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El mítico cocido madrileño de Charolés, una leyenda en San Lorenzo de El Escorial, ya tiene rival

Un Patrimonio Mundial de la Unesco, carnes a la parrilla, platos familiares y ahora también el mejor plato único

Gorka Elorrieta
Escrito por
Gorka Elorrieta
Editor Comer y Beber, Time Out Madrid
Luz de Lumbre
Luz de Lumbre
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Cata Lupu, director de orquesta de uno de los mejores restaurantes en España para todo buen aficionado a la carne (La Taberna de Elia en Pozuelo de Alarcón), abrió hace un par de años en San Lorenzo de El Escorial otro comedor que se llena cada fin de semana porque resulta un plan perfecto para toda la familia. Su carta tiene incluso platos pensados para los más pequeños. Eso sí, hay que reservar con tiempo si os vais a hacer una escapada cualquier sábado para ver el Monasterio, Patrimonio de la Humanidad. 

Luz de Lumbre
Luz de Lumbre

El producto con el que trabaja Lupu siempre es de nivel. Esa es, sin duda, una de las señas de identidad de la casa. Y para hacer un cocido madrileño tradicional no iba a ser menos. Buenas carnes y buenos garbanzos. Y una aportación propia. Un tuétano a la parrilla (porque el fuego es su predilección) que se sirve como un apunte más a este castizo y reconfortante homenaje. La icónica receta por la que muchos acaban comiendo en el legendario Charolés de esta localidad serrana tiene ahora un más que recomendable competidor. Al menos los jueves. Porque en Luz de Lumbre (Los estudiantes, 6) este maravilloso plato único solo se elabora ese día. 

¿Qué lleva este nuevo cocido madrileño?

¿Dos vuelcos? ¿Tres vuelcos? Aquí lo sirve todo junto pero no revuelto. A la mesa llegan la sopera, una fuente con los garbanzos al punto y las verduras y otra con las carnes: gallina con un toque de brasa, morcillo, lacón, jamón, panceta, tocino ibérico, morcilla y chorizo asturianos ahumados y una exclusiva papada ibérica. 

¿Cómo es la carta en Luz de Lumbre?

El plan de los jueves ya está cerrado. Para el resto de días de la semana (cierran lunes y martes) tenéis una carta de lo más versátil. Por tener tienen hasta pizzas. Pero veréis que no son de relleno. Dan la talla. Aunque aquí lo que se tercia es elegir alguno de sus entrantes (de torreznos a un pisto o un tartar de gamba blanca) y una excepcional pieza de carne a la brasa, siempre bien acompañada de patatas fritas caseras. La sección dulce sigue en esa misma línea de tradición doméstica y gustosa: tocino de cielo, arroz con leche, torrija... 

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