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10 lugares insólitos de Madrid

Rincones extraordinarios de la ciudad que os harán viajar sin coger un avión

©Ricardo Ricote Rodríguez

Entre las calles castizas de Lavapiés, los bares hípsters de Malasaña y los cafés con encanto del Barrio de las Letras se esconden espacios únicos y originales, pequeñas joyas arquitectónicas que parecen sacadas de otras ciudades, épocas y estilos. Desde un jardín tropical hasta una iglesia ortodoxa o un centro espacial de la NASA, una ruta por los lugares más extraordinarios de la capital que os transportarán lejos de Madrid sin moveros del sitio.

Una iglesia al estilo bizantino
©Asqueladd
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Una iglesia al estilo bizantino

En mayo de 2013 abría sus puertas en el barrio de Canillas la Iglesia de Santa María de Magdalena, el segundo templo ortodoxo de la capital tras la Catedral Ortodoxa griega de los Santos Andrés y Demetrio, puesta en marcha cuatro décadas antes.  Realizado en estilo bizantino, el edificio atrae la atención de quienes pasean por la Gran Vía de Hortaleza con sus cinco domos o cúpulas doradas, que representan a Cristo y los cuatro evangelistas, y su llamativa estética blanca, que recuerda a la arquitectura de los pueblos del sur de España. La pieza estrella de su interior, mucho más sobrio, es la pintura de Santa María Magdalena, de la que toma nombre la parroquia, custodiada en los siglos XVIII y XIX por la capilla de la embajada rusa, hasta su exilio a Argentina tras la ruptura de relaciones con la iglesia rusa a finales del XIX.

¿Dónde?: Gran Vía de Hortaleza, 48

Una jardín tropical dentro de una estación
©Álvaro Ibáñez
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Una jardín tropical dentro de una estación

Un buen libro, un café y los cientos de tortugas que habitan esta pequeña selva urbana pueden convertirse en los mejores compañeros en la espera del próximo tren o la llegada de un ser querido. Unas 7.000 plantas de 400 especies diferentes conforman este peculiar jardín con un microclima propio bajo la estructura metálica y acristalada de la estación.

¿Dónde?: Estación de Atocha.

La 'Capilla Sixtina' de Madrid
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La 'Capilla Sixtina' de Madrid

Su fachada sencilla y sobria, realizada en ladrillo, poco hace presagiar que su interior pueda acoger la que es conocida popularmente como la ‘Capilla Sixtina de Madrid’. Y no es para menos. Completamente pintada al fresco, la Iglesia de San Antonio de los Alemanes forma parte del conjunto hospitalario fundado por Felipe III a principios del siglo XVII para atender a enfermos y peregrinos portugueses de paso por Madrid. De ahí que el nombre original del templo fuera San Antonio de los Portugueses, denominación que se abandonaría en 1640 cuando la corona española perdió Portugal y que se sustituiría por la actual tras pasar a destinarse a la comunidad alemana. Elaborados por pintores como Juan Carreño de Miranda, Francisco de Ricci o Luca Giordano, los frescos de la iglesia narran distintos pasajes de la vida y milagros de San Antonio de Padua, santo a la que se dedicó en sus orígenes.

¿Dónde?: Corredera Baja de San Pablo, 16.

Nuestra propia Torre de Belém
©Ricardo Ricote Rodríguez
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Nuestra propia Torre de Belém

A medio camino entre un lago de las Highland de Escocia y la famosa Torre de Belem de Lisboa se encuentra el embalse de Santillana o de Manzanares el Real, localidad donde está situado. Este gran lago artificial ocupa más de mil hectáreas y se construyó en 1907. La idea era que la presa no desentonara con el entorno (el conocido castillo de la zona está muy próximo), así que se utilizó mampostería de granito. Y en el nexo de unión entre las dos zonas de la presa se alza esta torre de 35 metros de altura y forma octogonal, que quedó anegada y situada en medio del agua tras la construcción de la nueva presa en 1979 -cinco metros más alta que la anterior-.

¿Dónde?: Manzanares el Real.

Un pedacito de Berlín en Madrid
©Gonzalo Malpartida
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Un pedacito de Berlín en Madrid

Durante gran parte del siglo XX un muro separó una ciudad, un país y el mundo entero. Berlín vivió durante años dividida por un bloque de hormigón y cemento de más de 150 kilómetros y 3,5 metros de altura que, hasta su caída el 9 de noviembre de 1989, avergonzó a la humanidad. La capital alemana y Madrid están hermanadas –sus escudos incluso están protagonizados por un oso- y esa unión hizo que tres bloques del muro fueran trasladados a la urbe española para que sus habitantes pudieran recordar este episodio negro de la historia. Incluso estos fragmentos cuentan con sus pinturas originales, aunque estuvieron a punto de ser borradas por un funcionario despistado. Están instalados en el parque de Berlín, entre las calles de Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal, en pleno Chamartín. Casi cinco hectáreas de verde que acogen, entre otros elementos, una estatua de Beethoven y otra del oso berlinés. Un rincón muy alemán idóneo para disfrutar de un buen paseo.

¿Dónde?: Parque de Berlín.

La vidriera del modernismo
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La vidriera del modernismo

Este edificio ha cogido mala fama en los últimos años por ser la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Su fachada es inconfundible y es el ejemplo mejor conservado y más importante del movimiento modernista en Madrid. Sin embargo, uno de los secretos mejor guardados del Palacio de Longoria es su impresionante cúpula, obra de la Casa Maumejean, una empresa familiar fundada en 1860 por Jules Pierre Maumejean dedicada a la realización de vidrieras. Un maravilloso espectáculo para la vista gracias a sus cristales de colores iluminados por el sol.

¿Dónde?: Palacio de Longoria.

El 'hanami' madrileño
©Kus Cámara
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El 'hanami' madrileño

El ‘hanami’ es la tradición japonesa de observar la belleza de las flores y se utiliza normalmente cuando llega la época de floración de los cerezos y los nipones acuden a los parques cercanos a disfrutar de este fenómeno de la naturaleza. En Madrid tenemos algo similar en La Quinta de los Molinos. Este bonito parque, situado en el barrio de El Salvador del distrito de San Blas, es un desconocido para muchos madrileños. Sus 21,5 hectáreas albergan una gran cantidad de especies, como olivos, pinos y eucaliptos, además de varias fuentes y un lago. Pero las verdaderas protagonistas son las flores blancas y rosadas de los almendros, que desprenden además un olor embriagador. Este jardín era propiedad del Conde de Torre Arias, pero en 1920 pasó formar parte del patrimonio de César Cort Botí, un ingeniero y arquitecto. Desde 1997 está considerado como Parque Histórico y los fines de semana se llena de familias con niños que juegan a la pelota, parejas de todas las edades y grupos de amigos que no paran de hacer fotos a los coloridos árboles con sus móviles.

¿Dónde?: Parque de la Quinta de los Molinos.

Usera-Chinatown
©Sergio Fabara Muñoz
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Usera-Chinatown

Si las ciudades más famosas del mundo, como Londres o Nueva York, tienen su propio barrio chino, Madrid no iba a ser menos. En los últimos años, la población china de la ciudad ha escogido Usera como epicentro para sus comercios, restaurantes, bancos y todo tipo de servicios adaptados a sus costumbres y, por supuesto, su idioma. Pasear hoy en día por sus calles es encontrarse con carteles escritos con caracteres chinos en cada fachada y los supermercados asiáticos son los más habituales. También es la mejor zona para disfrutar de su gastronomía (no dejéis de acercaros a Royal Cantonés).

¿Dónde?: Usera

El pequeño Versalles
©Fernando García
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El pequeño Versalles

Los Jardines de Aranjuez son un clásico entre los lugares más bellos de Madrid. Bosques, jardines, parques, fuentes y estatuas forman parte de este bello conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. Este espacio verde está situado junto al río Tajo y al Palacio Real de Aranjuez, conocido también como el pequeño Versalles por sus similitudes con el complejo francés, y está dividido en el Jardín del Parterre, el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. Kioscos chinescos, templetes y estanques se distribuyen por cada hectárea de este recinto en el que merece la pena perderse durante horas.

¿Dónde?: Aranjuez.

La NASA en Madrid
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La NASA en Madrid

Ahora que parece que podríamos tener vecinos espaciales tras el descubrimiento del sistema solar Trappist-1, está muy bien tener cerca el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (Madrid Deep Space Communications Complex). La propietaria de estas instalaciones, que empezaron a construirse en 1964, es la Agencia Espacial de los Estados Unidos de Norteamérica, la NASA, y en la actualidad cuenta con seis antenas (cuatro de ellas operativas) de diferentes diámetros equipadas para el seguimiento de vehículos y sondas espaciales. Este complejo forma parte de una red mundial que cuenta con otros dos centros similares en Australia y California y está situado en a 65 km al oeste del centro de la ciudad.

¿Dónde?: En la sierra de Madrid, en el término municipal de Robledo de Chavela.

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