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Ya conocéis el Bar Alegría de Sant Antoni, ese encantador local modernista que abrió sus puertas en 1899, en la esquina de Gran Via con Borrell, y durante décadas pasó por diversas manos. Tomàs Abellán, hijo del conocido chef Carles Abellán y discípulo de Ferran Adrià, lleva el timón desde 2019.
Pues bien, en la confluencia entre Torrent de l’Olla con Travessera de Gràcia, está su segundo proyecto, el Bar Alegría Gràcia. El local ocupa el espacio que durante más de 75 años acogió Can Tosca, una casa de comidas familiar que fue un lugar de referencia en Gràcia y parte activa de la identidad social del barrio. Durante sus inicios, el espacio fue punto de encuentro y acogió a figuras como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.
Entre los platos que ya definen la personalidad de la casa destacan la tortilla trufada (individual, melosa y jugosa), el bikini de mi infancia (elaborado con mozzarella fresca, jamón ibérico y trufa negra como homenaje familiar), la tarta de queso estilo La Viña con mermelada artesana de higos y el ya clásico Flantástico, pequeño pero memorable.
El producto de temporada mantiene un papel protagonista, como los guisantes del Maresme con butifarra negra casera elaborada por el equipo o la alcachofa del Prat frita y servida con romesco. Para comer y quedarse a gusto, el precio medio se sitúa entre los 28 y 30 euros por persona.
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