina integrados, dormitorio con cama doble (y opción de cama supletoria) y baño con ducha y bidé. La diferencia está en las vistas: todas espectaculares, pero cada una con su encanto particular.
Los precios van de 110 a 200 euros por noche, según temporada y número de personas. Se pueden reservar fácilmente por WhatsApp (630 007 105) o por correo electrónico (apartaments@restaurantcapdecreus.com
Paratge Cap de Creus, s/n
El restaurante está dentro del Parque Natural de Cap de Creus, a unos 20 minutos en coche desde Cadaqués y a 40 desde Roses. El acceso está restringido a quienes tengan reserva previa a través de la web; de lo contrario, se arriesgan a multa. También hay un autobús desde la estación de Cadaqués.
Temporada alta:
Domingo a jueves: 9 a 24 h
Viernes y sábado: 9 a 0:30 h
Temporada baja:
Lunes a domingo: 9.30 a 20 h
Teléfono: 972 19 90 05
Correo electrónico: reserves@restaurantcapdecreus.com
Instagram: @restaurantcapdecreus
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