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Parada Torres: en el espectacular bar de mercado que acaban de abrir los hermanos Torres en Barcelona se puede comer a precios populares

El restaurante dispone de 440 m² y una capacidad de casi 200 comensales, sumando barra y mesas

Ricard Martín
Escrito por
Ricard Martín
Editor de Menjar i Beure, Time Out Barcelona
Parada Torres, Mercado de Santa Caterina, Barcelona
Foto: Ricard Martín | Parada Torres, Mercado de Santa Caterina, Barcelona
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En el relato vital gastronómico de los hermanos Torres la abuela Catalina es central, pero se ha hablado poco del bar que tenían sus padres en Horta, el Bar Plaza. "Éramos competencia del bar de un gallego, que le acabó comprando el bar a mi madre y lo cerró para no tener rivales cerca. Y lo cerró para convertirlo en almacén", explica Sergio Torres en la inauguración de Parada Torres, el nuevo bar-restaurante que acaban de inaugurar los gemelos Torres, Javier y Sergio, en el Mercado de Santa Caterina de Barcelona. Como Eldelmar, en asociación con el grupo de restauración Pantea. 

Parada Torres
Foto: Ricard MartínParada Torres

 Después de toda una vida dedicados a la alta cocina, abrir Parada Torres en el Mercado de Santa Caterina es una manera de quitarse esa espinita de tener bar, pero también de recordar a la abuela que les inculcó el amor por la cocina mientras los padres curraban en la barra. Formalmente, Parada Torres es un bar que te cagas, si me permitís el coloquialismo. 440 m² de superficie, una barra de mármol espectacular circular, con capacidad para 40 personas que es el eje, y una capacidad para 180 comensales, teniendo en cuenta el comedor aparte, con vistas a la Avenida de Francesc Cambó. 

Parada Torres, comedor exterior
Foto: Ricard MartínParada Torres, comedor exterior

"Pues mira, lo has definido bien, porque nuestra abuela cocinaba aquí delante, nos llevaba de compras por el mercado, y hemos abierto este sitio en homenaje a ella y a nuestra familia. Es el bar que le debíamos a Barcelona: queremos que sea un sitio de una gran relación calidad-precio. Nuestros padres vendieron el bar para que nosotros pudiéramos hacer alta cocina y queríamos que Barcelona tuviera un bar con nuestra visión. Es una declaración de intenciones para reivindicar Barcelona, sus mercados, la rumba y la fiesta", suelta, emocionado y a bocajarro, Sergio. 

"Nuestros padres se vendieron el bar para que nosotros pudieramos hacer alta cocina"

El bar-restaurante abre cada dia de 12 a 23 h, y tiene unas puertas correderas que permiten cerrarlo para eventos o mantenerlo integrado con el resto del mercado. Ocupa el sitio que dejó la monumental parada de Congelados Gabarró, que cerró justo después del covid por jubilación. "Queremos estar integrados en el mercado y no hacerle la competencia a nadie, hemos venido a sumar, no a cambiar cosas", explica Ramón Rodríguez, copropietario del Grupo Pantea y socio de los Torres. 

Parada Torres: los hermanos Torres regresan al bar
Foto: Ricard MartínParada Torres: los hermanos Torres regresan al bar

Quien escribe se pasó por el mercado una semana antes de la apertura, y preguntó en el Bar Joan, toda una institución y otro bar que te cagas, qué les parecía la apertura de una nueva barra, y las vibraciones que recibí fueron buenas. "Nos han explicado la oferta y nos parece la mar de bien, todo seguirá igual", fue el mensaje recibido.

"Le debíamos un bar a Barcelona y queríamos que tuviera una gran relación calidad-precio"

Sergio Torres hablaba de una gran relación calidad-precio, y así es. Aquí se puede comer bien por unos 20-25 euros, o tirar de producto y gastarse unos 30-35. Veamos la carta: una sola hoja con vermuteo frío, catalanísimos platos fríos de primero (ensaladilla rusa con lubina en escabeche, refrescante y cítrica, escalivada a la brasa...) y las tapas calientes de fritos que siempre apetecen (croquetas, torreznos de Soria, champiñones al ajillo, bravas, calamares a la romana...). 

Parada Torres, Barcelona
Foto: Ricard MartínParada Torres, Barcelona

Y una segunda parte de plancha de carne y marisco que evita los precios rampantes del según mercado –butifarra con mongetes, calamares a la plancha, calamares a la plancha...– y que acaba con una sección de platos con huevos y un par de guisos. Vaya, que en realidad se han centrado en reproducir la oferta habitual de un bar de mercado de toda la vida y la han rehecho a su manera; sin extravagancias, pero con muchísima calidad y el toque Torres. Pescado, huevos y queso se compran en el mercado, explica Sergio.  

Veamos unas croquetas de jamón ibérico de manual por la parte muy alta, cremosas y con chicha. 

Parada Torres, Barcelona
Foto: Ricard MartínParada Torres, Barcelona

Unos torrezos sorianos crujientes , tiernos y grasientos, como Dios manda. 

Parada Torres, Barcelona... ¡Torreznos!
Foto: Ricard MartínParada Torres, Barcelona

Y dos platos que vaticino que serán las estrellas de la carta. Un bocata de pepito de lomo, esto es, bistec a la plancha, pero con pesto de tomate seco, mayonesa trufada y parmesano, con unas patatas fritas deliciosas y crujientes. Se come solo. 

Ojo a la tortilla de patatas con cebolla pochada hasta la oscuridad: un meloso guantazo en los piños de los pobres de espíritu que dogmatizan sobre la tortilla sin cebolla

Parada Torres, Barcelona
Foto: Ricard MartínParada Torres, Barcelona

Y macarrones gratinados con ternera y chorizo picante, a 8,5 la lata de horno generosa (esto, en una ciudad de restaurantes que presumen de cocina populare y ponen macarrones a 15 pavos, es una declaración de intenciones. "Con un plato de macarrones a 8,5 ganas dinero", nos responde tajante Sergio). En un panorama como el de los bares de mercado, que cada vez más van perdiendo terreno frente a la fritanga y las macedonias para turistas, que los Torres se asienten en Santa Caterina, y a precios para todos los públicos, es una buena noticia. 

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