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Algunos conoceréis más a Leïti Sène de Élite y de Benvinguts a la família, pero ya hace tiempo que aparcó su carrera de actor para centrarse en la música. De la misma manera, se ha apartado de las tentaciones de la vida de estrella y se ha volcado en la familia –con 27 años ya tiene tres hijos– y en la búsqueda de sus raíces africanas y de la espiritualidad del Islam. Todo esto está muy presente en su nuevo trabajo, Sene kor Sene (2026), que presenta en directo en Razzmatazz el 17 de abril.
El nuevo disco respira un rollo muy propio, es más orgánico, se notan las raíces africanas y acaba sonando diferente y personal, dentro de las músicas urbanas actuales. ¿Es lo que buscabas?
Sí, estaba en un momento de búsqueda de identidad. Habíamos hecho un estilo muy propio en su día, pero todavía bebía mucho de las referencias de los Estados Unidos, tanto en cuanto a los temas como al flow. En un viaje a los Estados Unidos, justo cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, vi el país como un lugar de masacre y decadencia. Cuando les enseñaba mi música a los negros de allí, veía que mi hip-hop no los impresionaba, y lo entendía: ¿qué les iba a contar yo a ellos de rap?
Claro, ellos ya lo hacían antes.
En cambio, cuando les mostraba algo más afro, más de nuestro universo con Karl Lee [Hartweger] –el productor ejecutivo del álbum–, flipaban. Entonces vino esta idea de la mezcla que soy, entre catalán y senegalés, que me daba unos valores diferentes. Al final, todos estos impulsos de la modernidad nos están perdiendo. Mi familia senegalesa nunca los ha comprado y la catalana también es austera. Siempre hemos vivido la vida dentro de este caos pero con valores, sin subirnos al globo del capitalismo ni vivir a través del dinero. Yo estaba tomando un poco esa dirección por el éxito repentino con Élite y las series, siendo muy joven. Tener hijos me ha obligado a decir: "De acuerdo, quiero seguir haciendo música, pero puedo hacerlo diferente". No quiero participar en esta carrera de llamar la atención y vender el alma por la audiencia. Prefiero hacer lo que he estado haciendo estos años: mi estudio, mi ritmo, mi sonido. Como ya venía de una búsqueda personal, ha sido fácil hacer esta primera entrega de lo que para mí es el estilo Leïti con este álbum. Hemos tenido la suerte de mantener la energía colectiva que venía de Cutemobb, que marcó un precedente. Entre nosotros somos colegas y nos conocemos de antes de la música, no hacemos música porque sí. Creo que el arte colaborativo va de ver quién hay en la sala y qué energía aporta cada uno.
En un viaje a los Estados Unidos vi el país como un lugar de masacre y decadencia
¿Continúa Cutemobb?
Sí, el colectivo continúa. Hicimos un álbum en diciembre [La epifanía] y ahora sacaremos la segunda parte. Lo que sí es cierto es que yo quizás he tomado la delantera al crear una empresa que bebe de la estructura que el colectivo ha creado. Aquí puedo distribuir y editar obras de artistas, algunos de Cutemobb y otros que no. La empresa se llama Epiphany. Cutemobb significa "Cee U Through Epiphany Mobb" (C-U-T-E). Es como la mobb que te ve a través de los sueños y las epifanías, una manera espiritual de entender este mundo del gang. Hemos vivido muchos años juntos en un piso donde ha pasado de todo y allí hemos forjado nuestro sonido, pero también nos hemos tenido que despegar porque era una vida muy de tribu urbana. Ahora la gente joven tiene acceso a hacer lo que antes hacían los OGs y, como el móvil da atención rápida, parece que tienen dinero, pero nosotros ya teníamos nuestro ecosistema. Cuatro de nosotros hemos tenido hijos de golpe y eso nos ha dado espacio para ponernos más serios y trabajar de manera más profesional.
Me gustan las guitarras que suenan en el disco, tienen un aire de la costa occidental de África.
Me encanta y es algo que estoy persiguiendo para el próximo álbum. Es un toque que tiene Karl Lee, él es de la no técnica. La gente del desierto aprende a tocar la guitarra a su manera y eso crea unos patrones que, si vienes de las armonías clásicas o de la escuela, te encapsulan. Karl Lee tiene ese punto, nadie se lo ha enseñado y la toca de manera tímida, no está bien tocado y creo que eso expresa mucho. En el próximo disco quiero que se entienda todavía más este sonido de la guitarra norteafricana.
Hay bastante religión y espiritualidad en el álbum. Específicamente del Islam.
Había hablado de religión a través de los chakras; cada álbum que he hecho es un chakra. Tenía la sensación de que mi fuerte era transmitir toda la espiritualidad que yo vivía, pero sabía que no era el momento de dar la chapa a la gente. Por eso empecé con los chakras, para vomitar lo que tenía en siete discos. El hecho de tener un hijo y conocer el Islam más a fondo... Yo he sido agnóstico toda la vida, pero de pequeño empecé a tener revelaciones y estudié budismo y la ciencia de la autoayuda. Eso me llevó hacia la gente del barrio, del Born, donde bailaba hip-hop. Mi padre es musulmán senegalés, pero nunca me había obligado a rezar ni lo había hecho delante de mí hasta estos últimos años. Siempre me ha hablado de Dios y yo siempre he acabado creyendo que hay un Dios, pero también lo he puesto en duda. No he crecido dogmatizado. Me sorprendía que los amigos del barrio, después de hacer cualquier cosa mala, decían: "Oye, toca rezar". Eso me empezó a chocar y me llevaron a la mezquita, sobre todo los marroquíes.
Me estaba drogando fuerte de todo, pero el LSD me gustaba por el ejercicio mental
¿Relacionas las drogas con la espiritualidad?
Eso me llevó a una investigación con las drogas, con el LSD. Me estaba drogando fuerte de todo, pero el LSD me gustaba por el ejercicio mental. Me empezó a dar puntos de psicosis, de sentir que todo es una señal y un mensaje del universo. Mi padre me pasó un vídeo donde explicaba que la palabra Noa estaba en el Corán fractalizada con una precisión matemática casi imposible. El árabe tiene el álgebra y cada letra tiene un valor numérico, por lo tanto el Corán se puede leer de manera matemática, como si fuera un mensaje encriptado o una IA que hubiera escrito el libro. Cuando empecé a profundizar en esto, mucha de la psicosis que tenía se sincronizó. De repente tenía un pensamiento y pasaban cosas alrededor que lo confirmaban. Entendí que todo lo que pasaba era un reflejo de esa explosión primera del Big Bang. El Corán te habla de que todo ha sido creado del agua, desde el Big Bang, y ver todas estas cosas explicadas con poesía me hizo volcarme mucho en el Islam. Todas las filosofías tienen respuestas, pero hay pocas que puedas mantener en la práctica, y el humano necesita práctica en la vida.
¿Se ha puesto de moda cierta idea de espiritualidad un poco más estética?
Ahora viene una moda de Dios, pero si no hablas de las problemáticas que hay en la tierra y no señalas ninguna guerra que esté pasando, a nadie que esté pasando hambre... simplemente son como capítulos para hablar de Dios y hacerlo estéticamente cool. No lo juzgo, cada uno hace su trabajo. Pero me gusta este álbum porque habla de Dios sin seguir la moda.
Ahora, el más pijo quiere ir de gánster solo por vivir la película
¿Cómo ves la industria de la música urbana ahora mismo? ¿Es honesta?
No es honesta. La gente no se da cuenta de que están siguiendo una intención de gente con traje que quieren que la sociedad esté perdida en tonterías. Hace unos años, la gente de nuestra edad creaba conciencia obrera o intelectual para mejorar sus sociedades. Desde que ha aparecido este capitalismo salvaje, todo se ha convertido en placeres que nos han acabado volviendo tontos. Nuestra generación solo quiere ver tonterías y tener picos de viralidad. Como somos el "bloque de la libertad", nos sentimos con una superioridad moral, pero hay mucha juventud que ya no lo compra. El hip-hop del cual yo vengo, el de bailar en la calle y ayudar a los pobres, tenía una intención de paz, amor y diversión para que no se mataran entre ellos en el barrio. Ahora, el más pijo quiere ir de gangster solo por vivir la película. Si estudias los últimos diez años en Estados Unidos, los mismos hijos de los que querían revolucionar el mundo a través del canto son los que ahora reciben dinero por hablar de cómo matan a peña, venden droga y compran cadenas y coches. Me parece triste, pero mientras estemos distraídos por élites masónicas y sionistas, la gente vivirá del placer mientras unos se enriquecen.
¿Qué fue antes, este cambio de vida o tener hijos?
Un poco de todo. Para mí tener hijos fue decir: "Tengo que escapar de esto". Llevaba una vida de superestrella, con drogas, ahora estoy más con mi mujer, disfrutando de los momentos y entiendo que la vida también va de eso. Quiero explicarle esto a la gente, porque cuando se pinche el globo o haya una crisis fuerte, la gente volverá a preocuparse de la verdad. Mientras estemos distraídos, la peña seguirá viviendo del placer.

