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Mira al suelo: mosaicos, baldosas y decoración en los suelos de Barcelona

Mosaicos, baldosas, placas, 'panots'... el suelo de Barcelona está lleno de arte e historias que deben ser descubiertas

'Dona i Ocell' de Miró a la Rambla
© Marc Andreu 'Dona i Ocell' de Miró a la Rambla
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Más allá de la icónica loseta de flor, el suelo de Barcelona está lleno de belleza e historias fantásticas. Sólo hay que dar un paseo a pie para descubrir que en cada paso que avanzas hay detalles que se pasan por alto pero que reclaman todas las miradas. Baldosas hidráulicas de mil formas y colores, mosaicos, instalaciones, placas y piezas de artistas que han hecho del suelo su lienzo y recuerdos emblemáticos de la ciudad. Arte al aire libre e historias fascinantes que, a veces, se concentran en una baldosa de 20 x 20, grietas o forma. ¡Mira al suelo y cuidado con lo que pisas!

Barcelona bajo tus pies

Losetas de Passeig de Gràcia

La loseta ('panot')

De la loseta hemos descubierto muchas cosas gracias al libro 'Barcelona a ras de suelo' (Ediciones UB, 2018), de Danae Esparza. La investigadora explica como el Ayuntamiento convocó un concurso público en 1906, del cual se eligieron cinco diseños de loseta que son los más populares hoy en día, el más antiguo de estos (que se vende como 'souvenir') es el de la flor, que al contrario de lo que se dice a menudo, no está demostrado que sea un diseño de Puig y Cadafalch, a pesar de que la loseta se asemeja mucho al pavimento de la Casa Amatller que sí que es obra del arquitecto modernista. Hay un montón de tipos: desde el histórico diseño hexagonal de Gaudí que podemos ver en el paseo de Gràcia –y expuesto en el MoMa–, decorado con estrellas de mar, fósiles y algas (lo fabricó la casa barcelonesa Escofet, todavía hoy en activo), hasta nuevos diseños como el de la B de Barcelona que se instaló el 2008 en un tramo de la calle Ganduxer y la polémica y resbaladiza loseta de las hojas de plátano de la Diagonal.

Mosaico del Hospital de la Santa Creu

Mosaico del Hospital de la Santa Creu

En el exterior del edificio encontraréis un mosaico de baldosas del siglo XVII de cerámica esmaltada con forma cuadrangular y molinillos que combinan verde y blanco.

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Paviment Sala Alexandre Riquer

Pavimento del Liceu

El suelo de la Sala Alexandre Riquer, en el segundo piso, es una explosión vegetal con verdes, ocres y naranjas hecho por la casa de pavimentos Escofet a principios del siglo XX.

Casa Amatller
© Natalie Pecht / Time Out

Mosaico de la Casa Amatller

Teselas rectangulares de piedra, con cenefas onduladas y motivos florales, obra del artista Mario Maragliano. La factura es del año 1900.

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Mosaic de la Granja Viader

Hidráulicos de la Granja Viader

Además de servir uno de los mejores biquinis de la ciudad, en la Viader tienen un mosaico hidráulico precioso y detallista, hecho de amarillos, verdes y azules, de principios del siglo XX.

La Rambla amb el mosaic de Joan Miró
© Shutterstock

¡Pisa que es un Miró!

Cuando en 1968 le propusieron a Miró que hiciera un mural para la nueva terminal del aeropuerto, no sólo aceptó el encargo sino que prometió dos obras más que, además de dar la bienvenida a los visitantes que venían por los aires, lo hicieran también por tierra –con la escultura 'Dona i ocell' en el parque Joan Miró– y por mar, con el 'Paviment Miró' que decora la Rambla, a la altura del pla de l'Os de la Boqueria, que realizó con la complicidad del ceramista Joan Gardy Artigas. Siguiendo la voluntad de Miró, la obra no se protegió como una pieza de museo, sino que se hizo justamente para ser pisada por los miles de personas que transitan por la Rambla cada día.

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'Crescendo Appare' al Moll de la Barceloneta

Instalación lumínica en la Barceloneta

La instalación 'Crescendo Appare' del escultor Mario Merz es un conjunto de neones rojos incrustados en el suelo que representan la ley estructural del matemático Leonardo Fibonacci. Dicho más claro, una progresión aritmética en la cual cada número es el resultado de la suma de los dos anteriores. Si tenéis suerte, la encontraréis encendida.

'Teulada' de Perejaume

Obras de la Fundació Miró

En el jardín de las Esculturas de la Fundació Joan Miró, entre una decena de obras está la escultura 'Teulada' de Perejaume –literalmente, un tejado a ras del suelo– y la placa, entre cloaca y tumba, de Jaume Plensa, del año 1990, con inscripciones en latín que invocan (o denuncian) los lujuriosos, iracundos, falsificadores, violentos, traidores, ladrones, avaros, aduladores y rufianes 'dell'arte'.

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Paviment del Mirador de l'Alcalde

Pavimento del Mirador del Alcalde

Hecho de clavos, botellas de cristal y filamento de maquinaria de Joan Josep Tharrats.

Pisadas en la Vila Olímpica

Indicaciones y memoria que dejan huella

Si os proponéis mirar al suelo mientras andáis por cualquier sitio de la ciudad, os daréis cuenta que el suelo está lleno de información: además de los empedrados históricos que hablan del pasado de la ciudad, hay placas verdes que apuntan las especies de los árboles plantados y están también las rojas de la Ruta del Modernismo, que marcan un itinerario por las principales obras de Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch. También hay muchas otras conmemorativas, como las placas 'Guapos para siempre', que reconocen el servicio que han hecho a la ciudad una montón de comercios emblemáticos como la histórica El Indio, fundada en 1870 y que cerró el 2014; la Sala Parés, que abrió puertas en 1840, y los históricos Pavimentos Escofet, en activo desde 1886, entre otros muchos. El suelo de Barcelona también sirve como un paseo de la fama para las personas y momentos que han destacado en la historia de la ciudad: entre el Institut del Teatre y el Teatre Lliure encontramos la Ronda de las Actrices, las placas con los nombres de las actrices ganadoras del premio Margarida Xirgu. En la plaza de los Campions, en la Villa Olímpica, hay más de 200 placas con los nombres de grandes deportistas y medallistas de oro, diez de las cuales, de bronce, desaparecieron a principios del 2018. También hay poetas con marca en el suelo: en la calle Bon Pastor, entre la Diagonal y Muntaner, está la 'Primera piedra en homenaje a Joan Brossa', promovida por el Colegio de Aparejadores. En la esquina de Roc Boronat con Tànger encontraréis palabras de Foix a los pies de un árbol: 'Me exalta lo nuevo y me enamora lo viejo'.

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