Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
©Hodei Torres | Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
©Hodei Torres

Nuestras recomendaciones culturales

No te pierdas ninguna reseña sobre las nuevas exposiciones y obras de teatro de Madrid que hemos ido a ver recientemente en Madrid

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Sabemos que el ritmo de inauguración de exposiciones y estrenos de obras de teatro en Madrid puede resultar apabullante. Por eso, para facilitaros el trabajo a la hora de elegir qué entradas sacar para este fin de semana, os recomendamos nuestras favoritas en esta lista que actualizamos semanalmente con lo mejor del panorama cultural madrileño. ¡No os lo perdáis! 

RECOMENDADO: Más planes culturales que puedes hacer estos días

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  • Arte
  • Chueca
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La vida de Helen Levitt quedó marcada para siempre cuando conoció a Henry Cartier-Bresson en losa años 30. La neoyorkina se quedó fascinada por su forma de fotografiar, con una pequeña cámara de mano, y la fuerza de sus imágenes. Levitt, influenciada también por el cine de vanguardia y el surrealismo, se lanzó a las calles de su ciudad para retratar su cotidianeidad desde un punto de vista documental pero también artístico. Esta muestra repasa la trayectoria fotográfica de Levitt de forma cronológica, desde los años 30 hasta los 80, una oportunidad excelente para observar la evolución de la artista. En la sección dedicada a sus inicios destaca la serie dedicada a los dibujos de tiza realizados por los niños de Nueva York en diferentes superficies públicas. Estos 'protografitis' proporcionan valiosa información sobre los juegos, los pensamientos o la manera de ver el mundo que los más pequeños tenían durante la Gran Depresión. La fotógrafa fue capaz de presenciar juegos y chiquilladas y capturarlos con una frescura inesperada Por otro lado, las fotografías de los gitanos neoyorkinos, son todo un alarde de encuadres perfectos y juegos de claroscuros. Fueron realizadas con un visor de ángulo recto por sugerencia de Walker Evans, ya que le permitía mirar hacia un sitio mientras la cámara apuntaba a otra dirección, de tal forma que Levitt podía capturar la cotidianeidad sin interrumpir la espontaneidad de las escenas.

 Pero, si algo caracteriza la fotografía en blanco y negro...
  • Arte
  • Recoletos
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Casi a modo de bienvenida la discreta y sutil belleza de la pieza 'Your self-led light' nos recibe cuando accedemos al espacio expositivo de Elvira González. En esta obra, la luz incide en un disco compacto y es proyectada sobre el techo en círculos concéntricos de distintos colores. Sin embargo, esta es una muestra un tanto atípica de Olafur Eliasson, ya que abunda la pintura y no tanto la instalación o la escultura. En 'Tu inconmensurable expansión de llamaradas' el artista ha querido continuar sus investigaciones sobre la luz, el color y la percepción desde una posición más experimental y a través de la pintura. Es una muestra un tanto atípica de Eliasson, ya que abunda la pintura y no tanto la instalación Un ejemplo es la instalación 'Transformative self-led colours', donde Eliasson realizó en un mismo bloc de papel de acuarela 15 obras, de manera que las hojas absorbían la tinta de unas y otras y se generaban composiciones aleatorias, pero conectadas. Cada pieza resultante está enmarcada por un panel de vidrio azul que añade, esta vez adrede, una nueva capa translúcida para enfatizar los colores de cada hoja.
Las pinturas circulares, fruto de la intención y del accidente provocado, recogen la esencia de esta exposición. Se han realizado con tintas muy diluidas con alcohol isopropílico sobre lienzos sin preparar para que el pigmento se expanda hacia el exterior y dé lugar a aureolas que juegan con las transparencias y las formas. 
 La espectacular escultura 'Firefly...
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  • Recoletos
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Estos días puede verse en el Teatro Fernán Gómez esta versión de '1984' que firman Carlos Martínez Abarca y Javier Sánchez Collado. Hacía tiempo que no sentía tanta incomodidad física y tanta tensión en una butaca. La propuesta de Escorzo Teatro, con dirección de Carlos Martínez-Abarca, no busca reinventar el texto de George Orwell, ni falta que le hace. Más bien lo toma con una seriedad poco habitual, sin ironías ni guiños contemporáneos obvios, y confía en que la palabra, y lo que esa palabra despierta, haga su trabajo. Y vaya si lo hace. Porque una entra sabiendo lo que va a ver, pero no necesariamente preparada para lo que va a sentir. Desde el principio, la atmósfera es densa, casi irrespirable. Hay algo en ese espacio, en los materiales, en cómo se disponen, en cómo los cuerpos se relacionan con ellos, que genera rechazo y atracción a partes iguales. No es una escenografía que quiera gustar; es una que incomoda. Y ahí está uno de los mayores aciertos del montaje, entender que '1984' no puede ser bonita, ni siquiera sugerente. Tiene que ser áspera. Y lo es. No es una escenografía que quiera gustar; es una que incomoda Los cuatro intérpretes sostienen un dispositivo exigente, en el que los cambios de rol, de energía y de registro son constantes. David Lázaro construye un Winston frágil pero obstinado, alguien que parece a punto de quebrarse en cualquier momento y quizá por eso mismo resulta tan reconocible. Frente a él, Javier Ruiz de Alegría compone un O’Brien...
  • Embajadores
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hay algo profundamente reconocible, y a la vez incómodo, en Borde[R], la nueva pieza de la Compañía del Sr. Smith que regresa estos días a la Sala Cuarta Pared. Una entra pensando que va a reírse (y se ríe, vaya si se ríe), pero sale con una sensación más difícil de nombrar. Como cuando te das cuenta, ya en frío, de que quizá aquella vez te enfadaste más de la cuenta. O muchas más. Yo la vi en su estreno en el festival SURGE Madrid y, curiosamente, la memoria que me ha quedado no es la de una obra cerrada, sino la de una experiencia que se te queda adherida, como ese zumbido leve que no sabes muy bien de dónde viene. Ahora, en esta nueva temporada, esa sensación sigue ahí, quizá más afinada, más consciente de sí misma. La premisa es sencilla, casi doméstica: un conflicto en una oficina de registro del Ayuntamiento. Gente que discute, que se empuja, que pierde los papeles. Y, sin embargo, lo que hace Pedro Casas no es contarnos qué ha pasado, sino por qué hemos llegado hasta ahí. Y ese "hemos" no es casual. La obra tiene algo de espejo deformante, pero no tanto por la exageración como por la cercanía. Es fácil reconocerse en esos personajes que, poco a poco, van desgranando sus pequeñas tragedias cotidianas. La obra tiene algo de espejo deformante, pero no tanto por la exageración como por la cercanía La estructura fragmentaria, que podría ser un riesgo, aquí juega a favor. Vamos viajando hacia atrás en el tiempo, encajando piezas de un puzzle emocional que no siempre...
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  • Recoletos
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
El director Javier Molina, codirector artístico del Actor Studio de Nueva York, se pone al frente de una nueva versión del clásico de Arthur Miller, adaptada por Eduardo Galán. La obra traslada el drama original a una realidad contemporánea marcada por la inmigración, conectando el Nueva York de los años 50 con el presente. La historia 'Panorama desde el puente'Panorama desde el puente' gira en torno a Eddie Carbone, un estibador atrapado por un deseo prohibido hacia su sobrina, cuya vida se desmorona entre celos, obsesión y traición. El montaje, que cuenta con vestuario de Emilio Sosa, combina talento español y tradición teatral estadounidense para ofrecer una tragedia que sigue resonando hoy: conflictos familiares, sueños migratorios y tensiones sociales que continúan siendo plenamente actuales.
  • Arte
  • Centro
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hace apenas unos días Vilhelm Hammershøi era un artista casi desconocido en nuestro país. Sus pinturas se habían expuesto pocas veces en España, a pesar de que a finales del siglo XIX gozó de fama y reconocimiento. Esta exposición en el Museo Thyssen es un necesario guiño al creador danés, fallecido en 1916 a los 51 años. 
 La muestra está organizada en seis secciones que recorren las primeras influencias y obras del artista, los temas más recurrentes en su producción y las piezas que marcaron el final de su trayectoria. Es destacable y disfrutable que la exposición incluya a artistas influyentes y coetáneos de Hammershøi, como es el caso de Whistler, o claros referentes históricos, como el holandés Pieter de Hooch (siglo XVII).
 Una de las grandes protagonistas de la muestra es Ida Ilsted, hermana de un compañero de estudios de Vilhelm y esposa del artista desde 1891. Ella protagoniza gran parte de esas inquietantes y silenciosas estancias que Hammershøi captura en sus obras. Su discreta pero decisiva presencia proporciona información sobre la vida cotidiana, el día a día de una mujer de finales del siglo XIX vista por su propio marido, quien traza casi un retrato psicológico de ella.
 El apartado dedicado a los paisajes impacta, después de pasar por el recogimiento de los interiores que caracterizan a Vilhelm. Si bien la calidad artística de estas obras es elevada, no se puede decir que conecten con el público de la misma forma que las anteriores.
La última sección...
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  • Arte
  • Centro
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Los 'wunderkammer' o gabinetes de curiosidades reunieron durante los siglos XVI, XVII y XVIII objetos exóticos procedentes de todos los rincones del planeta. Estos espacios, predecesores de los museos de historia natural, eran considerados como la entrada al conocimiento del mundo. La artista Ana Juan recoge este concepto y nos propone adentrarnos en un 'wunderkammer' del siglo XXI, en pleno auge de las redes sociales, de lo intangible y la inteligencia artificial, donde nada es lo que parece ser. ¿Cómo conocer el mundo a través de las obras de Juan? 
 La creadora nos anima a cuestionar todo lo que vemos y dejarnos llevar por nuestras propias sensaciones para discernir qué es lo real, por eso, en la muestra no encontraremos apenas cartelas con información sobre las obras; algo que invita a concentrarnos en las piezas y en lo que nos transmiten, sin más información que algunos breves textos sobre lo que significa dibujar para Ana.
 El dibujo de Ana Juan sobresale en cada una de sus piezas La artista nos abre un mundo mágico, y algo oscuro, habitado por animales fantásticos, máscaras, enigmáticos personajes y mundos imaginados. El dibujo de Ana Juan sobresale en cada una de sus piezas, consolidando a la ilustradora como una de las mejores de nuestro país. Trípticos y polípticos son capaces de atrapar nuestra mirada escudriñando cada detalle, admirando cada trazo. Un buen ejemplo son las obras del proyecto 'Todo y parte', sobre el que encontramos un pequeño texto en la...
  • Arte
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Un espectacular retrato de la reina Victoria Eugenia, obra de José Moreno Carbonero, realizado en 1912, nos introduce en la exposición, que se articula en ocho secciones, desde el noviazgo con Alfonso XIII, hasta su salida de España, en 1931. 
 La llegada de Victoria Eugenia a España estuvo marcada por la tragedia. El día de su boda, el 31 de mayo de 1906, una bomba dirigida a los monarcas dejó más de una veintena de muertos y cien heridos. Una fotografía, capturada por Eugenio Mesonero Romanos unos instantes después de la detonación, inmortalizó el caos del momento, así como la carroza nupcial en la que los recién casados viajaban, presente también en la muestra.
 Podemos ver algunos de los regalos de boda, entre los que destacan unos bustos de los reyes realizados por Mariano Benlliure, uno de los escultores más sobresalientes de la época. 
Un ambiente recreado a partir de algunos elementos procedentes de las habitaciones de la monarca, como un biombo de madera tallada y dorada, con paneles de seda y decoraciones de vidrio o un rico traje de corte hecho de seda, encajes y bordados, elaborado por la modista Julia de Herce, nos acerca a las estancias más íntimas de Victoria Eugenia.
 La muestra aborda el importante papel que la reina jugó en diferentes proyectos filantrópicos Además de la costumbre de tomar el té a las cinco, la monarca importó otras costumbres británicas, en concreto, los deportes al aire libre como el tenis, el croquet, el golf o el patinaje sobre...
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  • Arte
  • Lavapiés
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En 1960 el buque Elorrio se hundió cerca de la costa cantábrica, a pocos kilómetros de donde vivía Juan Uslé. El naufragio del Elorrio, procedente de Baltimore, Estados Unidos, marcó al artista -que tenía entonces seis años- y en 1986 pintó 1960, un cuadro donde afloraba ese recuerdo que había permanecido en su subconsciente hasta que tuvo que preparar su viaje a Nueva York. Relacionada con esta obra está Casita del norte, también pintada en 1986, para responder a la inquietud de 1960 con un pequeño refugio. Estas dos obras son el inicio de esta retrospectiva que recorre la producción de Uslé y sus "familias de obras". A principios de los años 90, Uslé experimentó un cambio en su forma de pintar. Estas nuevas obras pasaron a ocupar grandes formatos y se convirtieron en la serie Peintures celibataires, donde el pintor homenajeó a Duchamp, uno de los grandes representantes del dadá. En cada lienzo jugó a unir diferentes elementos que se distanciaban entre sí a nivel conceptual y formal. Un buen ejemplo de esta práctica es Eolo, sueño blanco de 1995. A finales de los 90, surgió la "familia" Soñé que revelabas (SQR), pinturas donde las pinceladas eran pintadas siguiendo el ritmo de los latidos del corazón del artista. Uslé apoyaba la brocha y presionaba hasta que un nuevo latido detenía la acción. Las obras de la familia SQR se relacionaron rápidamente con otras, de forma que la serie se convirtió en un nuevo espacio creativo con infinidad de posibilidades. Soñé que revelabas...
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