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La Pepita
© Irene FernándezLa Pepita

Restaurantes del barrio de Gràcia en Barcelona

Los mejores locales para picar, cenar o comer; menús baratos, tapas, restaurantes románticos; cocina tradicional, internacional o de diseño

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Escrito por
Ricard Martín
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Para picar unas tapas, tomar el aperitivo o comer como es debido; para cenar por cuatro duros o con manteles finos; cocina tradicional o creativa... En Gracia se come muy bien y estos son los locales para que aseguréis el tiro a la hora de coger el tenedor y el cuchillo.

NO TE LO PIERDAS: Los 50 mejores restaurantes de Barcelona

Roig Robí
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cocina creativa
  • Gràcia
  • precio 3 de 4

Una cocina sin trampas, heredera de los sabores de la cocina catalana tradicional, pero revisada y puesta al día para ajustarla a los sabores actuales. Trufas, setas y espárragos son algunos de los productos que compran directamente a los productores, para hacer platos como el cochinillo ibérico confitado al membrillo.

La Pubilla
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Gràcia

Hace pocos años lo que se llevaba era el restaurante minimalista de cocina intelectual y cristalería de marca, versiones baratas incluidas. De pronto empezó a surgir una corriente contraria, el de recuperar la casa de comidas de toda la vida, con su butifarra con secas, su bacalao a la lata y el vasito de vermut. El caso de La Pubilla es uno de los más felices y acertados, aparecido en el momento y el lugar justo, frente al mercado de la Llibertat que lo nutre de producto fresco para recuperar los platos de siempre con un toque nuevo.

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  • Restaurantes
  • Bar de bocadillos
  • Gràcia
  • precio 1 de 4

Ni detrás del mostrador ni en la barra encontraréis a Pepita. En cambio, sí es fácil encontrarse con Sofia o Andreu, los propietarios de un local que estira los horarios: sirven almuerzos, aperitivos, comidas (tres menús de 8, 10 y 12 euros), meriendas y cenas a la carta, donde las protagonistas son las «pepitas», inspiradas en los famosos pepitos, desde el clásico de lomo hasta combinaciones sorprendentes. La Pepita también es un local de copas, con predilección por los gin tonic (por 4 euros preparan medio vaso) y el vermut casero, a base de ginebra, naranja y sifón.

  • Restaurantes
  • Mediterránea
  • Gràcia
  • precio 2 de 4

El Gut entra por la vista, con su mobiliario blanco impoluto roto por las sillas de madera vintage. Es pequeño y alargado, pero gracias a la iluminación han sabido sacarle mucho partido. Sirven almuerzos, comidas (un menú con buena relación calidad-precio), cenas y también copas. La carta es corta y apuesta por una cocina de fusión mediterránea y asiática, con platos como el curry de gambas y mango o el delicioso brick de setas y foie. Siempre está lleno y eso, con los tiempos que corren, dice mucho.

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  • Bares y pubs
  • Bares de vinos
  • Gràcia

La Graciosa es la casa de Debora (sarda, hija de viñedos) y Gianluca (sumiller milanés, ex Bar Brutal). En unos bajos de Gràcia, estos apasionados del vino natural manejan unas cincuenta referencias de pequeños productores, expuestas con el precio pintado en la botella para elegir, con el foco puesto en la selección afinada más que en la extensión. Te sientas y te explican qué bebes –entre 3 y 5 euros la copa– con afecto y proximidad: aquí cada sorbo es un descubrimiento. Al cabo de diez minutos de abrir, la gente hace cola en la calle para encontrar lugar en un patio interior delicioso. Y el bullicio comienza a media tarde, con familias que vienen a tomar y a comer embutidos y quesos, y va tomando carácter noctámbulo a medida que se abren las benditas botellas.

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Bares de tapas
  • Gràcia
  • precio 3 de 4

El Santa Gula tiene un hijo, el Gula Bar, un descendiente más informal que mantiene el estilo de alta cocina y sofisticación del padre. Un cartel de neón que parpadea luces flamencas descubre este local que se esconde en los alrededores de la plaza de Narcís Oller. Por fuera recuerda alguna de las cervecerías artesanas de Consejo de Ciento, una entrada lateral poco señalizada con una inmensa galería que muestra el interior. Cualquier agujero del local está bien aprovechado: mesas, sillas, taburetes y mucha gente. El Gula Bar está de moda y se nota. Por Instagram corren las fotografías que lo demuestran y, al mismo tiempo, contagian la fiebre colectiva para ir y zamparse las tapas de la carta. Estas mezclan con gracia e ingenio los productos estrella del mercado: 'niguiri' de aguacate con tempura, ventresca al ajo negro o rabo de toro con sabor latinoamericano. Si sois vegetarianos, os lo tendréis que pensar dos veces: este es un lugar de proteína animal selecta y vehiculada con imaginación. Hay lugares que tienen una estética estereotipada, y una carta que se corresponde. No es el caso. La estética metalizada de garaje industrial y fish & chips londinense, con cocina abierta y el toque de 'pop-up' de los neones es deliciosa, pero no sorprendente. Ahora bien, es en la pitanza que te rompe los esquemas. Por el aspecto del sitio, te esperas el tríptico rusa-brava-croqueta, y el chef Martín Marchese -uruguaio- te desencaja la mandíbula con unas croquetas de bacalao a la lata. O

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Pepa Tomate
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Vila de Gràcia
  • precio 2 de 4

Sentado, veo la carta escrita convertida en manteles y leo que Pepa Farré era una barcelonesa de los años 20 que trabajó en restaurantes como La Maison Dorée o Can Culleretes, y que en su huerto de Gràcia cultivaba verduras que luego convertía en sofritos o conservas.Con la foto de la Pepa tomatera delante, me decanto por un primero, un segundo y un postre, todo suavizado con una copa de vino tinto crianza del Priorat Viva la Pepa. El vino y el cava también son marca de la casa.

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4

Ni se trata de una pollería, ni está tan cerca de la parada de Fontana, sinó que es un bar de tapas hecho restaurante cercano a Joanic. Aquí Nil Ros (cocinero-propietario) y su equipo apuestan por la cocina catalana tradicional y por los platos más caseros con recetas de la abuela. Todo se hace al momento, y encontramos tanto platillos clásicos como tapas muy bien hechas. Incluso cocinan paellas.

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  • Restaurantes
  • Catalana

El Cóc es un restaurante enfocado a recuperar la coca de recapte: "La coca está relegada al olvido, ha quedado marginada, vinculada sólo a ciertas festividades. Y teniendo algo tan bueno, hemos permitido que se imponga la pizza", razona uno de los socios, el Nacho Antolín. El concepto es sencillo pero hecho con mucho cuidado: una carta donde manda el producto fresco km. 0 aplicado a cocas calientes. "Cada día hago coca con harina ecológica Tritordeum, agua y aceite, sin levadura", explica. El resultado son recetas potentes como la torta de pies de cerdo, pera y rúcula o finas como la Kimeta, con escalibada alga kim y granada. Son ligeras: la harina es poco glutinosa.

  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y pubs
  • Gastropubs
  • Gràcia
  • precio 1 de 4

Tras superar la peligrosa barrera de los diez años trabajando de noche, Jordi Lanuza, curtido en el Vinilo graciense desde 2005, ha emprendido una aventura diurna: 'vita nuova'. Hace unos meses, Manolo, del Moï-Yo de la calle Minerva, se traspasaba el local a un precio razonable, así que Jordi y su esposa, Nina, se decidieron. Está en el callejón que conduce de la plaza Narcís Oller a la ruidosa Diagonal en la que ahora se ha establecido la familia. Con las paredes de color turquesa y el suelo de madera, decorado por la Nina, es un cubil perfecto para resguardarse del ruido urbanita.Abren de la mañana hasta después de comer y ofrecen una selección de tés cuidadosa (del Caj Chai del Call), cerveza de jengibre ecológica, zumos y café Bou. En el desayuno, buen material del horno Fortino (¡haciendo barrio!): Pasteles, bocadillos de 'scamorza' o croissants de espelta. Para comer, cinco opciones: tres cuencos y dos hamburguesas. El cuenco (8 €) puede ser thai (arroz rojo, tofu, curry, germinados), marroquí (cuscús, pollo, higos, babaganuix) o hawaiano (arroz blanco, salmón, cebolla marinada, edamame). Una hamburguesa es vegana, de espinacas, y la otra de cochinita pibil. Se escucha a Cass McCombs y la bondad de Jordi es todo un bálsamo: ¿qué más se puede pedir?  

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  • Bares y pubs
  • Cervecerías artesanas
  • Gràcia
  • precio 1 de 4

Can Comalada era una institución del barrio: cerró en 2008 y dejó un vacío en el corazón de los gracienses. No ha sido hasta agosto de 2015 que el local volvió a la vida reencarnado en el bar La Rovira de las manos de los dueños del Coleccionista y el Cara B, también locales de Gracia. La familia Comalada había recibido otras propuestas pero ninguna antes no les había convencido bastante.¿Qué tienen, en La Rovira? Para empezar, dieciocho tiradores de cerveza artesana. Es el rasgo distintivo. De los dieciocho, quince son rotativos: se acaba uno, se pone otro distinto. Si no sabes del tema, amablemente Noe, la maestra cervecera o cualquiera de los camareros te cuentan de qué va el tema antes de gastarte los tres euros y medio que cuesta media pinta inglesa (28 cl), te dejan probar un dedo para que no te arrepientas de la elección. Alex, el dueño, me cuenta que tratan la cerveza con mucho cuidado. Además, preparan unos bocadillos planchados deliciosos con nombres de calles de los alrededores –Reig y Bonet, por ejemplo, de pollo, aguacate, cebolla y xipotle, que cuesta 6 €– ponen el Barça, tienen una máquina de discos preciosa con singles cojonudos y al mediodía ofrecen una combinación de ¾ de planchado, ensalada y bebida por 8,2 € que vale la pena probar.

  • Restaurantes
  • Barcelona

En Barcelona se puede comer fatal por 20 euros por cabeza, pero también, aunque a veces parece imposible, se puede comer muy bien. Es el caso de este restaurante mini, con sólo una mesa alta para compartir con taburetes, una pequeña barra y un espacio para seis personas que sale a la calle. El Extra Bar ha sido una de las sorpresas más agradables que nos ha dado últimamente Gracia, un lugar siempre lleno, incluso con colas por parte de una clientela enamorada de su cocina catalana y asiática, y del aire informal que se respira. Informal, porque el Extra Bar es ruidoso, porque quien está dispuesto a cenar en un taburete es porque o bien le va la marcha o bien ha ido obligado, porque no hacen reservas, la carta está escrita a mano y no hay carta de vinos, sino que las propuestas están expuestas en el local. Tras la cocina, encontramos un nombre sólido, el de Alexis Peñalver, propietario y chef de La Pubilla, que ha querido emprender una nueva aventura basada en platillos creativos con cabida para las cocinas de todo el mundo. Buena prueba de este talante lúdico son las influencias asiáticas de la nueva carta, fruto del reciente viaje a Vietnam de Marieta, cocinera del local y una apasionada de guisar sin banderas: tanto te prepara un capipota con garbanzos como un aguachile -una especie de cebiche más picante y aigualit- de gamba, vieira y patatas paja sensacional. O unos tacos de calamar con sobrasada y lima, o una seta de castaño con curry thai fantástico, platos que demues

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  • Restaurantes
  • Cocina de los nativos americanos
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4

Pronunciad Chivúos, con acento en la 'u'. Este bar, todo de madera y acogedor, es el invento de dos cocineros barbudos y venezolanos, con experiencia en Estados Unidos y en la alta cocina catalana. El concepto es sencillo, pero llevado a cabo con talento y personalidad: cinco bocadillos de recetas norteamericanas que van más allá de la hamburguesa, y cinco tiradores de cerveza artesana local. Un ejemplo: el portentoso bocadillo de 'Pulled pork', cerdo asado y especiado durante doce horas, con salsa barbacoa y cebolla confitada. Su cheesecake, servido en un tarro de mermelada, vale una cata y dos. Lo hacen bien: hay que apartar la clientela yanqui para sentarse.

Cal Boter
  • Restaurantes
  • Catalana
  • Gràcia
  • precio 1 de 4

Restaurante de gran tradición gracienca, con un trato excelente y un bacalao a la llauna para chuparse los dedos. El menú de mediodía és de mucha calidad. Reservad los fines de semana, que está abarrotado. No encontraréis ninguna sorpresa, pero sí una excelente cocina catalana, y variedad de platos de butifarra: esparracada en un 'trinxat', colgada para secar o el más común y glorioso destino: a la brasa. -MG

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Cantina Machito
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Gràcia
  • precio 2 de 4

Si alguien puede presumir en Barcelona de practicar la genuina cocina mexicana cuando sólo había 'patilleros' tex-mex, son ellos. Con un ambiente informal y colorista pero que huye del tópico de postal, con un toque artístico, aquí encontraremos fabulosas preparaciones de clásicos mexicanos, como la 'cochinita pibil' o el pollo con 'mole poblano', barroco guisado con chocolate y mil y un ingredientes más.

  • Restaurantes
  • Cocina de los nativos americanos
  • Vila de Gràcia
  • precio 1 de 4

Pronunciad Chivúos, con acento en la 'u'. Este bar, todo de madera y acogedor, es el invento de dos cocineros barbudos y venezolanos, con experiencia en Estados Unidos y en la alta cocina catalana. El concepto es sencillo, pero llevado a cabo con talento y personalidad: cinco bocadillos de recetas norteamericanas que van más allá de la hamburguesa, y cinco tiradores de cerveza artesana local. Un ejemplo: el portentoso bocadillo de 'Pulled pork', cerdo asado y especiado durante doce horas, con salsa barbacoa y cebolla confitada. Su cheesecake, servido en un tarro de mermelada, vale una cata y dos. Lo hacen bien: hay que apartar la clientela yanqui para sentarse.

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Disbarat
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mediterránea
  • Gràcia
  • precio 2 de 4

Una oferta de carne a la brasa muy bien hecha, con un pollo magnífico y cortes argentinos jugosos y sabrosos. Precios muy competitivos.

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Bares de Gràcia
  • Restaurantes

Una selección de los mejores bares del barrio ¿Crees que falta algún bar importante de Gràcia? Dínoslo en los comentarios de abajo. Gata Mala ¿Vaso? Pequeño, que no se calienta. ¿Temperatura? Glacial. ¿Cuadratura del gas? Perfecta. ¿Espuma? Un dedo y pico de morbo. ¿Suavidad? Mimosín tendría el primer orgasmo de su miserable vida. La caña de Moritz del Gata Mala es de doctorado Honoris Rauxa. Ya vale la pena visitar esta lata de sardinas sólo para probar sus probetas de cebada catalán, pero también ayuda a que con la cervecita te regalen una tapa. Y no hablo de patatas chip o colgajo de hervor. Aquí os pondréis las botas: las viandas en miniatura son teca de la buena.   El Gata Mala es un espacio comprimido que se anuncia con una pizarra en la calle, el nombre, puesto con yeso. Tendrá que emplear los codos para haceros fuertes en un rincón de la barra. Y qué barra: de sus entrañas no paran de salir tapetes deliciosas para la Hermandad de la Caña afterwork. Mientras esperas el regalo y saboreas la cerveza, puede pasar el tiempo viendo las fotos y delicias pictóricas que adornan el local: grafitos de Banksy, dibujos infantiles a medio camino entre Liniers y Juanjo Sáez hechos con tiza en la pared, para anunciar la carta y los precios ... Imposible descansar la vista.   Los feligreses del Gata Mala querrán matarme. No los culpo. Este bar con nombre libidinoso es uno de los secretos mejor guardados de las cumbres de Gracia. Precios ajustados, generosidad con las tapas, cañas estr

La revolución de la tapa
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Los reyes de la cerveza
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Gata Mala Trinitiy y Luci son dos ganas buenas, por mucho que insistan en ser malas. Sirven unas de las mejores tapas de Barcelona y, además, cuando pides cualquier consumición, te regalan una tapa. Vaya, como para plantar una tienda de campaña delante. Pero si todo esto no es suficiente, Trinity prepara unos gin-tonics con pepino y pimienta que multiplican por quince las vidas de un felino. Bar Mut Uno de los sitios más animados de las noches barcelonesas. Cocina a la vista y platos muy interesantes que cambian diariamente. Necesario reservar. Ambiente de tasca, pero fina y de muy buen gusto. Mosquito El Mosquito es la repera del exotismo. Elaboran una cocina cantonesa excelente y, en especial, los famosos rellenitos chinos, los dim sum. Giles, el dueño del restaurante, es un inglés que después de viajar durante muchos años por Asia, decidió abrir un restaurante chino en Barcelona que evitara los tópicos. Para diferenciarse todavía más de lo común, tiene cuatro tiradores de cerveza inglesa exquisita y, si no sois de cañas, ofrece más de setenta marcas de cerveza artesana catalana y de todo el mundo. Además, podéis preguntarle todo lo que se os ocurra, la enciclopedia de la cerveza la escribió él. Morro Fi Ya hace tiempo que todos aquellos que somos partidarios de un estómago feliz consideramos el blog de los del Morro Fi una obra de referencia. De exploradores de paraísos de anchoa y secallona han pasado a montar su propio oasis. En menos de un cuadrilátero de baldosa, Marce

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