Time Out en tu buzón de entrada

Buscar
Cap de Creus
Foto: Geofff

Un día perfecto en el Cap de Creus

Una guía para que pase un día fantástico al final del mundo

Escrito por
Ainhoa Echeverría
Publicidad

Es uno de los espacios más alucinantes de la Costa Brava. Un pequeño paraíso con unos paisajes de mar y montaña para caer de espaldas. ¿Lo mejor de todo? Que, aunque a veces parece el fin del mundo, lo tenemos a un coche. Por eso -y porque somos unos enamorados del Cap de Creus-, hemos hecho esta pequeña guía con itinerarios, playas y restaurantes que debe probar si va. En verano o en invierno. Porque cualquier época del año es buena para subir al Cap de Creus. Eso sí: ¡no olvide visitar el parque natural!

Camino Antiguo de Cadaqués en el Cap de Creus
Foto: Nito

Camino Antiguo de Cadaqués en el Cap de Creus

¿Y si empezamos el día caminando? Ésta es una de las rutas más populares pero vale la pena porque durante estos 14 kilómetros se pasa por un montón de calas alucinantes. De hecho, si realmente desea captar la magia del Cap de Creus, siga el camino antiguo que va de Cadaqués al faro: Durante el primer tramo del itinerario pasará por calles, pero una vez llegue a Portlligat empieza lo mejor: Playa de Sant Lluís, Playa de la Guillola, un camino lleno de viñedos abandonados y, finalmente, el faro. Para regresar hay quien opta por regresar por la carretera o una mezcla entre carretera y camino. En total, son unas cuatro horas de ruta pero vale mucho la pena.

  • Restaurantes

No podemos dejar de recomendarlo porque al final del mundo, sobre todo si queda a menos de dos horas de coche de casa, hay que ir al menos una vez a la vida; pero le explicaremos cuatro precauciones para que la experiencia sea lo más exitosa posible. Hace 25 años que un biólogo británico se enamoró de este antiguo cuartel de Guardia Civil e hizo un restaurante con unas cuantas habitaciones para alquilar que con el paso de los años ha adquirido categoría de mito, sobre todo por las fiestas de Jefe de Año y porqué se puede ir a pleno invierno a pelearse con la tramontana a pecho descubierto. Nos llegan algunas voces de que el local, de clara vocación bohemia, necesita un poco de reformas y que en temporada alta las esperas para ser servido son largas. No hay problema porque sólo para ir a sentarse y mirar al infinito vale la pena tomarse fiesta un martes de febrero. Abríguese, eso sí.

Publicidad
  • Restaurantes

Un restaurante chiringuito especializado en arroz y pescado

¿Tiene claro que Cala Jóncols es uno de los mejores chiringuitos de la Costa Brava? Pues los antiguos propietarios, la familia Gómez-Alvaz, regentan desde 2005 La Pelosa. Un restaurante-chiringuito situado en la cala del mismo nombre, -muy cerca del Parque Natural del Cabo de Creus y del ya cerrado El Bulli- que en poco tiempo se ha convertido en uno de los mejores del litoral gerundense. Cocina casera y tradicional donde destaca el amor por el producto. Aunque la carta es bastante extensa, su especialidad son los arroces y, evidentemente, el pescado, proveniente de la bahía de Roses. Dos imprescindibles: el arroz caldoso con bogavante (querrá la recpeta, pero por mucho que insista no se la darán) y la fideuá. Eso sí, quedará más que satisfechos si se pide cualquier variedad de pescado. De lagrimita.

Cala Culleró
Foto: Ajuntament Cadaqués

Cala Culleró

Un escenario de una belleza asombrosa y una geología brutal

Cala Culleró es especial. No es una cala cualquiera, es casi un escenario de una belleza asombrosa y una geología brutal. Rocas de formas zoomórficas esculpidas por el agua salada y la tramontana. La más conocida, de hecho, dio lugar a uno de los más conocidos cuadros de Salvador Dalí: El Gran Masturbador. Si se cansa de admirar las rocas y jugar a buscar formas animales con los niños, puede tomar el sol en la pequeña zona de arena,-en la que se practica el nudismo-. Pero insistimos: la gracia de Cala Culleró es bañarse en las aguas cristalinas, alucinar con el entorno y dejarse llevar. Y, de paso, tomar algunas fotos para colgar (y triunfar) en Instagram.

Publicidad
Cala Jugadora
Foto: Shutterstock

Cala Jugadora

Salvador Dalí y Josep Pla ya nos hablaban, pero poca gente le ha visto con sus propios ojos. Hay que llegar hasta el faro del Cabo de Creus desde Cadaqués por una carreterita que llama a la prudencia y, desde allí, bajar a pie por el lecho seco de una riera unos 30 minutos para llegar a un paraje amabilísimo, de suaves contornos redondeados por matas de retama, muy diferente al escuadrado aspecto de otros entrantes de esta costa salvaje.

Probablemente el nombre juguetón de esta cala proviene de la dulzura del paisaje: nos encontraremos un acogedor rinconcito de arena que da a un brazo de mar protegido de la tramontana con unas aguas totalmente transparentes y quietas que alojan una extensa pradera de posidonia –recuerde que está protegidísima. Es muy, muy, muy bonita y, si se quedan a dormir una noche de principios de verano, el sol sobre sus cabezas al amanecer les hará vivir uno de esos momentos intensos de la vida.

Cala Cativa
Foto: Port de la Selva

Cala Cativa

Una de las calas más cercanas al Cap de Creus

Entre Cala Tamariua y Cala Fornells encontramos Cala Cativa, una (muy) pequeña playa virgen cercana al Cap de Creus y, bastante desconocida por la mayoría. La mejor manera de acceder es a través del camino de Ronda que va hacia Cala Tamariua o, si tiene, en kayak. No espere encontrar, eso sí, una playa donde instalar la toalla porque si va en familia prácticamente no cabre. Curiosamente, Cala Cativa esconde una historia alucinante: Los restos de un barco del siglo I aC y que transportaba 100 ánforas de vino entre L'Hospitalet de Llobregat y Narbona.

Publicidad
Cala Tavallera
Foto: Carles Palacio

Cala Tavallera

Una cala en pleno Cap de Creus donde la única forma de llegar es un paseo de dos horas. En verano hay barcos pero fuera de temporada es el fin del mundo

El punto más oriental de la Península Ibérica –aunque fuera Alicante quien se apropiara del eslogan 'Amanecer de España'- es también la parte más salvaje de la Costa Brava, una auténtica Finisterre tan espectacular como traicionera, sembrada de ruinas de hace mil años y todavía muy celosa de sus secretos mejor guardados. Uno de ellos, que compartiremos generosamente con vosotros, es la Cala Tavallera, situada a unos dos kilómetros del Port de la Selva pero sólo accesible a pie a través del GR11, el sendero que conecta el Mediterráneo con el Atlántico.

En algunos blogs y guías aseguran que es accesible en 4x4, pero de toda la vida la forma más segura para llegar sin dejarse los cuernos ha sido mediante una caminata de unas dos horas que culmina en un merecido premio: una cala prácticamente desierta verano e invierno, donde hay un refugio para pernoctar y los amaneceres saben a nacimiento de un mundo nuevo. El fondo marino es espectacular y cuenta con una espesa pradera de posidonia. En pleno verano se reúnen muchas pequeñas embarcaciones, pero a principios o finales de temporada seguro que no te encuentra a nadie. Para asegurarse de que el refugio está en buen estado y disponible, lo mejor es llamar al ayuntamiento.

Cova de s'Infern
Foto: Costa Bravas

Cova de s'Infern

Uno de los accidentes geográficos más alucinantes del Cap de Creus

La Cova de s'Infern es, con diferencia, uno de los accidentes geográficos más alucinantes del Cap de Creus. Una experiencia alucinante. Una roca que, debido a la erosión del agua, se ha ido deformando hasta crear una cueva con una especie de piscina natural dentro. Por tanto: báñense y llegará casi al nirvana. El nombre, por cierto, proviene del color rojizo que se observa en el agua cuando sale el sol. Para llegar deberá caminar unos diez minutos desde el faro.

Publicidad
De Sant Pere de Rodes hasta Sant Salvador de Verdera
Foto: Generalitat de Catalunya

De Sant Pere de Rodes hasta Sant Salvador de Verdera

Por la tarde, también, puede aprovechar para hacer una pequeña ruta, de unos 1’6 kilómetros. Concretamente la que va del monasterio de Sant Pere de Rodes hasta Sant Salvador de Verdera, -el punto más elevado del Cabo de Creus-. Desde el monasterio seguimos un sendero que hace zigzags por la montaña. Más o menos a medio camino encontrará dos opciones: un camino que bordea la montaña por la cresta y el de la izquierda en dirección al castillo. Es lo que debemos coger. La subida no es excesivamente difícil, pero tampoco coser y cantar. En todo caso, cuando llegue al Sant Salvador de Verdera y mire a su alrededor entenderá que habrá merecido la pena: el golfo de Roses, el macizo del Canigó, el golfo de León, la sierra de Albera… Alucinante.

  • Restaurantes

Si hubiera un ranking mundial de chiringuitos, éste estaría en los puestos de honor. Y es que, tal vez, y sin ánimo de ofender ninguna sensibilidad, estamos frente al hotel de playa perfecto. Una casa modesta que apenas destaca en medio el paisaje lunar del Cabo de Creus, rodeada de pinos y olivos, alejada del mundo y sin cobertura de móvil: incluso hay pocos televisores, ¿quién necesita? Para completar el cuadro tenemos tres generaciones de una misma familia que se hacen cargo y se prestan -habiendo una abuela, no podría ser de otra manera- a hacerte otro plato si no te gusta el menú del día. Pero nuestro tema es el chiringuito: funciona desde 1981, entre los meses de junio y septiembre aproximadamente, y es chic sin pasarse, tiene groove sin ser un antro de modernillos y mantiene un punto de puesto de picnic en familia que le acaba de dar el toque. Los viernes y sábados de verano hay dj's y música en vivo. Hay que conducir por un camino de cabras para llegar y, sobre todo, no utilice GPS porque se perderá; pero vale la pena. Mucho.

Recomendado
    También te gustará
      Publicidad