Bares

Las mejores cervecerías, bares de vinos, coctelerías, bares de copas, de pintxos, de tapas y para hacer el vermut de Barcelona

Antigua Compañía de las Indias
Bares y pubs

Antigua Compañía de las Indias

La mejor 'bartender' española del mundo abre bar en Barcelona

Time Out dice
5 de 5 estrellas
Vermut en Barcelona
Bares y pubs

Vermut en Barcelona

Aquí se cultiva el noble arte del aperitivo

Bares donde hacer deporte
Deportes

Bares donde hacer deporte

Dardos, futbolín, paddle surf, bici, running, billar...

Cocina andaluza en Barcelona
Restaurantes

Cocina andaluza en Barcelona

La buena tapa andaluza por fin tiene su sitio en Barcelona

Los bares más acogedores
Bares y pubs

Los bares más acogedores

¿Habéis nacido cansados? En Barcelona hay un montón de bares para satisfacer vuestras necesidades de comodidad y tranquilidad

Bares recomendados

El Sifó d'en Garriga
Bares y pubs

El Sifó d'en Garriga

La Cuina d'en Garriga ya no está solo. A su lado ha brotado un nuevo espacio que conecta con el restaurante por un pasillo medio escondido; un alter ego juguetón, informal y de visita rápida. Se llama El Sifó d'en Garriga, tiene la cocina abierta todo el día y vive en una dimensión donde las etiquetas se colapsan: es un bar, un café, un restaurante, una vermutería ...Bueno, básicamente es una trinchera donde refugiarse a cualquier hora del día. Un espacio que combina la baldosa blanca de toda la vida con ladrillos a la vista y paredes inacabadas, de inspiración industrial. Este choque estético entre pasado y presente funciona y genera la atmósfera casual perfecta para engullir los platillos y bocadillos del joyero.Sí, he dicho joyero. Porque cada tapa es un diamante comestible: un rosbif pecaminoso, una patata con sardina ahumada de traca, un hummus de guisantes que se come con los ojos, un 'mollete' de papada con kimchi que se volatiliza en segundos, un híbrido de ensaladilla rusa y escalivada que hace llorar ...Y lo acompañan con la priba adecuada: zumos naturales, destilados, cañas, vermuts y una bodega de vinos impecable. De hecho, Helena Garriga nos recomienda un negro delicioso que nos llega a la mesa en un pequeño porrón. Que no os dé miedo usarlo. Porrón arriba, a disfrutar de la vida, diantre: lugares como el Sifó están hechos para ello.

Time Out dice
5 de 5 estrellas
La Vinoteca Torres

La Vinoteca Torres

La Vinoteca Torres, el bar de vinos del gigante vitivinícola de alma eco, ha readaptado su oferta culinaria hacia la cocina catalana con un fuerte componente de autor. Antes dedicado a la tapa selecta, ahora han confiado en Merced Solernou -propietaria y directora del excelso catering Mercès- la dirección del restaurante. Que, según explica Solernou, "ofrece una gastronomía relajada, muy honesta y en la que destacan las verduras, gran tendencia culinaria actual".Miguel A. Torres, presidente de Torres, añade que quieren que el bar-restaurante –44 plazas en sillas altas– "se perciba como un lugar agradable y acogedor, que destaque por la excelencia de la gastronomía y la buena armonía con los vinos ". Y es así: la carta no presenta grandes complicaciones, pero sí llena de platos fáciles de casar y muy meditados -como verduritas crocantes de temporada sobre un lecho de samfaina- y muy sabrosos, con guiños al producto del Penedès: todo un éxito el gallo guisado con un suave escabeche de vino blanco.Y, claro, la posibilidad de tomar, en horario ininterrumpido de 12 a 1 h (cocina hasta las 23 h), todos los vinos de la casa, la mayoría de ellos en copas, y también los de las otras grandes bodegas del mundo. No os perdáis la carta de vinos, una demostración de potencia y conocimiento pero didáctica y afable fuera medida.

Reservar en línea
Ventilador
Bares y pubs

Ventilador

Binifadet, Menorca, una noche de verano. Después de unas cuantas copas de buen vino (Merluzo, autóctono), Laia (joyera y fotógrafa) convence a su novio, Johnny (que había trabajado en La Paloma y en mil lugares más), de montar su propio negocio. No tardan en encontrar un pequeño local en la Gràcia este, que antes había sido una peluquería, una fontanería, el restaurante Ot, una crepería y un frankfurt. Eligen Ventilador como nombre porque están en el barrio gitano y por la idea de dinamismo, modernidad y frescura.El bonito logotipo con las aspas rojas se lo hace el diseñador Angel Uzkiano, las lámparas son del gran Martí Guixé y los tapizados están hechos en el barrio, como las potentes letras de cemento, de Michael Roschach, que tiene el taller en la misma calle. El Ventilador es un espacio diáfano y claro, con barras de mármol sobre pie de Viroc –un material industrial grisáceo, ignífugo, antibacteriano y que absorbe el sonido– y un toque de rojo en los taburetes. Tiene la entrada al aire libre, donde se puede fumar y tomar una caña –tienen Mahou de tirador, rubia y también negra, que ya es más insólito y se agradece. Recuperan el concepto de bar: un lugar donde abrevarse y sacar el vientre de penas sin más pretensiones.Tienen una carta escrita a mano sobre cartón donde proponen una serie de platitos para compartir y que todos puedan probar unos cuantos: hay bastante oferta vegetariana –las verduras ecológicas se las sirve Pau Santamaria, hijo del chef– como por ejemplo el

Time Out dice
3 de 5 estrellas
Orion
Bares y pubs

Orion

Seguro que cuando entréis en el Orion su aspecto os resultará familiar. Os recordará a otros lugares que quizá no acabéis de precisar, con su aire cuqui-nórdico con personalidad propia, hasta que descubriréis que, evidentemente, el Orion tiene genes del Cosmo, en Enric Granados, y del bar Cometa, en Parlament. El Orion es, sin embargo, un poco más sobrio que sus hermanos, y su ubicación no tiene ni mucho menos el encanto de las otras, ya que se encuentra en la Gran Vía, "una de las calles más feas de Barcelona, lo sabemos, pero que tiene un punto que nos gusta y queríamos reivindicar", afirma el danés Thomas Noerby, propietario del local con su socia, la mexicana Regina González. Y es que la Gran Vía, dice, es una calle viva y transitada, con muchos vecinos "que también quieren tener su cafetería bonita con zumos naturales, ensaladas saludables y bocadillos km 0", dice Thomas, que define su Orion como "un lugar para quedarse, no sólo para tomar algo".El problema de quedarse en el Orion es que los golosos tendrán problemas a la hora de resistirse a todos los pasteles caseros que les llaman desde la barra, porque aquí encontramos la pastelería –Thomas la llama "banco de pruebas pasteleras"– donde se elaboran artesanalmente las delicias que encontramos también en el Cosmo y el Cometa.Vuestra fuerza de voluntad no resistirá, creednos, maravillas como el 'cheesecake', el 'cupcake' Red Velvet, el 'brownie' y un carrot cake que levanta pasiones. Si sois más de salado, tienen un boca

Más bares recomendados

Últimas críticas

Two Schmucks
Bares y pubs

Two Schmucks

Two Schmucks lo han construido Moe Aljaf y A.J. White con sus propias manos. Con material reciclado y sudor. Y ampliando la obra con el dinero que les proporciona el negocio. Un 'do it yourself' bíblico que puede ser un bar popular y una coctelería de nivel a la vez. Incluso funciona como cafetería –garantía de 'Satan' s Coffee Corner'–, y esta semana ya debería servir comida y 'brunch'.Dejad las formalidades en la puerta. El personal viste con camiseta y vaqueros; suena el Illmatic del rapero Nas; las baldosas de la barra son las que había en las escaleras del anterior negocio. Ahora, la carta de cócteles, que cambia cada mes, es un catálogo de técnica y creatividad digno de las barras más cool.Moe es un 'bartender' colosal. Impresionante el Schmucks Vesper, con ginebra, vodka, neblina de whisky y porciones de pecorino. French Mule delicioso y revitalizante. Curiosa sección de cócteles clarificados, con un Matador antológico, con escocés, vermut, canela y matices de naranja. Y no tardes: a finales del 2018, Two Schmucks morirá para convertirse en un proyecto diferente, más ambicioso, evolucionado en el local. En la puerta, un cartel avisa: "Nos gustan los perros, los espaguetis y la gente con cabello largo". Están pirados.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
Bar La Cobra
Restaurantes

Bar La Cobra

El carruaje cruza la niebla y frena en medio de la calle Joaquín Costa. El brazo cadavérico del cochero te guía hacia la entrada del bar La Cobra. El pomo de la puerta es una cobra metálica amenazadora; el primer escalofrío te recorre el espinazo. El bar es victoriano, oscuro y deliciosamente macabro: un zorro disecada te observa desde las alturas. Fedor Jeftichew, el niño licántropo, te saluda desde una foto colgada en la pared. Vincent Price te sonríe. Cuernos de ciervo. Es como si fueras en un 'megamix' de 'Freaks' de Tod Browning y la serie 'Carnivàle'.Te acercas a la barra. Excelente selección de birras. Los gintonics quieren. Carta de cócteles corta, pero robusta. Pides al tabernero que te prepare el cóctel de la casa, y te llega un Toque: una relectura del Moscow Mule con pisco, cerveza de jengibre, Merquén y otros prodigios alquímicos. El tabernero te dice que tienes que probar el veneno estrella, el Odditea, una curiosa mezcla de whisky, chai y cítrico. Pero con el cóctel tienes suficiente para flipar. Estás en un museo demoníaco, un pozo alucinatorio que palpita a ritmo de rock duro. Hay un rincón dedicado a Edgar Allan Poe, con una foto del maestro y un cuervo. Pero la joya de la corona es una esquina forrada literalmente con radiografías: el papel de pared que haría llorar a Marilyn Manson.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
Cocoa
Bares y pubs

Cocoa

Ronnie es un coctelero de origen filipino que, tras quince años de oficio, un buen día decidió montar su negocio. Tatuado y risueño, hace nueve meses que abrió el Cocoa, una coctelería de barrio con una clara influencia asiática, sobre todo de Japón y las Filipinas. Con ganas de decir la suya, Ronnie reinventa los cócteles clásicos como la piña colada: en vez de nata o leche, pone leche condensada, muy típica de su país, licor de coco, ron blanco, canela rallada al momento y zumo de piña. Lo sirve en medio coco encima de un plato de arena con conchas por 8 euros.También se ingenia de propios, como el Don Papa, a base del ron homónimo, maracuyá, jugo de naranja y humo de canela: te lo lleva con una campana de humo que causa sensación (12 euros). La presentación de los cócteles es uno de los fuertes: en cajas sorpresa, con luz y escenografía en miniatura, son todo un despliegue de imaginación. De ginebra utilizan la leridana Port of Dragons. Son partidarios del sake y lo combinan con acierto. En la pared, os podéis encontrar maravillas como un kimono nupcial japonés hecho a mano con hilo de oro ¡Una pieza única! Si os coge hambre, tienen empanadas de un taller del Gòtico, con delicias como la de pollo thai, con leche de coco, curry, cebolla y limón, por 2,90 euros.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
La Fábrica del Vermutillo
Bares y pubs

La Fábrica del Vermutillo

Voy a La Fábrica del Vermutillo como Dios manda: con la mujer y los padres, el sábado antes de comer. El ruido, el movimiento, el ruido de platos, el nervio de los camareros... En este nuevo espacio, abierto hace pocos meses donde antes estaba el bar Cleries, se vive el vermut a la antigua y en frecuencia de barrio. Zero guiris. De pie. Con el mostrador vintage del Cleries presidiendo el local y las endorfinas vermuteras brotando en masa. Detrás de este proyecto se encuentran los nietos de los propietarios de la mítica Bodega Monumental de la calle de la Marina (tienen otra en Creu Cuberta). De hecho, La Fábrica del Vermutillo se también la marca de conservas y vermuts de la casa.Las bravas son las mismas que en la Monumental: cubos de patata pequeños y adictivos, con una mezcla de salsas muy equilibrada. Las tostadas son viciosas. También las aceitunas con salmón marinado. Las banderillas. Las conservas. Y el vermut, impecable. En esta Fábrica se nota el oficio de una saga que ha sabido respetar el espíritu del legendario Cleries y en lugar de sangre lleva vermut en las venas. La Fábrica del Vermutillo es una burbuja de vermutería catalana de toda la vida donde podrías pedir y pedir, y convertir el vermutillo en comida, merienda, cena... El mito del vermut eterno. Cae el telón.

Time Out dice
4 de 5 estrellas
Más críticas