'Ai! La misèria ens farà feliços', Teatre Lliure de Gràcia
Foto: Mike Breheney / Bitó | 'Ai! La misèria ens farà feliços', Teatre Lliure de Gràcia

Reseña

Ai! La misèria ens farà feliços

4 de 5 estrellas
Pere Arquillué, Laura Conejero, Joan Carreras y Daniela Brown protagonizan una distopía asombrosa de Gabriel Calderón
  • Teatro
  • Crítica de Time Out
Andreu Gomila
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Time Out dice

En el teatro donde trabajan Joan (Carreras), Laura (Conejero) y Pere (Arquillué) ya no actúan humanos. Ellos tres, antiguos actores, vestidos de operarios con mono naranja, se dedican a encender y apagar los robots que hacen el trabajo que ellos hacían antes, pero sin equivocarse nunca, ni quedarse en blanco, ni perder el texto. Son perfectos y, según parece, el público los prefiere. Joan, Laura y Pere se encuentran en una especie de camerino infecto y cada cuarto de hora suben a escena para colocarse como figurantes durante las pausas. Este es el mundo que ha creado el autor y director uruguayo Gabriel Calderón para tratar de repetir el éxito que consiguió con Història d'un senglar, un monólogo en el que deconstruía el Ricard III de Shakespeare a partir de un actor, Joan Carreras, que desgarraba el personaje.

Ahora no es Shakespeare la referencia, sino el teatro clásico español, sobre todo La vida es sueño de Calderón de la Barca. Todos los que están en este camerino de cuarta se saben la letra de memoria, y piensan que solo ellos pueden dar vida a Segismundo y Rosaura. El teatro, sin embargo, les queda lejos, arrinconados y sin salida posible más allá de permanecer cerca de la escena. Se sienten despojos. Pero Daniela (Brown) no piensa lo mismo. Irrumpe en escena al principio de la función, como surgida de la nada, con sus compañeros dormidos. Y volverá al poco tiempo, una espectadora que se ha colado y que quiere pertenecer a la compañía. Ella es diferente, viste diferente. Tiene entusiasmo, pero cada vez que Pere o Joan acometen el clásico español se duerme.

Los espectadores quieren lo mismo de siempre, hecho como siempre... Y en castellano. Es la muerte del teatro

La obra de Gabriel Calderón está llena de guiños como este. O el que le suelta Pere a Daniela, cuando él le recomienda repetir cada mañana el monólogo de Nina de La gavina, fragmento que, justamente, Daniela Brown hizo la temporada pasada en el mismo Lliure. Ya no se trata de la búsqueda desesperada de un teatro nuevo, como anhelaban ella y Treplev en la obra de Txékhov, sino que los espectadores quieren lo mismo de siempre, hecho como siempre... Y en castellano. Es la muerte del teatro.

Calderón ha levantado una distopía metateatral que se mueve en los parámetros que gasta en los últimos tiempos. Ai! La misèria ens farà feliços es una pieza más compleja que Història d'un senglar, más profunda, y mientras habla de teatro, evoca el futuro de la humanidad. La primera escena es de traca, con Joan, Laura y Pere transfigurados en personajes beckettianos, absurdos, que frenarán su deriva cuando Daniela aparezca. La función se desenmarañará hacia el género, encontrará atajos y nos ofrecerá momentos gloriosos, donde cada uno de los intérpretes podrá lucirse. El monólogo de Conejero, por ejemplo, es para llevárselo a casa y no olvidarlo nunca.

Pero donde la obra crece y explota es en las escenas más hilarantes. Los cuatro intérpretes demuestran que saben salir del registro habitual y romper la baraja. Su comicidad es de otro mundo. Y por mucho que hoy los tres veteranos destaquen con fluorescentes en las marquesinas, también saben tomar riesgos. Brown, a la vez, sabe coger un rol central y licenciarse con matrícula en el Lliure. Es la única que camina por un camino señalizado, pero no es fácil mantenerse en pie mientras tus compañeros desvarían.

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Detalles

Dirección
Precio
12-32 €
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