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Los mejores bares y restaurantes del barrio de Gràcia

Casi una cincuentena de locales imprescindibles

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Para hacer tapas, el vermut, una copita de vino natural o sentarse a la mesa; para comer por cuatro duros o con manteles finos; cocina tradicional o creativa... En Gràcia se come mucho y muy bien. Es uno de los barrios de Barcelona con mayor oferta gastronómica y, también, más cambiante. Las aperturas y los cierres de bodegas, bares y restaurantes van a la misma velocidad que los desahucios de viviendas por parte de los fondos buitre: rápido, muy rápido.

Nuestra selección

¿Vais al Verdi a ver una peli y buscáis un sitio para cenar después? ¿Queréis picar algo antes o después de ver una obra de teatro en el Lliure? Aquí tenéis una selección de los mejores locales de la vila para asegurar el tiro a la hora de coger el tenedor y el cuchillo. Es un barrio vivo, con plazas llenas de gente y terrazas donde siempre pasa algo. Tanto si os apetece un picoteo improvisado como una cena larga y tranquila, siempre encontraréis una opción cerca. Entre bodegas de toda la vida, locales modernos y cocinas de todo tipo, aquí podréis comer y beber bien a cualquier hora del día.

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Time Out Market Barcelona
  • Qué hacer
  • El Gòtic

Time Out Market es un concepto único que tiene por objetivo celebrar los sabores más auténticos y reunir la mejor comida y cocinas de una ciudad bajo un mismo techo. Ya presente en grandes ciudades del mundo como Nueva York, Montreal, Puerto y Ciudad del Cabo, el de Barcelona se encuentra en el Port Vell, en la terraza-mirador del Maremagnum, con vistas espectaculares al mar y la ciudad. El espacio, de 5.250 metros cuadrados, alberga una cuidada selección de 14 chefs, un restaurante de servicio completo y cuatro bares: dos de ellos al aire libre.

Bodegas

  • Bodegas
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

En el extremo alto del Torrent de les Flors, en Gràcia, la Bodega Manolo es una bodega centenaria que mantiene intacta la esencia de los bares de toda la vida. Fundada en 1961, con barra a la entrada, toneles oscuros, mesas de mármol y comedores con aire de otra época, se convirtió en un referente del aperitivo y del menú del mediodía bajo la dirección de la familia Quirós. Tras su cierre por jubilación en 2025, el local ha reabierto manteniendo el espíritu original.

La nueva etapa, liderada por la misma propiedad de la Bodega Gol y la Bodega Vidal y con el cocinero Roger Solé al frente, apuesta por respetar la cocina popular catalana con técnica y buen producto. Sin modernidades vacías, ofrece platos como capipota meloso o calamares con cebolla, a precios ajustados y con sabor a tradición.

Dónde: Torrent de les Flors, 101

  • Bodegas
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Es una de las bodegas de barrio míticas de Gràcia, de las pocas que había antes de la avalancha tabernaria que llegó a la zona. Y ya nos parece bien. Tomar el vermut o la cerveza en locales con encanto debería ser asignatura obligatoria cada semana. La Quimet mantiene la identidad de sus orígenes, aunque ahora ya no es solo un local de venta de vinos, sino un bar donde tomar buenos embutidos, quesos y platillos como pulpo con patata, ensaladilla casera, etc.

También se atreven con platos de más presencia: unas carrilleras, unos huevos revueltos o un pulpo a la brasa. Siempre acompañados de una copa de vino, un vermut, una caña o una copa de cava, que le da un toque más fino.

Dónde: Vic, 23

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  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

La Marín tiene ciento veinte años de historia. Es de esos lugares en los que pones un pie y el mundo se detiene: de hecho, Víctor Nubla decía que aquí estaba el centro del universo. Tere y Lluís estuvieron al frente durante las últimas cuatro décadas hasta que Vanessa, sumiller, y su pareja, Luis, tomaron el relevo.

La bodega sigue siendo pequeña, estrecha, con paredes altas llenas de botellas antiguas y olor a botas de vino que lo han visto (y oído) todo. Para matar el hambre hay platillos tradicionales como callos, rabo de toro, carrillera, caracoles, jabalí o corzo. Los nuevos propietarios han añadido delicadezas como ostras del Delta del Ebro, navajas gallegas y pulpo.

Dónde: Milà i Fontanals, 72

  • Bares de tapas
  • Camp d'en Grassot i Gràcia Nova
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La Bodega Solera, abierta en el verano de 2023 por Kim Díaz (Bar Mut, Entrepanes Díaz), es su particular visión de una taberna gaditana fusionada con un bar de vinos de estilo francés. El proyecto imagina una historia de tradición familiar andaluza en Barcelona que evoluciona hacia la cultura del vino, con especial atención tanto a los vinos clásicos como a los naturales, bajo el lema “vino para todos”. La carta es extensa y cuidada, con unas 650 referencias, y también pone el foco en el vino de Jerez.

En la barra, el cocinero Dani Sánchez reinterpreta la cocina de taberna con tapas bien ejecutadas y sabor casero: ensaladilla rusa, montaditos, tomate marinado o fricandó de aguja. También hay producto de calidad como jamón cortado al momento y platos con raíz popular.

Dónde: Còrsega, 339

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  • Bodegas
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

La Vermuteria del Tano pertenece a la categoría de bar de toda la vida, con clientela de barrio. Se ha ganado con creces este pedestal, ya que abrió en 1927 como bodega. Tano la adquirió a finales de los años noventa y la mantuvo como institución indiscutible hasta la primavera de 2026, cuando tomaron el relevo los hermanos Jiménez, vecinos del barrio.

El vermut es Perucchi, y antes también se vendía a granel. En cuanto a la comida, sirven conservas de calidad. Entre el surtido de conservas ofrecen, por ejemplo, unas buenas banderillas de aceituna y anchoa, boquerones, berberechos, mejillones, sepia o alcachofas. El mármol, la puerta de hierro y un ambiente entre hipnótico y eufórico lo convierten en un lugar imprescindible. Si vais, volveréis.

Dónde: Joan Blanques, 17

Bares

  • Bares de tapas
  • Gràcia

El Bar Alegría Gràcia es el segundo proyecto de Tomàs Abellán, hijo de Carles Abellán y formado con Ferran Adrià, después de recuperar el mítico Bar Alegría de Sant Antoni en 2019. Situado en la esquina del Torrent de l’Olla con la Travessera de Gràcia, ocupa el antiguo Can Tosca, una emblemática casa de comidas que durante más de 75 años formó parte de la vida social del barrio y recibió a artistas como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.

La carta es memoria y cocina actual con platos como la tortilla trufada, el icónico bikini del clan Abellán (con mozzarella, jamón ibérico y trufa) y la tarta de queso estilo La Viña. El producto de temporada es el auténtico protagonista.

Dónde: Torrent de l’Olla, 77

  • Catalana
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

De esos bares de toda la vida en los que tanto se puede desayunar de tenedor como tomarse el cafetito, sentarse discretamente con el periódico o recargar energías con un menú potente. En Can Ros siempre hay calidez. Podréis comer capipota, caracoles, croquetas, un bocadillo de albóndigas (sí, sí, de albóndigas) o una tortilla de alcachofa mítica, de esas que recordaréis para siempre e incluso para desayunar, si os apetece.

La gracia es que se puede ir a cualquier hora: siempre encontraréis algo para comer y nunca saldréis con hambre. A mediodía apuestan por una buena cocina casera, con platos como lentejas estofadas o bacalao rebozado. ¡Y que no falte el carajillo!

Dónde: Roger de Flor, 303

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  • Catalana
  • Barcelona
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

El Bar Casi es una institución de la parte alta de Gràcia. Abierto en 1978 por Casimiro Montes, se convirtió en un referente de la cocina casera catalana gracias a sus desayunos de tenedor y a un menú de mediodía generoso y sin tonterías. Cuando su hijo Javi se jubiló en 2024, rechazó ofertas de franquicias y fondos de inversión para garantizar la continuidad del espíritu del negocio. El relevo lo tomó la familia Cañas-Prat, vecinos del barrio, que reabrieron el local tras formarse con los antiguos propietarios.

Hoy mantienen intacta la esencia de la casa: trato familiar, clientela local y platos como garbanzos con butifarra negra, bacalao con samfaina o capipota. Un bastión vecinal a los pies del Park Güell.

Dónde: Massens, 74

  • Bares de vinos
  • Gràcia

Esta trattoria contemporánea se ha consolidado como una de las grandes referencias de los vinos naturales del barrio. Su cuidada selección recorre distintas regiones y pequeños proyectos vinícolas para descubrir botellas con personalidad. La filosofía de la casa apuesta también por el producto de temporada, ecológico y de proximidad, con una trazabilidad ejemplar que identifica el origen de cada ingrediente en la carta.

En el plato se perciben influencias italianas y catalanas, con propuestas creativas que evolucionan según el mercado, como las gambas rojas con espuma de yogur, el bikini de carrillera con queso Fontina DOP o el steak tartar elaborado con carne de Cal Tomàs y guindilla de Puig Bolets.

Dónde: Tordera, 33

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  • Gràcia
  • precio 1 de 4

La Camila ocupa el maravilloso espacio de indeterminación de un buen bar de barrio: ese lugar donde puedes tomar un café, comer un bocadillo o hacer un tentempié caliente, y donde tienes la certeza de que todo lo harás con solvencia. En contraposición a las cafeterías de especialidad que intentan colarte un “flat white” por una pasta, las propietarias son baristas experimentadas que apuestan por el café con leche.

Y producto de proximidad del barrio: aquí podréis disfrutar de tortillas de patata jugosas y croissants de La Nena, comida de Les Tres a la Cuina, cerveza artesana de Garage Beer, vermut casero de La Marín… Y sin que cueste un ojo de la cara. El local es precioso: un bar de barrio renovado con buen gusto y minimalismo.

Dónde: Banyoles, 11

  • Bares de vinos
  • Gràcia

Sí, quizá lo último que le hace falta a Gràcia —y, por extensión, a cualquier barrio de la ciudad— es otro bar de vinos y platillos, pero este destaca por su marcado acento afrancesado. En la copa, vinos naturales franceses y catalanes; en el plato, propuestas para compartir como pan artesanal con mantequilla de ajo confitado, croquetas de queso Comté madurado 36 meses, mejillones con licor de anís Ricard y azafrán o un bikini de pato confitado.

Tanto la carta de vinos como la de comida varían según la temporada. El buen ambiente, en cambio, es constante todo el año. Su lema es 'donde hay vino, hay vida'. Más claro, imposible. Como en cualquier bar de vinos, lo mejor es dejarse aconsejar: preguntad por Eva.

Dónde: Ros de Olano, 4

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  • Bares de tapas
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Casa Pagès es un refugio, uno de esos bares con alma en los que el tiempo parece ir más lento. Situado en la esquina de Llibertat con Fraternitat, ofrece un espacio ideal para sentarse a tomar un café, leer el periódico y dejar pasar la tarde bajo la luz de sus grandes ventanales, rodeado de fotografías en blanco y negro de la Barcelona de antes. Con una historia que arranca en los años 50 como antigua bodega familiar, ha evolucionado hasta convertirse en bar-restaurante bajo la gestión de la familia Barros desde 1981.

Mantiene un espíritu popular y vivo, con un menú casero generoso, desayunos de tenedor y tardeos asequibles. Un lugar honesto, arraigado al barrio y resistente al paso del tiempo.

Dónde: Llibertat, 19

  • Gràcia
  • Crítica de Time Out

Choripa es un pequeño local de Gràcia dedicado al choripán, impulsado por Pablo Lagrange (ex-Noma, Mugaritz y Tickets), Lucía Aguilar (ex-Enigma y GoXo, con experiencia en Boragó en Santiago de Chile) y Ricardo Mateo.

La propuesta gira en torno al “choripán”, el bocadillo argentino de chorizo criollo con chimichurri, elaborado íntegramente de forma artesanal: embutido hecho con cerdo Duroc y ternera, cocinado a la brasa Pira y servido en pan de tipo francés pensado para absorber los jugos y salsas. La carta se amplía con sándwich de vacío, kebab vegano y pastrón, además de postres como el dulce de leche ahumado y bebidas argentinas. Todo ello reivindica la calidad a precio asequible.

Dónde: Travessera de Gràcia, 202

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  • Bar de bocadillos
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Compà es una charcutería y paninoteca italiana donde el calabrés Vittorio Cicero prepara bocadillos al momento delante del cliente, convirtiendo el proceso en parte de la experiencia. Desde 2022, el local se ha hecho un nombre por su cocina sencilla pero muy cuidada, basada en producto italiano de calidad y elaboraciones hechas a la vista: focaccia recién cortada, porchetta jugosa, quesos como la provola y toques de horno o plancha que terminan de definir cada panini. La carta incluye combinaciones como el Calaburger con albóndigas y salsa de tomate o el Sanizzo con chorizo calabrés y grelos.

Con una clientela mayoritariamente italiana y trabajadora, el local ofrece también productos de delicatessen y refuerza la idea de una comida rápida, honesta y muy bien ejecutada. Tienen otros dos locales, uno en Sants y otro en la Barceloneta.

Dónde: Escorial, 47

  • Bares de tapas
  • Camp d'en Grassot i Gràcia Nova
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Fino Bar es un bar moderno con alma de tienda de ultramarinos situado en la parte alta de Gràcia, lejos del bullicio y con espíritu de barrio. Sin cocina propia, han convertido esta limitación en virtud, centrándose en producto seleccionado y en pequeñas elaboraciones que potencian su sabor. El proyecto, impulsado por varios socios con experiencia en cocinas como Lomo Alto o Àbac, apuesta por una carta pensada para compartir y por un trato muy cuidado del producto.

Entre los platos más celebrados están las tortitas Inés Rosales servidas calientes con sobrasada de buey, miel y queso ahumado, y el creativo croq-fondue, una masa de croqueta para mojar con tostaditas. Embutidos cortados al momento y una carta de vinos viva y cambiante.

Dónde: Torrent de les Flors, 113

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  • Marisco
  • Vila de Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Hermós Bar de Peix, impulsado por Alexis Peñalver dentro del universo de La Pubilla, ocupa una antigua barra de mercado y apuesta por una filosofía clara: poca infraestructura y máximo producto. Aquí solo se cocinan pescados y mariscos procedentes directamente de las paradas del mercado, trabajados con técnicas sencillas —plancha, fuego y horno— para respetar su sabor.

Pese a la simplicidad aparente, la propuesta bebe de la cocina catalana con un toque contemporáneo y rinde homenaje a la tradición pesquera del país. Además de platos clásicos como gambas o almejas a la plancha, encontramos elaboraciones más trabajadas como vieiras con fumet de pescado de roca y salicornia o sardinas rellenas con picada catalana. También hay guisos como el estofado exprés de sepia. Raciones generosas y precios ajustados.

Dónde: Mercat de la Llibertat - Pl. Llibertat, 27

  • Bares de vinos
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

La Graciosa es un espacio graciense dedicado a los vinos naturales que rompen tópicos y acercan esta cultura a nuevos públicos. Impulsado por Débora, sarda e hija de productores vinícolas, el local funciona más como una casa de vinos que como un 'wine bar' convencional. En la carta hay unas cincuenta referencias de pequeños productores, con los precios visibles en las botellas para facilitar una elección directa y sin artificios.

Ambiente cercano e informal, a menudo muy animado desde primera hora. El patio interior es una delicia.

Dónde: Milà i Fontanals, 88

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  • Bares de tapas
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Este antiguo garaje reconvertido es mucho más que un bar: es un vivero cultural dedicado a la creación emergente, donde gastronomía y programación artística van de la mano. El espacio, abierto y diáfano, cuenta con un escenario que acoge propuestas híbridas que mezclan cocina, música, poesía y otras disciplinas.

En la carta se ven platos que mantienen este espíritu creativo, como el pepito mar y montaña con atún a la plancha, panceta, alcaparras y pimientos de Padrón, o una ensaladilla rusa muy bien ejecutada. Los fines de semana pueden convertirse en una fiesta, con conciertos que van del tango electrónico a sesiones de cumbia o propuestas experimentales. Un espacio vivo, cambiante y siempre abierto a la sorpresa.

Dónde: Verntallat, 30

  • Bares de tapas
  • Gràcia

La Vivi, abierta en junio de 2024, es uno de esos bares de barrio que parecen hechos para quedarse a vivir. Con un trato cercano y desenfadado, ofrece una carta corta pensada para picar a cualquier hora del día, desde el desayuno hasta el atardecer. Conviven los clásicos del picoteo —ensaladilla rusa, gildas, anchoas y embutidos— con platos menos habituales como el pastel de escórpora o las migas. El gran éxito de la casa es el pintxo de tortilla de patatas con cebolla, jugoso y bien ejecutado. Para beber hay cañas bien tiradas, vermuts, vinos mayoritariamente catalanes y gallegos, sidra, spritz e incluso fernet cola.

El local, esquinero y luminoso, con barra de mármol y terraza, refuerza un ambiente amable y muy de barrio.

Dónde: Torrent de les Flors, 81

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  • Bar de bocadillos
  • Gràcia
  • precio 1 de 4
  • Crítica de Time Out

Paninaro es el proyecto de bocadillos italianos del restaurante veneciano Bronzo, que tras años de éxito como bar de panini abrió un local más amplio en el verano de 2024.

Uno de sus grandes valores es la elaboración propia del pan: una focaccia tipo schiacciata toscana, más fina, ligera y muy alveolada, pensada para dar protagonismo al relleno. La propuesta combina producto italiano de calidad con recetas de cocina propia como el vitello tonnato o la melanzane alla parmigiana. Los bocadillos son generosos y muy sabrosos, con opciones como la porchetta con scamorza ahumada o la berenjena con pesto y parmesano. Tienen un segundo local en el Born.

Dónde: Sèneca, 33

  • Bares de vinos
  • Gràcia

L’equip del Bemba Smash Burger de Gràcia también se lanzó a la aventura de los vinos naturales. En la misma calle donde está la hamburguesería encontraréis Pimpla. El nombre del local no engaña: es toda una invitación a beber hasta que la conciencia y el bolsillo digan “basta”. Aplican la misma fórmula que otros bares de la ciudad dedicados a la cultura vinícola sin sulfitos; quieren que disfrutéis del beber, sí, pero acompañado de platillos para compartir.

Para hacer base tenéis desde un maravilloso y sorprendente pan con mantequilla de miso, un efectivo vitello tonnato con alcaparras, un delicado tiradito de corvina con ponzu y algas o un original carpaccio de calabacín, menta y queso semicurado de vaca.

Dónde: Encarnació, 21

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  • Bares de tapas
  • Gràcia

El local que acogió una de las primeras coctelerías graciencas, Mrs. Brown, se convirtió después en bar de tapas con Antúnez, hasta que el grupo restaurador Amicks se hizo cargo en 2025 para transformarlo en una especie de bistró mediterráneo de barrio. Ahora se llama Sr. Antúnez y rinde homenaje a este doble pasado.

Por un lado, encontraréis coctelería clásica con algún toque de autor; por otro, tapas de toda la vida (gildas, bravas, ensaladilla rusa, croquetas) y platillos (puerros confitados con queso comté y miel de trufa, meloso de carrillera de cerdo con parmentier, huevos fritos con foie y gamba roja). Las tortillas son siempre un acierto. Si no sois de cócteles, hay vinos naturales y de mínima intervención.

Dónde: Neptú, 18

  • Bares de vinos
  • Gràcia

Hace años que abrir un bar de platillos y vinos naturales ya no es ninguna novedad en Barcelona, pero Vibeyard se desmarca por dos motivos claros: algunos de los platillos tienen influencia portuguesa, como los champiñones al estilo bacalhau à brás o el bocadillo bifana, y en la carta de vinos solo encontraréis una decena de referencias, todas elaboradas por los propios propietarios en las viñas que tienen a las afueras de Lisboa.

El resto de la propuesta es sencilla pero efectiva, con platos que van desde unas patatas gilda y unos mejillones en escabeche hasta unos espárragos con romesco y puerro. Para ser Gràcia, los precios son bastante contenidos y las raciones, algo más generosas de lo habitual. El local dispone de una pequeña zona para celebraciones en grupo.

Dónde: Torrent de l’Olla, 111

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  • Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

La Viblioteca abrió en 2008 y la acogida fue brutal. Aquí encontraréis una amplia selección de más de 150 referencias de vinos nacionales, cuidadosamente seleccionados, y también una carta de vinos por copa que cambia mensualmente. No dispone de fogones, por lo que la oferta gastronómica se centra en la otra gran pasión de la dueña: los quesos. En la carta encontraréis unos sesenta, todos elaborados con leche cruda y por pequeños productores nacionales y europeos, principalmente de Francia, Italia y Suiza.

Para redondear la oferta, foie gras, ensaladas, tartares y un espléndido bikini de trufa. Decoración blanca y de líneas puras y música jazz muy bien elegida. Ideal para ir en pareja o en 'petit comité'. Imprescindible reservar.

Dónde: Guilleries, 10

Restaurantes

  • Cocina creativa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Aleia es el restaurante gastronómico situado en la primera planta del hotel Casa Fuster, un cinco estrellas gran lujo en Barcelona, y representa una de las propuestas más ambiciosas de la ciudad. El proyecto está liderado por el chef argentino Paulo Airaudo, con experiencia en restaurantes de alta cocina como Amelia en San Sebastián, y por el cocinero andaluz Rafa de Bedoya.

Su cocina combina las raíces italianas de Airaudo con los matices de Jerez de Bedoya, incorporando también influencias asiáticas que aportan personalidad propia al conjunto. El menú degustación consta de once pasos con una puesta en escena muy cuidada y una evolución de sabores de temporada en forma de crescendo. El restaurante ha sido reconocido con una estrella Michelin en un tiempo récord.

Dónde: Passeig de Gràcia, 132

  • Cocina creativa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

El chef Carles Pérez de Rozas cuenta con un equipo a prueba de bombas, y el ya no tan joven Berbena no es una promesa sino una firme realidad. Parte de la más cuidada artesanía de proximidad para elaborar platos que sorprenden y enamoran basándose estrictamente en productos de temporada. Todo se hace al momento y delante de los comensales; una apuesta clara por los básicos, con pan de masa madre hecho en casa, una exigente selección de vinos y quesos y un café de especialidad. Anarquía deliciosa: cambian la carta cuando quieren, y lo mismo ocurre con los horarios.

Es uno de los restaurantes más aclamados de la ciudad, tanto por la gente del gremio de la restauración como por la crítica gastronómica.

Dónde: Minerva, 6

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  • A la brasa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

“Es una brasería sin pretensiones”, pero con un giro gastronómico importante. Lo explican Rafa Panatieri y Jorge Sastre Bravo, propietarios de este restaurante donde las brasas son las protagonistas. “Giro gastronómico” lo añadimos nosotros, tras haber podido probar la propuesta de este restaurante de los chefs creadores de Sartoria Panatieri, una de las mejores pizzerías de Europa.

En Brabo la cosa va de fuego y producto. La carta es breve, con 15 platos. Todo gira en torno a una parrilla a la vista en un local con capacidad para unas 40 personas y una zona en la parte superior que puede acoger hasta 16 comensales. Elaboraciones sencillas, acompañamientos trabajados y unos entrantes (calabaza en tres texturas, tartar de cerdo ahumado, paté de campaña casero…) que rivalizan en interés con los platos principales.

Dónde: Sèneca 28

  • Cocina creativa
  • Gràcia

El Contracorrent Bistró es el segundo proyecto del siciliano Nicola Drago y la sumiller montsià Anna Pla, después de consolidar su primer local en el Fort Pienc. Si aquel ya destacaba por las tapas de autor y los vinos naturales, este segundo espacio mantiene la filosofía pero apuesta por una cocina más europea y un formato de cata que lo acerca a la alta cocina sin perder informalidad.

Solo abren al mediodía de martes a sábado, con un menú degustación reducido que combina aperitivos, entrantes, principales y postres, incluyendo platos creativos como ostras con gin fizz, mollete de fricandó de carrillera ibérica, bigoli con senderuelas o carpaccio de gamba roja. La carta de vinos naturales es cuidada y el conjunto destaca por creatividad, proximidad y muy buen producto.

Dónde: Sant Domènec, 14

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  • Cocina creativa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Paco Benítez (con experiencia en Noma y L’Eggs) y Pedro Baño (con pasado en Caelis y Lluçanès) reabrieron la antigua fonda Cal Robert, con 27 años de historia, en 2021. Baño explica que, más que el cansancio de la alta cocina, lo que les movió fue el deseo de dejar atrás grandes grupos y proyectos ajenos para apostar por un modelo propio, arraigado en Gràcia, basado en la sostenibilidad y la compra en el comercio de proximidad.

El resultado es una casa de comidas actualizada al siglo XXI, con platos que revisitan la tradición como el capipota o los pies de cerdo con mole, donde Benítez, de origen mexicano, establece puentes entre la cocina de su país y la catalana a través de la picada y el chup-chup.

Dónde: Tordera, 58

  • Cocina creativa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Insolent han creado uno de los platos más interesantes de la era moderna: el mini xuixo relleno de estofado de cuello de cordero con mayonesa de ras el hanout. Un bocado sorprendente que hay que probar sí o sí, y que demuestra la irreverencia y el juego detrás del proyecto ideado por Julià Castelló (de la pastelería Can Castelló), Miquel Garcia (Celler de Can Roca), Pedro Huerta y Javier Custodio. Ubicado en el hotel La Casa del Sol, el restaurante ofrece desayunos, comidas y cenas y esconde una fantástica terraza en la azotea.

En la carta seducen con tartar de remolacha, canelones de cigalas y albóndigas de cerdo y calamar con salsa chili crab. ¿De postre? Un xuixo, pero a la brasa, con canela, cardamomo, manzana caramelizada y helado de queso cremoso.

Dónde: Plaça Sol, 23

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  • Cocina creativa
  • Vila de Gràcia
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out

Liderado por el chef Yordi Martínez Ruiz y la jefa de sala y sumiller Lara Cerlini, la propuesta de este restaurante gira en torno a un único menú degustación (75 euros sin maridaje) que recupera la memoria de la cocina tradicional y la transforma con lenguaje actual, precisión técnica y sensibilidad. Influencias francesas, mediterráneas y asiáticas en una carta que es una hoja con los ingredientes y conceptos más protagonistas de cada plato, como el cigala, curry verde, dashi y pera o el pato, bellota, calabaza y semillas.

En 2025, entró en el radar de la Guía Michelin y fue elegido como el restaurante favorito de los españoles por la plataforma The Fork. Atmosfera íntima, cálida, casi confidencial.

Dónde: Neptú, 4

  • Catalana
  • Vila de Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Después del éxito sideral del ‘reboot’ de Mantequerías Pirenaicas como taberna gastronómica del ‘upper’, y convertido en punto de peregrinaje mundial gracias a sus tortillas, Miguel Puchol reabrió en junio de 2024 un restaurante de cocina catalana en clave de neofonda (sin menú, todo a la carta). La Fonda de Pirenaicas se presenta como un lugar de mojar pan de primera magnitud, con una oferta muy similar a la de la casa madre pero más centrada en el platillo catalán y la cocina popular.

Aquí la cosa va de tapas muy cuidadas —qué buena la croqueta de pato Pekín y la ensaladilla rusa—, guisos y platillos hechos con enorme solvencia y toques gourmet. Entre los platos destacan los fideus a la cassola, con un guiso de lagarto ibérico magnífico, o los macarrones gratinados que también llevan pecorino entre la pasta fina.

Dónde: Terol, 6

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  • Mediterránea
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Este bistró informal y acogedor, activo desde 2007, ha cautivado a todo el que ha pasado por allí. Trabaja con productos de primera calidad, cocciones perfectas y combinaciones con sentido, inspirándose en una de las montañas más emblemáticas de Montserrat. La carta incluye platos como los puerros con trompetas y panceta, o el arroz de sepia con pescado, judía y canyuts del Delta. También se adentra en cocinas de todo el mundo, como el ceviche de corvina con naranja, aguacate y maíz, donde Xavier Codina aporta toques de innovación dentro de una propuesta mayoritariamente catalana.

Entre los platos más icónicos, las croquetas de pollo que llevan el nombre de sus hijas, Mariona y Airí. Cocina potente, divertida y con precios contenidos.

Dónde: Torrent de les Flors, 158

  • Cocina creativa
  • Gràcia

El cuarteto formado por los hermanos Amico —Marcos, Leo y Diego— y el italiano Simone Nizi llega a Gràcia después de haber regentado un local de bocadillos memorables en el Born, ya cerrado. Se trasladan con el icónico bocadillo de ceviche que les dio renombre y con la voluntad de ir más allá, proponiendo platillos francos, intensos y sin filtros, a menudo pasados por la brasa.

Hacen exactamente lo que les apetece, con una cocina que viaja por Japón, Perú, Italia o donde sople el viento, y que se concreta en platos como la gyoza rellena de panceta y anticucho con salsa de ají amarillo o la burrata rellena de cuatro quesos y cebolla caramelizada. Vinos mayoritariamente catalanes y algo de España, Italia, Alemania, Grecia y Argentina.

Dónde: Josep Torres, 25

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  • Marisco
  • Vila de Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

¡Ya tenemos tres 'Lluritus'! Aquella pequeña marisquería que abrió hace unos cuantos años en la calle Torrent de les Flors tiene dos hermanos más. En Lluritu 2 caben, agárrense, hasta un centenar de personas. La carta es la misma que en Lluritu 1, pero ampliada.

Los propietarios, el actor Pau Roca y sus amigos Pol Puigventós y Gerard Belenes, lo definen como una marisquería desenfadada y sin rodeos: minimalismo en el plato con cocciones precisas a la plancha y a la brasa (nada de fogones) y producto top a precio razonable: pulpo, sepionets, navajas, coquinas, cigalas, etc. Lo más nuevo es Lluritu 3, en Passeig de Sant Joan, más centrado en arroces y cocina de platillo catalán.

Dónde: Virtut, 11

  • Bares de tapas
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Oído es el proyecto más informal de Pedro Baño y Paco Benítez, abierto a finales de 2024 como un homenaje a los snack bars de toda la vida con espíritu de los ochenta. El dúo catalano-mexicano propone un espacio pensado para picar y compartir, en contraste con su otro restaurante más gastronómico, con la voluntad de reivindicar el oficio de la hostelería desde una mirada sencilla y directa.

El local apuesta por una cocina basada en bocados y platos breves pero muy bien pensados, cocinados con precisión y producto de calidad. Incorporan una pequeña robata para elaboraciones a la brasa. Encontraréis desde pinchos de pescado marinado hasta guisos como fricandó o macarrones del cardenal.

Dónde: Providència, 41

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  • Cocina creativa
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Jonatan Izquierdo, originario de Palencia, y su socia y pareja Laura Humanes abrieron Oníric en enero de 2024. Izquierdo define su propuesta como cocina de autor en el sentido más honesto: platos creados desde la libertad, mezclando ideas y aportando su toque personal, sin voluntad de pretensión.

El proyecto nace tras experiencias en alta cocina, pero con la voluntad de ofrecer una propuesta más accesible, con carta y tres menús degustación a 26, 48 y 80 euros. Aquí se juega con la provocación y la técnica, con platos como el tartar de corazón de vaca con mayonesa de kimchi y yema curada en soja o un calçot reinterpretado con confit y ricotta. Una cocina creativa, pero arraigada y asequible.

Dónde: Rabassa, 37

  • Gràcia

Pompa es la hermana pequeña de Berbena, del chef Carles Pérez de Rozas, uno de los restaurantes de culto de la ciudad. A pocos metros de distancia, este segundo local ofrece más de 600 referencias de vinos de todo el mundo y, para acompañarlos, una carta dividida en cinco secciones: placeres, producto, platos, quesos y charcutería. Desfilan propuestas de una cocina libre y flexible, que mira aquí y allá (rillette de ala de raya, coles de temporada con mole), con ingredientes excelentes, tanto de proximidad como llegados de Galicia, Murcia, Extremadura, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.

El local es minúsculo: cocina vista, cinco mesas y una barra para cuatro personas. Abren por las noches de lunes a viernes.

Dónde: Sèneca, 25

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  • Italiana
  • Barcelona
  • Crítica de Time Out

Las hermanas Gioia, Viola y Greta Raffaelli han traído un trocito de Italia a un callejón de Gràcia. El restaurante, con tres espacios diferenciados, parece una casa particular decorada con fotografías de Sophia Loren y cuadros de mujeres al estilo de Modigliani. Aunque la familia procede de la Toscana, la carta recorre recetas de todas las regiones italianas, como la cotoletta milanesa, la berenjena a la parmesana y postres sardos como las seadas, una masa crujiente rellena de queso pecorino y miel.

Dejaos llevar por la pasta artesanal y una copa de vino, especialmente por los napolitanos linguine alle vongole y los pappardelle con ragú de ciervo. En la sobremesa, la fiesta continúa con limoncello, moscato d’Asti y grappa.

Dónde: Luis Antúnez, 11

  • Cocina creativa
  • Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Uno de los primeros emblemas de la renovación gastronómica de esta ciudad. Los años pasan (¡más de 40!), pero la calidad y el buen gusto permanecen. Una cocina sin trampas, heredera de los sabores de la cocina catalana tradicional, pero revisada y puesta al día para ajustarla a los gustos actuales.

Trufas, setas y espárragos son algunos de los productos que compran directamente a productores. Toda la oferta de la carta es importante, pero destaca la buena cocción y la presentación de unos pescados salvajes que provienen de los mejores proveedores. Con un patio interior que es una maravilla.

Dónde: Sèneca, 20

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  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Quim Marquès, que estuvo 30 años al frente de Suquet de l’Almirall, volvió a Gràcia con un restaurante de cocina catalana y precios contenidos para practicar una cocina de barrio de alto nivel. El producto con el que cocina está cuidadosamente seleccionado y trazado, y las recetas siguen con devoción la tradición del chup-chup. Entre las especialidades, destaca el fricandó clásico hecho con un toque final de anís, el capipota y los macarrones del cardenal.

Pero también son maestros del desayuno de tenedor, de los bocadillos e incluso de las ensaladas, que son protagonistas de un menú de mediodía totalmente equilibrado. Entre los padrinos del local están los hermanos Albert y Ferran Adrià y José Andrés. Ni María Magdalena podría resistirse.

Dónde: Santa Magdalena, 6

  • Coreana
  • Barcelona

San Kil abrió en 1993 de la mano de San Kim y Myung Chun, convirtiéndose en un referente de la cocina coreana tradicional en Barcelona gracias a platos como el bibimbap, el kalbi, el pollo frito o sus imprescindibles banchan. Tras la jubilación de los fundadores, tomó el relevo su hijo, Kiwon Kim, formado en el CETT y con experiencia en casas como Àbac, Disfrutar, Mont Bar y Azurmendi.

Sin renunciar a la esencia familiar, ha renovado la propuesta con recetas que fusionan Corea y Cataluña: croquetas de kimchi, canelón de carrillera con bechamel de sésamo, macarrones con boloñesa coreana o fricandó de bulgogi. Su menú de mediodía (18,95 euros) merece una visita

Dónde: Legalitat, 22

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  • Pizza
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Sartoria Panatieri es la reimaginación radical del proyecto de Rafa Panatieri y Jorge Sastre, nacido tras la crisis y con una apuesta aún más firme por la proximidad y el producto local. Lo que empezó como una pizzería se ha transformado en un espacio casi autosuficiente, donde elaboran sus propios quesos y embutidos con cerdo ecológico de raza gascona criado en Lleida.

En el obrador, a la vista del cliente, cuelgan productos como mortadela, fuet, porchetta o copa de lomo, mientras también trabajan hierbas y verduras de pequeños productores. La carta es corta pero muy controlada, con pizzas de temporada y antipasti a la brasa como la berenjena asada con miso. La filosofía es clara: máximo respeto por el producto y cero artificios, con una cocina honesta, directa y muy cuidada. Hay una segunda Sartoria en el Eixample Dret y un tercer local en el Eixample Esquerre dedicado a la pizza romana, Romo.

Dónde: Encarnació, 51

  • Cocina creativa
  • Barcelona
  • precio 3 de 4

Después de pasar por varias cocinas de chefs reconocidos (la última en París, en el restaurante con estrella Michelin Goust), el valenciano Juanen Benavent decidió abrir su restaurante en Barcelona, un local donde reina la alta gastronomía, sobre todo a base de verduras y productos de la huerta, pero con propuestas de carnes y pescados que combinan a la perfección técnica y producto.

Un producto que, en este caso, llega al 100% del vecino delta del Llobregat, de la mano de proveedores que en poco tiempo ya se han convertido en amigos. No hay carta, sino dos menús que cambian semanalmente en función de lo que suministra la huerta.

Dónde: Casare Cantù, 2

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  • Japonesa
  • Gràcia

Fan Shoronpo fue el primer proyecto en Barcelona del chef japonés Keita Tanaka y, desde su apertura en Gràcia, se convirtió rápidamente en un éxito con largas colas de vecinos y trabajadores de la zona. El local destacaba por los cuencos de ramen humeante y, sobre todo, por los ‘shoronpo’, unas empanadillas XXL rellenas de caldo. Tras un cierre forzoso por la pandemia, el proyecto renació en el mismo barrio gracias a dos antiguos clientes, que recuperaron el concepto con fidelidad al formato original y un nombre simplificado. Tienen un segundo local en Sants.

La propuesta mantiene una cocina muy cuidada, con pasta elaborada diariamente y los ‘shoronpo’ como protagonistas, servidos al vapor y rellenos de cerdo y verduras, con reinterpretaciones como trufa o foie. La carta se completa con ‘gyozas’, ‘karaage’ crujiente y deliciosos ramen como el ‘tantanmen’.

Dónde: Doctor Rizal, 20

  • Catalana
  • Gràcia
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Este es el proyecto personal de Josep Maria Massó, maestro del chup-chup y asesor gastronómico con una larga trayectoria, que tras décadas trabajando para otros vuelve a liderar un restaurante propio. Lo hace en colaboración con el joven cocinero Àlex López Lamiel, formado en cocinas como Cañete, Àbac y Nandu Jubany. El resultado es una casa de comidas con alma catalana que combina tradición de mercado con toques de alta cocina reinterpretada en clave informal. 

La cosa va de tapas bien ejecutadas y platos para compartir, con precios ajustados y mucha intensidad de sabor. Encontrarás desde una ensaladilla rusa impecable hasta el famoso mollete de pringá, pasando por raviolis de liebre con demi-glacé. También brillan los platos de cuchara como el capipota con calabacín y piñones.

Dónde: Riera de Sant Miquel, 19

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  • Vegana
  • Gràcia

Umami Plant Based abrió en 2024 en el local que antes ocupaba Goliard, impulsado por el chef Mike Davies y la arquitecta Julieta Muzzillo. Antes de instalarse definitivamente, pasaron casi dos años haciendo pop-ups de ramen por la ciudad, afinando recetas y construyendo comunidad. El resultado es un restaurante 100% vegano muy trabajado, donde todo —literalmente todo— se hace a mano y en un obrador propio situado junto al local.

Fideos, gyozas, baos, miso, kombucha o seitán salen de casa y dan forma a un izakaya ‘plant based’ extremadamente técnico. La carta es corta pero contundente, con dos ramens principales: el ‘tantanmen’ cremoso con cacahuete y el de setas con aceite de Sichuan. También destacan baos de jackfruit, gyozas y ‘katsu’ de seitán, además de platos de temporada como canelones o tempeh con mole.

Dónde: Progrés, 6

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