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La música rock y los clubes nocturnos –otramente discotecas– son dos especies en peligro de extinción (pese a que Billy Corgan de Smashing Pumpkins tenga la teoría, muy creíble, de que "el rock fue intencionalmente bajado de perfil a finales de los años 90 por la industria". La prueba estriba en que "hoy en día el rock es el vendedor de tiquets dominante de la cultura occidental, pero apenas hay representación cultural del rock en la cultura pop actual", afirma el carismático calvo).
Pensemos en la noche de Barcelona. Hace dos años, cerró el Sidecar –hoy Club Sauvage– y la discoteca Karma, antaño sala de conciertos (¡allí debutó el Último de la Fila!), bajó la persiana por la muerte de su propietario hace muy poco. Adiós a dos puntales de la discoteca rock en Barcelona; de esa hornada solo queda el Magic del Born, (Passeig de Picasso, 40) que mantiene una discreta resistencia a dos bandas: como local al que la gente viene a bailar, ligar y emborracharse –algo de baja en los hábitos juveniles– y como lugar para escuchar rock en disco y en vivo.
La noticia es que el Magic –¡abierto en 1973!– resiste abierto sin cambios significativos en su identidad. Uno siempre ha asociado descender a este mítico subterráneo del Born entre tres y cinco de la madrugada, después que hubieran cerrado Sidecar y Karma, quizás algo perjudicado. ¡Pues ahora la antaño discoteca más crápula de Barcelona hace tardeos! "Dos tardes al mes tenemos las fiestas Tequila Rock Club de 18 a 24 h de la noche, con un público de entre 40 y 50 años en las que pinchamos indie-rock, pop, glam-rock, grunge y lo que se tercie", me cuenta Omar Vázquez, DJ Glasshat.
Según Vázquez –DJ residente y responsable de la programación de sesiones del local– "hay sitios de tardeo, pero ninguna que ponga esta música. ¡Pues conseguimos hacer llenos y cerrar a las 6 de la mañana!", dice con orgullo (quien escribe tuvo la ocasión de corroborar esta afirmación recientemente después de una cena de la universidad).
La historia de esta sala, ajena a la publicidad o las relaciones públicas ortodoxas, yace oculta entre volutas de humo, litros de alcohol y resacas abismales. Y merece ser contada. Una mañana de lunes, a las once, desciendo a la minúscula oficina de la discoteca, incrustada entre la escalera y una pista de baile, para hablar con Hilario María, copropietario del Magic desde 1991. Su socio, Javi Magic, murió en 2025 (lo vemos en la foto con Johnny Cifuentes de Burning, en el despachito).
Entre fotos firmadas y ceniceros llenos, Hilario me cuenta cómo adquirió el Magic y me da un curso acelerado de una historia que apenas se ha contado. "El Magic lo abrió Alberto Lillo Soler en 1973, que era un creativo publicitario. Pero lo cerraron por trapicheo de drogas poco después". Pese al cierre, en 1976 acogía conciertos de bandas de la Ona Laietana, como Esqueixada Sniff (apellido premonitorio donde los haya).
¿Cómo compró Hilario María el Magic? El empresario de ocio nocturno por esa época tenía el Bar Tarot en la Plaza Eivissa y el bar Musical de la calle Amílcar, "que 50 años después sigue abierto". Una noche de 1991, "estaba yo por los pubs esos de la Plaza Joan Llongueras de fiesta. Estaba con Rafael Raya, un tipo con negocios turbios, para decirlo de manera que se pueda publicar, y John Paul Jones, el bajista de Led Zeppelin, que había venido a Barcelona invitado por una marca de bajos a dar una masterclass o algo así. Jugábamos al billar".
"Raya me dice: 'Acabo de hacerme con el Magic'. Y yo le contesto: ¡Pues voy y te lo compro! ¡Pues te lo vendo!' "Estuvimos así un rato con el de Led Zeppelin y su mujer por allí; fue una noche muy curiosa y todo quedó en el aire". Pero meses después, el arrebato de chulería beoda se convirtió en una firma de papeles en toda regla al ver que los papeles de la sala estaban en regla. Raya, cuenta Hilario, tuvo el Magic de 1988 a 1991, "dedicado sobre todo a la música rhythm and blues y hip-hop, y la sala pasó cerrada la mayor parte de la década de los 80".
Bajo la propiedad de Hilario, el Magic conoció su época dorada como sala de música en directo: "En 1991 éramos la sala de España que más programaba en directo, de jueves a sábado tocaba gente", recuerda. Y no tocaba cualquiera. Gracias a su alianza con la revista Ruta 66, por el minúsculo escenario pasó gente como Johnny Thunders, el bluesman André Williams y bandas esenciales españolas como Burning y La Banda Trapera del Río.
"Éramos la sala de España que más programaba en directo, de jueves a sábado"
"Pero no te equivoques, al final no venían por contactos o contratos, sino por pasarlo bien, la fiesta y la proximidad", opina el propietario de la sala, "porque a un músico lo que le gusta es tener al público a medio metro". Quien escribe, como habitual de la sala, recuerda una época dorada a finales de los 90 en la que aquí tocaba la vanguardia mundial del rock más afilado, como The Hellacopters, pero sobre todo de Estados Unidos: The Dirtbombs, Soledad Brothers, The Paybacks, The Hangmen...
(Por cierto, todavía hoy, mear en el lavabo del Magic puede inspirar al fan un cierto sentimiento reverencial, a sabiendas de que por ese angosto cubículo han pasado grandes figuras de la música rock, de Loquillo a Axl Rose. "¡Todos los que conozcas de los 80 y 90 han venido por aquí a tomarse una copa y meterse en el lavabo! Es un sitio clásico para venir después del concierto", proclama Hilario, amfitrión afable de grandes estrellas o roqueros chusqueros, pero siempre, ejem, artistas de grandes aspiraciones).
La música en vivo sigue en la sala, quizás no con la enjundia de hace unos años, pero no dan su brazo a torcer, véase la programación. Hilario se queja de que el Ayuntamiento jamás haya tenido al Magic en cuenta como escenario de conciertos de la Mercè: "El Magic es cultura. Hacemos cultura y estoy orgulloso de decirlo. Hace 50 años que estamos aquí, somos el local con música en vivo más grande y antiguo del Born, y jamás, jamás, el Ayuntamiento me ha pedido ser escenario de fiesta mayor. En lugar de eso, programan en bares de capacidad para 20 personas Y mira que Collboni era cliente habitual".
"Todos los grupos que conozcas han venido aquí de fiesta y a meterse en el lavabo"
El empresario no tiene una gran opinión del estado del ocio nocturno en el Born: "Es de lo más impersonal que existe ahora. Todos los bares parecen iguales. Y que la mayoría sean de la misma propiedad no es ninguna excusa", dispara.
"La noche del Born es impersonal, todos los bares me parecen iguales"
La pandemia dejó a la sala malherida ("fuimos los primeros en cerrar y los últimos en abrir de España") pero afrontan el futuro con optimismo. "La renovación del Magic no es tal, simplemente seguimos con la esencia de no habernos vendido. Han pasado tres años y justo ahora nos estamos recuperando. La cola de gente ya no da la vuelta a la manzana, el lleno de la sala es gradual", explica.
(Apunte: En dos ocasiones recientes que he pasado por aquí también había una mezcla de veteranos y gente joven, como ocurre en un concierto de los Hellacopters: la afirmación de que a la juventud no le interesa el rock, como todas las generalizaciones, es una falacia). También contribuye a que la gente vuelva a fichar, que la evolución de los precios sea la misma que la del estilo de AC/DC: nula. 15 euros, un cubata o dos cervezas, casi desde la entrada del euro. "Y por fin de año cobramos lo mismo. No me gusta engañar a la gente".

