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En 1962, Núria Calafell y Jordi Noguera abrieron el Bar Nuri en la calle Espronceda de Poblenou, entre Pujades y Lull. Esta sencilla taverna fue el embrión del grupo de restauración Familia Nuri, un grupo de restauración que con Ca la Nuri, Arrozal, Xiroi y el muy gastronómico Nuara es sinónimo de buenos arroces. El Bar Nuri primigenio cerró en 1976, pero en 2022 reabrió en la Rambla de Poblenou.
Y para celebrar estos más de 60 años de historia, la Familia Nuri lo celebra con una refundación de la carta del restaurante de la Rambla de Poblenou, con la que rinde homenaje a sus orígenes. La nueva carta del Bar Nuri es un recorrido por los clásicos que han definido a la familia, poniendo menos énfasis en el tapeo y subiendo el volataje gastronómico de los entrantes.
Esto lo podemos apreciar en primeros platos para compartir espléndidos, con ingredientes de temporada, proximidad y con sabores rotundos y al mismo tiempo complejos, pero sin marear demasiado la perdiz. Como unos buenísimos puerros confitados con espuma de ceps y migas ibéricas, o flores de alcachofas con romesco, puré de celeri y pistachos. Cocina golosa y con el vegetal en el centro.
(Pero quien quiera unas croquetas de jamón ibérico, o unas buenas bravas finísimas pero de ración generosa, con allioli suave y salsa roja con ñoras, las puede seguir pidiendo).
Esta renovación reafirma los valores de la casa: producto de proximidad, trato familiar y la potenciación de una cocina de chup-chup que siempre ha estado presente en su oferta. Este aspecto lo vemos presente en el apartado de los platos de la Nuri, en el que podemos encontrar fricandó de llata de ternera como Dios manda, tiernísimo y de salsa densa, o una carrillera de ternera al vino rancio con picada de carquinyolis.
Hay dos arroces, sello indiscutible del grupo: arroz meloso de cordero con pimientos del piquillo caramelizados y alioli de hierbas y arroz mar y montaña con calamar, sepia y panceta ibérica, más una paella del senyoret solidaria (medio euro va a la investigación del cáncer infantil en Barcelona). Con capacidad para 60 comensales y una terraza en plena Rambla, el local pretende ser (y es) punto de encuentro de los vecinos de Poblenou, con un precio medio de unos 25-30 euros.

