Teatro en Madrid: las últimas críticas

Nuestra opinión sobre las obras de teatro recién estrenadas para descubriros las que no os podéis perder y evitaros auténticos fiascos

©Bruno Rascão

Para gustos, los colores. Un refrán que va como anillo al dedo cuando hablamos de la crítica, ya sea cinematográfica, gastronómica o teatral, como en este caso. Sabemos que hay espectadores de todo tipo, los que prefieren la comedia a un buen drama, lo contemporáneo a los clásicos de toda la vida. Pero seguro que todos, al igual que nosotros, comparten una pasión: el teatro. Os recomendamos desde nuestro punto de vista cuáles son los últimos estrenos que no os podéis perder de la cartelera y cuáles son las obras que tenéis que evitar a toda cosa. ¡Arriba el telón!

Las bicicletas son para el verano

3 de 5 estrellas

Con tres semanas en Madrid, este montaje de 'Las bicicletas son para el verano' cierra la gira que inició hace justo un año también en el Fernán Gómez, con motivo del 40ª aniversario del espacio. Un homenaje merecido al maestro, que se salda con mucha dignidad y momentos emocionantes, a pesar de que el tiempo no ha pasado en balde para el texto.  Porque cuando Fernán Gómez estrenó 'Las bicicletas...' en 1982, había hambre de narrativa sobre la Guerra Civil. Guerra Civil, digámoslo otra vez, porque de eso va 'Las bicicletas...' y de ninguna otra cosa: las vidas de los protagonistas están al servicio de la ilustración de la miseria, el hambre y la política a pie de calle. Como historia, rebosa fuerza y humanidad. No obstante, casi cuatro décadas después de su estreno, es víctima del género que contribuyó a crear: como texto, es esclavo de la época que pretende retratar y no permite grandes apuestas estéticas ni intervenciones dramatúrgicas sorprendentes. La intriga narrativa casi no existe. Solo se puede confiar en una impecable ejecución y en que el público sabe lo que va a ver. En ese sentido, el montaje es correcto y va a buen ritmo, aunque algunas decisiones sean cuestionables, como la de ubicar al fondo del espacio escénico unos bultos cubiertos con sábanas que jamás se utilizan, ni física ni metafóricamente, o la de dividir de manera tan tajante los espacios de acción, una elección que no contribuye al dinamismo visual. La iluminación es funcional, algo plana, solo se e

Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa , Recoletos Hasta domingo 22 julio 2018

La vida a palos. Testamento

2 de 5 estrellas

Qué extraordinario actor es Imanol Arias, y qué pena que lleve 24 años sin prodigarse por los escenarios. Guadalupe Lancho es una intérprete versátil, completa, con una voz cantada maravillosa y una presencia mágica. Es un lujo escuchar en directo a un flamenco como Raúl Jiménez, acompañado por un fantástico músico como Batio. A Aitor Luna parecen faltarle horas de vuelo con esta propuesta, pero se ve venir que acabará haciéndola suya. Estos son, en definitiva, los mejores valores de 'La vida a palos', un montaje al que le sobra talento en escena y le falta un concepto sólido al que aplicarlo.  Y es que la simple yuxtaposición (de profesionales, recursos, estéticas o citas literarias) no es garantía de un buen espectáculo. En el caso del texto, quizá su mayor hándicap sea que no ha sabido librarse de su origen: el libro homónimo del periodista Pedro Atienza. Sobre el escenario pesan como una losa el desplazamiento de la acción a tiempos y espacios pretéritos o paralelos, y el exceso de narraciones que, como bien afirman en un momento del montaje, acaban pareciendo una sucesión de anécdotas. Las escenas, cuando ocurren, carecen de conflicto o este no tiene la suficiente fuerza como para sostenerse por sí mismo. Eso, por no hablar del abuso a la referencia culta y al contexto del mundo artístico, en lo que parece un muestrario de problemas de gente creativa que no logra apelar al común de los mortales. Pasaremos por alto el 'efecto Pitufina': entendemos que el contexto origina

Teatros del Canal , Arapiles Hasta domingo 22 julio 2018
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La Llamada

3 de 5 estrellas

La banda toma posiciones (con formación de cuarteto de pop-rock: guitarra, bajo, batería y teclados que le dan a todo el espectáculo un aire de concierto fresco y bailongo), bajan las luces y aparece Dios cantando por Whitney Houston. Richard Collins-Moore está sobresaliente, canta como dios, nunca mejor dicho, y arrebata con su carisma. Enfrente tiene a un cuarteto de actrices absolutamente conmovedor.

Teatro Lara , Malasaña Hasta lunes 31 diciembre 2018

Críticas y valoraciones

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