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12 curiosidades de Madrid que seguro que desconocías

Madrid está llena de rincones olvidados, monumentos desconocidos y una infinidad de leyendas secretas. Desvelamos algunos de sus misterios

 (©Luis García)
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©Luis García

1. Históricos españoles en tumbas ocultas

Grandes de las letras como Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca o un histórico de la pintura española como Velázquez no tienen una tumba ‘oficial’, aunque sí se presupone dónde se sepultaron sus restos. En el caso de Cervantes, se sabe que el autor de ‘El Quijote’ está enterrado en algún lugar del Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, pero no su lugar exacto, algo que una investigación reciente está intentando determinar. La cercana e histórica iglesia de San Sebastián (en la imagen) esconde entre sus paredes los restos del dramaturgo Lope de Vega, como recuerda una placa a la entrada del edificio. Mientras, Calderón de la Barca descansa en algún lugar secreto de la iglesia de San Pedro Apostol. Un ilustre de la pintura española como Velázquez tampoco tiene tumba conocida. Fue enterrado en la iglesia de San Juan Bautista, pero ésta fue derribada en 1811, y su sepultura desapareció. Una placa en la plaza de Ramales, cerca del Palacio Real, recuerda el lugar donde estaba el templo que acogió al genio sevillano.

 (©Eduardo Penedo Cobo)
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©Eduardo Penedo Cobo

2. Una fuente monumental en el metro

Antes de coger el metro en la céntrica estación de Ópera hay que acercarse a una joya escondida hasta hace muy poco en Madrid. Se trata de la fuente de los Caños del Peral, un pequeño monumento del siglo XVII que está situado bajo la plaza de Isabel II. En sus orígenes, formaba parte de unos baños árabes y pasa por ser una de las primeras fuentes de la ciudad. Junto a ella había un acueducto, llamado de Amaniel, que suministraba agua hasta el cercano Palacio Real. Al realizar obras en la zona a principios del siglo XIX, se decidió ‘enterrar’ la fuente, que ha permanecido oculta durante casi 200 años hasta que a principios del s. XXI unas reformas en el suburbano madrileño la volvieron a descubrir. Ahora forma parte de un reducido museo arqueológico de 200 metros cuadrados que bien merece una visita si las prisas por coger el metro lo permiten.

 (©Juanedc)
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©Juanedc

3. Una estatua famosa… y un antiguo cementerio de pájaros

Una de las estatuas más fotografiadas de Madrid es la figura ecuestre del rey Felipe III. Su ubicación, en pleno centro de la Plaza Mayor desde mediados del siglo XIX, explica su fama. Lo que poca gente sabe es que en el pasado fue un auténtico cementerio de gorriones, que conseguían entrar por la boca abierta del caballo, pero no tenían suerte, debido a la estrechez del cuello de la figura, para volver a salir. Así, muchos quedaron condenados en esta trampa mortal. Durante la II República, una bomba destrozó parte de la estatua y descubrió, ante la sorpresa de todos, cientos de huesecillos de los pájaros que durante años y años habían muerto en su interior. Durante su restauración tras la Guerra Civil, se selló la boca del caballo para que no tuviera tanta hambre.

 (©Pablo Sánchez)
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©Pablo Sánchez

4. La casa más estrecha, hogar de Calderón de la Barca

De paseo por la calle Mayor, en pleno centro de Madrid, el número 61 esconde un edificio que suele pasar desapercibido por la mayoría de los transeúntes. Se trata de la considerada como ‘casa más estrecha’ de la capital. Con poco más de cuatro metros de ancho, este inmueble antiguo se ha conservado gracias a que entre sus paredes vivió y murió, en 1681, una leyenda de la literatura española como Calderón de la Barca. Tan ilustre habitante hizo que se quisiera mantener en pie un edificio que, de otra forma, no hubiera resistido a la modernización de la ciudad llevada a cabo a lo largo de los siglos posteriores.

 (© Lien C. Lau)
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© Lien C. Lau

5. El muro de la vergüenza… en Madrid

Durante gran parte del siglo XX un muro separó una ciudad, un país y el mundo entero. Berlín vivió durante años dividida por un bloque de hormigón y cemento de más de 150 kilómetros y 3,5 metros de altura que, hasta su caída el 9 de noviembre de 1989, avergonzó a la humanidad. La capital alemana y Madrid están hermanadas –sus escudos incluso están protagonizados por un oso- y esa unión hizo que tres bloques del muro fueran trasladados a la urbe española para que sus habitantes pudieran recordar este episodio negro de la historia. Incluso estos fragmentos cuentan con sus pinturas originales, aunque estuvieron a punto de ser borradas por un funcionario despistado. Están instalados en el parque de Berlín, entre las calles de Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal, en pleno Chamartín. Casi cinco hectáreas de verde que acogen, entre otros elementos, una estatua de Beethoven y otra del oso berlinés. Un rincón muy alemán idóneo para disfrutar de un buen paseo.

 (©Casa Botín)
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©Casa Botín

6. El restaurante más antiguo del mundo

El título de restaurante más antiguo del planeta se lo disputan varias casas de comidas repartidas por todo el mundo. Sin embargo, es Casa Botín (también conocido como El Sobrino de Botín) el que cuenta con ese reconocimiento por parte del libro Guinness de los Récords. Fundada en 1725 por el francés Jean Botin, su titularidad pasó más tarde a la familia González Martín y en su casi más de 300 años de historia sin descanso ha visto pasar a comensales ilustres como Hemingway, Truman Capote o Benito Pérez Galdós. De ahí que el local aparezca en varias obras literarias. Incluso el pintor Francisco de Goya trabajó de friegaplatos en el restaurante. Comer entre sus paredes es una lección de historia y toda una experiencia gastronómica.

 (©M. Martín Vicente)
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©M. Martín Vicente

7. Un duende del amor escondido en el Retiro

Viajando en el tiempo, es fácil imaginarse al rey Felipe V paseando por el parque del Retiro allá por el siglo XVIII. Entonces el recinto era privado y el monarca se pasaba horas viendo crecer las plantas y flores del lugar. Cuenta una leyenda que trabajadores del parque decían que tanta belleza era culpa de un duende que iba cambiando las flores de sitio cada día para que cada paseo fuera diferente. Eso sí, nunca fue capturado.... Cuando el parque se hizo público, muchas parejas de enamorados iban al Retiro y se popularizó el dicho de que quien consiguiera ver al duende, sería afortunado en el amor. Ahora es más fácil encontrarlo gracias a una estatua que José Noja levantó en 1985. El duende espera a todo el mundo sentado sobre una de las antiguas oseras de la Casa de Fieras.

 (©A.M.L)
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©A.M.L

8. La plaza más pequeña y la calle más corta

Es un rincón en parte 'olvidado', en parte escondido. Se trata de la Plazuela de San Javier, que pasa por ser la plaza más pequeña de la capital española. Presente ya en planos de la ciudad del siglo XVIII, este coqueto lugar se encuentra en pleno Madrid de los Austrias y solo la atraviesa la estrecha calle del Conde. Un lugar en el que perderse, desde luego. Mientras la calle más corta de Madrid está en pleno centro y por ella pasan al día miles de personas. Se trata de la calle Rompelanzas, de apenas unos metros entre las calles de Preciados y del Carmen. Se tarda pocos segundos en cruzarla. La vía más larga de la ciudad es, por cierto, la calle de Alcalá, que cuenta con más de 10 kilómetros de longitud.

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©Luis García

9. La muralla árabe de Madrid

El origen árabe de Madrid, o Magrit / Mayrit, aún sigue presente en la capital. Poco queda de la presencia musulmana en la ciudad, pero quien quiera descubrirla debe acercarse a la Cuesta de la Vega (cerca de la Catedral de la Almudena). Allí podrá ver los restos de la antigua muralla que rodeaba la ciudad allá por el siglo IX. Pasa por ser la construcción aún en pie más antigua de Madrid, si se tiene en cuenta que el Templo de Debod (cerca de la plaza de España) fue traído piedra a piedra desde Egipto y, por tanto, su antiguo origen está en el país africano.

 (©Polidori)
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©Polidori

10. La estudiante que se disfrazaba de chico

Una joven universitaria solitaria, apoyada en una pared de piedra, con varios folios de apuntes en la mano y la mirada perdida. Se llama Julia y es la vecina más famosa del barrio de Malasaña. Situada en la calle Pez, sobre la pared de piedra del Palacio Bauer, esta escultura de bronce ‘saluda’ a todo aquel que pasa por la zona desde el año 2002. Obra de Antonio Santín, Julia simboliza la historia de una mujer que se atrevió a romper las reglas en el siglo XIX. En una época en la que solo los hombres tenían acceso a la Universidad Central, en la cercana calle de San Bernardo, esta joven optó por disfrazarse de chico para poder asistir a las clases como oyente. Muchos hablan de leyenda, pero esta heroína existió de verdad. Se llamaba Concepción Arenal y fue en el año 1842 cuando logró lo que nadie había hecho hasta entonces.

 (©José.Madrid)
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©José.Madrid

11. El carrillón de las Cortes

Muchas ciudades europeas cuentan con carrillones centenarios que atraen a multitudes. Praga o Múnich tienen buenos ejemplos. Madrid no tiene uno tan popular, pero sí compite en encanto. Se trata del carrillón situado desde principios de los 90 en el número 8 de la plaza de las Cortes, junto al hotel Palace. Conocido como el carrillón de Groupama, por la marca de seguros alojada en el inmueble, dispone de cinco alegres figuras, creadas a tamaño natural por el dibujante de culto Antonio Mingote, que salen al exterior puntuales a las doce del mediodía y a las ocho de la tarde para saludar a los presentes. En fechas especiales o en Navidad, los autómatas amplían el horario y ofrecen su espectáculo a las 12, 19, 20 y 21 horas. ¿A quién representan las figuras? Son el pintor Francisco de Goya, el rey Carlos III, la duquesa de Alba, el torero Pedro Romero y una ‘manola’, la típica mujer castiza de Madrid.

 (©José Antonio Navas)
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©José Antonio Navas

12. Los ángeles caídos de Madrid

Pocas esculturas al aire libre hay dedicadas a Lucifer en el mundo y una de ellas está en Madrid. El imprescindible Parque del Retiro esconde esta joya de Ricardo Bellver, instalada para ser admirada por los viandantes desde 1885. ¿Un homenaje al ángel caído o una lección de las consecuencias de la soberbia? La controversia siempre ha acompañado a esta imagen que, además,  está situada a una altitud topográfica oficial de 666 (el número de Satanás) metros sobre el nivel del mar. Una réplica de la misma está situada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle de Alcalá, 13). La capital cuenta con otro ‘ángel caído’, aunque oficialmente no representa a Lucifer, en el tejado del edificio que hace esquina entre la calle Mayor y la calle Milaneses.

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