Tocar el color. La renovación del pastel

Arte
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4 de 5 estrellas
Nuages blancs, ciel bleu (c. 1859), d'Eugène Boudin
Foto: Musée Eugène Boudin, Honfleur. H. Brauner

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4 de 5 estrellas

A menudo, de manera incomprensible, se jerarquizan las obras plásticas según su técnica. El grabado y el dibujo son considerados artes menores ante la pintura o la escultura. Sin embargo, hay bocetos que superan de largo la capacidad expresiva de una pintura al óleo. Incluso dentro de estos géneros se crean nuevas jerarquías. No se valora igual una acuarela que una pintura ni un carboncillo que un pastel. Es por ello que la Fundación Mapfre, consciente del valor de esta última técnica, ha querido dedicarle toda una exposición que recoge una muestra de obras de primer nivel de algunos de los principales artistas internacionales.

Bajo el título de 'Tocar el color. La renovación del pastel' repasa la historia y la evolución del género desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XX. El comisario, Philippe Saunier, ha seleccionado obras que van de la sutilidad a la contundencia, de la delicadeza de los velados y los esfumados a la rotundidad del volumen y la textura, de la obra terminada a la frescura del apunte donde late todavía la fuerza de la idea. En este sentido vale la pena prestar atención, por ejemplo, a las obras 'Pastor guardando el rebaño' de Millet, un estudio de paisaje de Eugène Boudin, 'La segadora' de Pablo Gargallo o 'Estudio de manos' de Picasso, todas ellas de gran calidad. Además, la exposición presenta obras de artistas tan relevantes como Boldini, Renoir, Berthe Morisot o Odilon Redon. Aún así no olvida nombres menos conocidos como Degouve de Nuncques ni tampoco la pintura del país con la presencia, por ejemplo, de Joaquim Mir o Joan Miró. Es una buena oportunidad para adentrarse en el mundo fascinante del pastel y a la vez conocer otra faceta de algunos de los grandes nombres de la pintura de todos los tiempos.

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