Celler Cala del Vermut
Foto: Celler Cala del Vermut | Celler Cala del Vermut
Foto: Celler Cala del Vermut

Vermut en Barcelona: los mejores lugares para tomar el aperitivo

Descubrid los bares donde el sifón y el picoteo son casi una religión

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Pocas cosas nos definen más que la liturgia del vermut. ¿Invento catalán? Pues no. La palabra viene del alemán wermut, que significa 'ajenjo', y ya Hipócrates se atrevió con un primer brebaje a base de vino, ajenjo y hojas de díctamo de Creta. Los italianos se cuelgan la medalla con el vermut rojo, los franceses con el blanco, pero el pistoletazo de salida de lo que hoy conocemos como vermut llegó en 1786, cuando Antonio Benedetto Carpano creó en Turín el primer vermut moderno.

Made in Catalonia

En Cataluña, la historia arranca con Perucchi, fundada en Barcelona en los años 1860 por un emigrante italiano. Al poco, Reus se convirtió en tierra vermutera: la industria echó a volar en la década de 1880 y desde entonces ya no hemos parado.

Aunque el vermut nunca se ha ido de Barcelona, lo que sí ha hecho en los últimos años es multiplicarse. Cada vez son más los que quedan al mediodía para compartir un buen vermut con amigos, acompañado de lo que manda la tradición: unas tapas, unas anchoas, una ensaladilla bien hecha, unas bravas. Hoy la ciudad está llena de bares que elevan el vermut a ritual, entre clásicos de toda la vida, templos de referencia y nuevas incorporaciones que merecen que les hagáis hueco en vuestra lista. Aquí os dejamos nuestra selección de imprescindibles para gozar del mejor vermut.

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Poble Sec

  • Española
  • El Poble-sec
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Todas las guías de viaje lo repiten y nos sentimos obligados a insistir: Quimet i Quimet es uno de esos bares que emocionan hasta las lágrimas. La carta se divide en combinados, tapas, montaditos y postres. Los montaditos se llevan buena parte de la fama del local. Para beber: 500 referencias de vinos y licores nacionales e internacionales, su propia cerveza y vermut de grifo, considerado uno de los mejores de la ciudad. El espacio es diminuto (25 m²) y las colas, eternas, pero la espera siempre tiene premio.

Por qué nos gusta: Porque hay consenso: Quimet i Quimet es uno de los imprescindibles de la ciudad. Lo decimos nosotros, The New York Times, Condé Nast Traveler y The Guardian, entre muchos otros.

Dónde: Poeta Cabanyes, 25

  • Bodegas
  • Barcelona
  • Crítica de Time Out

De qué va: La Bodega Vidal, histórico establecimiento del barrio con casi cien años de historia, reabrió a principios de 2026 con una propuesta centrada en su emblemática barra. Sin cocina propia, ofrece sobre todo tapas frías. Es de los mismos propietarios que el Bar Bodega Gol de Sant Antoni y la Bodega Manolo de Gràcia.

Por qué nos gusta: Porque recupera la esencia de las bodegas tradicionales, con productos sencillos pero muy bien elaborados y a precios populares. Pedid el salpicón de capipota, la ensaladilla, el empedrat o las albóndigas.

Dónde: Nou de la Rambla, 148

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  • Bares de vinos
  • El Poble-sec
  • Crítica de Time Out

De qué va: El Bar La Cañada es otro buen ejemplo de local histórico recuperado. Abierto en 1980, Nico Baixas y Lina Ruiz han sabido darle la segunda vida que se merecía. Aquí encontraréis delicatessen frías (aceitunas de Bailén, atún ahumado de Murcia, embutidos de Salamanca, quesos artesanos...), una carta de vinos por copas bien escogidos, unas cañas más madrileñas que barcelonesas y un par de guisos que prepara su madre. El vermut, excelente.

Por qué nos gusta: Por el ambiente joven, alegre y artístico que se respira. Además, tiene terraza.

Dónde: Bòbila, 5

  • Cervecerías
  • El Poble-sec
  • Crítica de Time Out

De qué va: Abierto en 2009 y dirigido por Elisenda Fernández, La Tieta es un pequeño bar de toda la vida, con una barra de mármol, una terraza acogedora y una buena selección de vinos, vermuts, cervezas y cócteles clásicos. La carta de vinos es cambiante y apuesta por referencias poco convencionales, mientras que la cocina recupera platos tradicionales con un toque creativo. Hay que prestar atención al caldo con brocheta, la caballa en escabeche con cítricos, los garbanzos con butifarra negra y las tortillas.

Por qué nos gusta: Porque es una de las mejores opciones de la calle Blai, cada vez más llena de pinchos tirando a mediocres.

Dónde: Blai, 1

Sant Antoni

  • Bares de tapas
  • Sant Antoni
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Abierto en 1959, el Chiqui es un bar de barrio que ha resistido intacto a la gentrificación de la zona. La clientela sigue siendo la de siempre. En la carta: bocadillos descomunales para desayunar, conservas y platillos variados para el vermut, y platos combinados para comer. Ah, y también sushi. ¿Sushi?! Sí. Durante la pandemia, la hija de los propietarios y su pareja empezaron a servir comida japonesa y, desde entonces, no han parado.

Por qué nos gusta: Porque, a ver, ¿cuántas bodegas de toda la vida conocéis que también sirvan un sushi de primera? El Chiqui es único en su especie.

Dónde: Vilamarí, 29

  • Sant Antoni
  • Crítica de Time Out

De qué va: Es un punto clave del vermuteo en Sant Antoni. Para beber, vermut de la casa (un reserva de Reus), Macarrilla de Berga, Lo Bernat de Batea, Yzaguirre y, el más especial, el Rescat de Malaerba, elaborado en Benlloc con naranjas peladas a mano y uva forcallat. La comida es, en gran parte, 'Made in Castellón': patatas fritas J. Garcia, rosquilletas Pastor, quesos y embutidos de Coves de Vinromà y 'cocas' valencianas.

Por qué nos gusta: Porque siempre hay buen ambiente y, de vez en cuando, organizan conciertos acústicos y eventos de todo tipo.

Dónde: Gran Via, 480

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  • Sant Antoni
  • precio 1 de 4

De qué va: El V de Vermut es una coctelería y vermutería pensada para un público exigente, tan interesado en el buen beber como en la buena teca. El local recuerda a un teatro de los años veinte, con taquilla, alfombra roja y una ambientación muy cuidada. El ambiente, de hecho, es uno de sus grandes atractivos, con DJs, espectáculos de comedia y música en directo. Pertenece al grupo Amicks (Nardi, Pimentel, Casa Pepi, etc.).

Por qué nos gusta: Porque los vermuts y la coctelería son de alto nivel, igual que las tapas y los bocadillos. Probad su versión de las bravas y la ensaladilla con bonito, mayonesa de berberechos y alga nori.

Dónde: Manso, 1

  • Mediterránea
  • Sant Antoni
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: El Calders es todo un referente de los vermuts y los vinos de Sant Antoni. De hecho, podríamos decir que fue uno de los primeros responsables de poner de moda el barrio como lugar de peregrinación para los vermuts de fin de semana. Su terraza, en un pasaje sin tráfico, es una de las más cotizadas de la zona. Reina un ambiente tan agradable que, una vez sentados, cuesta encontrar una buena razón para levantarse.

Por qué nos gusta: Porque sirven comida a cualquier hora. Vermut de Reus y, para picar, unos nachos completísimos, patatas gruesas con tres salsas, anchoas muy buenas, embutidos, quesos, hummus... Cerveza bien tirada y gin-tonics bien preparados.

Dónde: Parlament, 25

Sants

  • Bodegas
  • Sants
  • precio 1 de 4

De qué va: La Salvat, abierta en 1880, conserva el ambiente auténtico de las bodegas de siempre, con televisores, antiguas cubas, trofeos y decoración del Barça. Todo gira alrededor de la cerveza, el vermut y las tapas clásicas, como las anchoas, las almejas y las alcachofas. Por favor, no le digáis que no al vermut de la casa: sería una descortesía que haría que salierais perdiendo.

Por qué nos gusta: Porque mantiene intacta la esencia de las bodegas tradicionales: buen comer, buen beber y buena compañía. Aquí compartiréis barra con jóvenes y veteranos.

Dónde: Andalucía, 2

  • Barcelona
  • Crítica de Time Out

De qué va: Pequeña bodega abierta en 1927 que ha cambiado de propietarios y de nombre unas cuantas veces, pero que siempre ha sabido mantener el espíritu original. Barricas de vino, neveras antiguas, paredes amarillentas y mesitas de mármol. Verónica y Gustavo, los actuales propietarios, son unos apasionados de la cocina y del vermut, y han ampliado una selección de vinos muy bien escogida. El vermut de la casa es una mezcla de varios vermuts de Reus y es una auténtica delicia.

Por qué nos gusta: Porque, aunque encontrar sitio los fines de semana puede ser complicado, la espera se compensa con el capipota, las bombas, las albóndigas y los boquerones ahumados.

Dónde: Canalejas, 12

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  • Bares de tapas
  • La Bordeta
  • Crítica de Time Out

De qué va: Al frente de Tramendu está Jordi Marzo (ex Roca Moo y Petit Comité), quien dirige con éxito este pequeño templo del tapeo fino y también los locales vecinos Tramendu Restaurant y Tramendu El Caliu de la Brasa (junto a Can Batlló).

Por qué nos gusta: La carta no es kilométrica, pero tiene justo lo necesario para haceros extremadamente felices: quesos, embutidos, latas y conservas para empezar fuerte, tapas frías y calientes para continuar, y platos de cuchara y de chup-chup.

Dónde: Passatge d'Andalusia, 8

  • Bodegas
  • Sants

De qué va: Vermut i a la Gàbia fue una de las primeras neovermuterías de Sants y en 2025 recibió su recompensa: un Solete de la Guía Repsol. Ofrece conservas, encurtidos, tapas clásicas y platillos, con especialidades como las bravas, el pulpo a la gallega, el solomillo con foie o las albóndigas caseras. También tiene terraza, aunque encontrar mesa siempre es complicado... En la plaza de Osca, ya se sabe. De los mismos dueños que Las Tres Mentiras

Por qué nos gusta: Porque mezcla con acierto la esencia de la vermutería tradicional —barricas, azulejos, mármol y taburetes de madera— con una cocina más creativa y actualizada.

Dónde: Pl. d'Osca, 7

Gràcia

  • Barcelona
  • Crítica de Time Out

De qué va: Cal Pep es una taberna abierta desde 1937, en plena Guerra Civil, que ha sabido superar todos los baches del camino. Cuando el propietario se jubiló, pasó el testigo a Rafa López y, cuarenta años más tarde, fue su hija, Griselda López, quien tomó las riendas. Hoy sigue conservando aquel ambiente de bar de barrio de toda la vida, con bocadillos, tortillas, chistorra, lacón y el tradicional vermut Perucchi. Para beber, también encontraréis quintos y, para picar, los clásicos aperitivos: aceitunas, cacahuetes, mezcla y altramuces.

Por qué nos gusta: Porque las paredes llenas de carteles antiguos, la televisión de fondo y la clientela habitual mantienen intacta la atmósfera de una taberna clásica.

Dónde: Verdi, 141

  • Bodegas
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: La Vermuteria del Tano es un bar de barrio que abrió en 1927 como bodega y que Tano mantuvo como toda una institución hasta que se jubiló hace poco (¡40 años detrás de la barra!). El relevo lo han tomado dos vecinos que son hermanos, Miquel y Marta Jiménez. Cero cambios: siguen ofreciendo vermut Perucchi y una selección de conservas de calidad, con banderillas, boquerones, berberechos, mejillones, sepia y alcachofas.

Por qué nos gusta: Porque la clientela del barrio y el ambiente, entre hipnótico y eufórico, lo han convertido en un lugar imprescindible del buen vermuteo.

Dónde: Joan Blanques, 17

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  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: La Marín tiene ciento veinte años de historia. Es uno de esos lugares donde pones un pie y el mundo se detiene: de hecho, Víctor Nubla decía que aquí estaba el centro del Universo. Tere y Lluís se hicieron cargo del local durante las últimas cuatro décadas, hasta que Vanessa, sumiller, y su pareja, Luis, tomaron el relevo. La bodega sigue siendo pequeña y estrecha, con las paredes altas llenas de botellas antiguas y olor a barricas de vino que han visto (y oído) de todo.

Por qué nos gusta: Porque para matar el hambre hay platillos tradicionales como callos, rabo de toro, carrilleras, caracoles y jabalí. Los nuevos propietarios han añadido delicatessen como ostras del Delta del Ebro, navajas gallegas y pulpo.

Dónde: Milà i Fontanals, 72

De qué va: La Vermuteria Puigmartí es un pequeño local de 35 m² dedicado al vermut y al aperitivo, donde encontraréis vermut de la casa, cañas bien tiradas, vinos por copas y una buena selección de comida fría y caliente. Entre las especialidades están la sardina ahumada, la ensaladilla rusa, los quesos catalanes, la carrillera y el capipota.

Por qué nos gusta: Porque Agustí, el propietario, trata a todo el mundo con una cercanía y una simpatía difíciles de aprender. Además, ofrece consejos personalizados para elegir vino, raciones generosas a buen precio y exposiciones de arte pop.

Dónde: Puigmartí, 12

Barceloneta

  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Una de las bodegas más auténticas y antiguas de la ciudad: l’Electricitat abrió en 1908 en los bajos de un edificio donde había un generador que suministraba electricidad al barrio. Ahora ofrece otro tipo de energía: buen vermut casero, tapas de toda la vida y ambiente asegurado. Todavía conserva su identidad ética y estética; se sigue comiendo un repertorio de tapas limitado pero muy bien hecho, rodeado de barricas de vino y fotos en blanco y negro.

Por qué nos gusta: Porque su bomba de la Barceloneta está entre las mejores de la ciudad, en dura competencia con la de su ilustre vecina, La Cova Fumada.

Dónde: Sant Carles, 15

  • Taberna
  • La Barceloneta
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: El Lokillo es uno de los iconos 'vermuteros' de la Barceloneta de antaño, uno de los últimos bares donde los pescadores se repartían el dinero del día, y volvió a la vida hace unos añitos. Los responsables del milagro son cuatro socios que, con la connivencia del propietario, decidieron sanear, reformar y reactivar esta institución del barrio. Siguen sirviendo las míticas anchoas del local original. De hecho, el propietario acude regularmente al bar para prepararlas como antes. Las estrellas de la carta son los bocadillos (¡queso con boquerones!), las conservas y los salazones de calidad. No faltan los vermuts —tienen una docena de marcas— ni tampoco los quintos y las cañas.

Por qué nos gusta: Porque tienen la aprobación de los vecinos, y eso es importantísimo.

Dónde: Mar, 75

Poblenou

  • Bodegas
  • Provençals del Poblenou
  • precio 1 de 4

De qué va: Hay bares con rituales y la Bodega J. Cala es uno de ellos. Aquí hay que pedir las anchoas. Unos filetes anchos y carnosos, con el punto justo de sal, acompañados de cuatro o cinco aceitunas rellenas y un vaso de vermut. Se mantienen en pie, casi como hace más de cien años, cuando abrió sus puertas. ¡Un milagro! Los propietarios de este bar de barrio, cerca de Badalona, con suelo de madera, decoración castiza y frecuentado por parroquianos de la zona, dedican cada día entre dos y tres horas a limpiar las anchoas del Cantábrico que sirven al día siguiente con el combinado habitual. Y a buen precio. ¡Imposible hacerles un feo!

Por qué nos gusta: Porque, a pesar de la gentrificación de la zona, parece que no haya afectado en absoluto a este rincón del barrio.

Dónde: Pere IV, 460

  • El Poblenou
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: ¿Bravas con alioli y salsa brava casera de chipotle y tomate? ¡A favor! ¿Tortilla negra de chipirones en su tinta? ¡A favor! ¿Ensaladilla rusa con sardina ahumada? ¡A favor! Vamos, que estamos a favor de todo lo que nos propongan en Local 225 porque no solo ofrecen teca de primera a precios asumibles, también tiran bien las cañas (Mahou), hacen una michelada de escándalo y preparan unos excelentes gin-tonics y cócteles, como el Paloma (tequila de agave, Aperol, sirope de agave, zumo de limón y pomelo).

Por qué nos gusta: Porque detrás de este bar de tres dígitos están Àlex Guisot y Guille Argasot. Se conocieron trabajando en el Van Van Bar, otro de los locales imprescindibles del Poblenou.

Dónde: Dr. Trueta, 225

Clot

  • Sant Martí
  • precio 1 de 4

 De qué va: Con más de 40 años de historia, esta bodega es todo un referente de la plaza del Mercat del Clot. Aunque funciona principalmente como tienda de vinos y licores, también dispone de un pequeño espacio para degustarlos al momento. Encontraréis vinos a granel y embotellados, cavas, cervezas y una buena selección de conservas, con especial protagonismo de los mejillones y los berberechos, además de vermut de calidad.

Por qué nos gusta: Porque nos gusta poder tomar aquí un vermut sencillo, acompañado de una buena conserva, mientras se respira la historia del local, que antiguamente había sido una fábrica de licores.

Dónde: Clot, 5

  • Bodegas
  • El Clot
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Antigua taberna recuperada, propiedad de un experto en bodeguismo que también regenta la Montferry de Sants. Es esencia castiza en pleno barrio del Clot, desde la puerta hasta las paredes, llenas de llaveros antiguos de hace mil años. Un punto de encuentro de jóvenes y mayores que huele a bar de barrio de toda la vida, un lugar donde hay que dejarse caer de vez en cuando y pasarlo bien.

Por qué nos gusta: Por su cerveza fresca, vermut, rebujito, calimocho, buen humor y terraza.

Dónde: Aragó, 558

Eixample Esquerre

  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Dirigido por la familia Miralles, el Senyor Vermut lleva el vermuteo a su máxima expresión. Ya sea de pie, en los bancos que acompañan a los depósitos interiores o en la terraza, vayáis cuando vayáis, no es fácil encontrar sitio en esta vermutería. La carta de tapas y platillos no es muy diferente de la de otros magníficos locales de la ciudad, pero tiene todo el toque personal de los Miralles. Las bravas, extraordinarias. El vermut viene de la Conca de Barberà.

Por qué nos gusta: Porque todos los barrios de la ciudad deberían tener una vermutería como esta.

Dónde: Provença, 85

  • Bares de tapas
  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: En su momento, el blog de los del Morro Fi fue una obra de referencia para todos los que somos partidarios de un estómago feliz. De exploradores de paraísos de anchoas y secallona pasaron a montar su propio oasis. En menos de un cuadrilátero de ladrillo, Marcel y su equipo sirven el vermut que siempre habrían querido encontrar en un bar. La fórmula ha funcionado bien y ya tienen cuatro locales en la ciudad.

Por qué nos gusta: Porque tienen todo lo necesario para acompañar un trago de categoría: gildas, aceitunas, patatas, conservas y una salsa roja hecha por ellos que es exquisita.

Dónde:

Consell de Cent, 171 (Eixample Esquerre)
Londres, 23 (Eixample Esquerre)
Bonanova, 105 (Sarrià-Sant Gervasi)
Av. Diagonal, 557 (Les Corts)

Eixample Dret

  • Bodegas
  • Dreta de l'Eixample

De qué va: Los hermanos Montero, David y Carlos, salvaron en 2010 la graciense Bodega Quimet del cierre y, de paso, se convirtieron en pioneros de la neobodega y la recuperación del vermut. A base de humanidad, persistencia, precios populares, alta calidad y mucho trabajo y vocación de servicio al barrio, fueron de los primeros en convertir un establecimiento venerable pero envejecido en un bar de culto. Y lo mismo han hecho con la Bodega Nulles, bodega centenaria de la Sagrada Família, allí donde falta barrio.

Por qué nos gusta: Porque se nota el amor con el que han afrontado la recuperación: barricas de vino y tanques de cerveza fresca, grifos de vermut, azulejos y muebles de anticuario. Y, por supuesto, la misma calidad en una teca donde las anchoas caseras, el jamón cortado a mano y los guisos tienen ese chup-chup de abuela.

Dónde: Nàpols, 239

  • Dreta de l'Eixample
Casa Mariol Wine Bar
Casa Mariol Wine Bar

De qué va: Inaugurado en el año 2000, a pocos pasos de la Sagrada Família, este espacio pertenece a los propietarios de Casa Mariol, una bodega familiar de tercera generación fundada en 1945 en Batea (Terra Alta). Para los nacidos en Terres de l’Ebre, la 'clotxa' es un recuerdo imborrable: un pan vaciado de miga y relleno de arenque con cebolla, tomate y ajo escalivados. Aquí preparan algunas de las mejores de este lado del río, con hasta doce variedades diferentes, además de tapas memorables y unos pastelitos que quitan el sentido.

Por qué nos gusta: Por su espíritu: vermut renovado sin excesos, modernidad con criterio y tradición bien entendida.

Dónde: Rosselló, 442

Horta-Guinardó

  • Horta - Guinardó
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: Impasible y resistente, la Bodega Massana sigue en pie de guerra en Horta desde hace más de 80 años. Parece que el tiempo no haya pasado por esta taberna de las de toda la vida. Aquí preparan unos desayunos como Dios manda con, por ejemplo, capipota, manitas de cerdo, escalivada con anchoas y butifarra con judías. Los sábados los convierten en auténticos festines de parrilla y tienen mucho éxito. Vermut, conservas espléndidas, cañas, vinos que maridan con los platos y más de veinte barricas llenas de un vino que nunca se acaba.

Por qué nos gusta: ¡Por el porrón lleno de vino, imposible más auténtico! También por los míticos bocadillos de tortilla, de lacón...

Dónde: Horta, 1

  • Bares de tapas
  • Horta

De qué va: En el antiguo Casa Carmona se alza ahora la Vermuteria Los Búnkers. Con alma de bar de barrio, el establecimiento reivindica las tapas caseras, los jueves de paella y los platos combinados de toda la vida. Para el vermut, destacan las anchoas, las bravas y las bombas, que se combinan con mejillones y boquerones.

Por qué nos gusta: Porque la subida hasta la vermutería puede parecer (y es) intensa, pero la comida y las vistas de la ciudad lo compensan.

Dónde: Segimon, 24 (Horta-Guinardó)

Raval

  • El Raval
  • precio 1 de 4
Bar Roso
Bar Roso

De qué va: El Bar Roso, abierto en 1916, es un establecimiento tranquilo y acogedor, patria del carajillo, la bota de vino y las conversaciones amistosas. Aquí es habitual que los vecinos más veteranos del barrio se mezclen con la juventud más moderna. Es conocido por la tortilla de patatas y los emparedados de albóndigas con salsa de tomate. También ofrecen bocadillos fríos y calientes y tapas clásicas (ensaladilla, boquerones, bombas, mojama).

Por qué nos gusta: Porque es uno de esos lugares que podemos llamar de toda la vida sin que nos dé vergüenza.

Dónde: Sant Vicenç, 13

  • Bodegas
  • El Raval

De qué va: Situado en el majestuoso edificio de Pintor Fortuny con Xuclà, el Sagarra, abierto en la década de los 70, fue uno de los primeros restaurantes de la modernidad del Raval. Cerrado durante la pandemia, el Grup Confiteria lo ha reabierto como Bodega Sagarra, con una carta que no inventa nada, pero recrea un bar de los años setenta con solvencia moderna. Hay un apartado de ‘montaditos’ en panecillo (delicioso el pepito de solomillo) y una sección de tapas clásicas muy bien resueltas, algo que en una esquina de la Rambla siempre resulta interesante.

Por qué nos gusta: Porque no han traicionado la cálida enormidad del local: esto sigue siendo un bar de Barcelona, no un papaturistas.

Dónde: Xuclà, 9

Gòtic

  • El Gòtic
  • precio 1 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La Plata
La Plata

Las tres tapas imprescindibles de este emblemático bar del Gótico que deberéis comer de pie, ya os avisamos, son el pez azul frito (no en vano, también se le conoce como Los pescaditos), la ensalada de tomate, cebolla y aceitunas y el pincho de morcilla. Nosotros añadimos una cuarta porque nos encanta, para atribuir más sentido a su apodo y porque, de hecho, aquí se acaba la carta de La Plata: el pincho de anchoas, lozanas y consistentes, ¡las mejores! ¿Para qué nada más si lo que hacen ya es bueno? Hace más de 30 años que se dedican a freír pescado, o sea que son unos grandes expertos. Os sentiréis como en las tabernas de pescadores de antes, en que el contenido era lo de menos. ¡Buen trato, buena comida y buen vino!

  • El Gòtic
  • Crítica de Time Out

De qué va: Aquí encontraréis vermuts de todo tipo —blancos, negros, rosados...—, todos buenísimos, y tapas sencillas pero de gran calidad: pimientos rellenos, berberechos, queso, jamón, buñuelos de bacalao, aceitunas negras, patatas... El espacio es curioso porque, en realidad, son dos locales. Así que, si uno está lleno, siempre podéis ir al otro, que está a cuatro pasos, literalmente. Ambos comparten filosofía y oferta gastronómica, así que da igual cuál elijáis. También tienen una terracita.

Por qué nos gusta: Porque es un pequeño refugio donde resguardarse y disfrutar de la sagrada tradición vermutera en pleno epicentro turístico de la ciudad, a tocar de la catedral.

Dónde: Magdalenes, 6 y 12

Born

  • Bodegas
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

De qué va: Esta histórica bodega, vinculada a la resistencia urbanística del Forat de la Vergonya, tuvo que cerrar y años después reabrió cerca de su ubicación original. Hoy conserva elementos que recuerdan su pasado, como las vitrinas llenas de botellas y una nevera antigua, pero ofrece una propuesta renovada con vinos, vermuts de calidad y cerveza artesana de tirador.

Por qué nos gusta: Por el ambiente tranquilo que, acompañado de buena música de jazz, invita a sentarse, tomar un vermut o descubrir alguna botella de vino especial.

Dónde: Fonollar, 24

Sant Andreu

  • Bares de tapas
  • Sant Andreu de Palomar
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: La Bodegueta de Sant Andreu es un bar de tapas de barrio que reivindica una cocina modesta y honesta. Josep Lluís Clotet y Charo lo hacen prácticamente todo en casa y priorizan comprar en los comercios del barrio. La propuesta gira alrededor de croquetas caseras, pintxos de tortilla, guisos como callos y albóndigas con sepionets, bombas y torreznos, con algún toque creativo como la bomba de Sant Andreu, con brava de huevo frito y chipotle. Tomar el vermut en su terraza es una bendición.

Por qué nos gusta: Porque nos conquistan sus croquetas, con más de quince variedades, y las jugosas tortillas de Charo.

Dónde: Rambla de Fabra i Puig, 30

  • Bares de vinos
  • Sant Andreu

De qué va: El Vidorra es una vermutería y bar de vinos a tocar de la bonita plaza Masadas. La propuesta gira alrededor del vermut, con Mariol como referencia y ocho bodegas más, y de una selección de vinos donde predominan las DO catalanas, muchos de ellos servidos por copas. Para picar, ofrecen salazones clásicas, quesos, embutidos, ahumados y bocadillos, como el planchado de gilda.

Por qué nos gusta: Porque es un lugar acogedor, ideal para compartir mesa con amigos, charlar y disfrutar de un buen vermut o una copa de vino. De vez en cuando, también organizan conciertos.

Dónde: Monlau, 35

Nou Barris

  • Nou Barris
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De qué va: La Bodegueta d’en Miquel abrió hace 50 años y todavía conserva la estética original, con barricas de vino, una nevera de madera, botellas y cajas de cerveza. Sus grandes ventanales dan a la plaza y llenan el local de luz. Es un lugar muy frecuentado por los vecinos, especialmente por los jubilados, que van allí a comprar vino y a charlar. Ofrece una gran variedad de tapas y productos de calidad, como conservas, croquetas, quesos, embutidos, etc.

Por qué nos gusta: Por su ambiente cercano y de barrio. Es un lugar ideal para tomar un vermut y disfrutar de buenos productos.

Dónde: Plaça dels Jardins d'Alfàbia, 3

  • Cafeterías
  • Nou Barris

De qué va: Es un bar de barrio que, después de estar casi una década en manos de dos hermanas, ahora está regentado por las hermanas argentinas Noelia y Lorena Riorda. Siguen ofreciendo buenos cafés, desayunos, bocadillos y vermuts. Las bebidas se pueden acompañar de pintxos, tostadas y platos para compartir. Sus bocadillos planchados son una maravilla: los preparan con pan de Pans Creatius. También tienen postres caseros argentinos, como alfajores y chocotorta.

Por qué nos gusta: Porque es un establecimiento 4x4, de esos que nos gustan: un lugar donde se puede desayunar, vermutear, comer o merendar de coña. ¡Y atención a su planchado de gilda!

Dónde: Plaza Barrigó, 7

Sarrià-Sant Gervasi

  • Sarrià - Sant Gervasi
  • Crítica de Time Out

De qué va: La centenaria Bodega Josefa, antigua icona barcelonista del Farró, ha renacido en 2026 de la mano de Oriol Lagé y Santi Olivella. Mantiene el ambiente popular de bodega de barrio y ofrece una carta para todo el día: desayunos con bocadillos contundentes, vermuts, tapas y platos tradicionales como albóndigas Strogonoff, capipota, fricandó de morro de cerdo o macarrones con butifarra del perol.

Por qué nos gusta: Porque nos encanta especialmente que mantenga su vocación de punto de encuentro popular, con buena comida, vermut y noches de Barça.

Dónde: Saragossa, 86

  • Tiendas
  • Sarrià

De qué va: Colmado Carpanta es una tienda de comida preparada con espacio de degustación. Creado por los amigos Guillem Pico y Adrián López, el proyecto recupera la comida ‘viejuna’ de toda la vida, cocinada a fuego lento y con producto sabroso: croquetas, tortillas, pollo a l’ast, macarrones, albóndigas, canelones o callos. En las mesas del establecimiento también se pueden hacer vermutadas de nivel.

Por qué nos gusta: Porque es de esos lugares de los que nadie sale con hambre. La carta, que cambia según la temporada y la inspiración de los cocineros, tiene siempre presente el recetario tradicional.

Dónde: Passeig de Sant Joan Bosco, 51

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