Antic Beauty: belleza y luz metálica

Las lámparas Jieldé son un clásico del diseño industrial francés. En Antic Beauty, la tienda-taller del Born, Cyril Sauzay las mima y les da una segunda oportunidad

Francia. Final de los años 40. Una fábrica de Peugeot. El diseñador industrial Jean-Louis Domecq, cansado de trabajar con una luz pésima, se construyó su propia lámpara. Se fijaba a la mesa, tenía el cuerpo articulado y la cabeza era orientable. Una lámpara robusta, resistente y muy útil que fue la semilla de su futura empresa. Porque unos años más tarde, Domecq comenzó a comercializarla con las iniciales de su nombre: Ji-el-dé (pronunciadas en francés). En poco tiempo, aquella lámpara que surgió de una necesidad laboral estaría presente en multitud de talleres y fábricas de Francia. Y poco se podía imaginar que seis décadas más tarde, las Jieldé conquistarían las casas mejor vestidas del mundo. Es y será el poder de seducción del diseño industrial. Llamadlo Tolix, Fase o Jieldé.

Hoy en día la marca Jieldé sigue produciendo y reeditando su catálogo, adaptándolo a las necesidades actuales. Pero estas lámparas no le interesan a Cyril Sauzay. A él le gustan las auténticas, las originales. Este joven francés trabajó diez años en el sector editorial, pero en paralelo cultivaba un hobby: comprar lámparas antiguas en mercados de antigüedades y restaurarlas. Una costumbre que también se llevó de París a Barcelona, donde vive desde hace una década. Como pasa muchas veces, el hobby se acaba convirtiendo en profesión. Ahora Cyril es un reputado restaurador de lámparas Jieldé. Un especialista de formación autodidacta y muy cuidadoso. Hace justo un año dejó su trabajo de negociante de derechos de libros para abrir una pequeña tienda-taller en una callecita del Born. El local, con vigas de madera y hierro, había sido el taller de un carpintero, por eso todavía se intuyen dibujos a lápiz en las paredes decapadas.

Antic Beauty es el oasis del hierro y la madera. No encontraréis ni rastro del plástico que se mitificóo en los años 70. Es un pequeño espacio que rinde homenaje al mueble industrial, aquel que imperó en la década de los 40, 50 y parte de los 60. Robusto, resistente y a prueba de bombas. Archivadores, mesas, sillas, pósters... aquí todo es metálico y, creedme, todo es bonito. Los muebles tienen tatuada su propia historia. Golpes y ralladas que explican que han vivido y han resistido. Pero lo que más abunda son las lámparas, la gran pasión de Cyril. Evidentemente, predominan las Jieldé, aunque también hay focos de cine Cremer e incluso uno de RTVE. No hace falta decir que son una maravilla.

Respeto y cuidado. Así entiende Cyril la restauración de una lámpara. Nada de malabarismos estéticos. Su voluntad es darles una segunda oportunidad, pero sin modificaciones gratuitas. Sólo busca que recuperen su esplendor original. De hecho, las Jieldé son piezas tan potentes que no necesitan nada más. Atraen por su robusteza y, a la vez, por la elegancia de su esqueleto articulado. A Cyril le gusta que conserven su pátina, por eso su acabado preferido es un encerado de grafito. Me fino en la base de algunas lámparas. Me explica que las hace él mismo, con los discos de freno de los coches. Claro, son de hierro. Las Jieldé originales estaban pensadas para fijarse a la mesa de trabajo, por eso no tenían base. Y como algunos clientes le pedían lámparas de pie ideó esta solución, que hace que funcionalidad y estética vayan de la mano. ¡Larga vida al talento de Cyril!

Info práctica

Antic Beauty

De profesión, Cyril Sauzay es restaurador de lámparas Jieldé, de cuerpo articulado y foco orientable diseñadas por Jean-Louis Domecq. Su taller, Antic Beauty, es un oasis del hierro y la madera, un pequeño homenaje al mueble industrial que imperó en la década de los 40, 50 y parte de los 60. Y lo que más abundan son las lámparas, la gran pasión de Cyril.

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