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Este proyecto nacido en Madrid ha llegado a organizar quedadas con 400 asistentes, y ahora están buscando el lugar ideal para hacer más encuentros en Barcelona

Barcelona está llena de espacios queer, pero ahora ha llegado una propuesta diferente a la ciudad: Chessbian, un proyecto que mezcla la comunidad de lesbianas y bisexuales con la pasión por el ajedrez en el entorno distendido de un bar.
“Chessbian nace de muchas conversaciones de: '¿te imaginas llegar a un sitio, conocer gente nueva, charlar, escuchar música, jugar al ajedrez...?'", explica Hanna Plum, creadora del proyecto. Chessbian nació en Madrid, donde según Hanna “hacen falta más propuestas de ocio y reunión de presencia principalmente lésbica”.
Con la ayuda de diversas amigas de su entorno, como Jara Fernández o la diseñadora gráfica Bea Nieto, se hizo una primera convocatoria de 60 personas. Actualmente, ya han hecho cuatro quedadas (una en Barcelona y tres en Madrid) y en la última querían asistir 400 personas, aunque la mitad se quedó fuera del Gilda Club, un bar del centro de Madrid, por falta de aforo.
Los encuentros giran alrededor del ajedrez y de todo aquello que pueda ser interesante, como sudokus, karaoke o crucigramas, explica Hanna, que reivindica que “la diversión también es política, y acercar planes que no giren en torno al consumo por un precio asequible es lo más importante de todo”.
Para participar en Chessbian se necesita inscripción previa, ya que a veces son torneos donde se compite y hay un premio, y otras veces simplemente son encuentros para jugar y pasar el rato. En general, son ajedrez rápido y las partidas duran unos 20 minutos.
En los encuentros se juega, se habla, se baila y se conoce a gente de todos los perfiles. “¡Chessbian es un proyecto vivo!”, remarca Hanna, y relata que una chica de Barcelona hizo 25 collares para regalar a todas las personas que compitieron en la edición que hicieron en la ciudad. Además, una de las participantes regaló a las organizadoras una tabla de skate decorada con la estética de Chessbian e, incluso, una de las chicas hizo un pastel con forma de tablero de ajedrez: “Jugamos una partida en él y nos lo comimos entre todas".
El público objetivo de Chessbian son personas FLINTA (mujeres, lesbianas, intersexuales, trans y agénero) que quieran reunirse con otras personas del colectivo para jugar al ajedrez, mirar cómo juegan los demás, inventarse otra actividad o, tal y como define Hanna, “simplemente estar".
Cabe destacar que no hace falta saber jugar al ajedrez para asistir a una quedada de Chessbian y Hanna advierte: "Si sabes pero no se te da muy bien, puedes venir a pasártelo bien mejorando, nadie te va a juzgar". Además, pide: “Si eres una gran maestra, por favor, enséñanos tus trucos a todas”. En Chessbian el nivel no es un problema ni un impedimento y de hecho, en breve empezarán a organizar clases de ajedrez para que todo el mundo pueda aprender. La finalidad de las quedadas es "ser el espacio donde la comunidad pueda expresarse y sentirse parte de algo”, asegura ella.
En Madrid, organizan los encuentros en el Gilda Club, pero en Barcelona aún están buscando un lugar que “acompañe los valores del proyecto”, explica Hanna, que insiste en que están abiertas a propuestas.
De momento, la próxima quedada será el domingo 29 de marzo en Madrid. Sin embargo, hay gente de ciudades de toda España que les escribe por redes sociales porque quieren que lleven el proyecto a diferentes lugares. En Barcelona, quedan a la espera de encontrar el “lugar perfecto” para organizar la siguiente quedada.
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