La belleza es un tema que nos obsesiona. Como una sombra o un elefante rosa que nos persigue allá donde vamos, pero que en realidad entendemos muy poco y que es difícil encajar dentro de un solo cajón. Quizá porque hay muchos donde colocarla. Esa es la intención de El culto a la belleza, una exposición en el CCCB que puede visitarse hasta el 8 de noviembre y que huye de encerrar la belleza en una única caja; y si lo hace, es a la manera del gato de Schrödinger: está viva y muerta al mismo tiempo y todas las posibilidades permanecen latentes.
Una muestra tan bella como inquietante que recorre la evolución de los ideales de belleza a lo largo de la historia, analiza cómo se han construido los cánones estéticos y reivindica los cuerpos y las bellezas excluidos de la norma. Pone en diálogo obras de arte, documentos, objetos históricos e instalaciones contemporáneas para abordar cuestiones como el estatus, la salud, la edad, el género o la raza. Presenta, entre otras, obras de William Hogarth, Angelica Dass, Laura Aguilar, Juno Calypso, Zed Nelson, Shirin Fathi, Narcissister, Ismael Smith, Isidre Nonell, Josep Masana, Colita, Sandra Gamarra, Esther Ferrer, Regina José Galindo, Maria Alcaide, Colectivo Ayllu, Lorenza Böttner, Marina Vargas, Arvida Byström, Harriet Davey o Renaissance Goo x Baum & Leahy.
Del maquillaje al arte
La muestra incluye objetos históricos relacionados con la belleza, como cosméticos antiguos, pelucas, corsés, máscaras LED o cremas blanqueadoras: la...