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Reseña
La versión que ha hecho Miquel Mas Fiol del Cándido de Voltaire tiene muchas cosas que podríamos llamar “sobrantes”, como el estrangulamiento simulado de una niña de 5 años, la coreografía de Follow the leader o la entrevista de Santiago Abascal en El Hormiguero. Pero el conjunto es tan redondo, tan real, que se le pueden perdonar tres o cuatro excesos a un director que, con esta obra, inició la Trilogia de la condició millennial, que completó posteriormente con Les penes del jove Werther y Els miserables. Un fresco sobre su generación y sobre el mundo que le ha tocado vivir a través de tres clásicos incuestionables que Mas Fiol ha sabido reventar a su gusto.
Càndid o l'optimisme nos habla, básicamente, de un actor, Lluís Oliver, que se presenta a un casting con la esperanza de que un director posmoderno lo contrate. Durante la hora y pico que dura la función, Oliver vivirá con el corazón en un puño, a la espera de la decisión. Mientras tanto, repasará su vida, qué le ha llevado hasta allí, conversará con su madre, dirá todo lo que piensa del mundo del teatro barcelonés, donde no se salva ni el apuntador. Un anticipo, sin embargo, de lo que vendrá después en las otras dos piezas de la trilogía.
Dirá todo lo que piensa del mundo del teatro barcelonés, donde no se salva ni el apuntador
Mas Fiol no es el primer director que se ríe de sí mismo, que hace que un actor le insulte, diga pestes de él o intente pegarle. Tampoco es el primero que observa con sarcasmo su entorno laboral. Pero la gracia es que lo hace con las mismas herramientas que critica: posdramatismo, cierta superficialidad y todos y cada uno de los clichés de lo que se espera de un director debutante. El ritmo de la función y el trabajo de Oliver otorgan un sentido musical al montaje.
Oliver merece una mención aparte. No es fácil plantarse en medio de una escena solo, rodeado de cuatro cosas, ser capaz de meter la cabeza en una bolsa de tierra vegetal más de cinco segundos y salir airoso. Solo un poco sudado y con la cara sucia. ¿Qué hay de él en este Càndid? Supongo que muchas cosas. O muy pocas. Da igual. Su personaje es universal, porque a menudo el optimismo se impone a las ideas, porque la ansiedad por una primera oportunidad sobrepasa la mínima decencia.
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