[title]
Turismo y las mal llamadas cocinas del mundo: ese binomio inseparable en el que demasiadas veces te acaban dando gato por liebre. Por ejemplo, Estados Unidos tiene un porcentaje de inmigración tailandesa mínima, y una cifra de restaurantes tailandeses enorme en comparación: eso es gracias a la promoción turística. Los yanquis iban a Tailandia de vacaciones, y al volver querían comer lo mismo (y el gobierno tailandés promovió a golpe de talonario su expansión en Norteamérica: la mitad eran de propietarios chinos). Por eso vale la pena siempre ir acompañando de un local amante de la cocina en cuestión.
Por ejemplo, el restaurante peruano Xolo Nikkei (València, 113. 655 56 24 67) tiene una oferta estrella de lo más tentadora: degustación ilimitada de 20 clases diferentes de rolls de fusión nikkei a 17,90 euros de lunes a viernes al mediodía, de 13.30 a 16.30 h, y a 21,90 euros de lunes a viernes de 20 a 23.30 (viernes solo en horario de mediodía). Vemos recetas que hacen la boca agua por su promesa de sabor y exceso: unagui roll (langostino, aguacate, sashimi de pescado braseado, salsa de anguila dulce), roll carretillero (chicharrón de calamar nikkei, leche de tigre, langostino furai, aguacate) y así hasta 20 bocados de placer. Si esto fuera fiable, sin duda sería uno de los bufets libres de Barcelona a tener en consideración. Pero tanta generosidad a precio asequible es sospechosa.
En Perú comes en locales así: no es un rollo inventado para España
Mi compañero de contabilidad de Time Out Barcelona, el peruano de Lima Gabriel Soplín, me confirma que esto no es un tongo. "Si vas a Perú, comes en locales así. No es un rollo inventado y localizado para España", asegura. De hecho, este concepto se ha exportado del Perú a España: "En los últimos años, en Perú ha aumentado la demanda de makis, y esto se ha notado en España: aquí se comen auténticos sabores del Perú". Él nos recomienda el maki acevichado, el anticuchero, el de lomo saltado y el de pulpo al olivo como sabores andinos más fidedignos.
Hay un poco de letra pequeña, claro (que en realidad no lo es): las bebidas van aparte, y hay una penalización de un euro por cada roll que te lleves a la mesa y no consumas. Pero hay que ser muy pacato para dejar un par de makis en la mesa. "No son muy grandes, ni tampoco predomina el arroz para que te llenes", como pasa en los bufets baratos de sushi, cuenta Soplín. O sea que por menos de un billete azul, tenéis banquete nikkei asegurado.

