L'horitzó primer

Joan Todó
L'horitzó primer
Por Martí Sales |
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Joan Todó
L'Avenç
184 pág. 18 €

Un escritor de 35 años regresa a su pueblo, a casa de sus padres, porque en la capital no encuentra trabajo. El pueblo es la Sénia, el hombre es el autor, Joan Todo, y la narración, autobiográfica. Todó tiene, como mínimo, dos armas poderosas: un periplo vital que lo hace a la vez vilatano y forastero de su pueblo -esta disyuntiva, este espacio que se abre es el lugar que le permite afrontarse sin rodeos- y, sobretodo, una escritura diáfana que se desliza fina, un estilo muchas veces transparente -aquel estilo tan difícil de cultivar, que se pone al servicio del meollo de la cuestión: tratar de entenderse explicando la propia circunstancia, y viceversa.

Comienza: "Yo soy el Escribiente. Tú, Protagonista. La gente a menudo nos confunde, aunque siempre vamos juntos, porque no me ven". Todó utiliza el artificio del desdoblamiento para evidenciar el conflicto generador que reside dentro del autor: ¿es la misma persona la que vive y la que escribe?

A resultas de ello, gran parte del libro está en segunda persona del singular y apela directamente al lector, lo involucra en el lugar y la peripecia, en la historia de la Sénia. Un rincón de mundo con grandes personajes -lo Tigre del Maestrazgo, la Pastora, el virrey Bonet- y momentos -campo de aviación nazi, el estallido del mueble, 'els bous eterns'-.Todó emociona cuando habla de las guerras carlistas con un fantasma, cuando recrea la nostalgia de después de la Fiesta Mayor. Recuerda a Sebald en las digresiones histórico-eruditas, a Jordi Lara por la mirada renovada a la tradición y a Pedro Paramo por la fantasmagoría y la desolación que la impregnan. Si, la portada no le hace justicia y algunos pasajes descriptivos sobran: ¿y qué? Vale mucho la pena.
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