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Reseña
Cafés Roure y Federal Café apenas se llevan un centenar de metros, pero lo que los separa son décadas de historia. El primero es un clásico de Sant Antoni, parte del barrio desde hace generaciones; el segundo aterrizó mucho más tarde, con sus flat whites, tostadas de aguacate y ganas de extender la cultura del brunch en Barcelona. En Roure, en cambio, la cosa va y seguirá yendo por otro camino: nada de ‘flat whites’ ni de ‘matcha lattes’. Aquí se pide café, cortado o café con leche (de vaca, sí). Y con eso basta.
En los años 20 del siglo pasado, el abuelo de Joan Roure abrió su primera tienda de café en el Raval, especializada en granos colombianos. En 1931 se mudó a Sant Antoni, donde levantó dos locales más. En 2020, Joan, tercera generación familiar al frente, pensaba en bajar la persiana definitivamente. Entonces apareció Daniel Marín, que decidió tomar el relevo y evitar que la historia terminara ahí. Y menos mal: optó por continuar la tradición, sin inventos innecesarios. Porque cuando tienes clientes fieles y felices, ¿para qué cambiar lo que ya funciona?
Hoy, Daniel y sus tres compañeras despachan unas sesenta variedades de café de distintas partes del mundo, surtidas cada semana por tres torrefactores de confianza. Aquí el café es fuerte, con carácter, muy distinto a la ligereza de moda en muchas cafeterías de especialidad. Los granos son de una calidad incuestionable y los precios, sorprendentemente razonables. El blend de la casa combina granos colombianos, keniatas y brasileños. Lo han bautizado 'Sibaritas' y no por casualidad.
El café se puede acompañar con bollería, bocadillos, tostadas y bikinis. También hay mermeladas artesanas, chocolate (Amatller Coll, Solé, Organiko y la belga Dolfin) y galletas tradicionales catalanas ('ametllats', 'pets de monja', cajas de Birba).
El comercio de proximidad es exactamente esto.
Olvídate de paredes de ladrillo visto, cemento alisado o suelos pulidos de hormigón. Aquí no hay plantas colgando en macetas de barro, ni pizarras blancas con menús escritos en letras magnéticas de color negro, ni banquitos estratégicos en la fachada para el 'selfie' de Instagram. El local sigue igual que hace cuarenta años: poca luz, suelos de terrazo resistente, una barra de madera e inox a la izquierda para los que van con prisa y mesitas y taburetes a la derecha para los que van con calma. Las paredes, forradas de estanterías de madera, exhiben todo el género disponible.
Entre semana, la clientela es variada: jubilados con el periódico en mano, trabajadores de la zona que paran rápido a por un café intenso y, de vez en cuando, algún joven que pasa del 'flat white' para entregarse a un cortado de los de toda la vida. Los sábados, la escena cambia ligermente: verás muchos vecinos cargando con bolsas grandes de granos recién molidos, dispuestos a abastecerse de cafeína de la buena para toda la semana.
Comte Borrell, 48
Metro: Sant Antoni (L2), Urgell (L1) y Poble Sec (L3)
De lunes a viernes, de 8.30 a 13.30 h y de 16 a 20 h.
Sábado, de 9 a 14 h.
Teléfono: 93 442 17 52
Instragram: @cafesroure
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