Un paseo por Montjuïc

Os invitamos a seguir un itinerario por la montaña de Montjuïc
Jardins Mossèn Cinto Verdaguer
Jardins Mossèn Cinto Verdaguer
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Desde los jardines del Teatre Grec, salimos por la puerta derecha del anfiteatro. Desde aquí, las Escales del Generalife nos suben hasta la Fundació Miró. Esta sucesión de fuentes con cascadas inspiradas en los Jardines de la Alhambra están flanqueadas por peldaños de piedra, olivos y bancos ideales para la contemplación. En lugar de subir las escaleras, giramos a la derecha hacia los Jardins Laribal, que al igual que las Escales, fueron diseñados por el arquitecto francés Jean-Claude Nicolas Forestier a principios del siglo XX. Enfrente, nos encontramos la Rosaleda de la Colla de l’Arròs, que alcanza su esplendor en primavera. Desde aquí, una larga pérgola nos sube hasta la Font del Gat, un claro en la pendiente de la montaña donde encontramos un pequeño restaurante diseñado por Josep Puig i Cadafalch y la modesta fuente. De espaldas al restaurante, seguimos el camino en dirección este, hacia la Fundación Miró y llegamos a una placita presidida por la escultura de bronce de Josep Viladomat, La noia de la trena (Chica de la trenza).

Seguimos recto y vemos la escultura Repòs, también de Viladomat, una versión de tamaño natural de la figura que Manolo Hugué dejó inacabada por enfermedad. Giramos a la derecha en la avenida Miramar. Justo enfrente del museo Miró encontramos unas escaleras que nos suben hasta el Vivero Tres Pins, donde se cultivan las plantas destinadas a los parques y jardines municipales de la ciudad. Desde aquí y en dirección al mar, la avenida nos conduce hasta la plaza Dante Alighieri, con su estatua de bronce dedicada al poeta, obsequio de los residentes italianos que vivían en Barcelona en 1921 para celebrar el 600 aniversario de la muerte de Dante. En frente se yergue la obra de Josep Llimona Bellesa.

Al final de esta calle empieza la zona de Miramar, con su hotel y sus jardines. Encontramos también frente al hotel la estación del funicular que lleva al puerto y unos metros en dirección sur, podemos ver los Jardines botánicos Costa i Llobera. Retrocedemos un poco y la calle nos dirige a la parte posterior del hotel, subimos hacia el castillo, cruzando los Jardins de Joan Brossa, que ocupan el espacio del antiguo parque de atracciones y vemos que siguen en pie algunas de las estatuas de piedra de aquel entonces (como la de Charles Chaplin). Saliendo de los jardines encontramos la Sardana, una representación de la danza nacional catalana. Cruzamos la calle y subimos hacia las fuentes y los mosaicos de cerámica del Mirador de l’Alcalde. Desde aquí, el Camí del Mar, con espectaculares vistas al Mediterráneo, nos lleva desde el castillo hacia el Mirador del Migdia, y a su precioso bar al aire libre, que es uno de los pocos sitios con la posibilidad de disfrutar de la puesta de sol.

Tomamos el camino que bordea la parte posterior del castillo, giramos a la izquierda antes de la estación del funicular y seguimos por el sendero que nos lleva a los Jardines Mossèn Cinto Verdaguer. Se trata de un jardín dedicado a las plantas bulbosas (narcisos, jacintos y tulipas) y varios tipos de nenúfares, con estanques escalonados en la ladera que bajan hasta un pequeño lago. Salimos por la parte inferior de los jardines, giramos a la izquierda y subimos al funicular que nos baja hasta la avenida del Paral·lel donde cogemos el metro.


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