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Palabra de Low

El año del 20 aniversario del grup que lidera Alan Sparhawk nos abre su corazón y nos habla de su nuevo disco, producido por Jeff Tweedy, de fe, del matrimonio y de la muerte

Por Marta Salicrú |
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Low
© Zoran Orlic

"Happy birthday", cantan Alan Sparhawk y Mimi Parker en 'On my own', incluida en 'The invisible way', décimo álbum de Low en 20 años de carrera, producido por Jeff Tweedy de Wilco. Sparhawk admite que se lo cantan a ellos. Pero, ¿y por qué no, si es un aniversario feliz? "20 años después y seguimos haciendo discos de los que podemos estar orgullosos", dice. Lejos queda la crisis nerviosa que sufrió y que les forzó a cancelar la gira de 'The great destroyer' (2005) y el trío que forman el matrimonio mormón declarado, con Steve Garrington al bajo desde el 2008, ha firmado un disco en el que su slowcore desnudo vuelve a hacer bandera del menos es más. Él se siente en estado de gracia: "mientras grabábamos, algo cuidaba de nosotros". No los explica.

¿Fichasteis a Tweedy por su trabajo con Mavis Staples?

Nos había ofrecido grabar con él y el año pasado nos decidimos a ver qué estaba haciendo en el estudio. Él estaba trabajando en el segundo disco con Mavis Staples. Y me gustó mucho lo que escuché, unos arreglos muy simples, pocos instrumentos, pero con un sonido muy potente.

Mavis Staples canta gospel, y 'Holy ghost', de vuestro último álbum, lo parece. ¿Vuestra espiritualidad está patente en vuestra música?

'Holy ghost' es gospel, tienes razón. Si quisiera escribir una canción sobre Dios o para transmitirle a la gente un mensaje religioso, no funcionaria, no sería honesta. Pero si este lenguaje sale de manera natural, es el más cuidadoso.

En 'The invisible way' habéis vuelto al sonido básico de los principios.

En algunos discos hemos expandido el sonido y hemos ido más allá, probando cosas diferentes, ya sea la distorsión, el ruido, las texturas... Este disco es el más desnudo que hemos hecho en una buena temporada, sí, pero es una estética que siempre hemos mantenido, por eso siempre somos tres sobre el escenario. Intentamos sonar tan grandes como nos sea posible con poca cosa.

Siempre habéis trabajado con productores estrella: Kramer, Steve Albini, Dave Fridmann y ahora Jeff Tweedy.

Quizá como en los dos primeros álbumes trabajamos con alguien tan excéntrico, siempre nos hemos sentido cómodos confiando en otros. Siempre es un misterio saber qué quieres y cómo lo puedes conseguir. Se trata de trabajar con gente buena que te inspirará y te dará confianza. Con Jeff Tweedy fue así: no sabíamos cómo iría, pero sabíamos que sería interesante.

En el nuevo disco hay mucho piano. ¿Por qué?

La causa principal es que Mimi compuso más canciones. Ahora que los niños van al colegio tiene más tiempo, ella lo hace con el piano. Hubiéramos podido arreglar las canciones para guitarra, bajo y batería, pero Steve tocó mucho el piano durante el año pasado, y estaba fascinado, así que cuando se dio cuenta que diversas de las canciones tenían piano buscó la manera correcta de utilizarlo. Yo era muy escéptico, pero decidimos utilizarlo y darle una razón de ser, darle un papel prominente.

No hay tantos grupos que se mantengan activos durante 20 años ni tantas parejas que se mantengan juntas todo este tiempo. ¿Cómo lo hacéis para combinar las dos cosas?

Es difícil compaginar las dos cosas, por eso buscas ejemplos a los que aferrarte. Me supo muy mal enterarme que Kim Gordon y Thurston Moore de Sonic Youth se habían separado, porque nos identificábamos con ellos. Mimi y yo nos conocemos desde los nueve años y siempre pensamos que estábamos hechos para estar juntos. Todas las relaciones implican un esfuerzo, pero nuestra religión nos enseña que el matrimonio es eterno.

Vuestras letras son crípticas. ¿Cantáis sobre vuestra relación?

Las letras de las canciones a veces pueden ser la mejor manera de describir lo que pasa en una relación. Sobre todo si son vagas, porque expresar ciertas cosas con palabras es complicado.

En 'Waiting' cantas: "suicidio, mañana todavía estaré aquí". Es duro.

Es un verso muy duro para mí, sobre una persona que ya casi se ha marchado, pero que de alguna forma sabe que mañana todavía estará aquí. Hay mucha gente que lo ha intentado y que continúa entre nosotros, ¿sabes a qué me refiero? Es muy raro intentarlo y todavía estar aquí al día siguiente. Pero vaya, de momento todavía seguimos. Al menos yo todavía sigo. Soy positivo y tengo esperanza, más que la mayoría. Debo tenerla.

¿Cuesta exponerse tanto?

Nunca he pesando demasiado en ello, para mí la música siempre ha tratado temas personales, a veces muy oscuros. Pero el sólo hecho de reconocer qué se siente y expresarlo en una canción es suficiente para aportarle luz. Es lo que me ha dado la música, un poder secreto y maravilloso.

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