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Las mejores cervecerías, bares de vinos, coctelerías, bares de copas, de pintxos, de tapas y para hacer el vermut de Barcelona

Dr. Stravinsky
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¡Una coctelería alquímica!

¡Los bares más bonitos de Barcelona!
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¡Tomarse una copa aquí siempre es un espectáculo!

Las mejores bodegas de Barcelona
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Patrimonio material y líquido de una ciudad con exceso de culto a la novedad

El Flako
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¡Llegan los bares de cereales a Barcelona!

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La Vinoteca Torres

La Vinoteca Torres

La Vinoteca Torres, el bar de vinos del gigante vitivinícola de alma eco, ha readaptado su oferta culinaria hacia la cocina catalana con un fuerte componente de autor. Antes dedicado a la tapa selecta, ahora han confiado en Merced Solernou -propietaria y directora del excelso catering Mercès- la dirección del restaurante. Que, según explica Solernou, "ofrece una gastronomía relajada, muy honesta y en la que destacan las verduras, gran tendencia culinaria actual".Miguel A. Torres, presidente de Torres, añade que quieren que el bar-restaurante –44 plazas en sillas altas– "se perciba como un lugar agradable y acogedor, que destaque por la excelencia de la gastronomía y la buena armonía con los vinos ". Y es así: la carta no presenta grandes complicaciones, pero sí llena de platos fáciles de casar y muy meditados -como verduritas crocantes de temporada sobre un lecho de samfaina- y muy sabrosos, con guiños al producto del Penedès: todo un éxito el gallo guisado con un suave escabeche de vino blanco.Y, claro, la posibilidad de tomar, en horario ininterrumpido de 12 a 1 h (cocina hasta las 23 h), todos los vinos de la casa, la mayoría de ellos en copas, y también los de las otras grandes bodegas del mundo. No os perdáis la carta de vinos, una demostración de potencia y conocimiento pero didáctica y afable fuera medida.

Reserva
Ventilador
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Ventilador

Binifadet, Menorca, una noche de verano. Después de unas cuantas copas de buen vino (Merluzo, autóctono), Laia (joyera y fotógrafa) convence a su novio, Johnny (que había trabajado en La Paloma y en mil lugares más), de montar su propio negocio. No tardan en encontrar un pequeño local en la Gràcia este, que antes había sido una peluquería, una fontanería, el restaurante Ot, una crepería y un frankfurt. Eligen Ventilador como nombre porque están en el barrio gitano y por la idea de dinamismo, modernidad y frescura.El bonito logotipo con las aspas rojas se lo hace el diseñador Angel Uzkiano, las lámparas son del gran Martí Guixé y los tapizados están hechos en el barrio, como las potentes letras de cemento, de Michael Roschach, que tiene el taller en la misma calle. El Ventilador es un espacio diáfano y claro, con barras de mármol sobre pie de Viroc –un material industrial grisáceo, ignífugo, antibacteriano y que absorbe el sonido– y un toque de rojo en los taburetes. Tiene la entrada al aire libre, donde se puede fumar y tomar una caña –tienen Mahou de tirador, rubia y también negra, que ya es más insólito y se agradece. Recuperan el concepto de bar: un lugar donde abrevarse y sacar el vientre de penas sin más pretensiones.Tienen una carta escrita a mano sobre cartón donde proponen una serie de platitos para compartir y que todos puedan probar unos cuantos: hay bastante oferta vegetariana –las verduras ecológicas se las sirve Pau Santamaria, hijo del chef– como por ejemplo el

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Orion
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Orion

Seguro que cuando entréis en el Orion su aspecto os resultará familiar. Os recordará a otros lugares que quizá no acabéis de precisar, con su aire cuqui-nórdico con personalidad propia, hasta que descubriréis que, evidentemente, el Orion tiene genes del Cosmo, en Enric Granados, y del bar Cometa, en Parlament. El Orion es, sin embargo, un poco más sobrio que sus hermanos, y su ubicación no tiene ni mucho menos el encanto de las otras, ya que se encuentra en la Gran Vía, "una de las calles más feas de Barcelona, lo sabemos, pero que tiene un punto que nos gusta y queríamos reivindicar", afirma el danés Thomas Noerby, propietario del local con su socia, la mexicana Regina González. Y es que la Gran Vía, dice, es una calle viva y transitada, con muchos vecinos "que también quieren tener su cafetería bonita con zumos naturales, ensaladas saludables y bocadillos km 0", dice Thomas, que define su Orion como "un lugar para quedarse, no sólo para tomar algo".El problema de quedarse en el Orion es que los golosos tendrán problemas a la hora de resistirse a todos los pasteles caseros que les llaman desde la barra, porque aquí encontramos la pastelería –Thomas la llama "banco de pruebas pasteleras"– donde se elaboran artesanalmente las delicias que encontramos también en el Cosmo y el Cometa.Vuestra fuerza de voluntad no resistirá, creednos, maravillas como el 'cheesecake', el 'cupcake' Red Velvet, el 'brownie' y un carrot cake que levanta pasiones. Si sois más de salado, tienen un boca

Doble
Restaurantes

Doble

Dos hombres, el chef Paco Pérez y el coctelero Manel Vehí. Ambos tocados por la tramontana. Paco tiene en Llançà el restaurante Miramar, con dos estrellas Michelin, y no muy lejos, en Cadaqués, Manel se esconde tras la barra del Boia Nit, mítico establecimiento con 70 años de trayectoria. Ambos, pues, con este punto de genialidad ampurdanesa que los lleva a experimentar incansablemente en sus terrenos: Paco en la cocina y Manel en la barra. La suma de estos dos talentos se llama Doble, se encuentra en los bajos del restaurante L'Eggs y tiene el aspecto de aquellos locales neoyorquinos que habitan en nuestro imaginario colectivo. En el Doble, Paco cocina 'snacks' pensados ​​"para pasar desapercibidos, ya que el objetivo es que la comida acompañe a los cócteles, pero con la voluntad de trascender los cacahuetes en la barra". Un 'nigiri' de atún con 'yuzu' y alga nori o un espectacular panecillo de pies de cerdo son algunas de las propuestas que salen de la cocina del Doble. Manel, por su parte, lleva prácticamente toda la vida agitando la coctelera en Boia, propiedad de su familia, un lugar ilustre por el que han pasado desde Dalí a García Márquez. Vehí también tiene experiencia en algunas de las mejores barras del mundo. En el Doble, explica que quiere "hacer coctelería de autor": "Utilizar los diferentes productos que he descubierto viajando, y jugar con aires, espumas, texturas y temperaturas".Pero no penséis que encontraréis filigranas rodeadas de humo que no sabréis ni p

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La Rouge

La Rouge

La Rouge vibra en la misma frecuencia de onda que el Raval. Y hablo del Raval, Raval; el mismo barrio que combate la gentrificación a mordiscos y se niega a entregar el territorio a la pústula guiri. Aquí no se piensa en clave turista, se piensa en clave multicultural. El neón de la entrada aporta un aire canalla, invita a unas copas. La barra en forma de ele es una tribuna perfecta para dominar todos los rincones del local con la vista.Ante mí, una sala con palmeras en las paredes, techo rojo y sillas y mesitas bajas cobija a  grupos de gente y acoge las diferentes actuaciones que tienen lugar cada noche. Hay un ambiente especial. Arriba, descansa un piso superior también relleno de sillas y mesas que hoy está cerrado.Necesito una copa, pero las prisas son mal negocio. A las camareras les cuesta verme. Paciencia, es una noche ajetreada, así que pienso en las virtudes de un local ravalero a morir que hace el esfuerzo de programar música en directo toda la semana y también da espacio a humoristas noveles. Un bar sin fronteras con cócteles sorprendentes –¡pedid el 'chupito' de la casa! Con vermut y alimentos de supervivencia. Con gente del barrio. Y con una terraza en la rambla del Raval que cotizará altísimo ahora que empezamos a ir todos en mangas de camisa.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
La Javanesa
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La Javanesa

Un buen día Flora Saura, presentadora de televisión, se topó con un bar de Les Corts que se traspasaba y decidió liarse la manta a la cabeza. Enredó a David Carabén -cantante de Mishima y su marido- y a un amigo, Zico. Sin pensárselo demasiado: La Javanesa abrió en septiembre de 2016. El nombre viene de una canción del gran Serge Gainsbourg, que la escribió como si usara la jerga javanesa, que utilizaban putas y macarras, y que consistía en añadir el vocablo 'va' antes de cada sílaba. Los creadores de la imagen del local, Señor Estudio, han hecho un trabajo delicioso con la rotulación y han convertido la sílaba en un tramado de media de rejilla muy tentador. La Javanesa es una coctelería que el barrio pedía, y porqué David, buscando camarero, tropezó con Pablo, un peruano y coctelero de raza: su padre ya lo era allí en Callao. Ahora sirve auténticas maravillas, recetas propias y de otros cazadas por David en los templos de los templos del cóctel, el Suffolk Arms de NYC. Por ejemplo, un Dispara y Apunta hecho de mezcal, piña natural emulsionada con cinco pimientas y aguamiel durante 24 horas y Bittermens: una delicia ahumada y picante. O bien un Costra, del 1850, con brandy, triple seco de mandarina, cereza marrasquina con amaretto, jugo de lima y un golpe de angostura. David dice que en La Javanesa "no hay cálculo, hay pasión". Y eso se nota. ¡Viva!

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
Club Mix

Club Mix

¿Tenéis más de 30? ¿Cobráis un sueldo sustancioso? ¡Os gusta el funky dance sin complicaciones? ¡La peña guapa? En el Born hay un lugar que os parecerá el paraíso. Se llama Mix y es un híbrido de barra de lujo y club, un perfil de local nocturno que nos remite a principios del siglo XXI y cada vez resulta más exótico en la parrilla nocturna.Oscuro, atmosférico, más pequeño de lo que parece, el Mix saluda al recién llegado con máquinas que escupen humo periódicamente, lámparas de diseño colgadas del techo y unas letras de neón que, desde las profundidades del local, sirven de punto de referencia cuando llevas dos copas de más.La barra es cómoda, cálida y 'high class'. Cinco euros por una cerveza; dejamos los cubatas y los cócteles para otra noche. Si vais cortos de pasta, cuidado, porque el Mix no es para bolsillos desnutridos. El perfil de la clientela no deja lugar a dudas: 30 años y pico, ropa de marca, algún fular... El local, además, está en el corazón del Born, y es fácil encontrar también guiris clase A que toman una copa y ejercitan la caña antes de volver al hotel.¡Ei, buena música! House fresquito. Disco. Funky. En el fondo del Mix hay unos sofás barrocos que no probaremos, porqué el DJ ha puesto aquello de 'Last night a DJ saved my life' y mi mujer ha enloquecido. Será una noche larga.

Time Out dice
  • 3 de 5 estrellas
Madame George
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Madame George

Melina, peruana, y Daragh, irlandés, se conocieron trabajando en una multinacional. Vivían en Poblenou y les gustaba salir de fiesta. A menudo pensaban en montar un bar y un buen día, en 2013, Meli dio la campanada y abrieron Madame George en su barrio. Dani Spinella se ocupó del interiorismo, uno de los rasgos distintivos del local: grandes espejos de marco dorado, un poco inclinados como en los palacios, cubren una de las paredes; encima de la barra, un 'patchwork' de alfombras; en la sala que se puede reservar para grupos, damascos turquesa, papel de pared con pedrería y sillones rococós.Es un bar de cócteles y de las buenas: su Lychee-tini (8 euros) es memorable, hecho con vodka infusionado de vainilla, puré de lichi, zumo de manzana y de limón y un toque de licor de lichi. Tienen una gran selección de rones del Caribe, más de 25, con El Abuelo Centenario de Panamá y El Millonario del Perú como estrellas, y whiskys irlandeses fuera del circuito comercial como The Wild Geese.Los viernes invitan a DJs a pinchar (como DJ Gordo, un sueco amante de los 7 '' que pone northern soul y funk y hace que todo el mundo baile) o actúan drags como la MegaPubilla. Madame George da alegría y glamour en el barrio y lo enriquece.

Time Out dice
  • 4 de 5 estrellas
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