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Teatro en Madrid: las últimas críticas

Nuestra opinión sobre las obras de teatro recién estrenadas para descubriros las que no os podéis perder y evitaros auténticos fiascos

Cádiz
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Para gustos, los colores. Un refrán que va como anillo al dedo cuando hablamos de la crítica, ya sea cinematográfica, gastronómica o teatral, como en este caso. Sabemos que hay espectadores de todo tipo, los que prefieren la comedia a un buen drama, lo contemporáneo a los clásicos de toda la vida. Pero seguro que todos, al igual que nosotros, comparten una pasión: el teatro. Os recomendamos desde nuestro punto de vista cuáles son los últimos estrenos que no os podéis perder de la cartelera y cuáles son las obras que tenéis que evitar a toda cosa. ¡Arriba el telón!

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Instrucciones para caminar sobre el alambre
Sala Cuarta Pared
Teatro

Instrucciones para caminar por el alambre

Cuarta Pared, Embajadores
4 de 5 estrellas

Llega la segunda entrega de la trilogía sobre la crisis que la compañía Cuarta Pared puso en marcha con 'Nada que perder'. Ante el éxito de aquel montaje (repite prácticamente el mismo equipo), esta vez la Cuarta ha apostado por un proyecto mucho más ambicioso a todos los niveles. Dramatúrgicamente, la historia de Alba parece aspirar a una suerte de épica contemporánea. Navegando entre los mundos más sofisticados y la precariedad más absoluta, esta promesa malograda del ciclismo nos sirve de excusa para recorrer dos caras antitéticas, pero complementarias, del capitalismo: la del éxito a toda costa y la esclavitud creativa en el mundo de la publicidad (del que los Bazo saben bastante, bastante) a los minijobs y la esclavitud física. Parece que no hay opción en el mundo que plantean, excepto la desaparición. Este mensaje contrasta vivamente con el brío y las ganas de vivir que transmiten todos sus intérpretes. 'Instrucciones...' es trepidante, incesante, incluso se echan de menos algunos respiros, pausas, lugares donde descansar y repensar todo lo que estamos viendo, espacios donde esas 45 instrucciones para los familiares de personas desaparecidas puedan resonar de otra manera en nuestra mente. También espacialmente el montaje es ambicioso, y no solo porque se sitúe a tres bandas –que no por poco novedoso es menos difícil en un sector aún acomodado en la frontalidad–, sino porque la multiplicidad de espacios reales a los que hace referencia y la actividad física de los int

Un animal en mi almohada
Teatro del Barrio
Teatro

Un animal en mi almohada

Teatro del Barrio, Lavapiés
4 de 5 estrellas

El caso de Juana Rivas sirvió de detonante para que Vanessa Espín, entonces estudiante de Dramaturgia en la RESAD, iniciara la escritura de 'Un animal en mi almohada'. Aunque finalmente la pieza bebe de mucha más documentación (otros casos, entrevistas a juezas,...), lo cierto es que para el espectador esa es la referencia que resuena constantemente en su cabeza, mientras ve la desesperación de una mujer que quiere proteger a sus hijos de su padre maltratador, que acaba de salir de la cárcel. Hay cierto despiste al principio, hasta que arranca la historia: la sucesión de momentos musicales produce cierto extrañamiento, por la propia pregunta de hacia dónde camina el espectáculo. Lo femenino continúa definiéndose desde la creación contemporánea por lo lorquiano: Vanessa Espín abraza lo poético terruñero y le da un aire rural con voluntad simbólica a todo el texto. Quizá haya algo demasiado conducido en su exposición de la historia, que no permite que el espectador deduzca; también es cierto que lo normal en el contexto en el que se muestra es que no haya discrepancias al respecto. Rebeca Hernando interpreta a Eva, la protagonista, y conmueve con cada palabra, cada gesto que hace; su inolvidable carisma e hieratismo en 'Las canciones' de Pablo Messiez trocan aquí en vulnerabilidad y emoción puras. Se convierte así en el epicentro indiscutible de la función, muy bien acompañada por un conjunto de actrices más que solvente y que creen fieramente en lo que están contado. Y si la

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Jerusalem
©Alfred Mauve
Teatro

Jerusalem

Teatro Valle-Inclán, Lavapiés
4 de 5 estrellas

'Jerusalem' se estrenó en 2009 en el Royal Court Theatre (Londres). Aquel año Barack Obama había ganado las elecciones, la crisis acababa de empezar y murió Michael Jackson. Aquel año nadie sospechaba que poco más de una década después, Reino Unido abandonaría la Unión Europea. Era otro mundo. Aquel año, 'Jerusalem' se convirtió en todo un fenómeno, se trasladó al West End y a día de hoy se han convertido en una lectura obligatoria en el bachillerato inglés. Porque 'Jerusalem' es, por encima de todo, una oda al 'Englishness', esto es, a la 'inglesidad', al hecho diferencial inglés. Es un conglomerado de referencias que, dependiendo del espectador, podrá reconocer peor o mejor: el arquetipo de lumpenproletariado británico, con más subsidios de lo que aquí podemos ni soñar; las costumbres locales y el ocio popular; los gitanos ingleses, muy distintos a los españoles; la ruralidad inglesa... Incluso la mitología celta está presente en las raves de estos dejados de la mano de Dios, confiriendo un aura mística a toda la función e intentando dar profundidad a su exclusión social. El espectáculo es muy correcto, con actuaciones estupendas (¡cómo no destacar el trabajo de Pere Arquillué, que está fantástico!), aunque la puesta en escena remede, si no de manera literal, sí casi igual en sus elementos esenciales, el montaje original en el Royal Court. Lo más debatible quizá sea el propio texto; lleno de referentes que resuenan en el público británico, y que sostienen mediante esta em

Prostitución
Teatro Español
Teatro

Prostitución

Teatro Español, Sol
4 de 5 estrellas

Era muy difícil, pero lo ha conseguido: Andrés Lima ha traído al Teatro Español el mundo de la prostitución con elegancia, voluntad clara de hablar desde todos los ángulos y un enorme respeto por las mujeres que la ejercen. Hay algunas concesiones al sensacionalismo (las justas, las documentadas) y también al humor (no al natural, sino al buscado), pero ninguna al victimismo, y eso, desde luego, se agradece. Porque ya es hora de que empiece a cambiar la representación de la mujer cuando es víctima: sí, es víctima, pero sobra el victimismo. Un 'container' giratorio (muy propio de Lima lo de hacer girar sobre sí mismos grandes elementos escénicos), que por fuera da esa sordidez de la calle y por dentro es dormitorio, es la única gran apuesta escenográfica, secundada por una pasarela de luz en la que las actrices se exhiben, muy cerca del público. No hace falta mucho más, porque lo importante son ellas. Tras una intro estadística, la primera escena impacta por la verdad que destila Nathalie Poza. A partir de ahí, se suceden los testimonios: Carolina Yuste sigue revelándonos, proyecto tras proyecto, que es una grandísima actriz. Y Carmen Machi es el gran pilar sobre el que todo se sostiene, una Virginie Despentes que revela la otra prostitución, la controlada, mientras Poza hace suya la revolución de Amelia Tiganus en una emocionante pelea de gallos.La esencia del montaje está en que el trabajo de documentación se huele, y eso es lo que engancha. Eso se agota aproximadamente a l

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