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Nuevas drogas en Barcelona

Nuevas drogas en Barcelona

La irrupción de nuevas substancias a través de Internet pone en guardia a la ciudad

Por Pol Pareja
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"¡Sin efectos secundarios, sin detección en los controles antidroga; por una compra de 60 euros, gastos de envío gratis!". No estamos navegando por ninguna farmacia on line ni contactando vía correo electrónico con ningún camello, acabamos de entrar en subidonlegal.com y las opciones que tenemos para comprar drogas de manera legal empacharían incluso al Doctor Gonzo.

Hasta 26 substancias que imitan los efectos del éxtasis, el speed, la cocaína, el LSD y el cannabis están a la venta en esta web, a solo un click de distancia. Por 12 euros podemos comprar unas pastillas He-men –"lo más parecido a las anfetaminas reales"– o bien gastar 32 por un gramo de Poke Extreme –"un polvo con los efectos más cercanos a la cocaína"–. Estas substancias se conocen como 'legal highs' y son tan nuevas que todavía no han sido prohibidas por las autoridades. Según el Observatorio Europeo de las Drogas, en la red hay unas 650 tiendas comerciando con estos productos. Ya no es necesario quedar en una esquina para comprar droga; es suficiente con un ordenador, conexión a internet y una tarjeta de crédito.

"Muchas de estas substancias representan una amenaza muy seria para la salud", explica Núria Calzada, coordinadora de Energy Control. "Existe muy poca información sobre dosis, efectos secundarios y margen de seguridad, y nos resulta muy difícil guiar al usuario hacia un consumo responsable". Hay movimiento y suena el teléfono constantemente en la sede de Energy Control, entidad que se dedica a informar y a promover políticas de reducción de riesgos en el consumo de drogas. La misma semana de la entrevista, la organización ha emitido tres alertas sobre substancias que están circulando y que son muy peligrosas para los consumidores. Las tres están relacionadas con nuevas drogas que todavía no están fiscalizadas: PV8, PMMA y metoxetamina. Las tres se venden como drogas 'tradicionales': la primera, como MDMA; la segunda, dentro de pastillas de éxtasis, y la tercera, como ketamina.

Calzada explica el caso de un chico de 25 años que a finales de octubre sufrió una parada cardíaca en el Hospital del Mar. Antes de desmayarse, le explicó a los médicos que había tomado MDMA, pero cuando posteriormente analizaron la droga comprobaron que había ingerido difenidina, una substancia disociativa muy potente que no es ilegal. "Los consumidores hacen de conejillos de Indias y muchas veces ni lo saben. La droga pasa directamente del laboratorio al usuario, sin ningún tipo de control previo. Están jugando a la ruleta rusa", advierte.

El boom de los 'legal highs' y 'research chemicals'

El día que vi en una 'rave' a unas chicas esnifando un Rubifen (esas pastillas que ayudan a concentrarte), me di cuenta que había muchas más drogas legales entre nosotros de lo que pensaba. Lo que nunca hubiera imaginado es que el Instituto Nacional de Toxicología tuviera detectadas más de 350 substancias (en 2012 eran 251) de las cuales solo 234 están fiscalizadas internacionalmente. Tanto 'legal highs' como 'research chemicals' hacen referencia a lo mismo: drogas que todavía no se han prohibido. Solo se diferencian en el hecho que las primeras se venden empaquetadas y con un nombre comercial, más atractivo para el consumidor, mientras que las segundas solo llevan el nombre original del compuesto químico y acostumbran a venir en una simple bolsa de plástico.

Es cierto que colocarse con substancias legales no es precisamente descubrir la pólvora –la primera experiencia con drogas de los Beatles fue con unas pastillas para adelgazar que se llamaban Preludin y contenían fenmetrazina, un estimulante–, pero el boom de los últimos cuatro o cinco años del comercio de estas substancias en la red ha puesto en alerta a autoridades y expertos.

"El hecho que vayan precedidas de la palabra legal hace que parezcan menos nocivas, pero la realidad nos dice precisamente lo contrario" opina Fernando Caudevilla, médico de familia e investigador en temas relacionados con el consumo de drogas. "No sabemos cuál es la extensión del fenómeno, ya que tenemos muy poca información, pero a escala europea hemos visto un incremento de la detección de estas substancias en los últimos años", explica Calzada. Teresa Brugal, coordinadora del Plan de Acción Sobre Drogas de Barcelona, también reconoce que hace unos años que siguen de cerca la llegada de estas substancias, pero de momento no han previsto ninguna actuación especial. "Estamos atentos al tema y, si aumenta la extensión, haremos algo, pero como hablamos de substancias legales es muy difícil actuar desde la Administración", añade. Una fuente de los Mossos se queja de lo mismo: "Hemos hecho algunas confiscaciones en Ciutat Vella, pero no hemos podido imputar a nadie porque las substancias no están prohibidas". Desde la Línia Verda, el servicio de información y orientación sobre drogodependencias (900 900 540), reconocen estar al corriente de la cuestión, pero matizan que de momento nadie ha solicitado tratamiento por estas drogas.

Nuevas drogas, nuevos actores

¿A qué se debe la popularización de estas substancias? Tanto los expertos como los estudios consultados indican que la gente las busca cuando no encuentra las originales. "En condiciones de libre mercado, la gente prefiere el original al sustituto", dice Caudevilla, "es un ejemplo más del fracaso de la política contra las drogas". Rodrigo (prefiere no dar su apellido), productor musical de 31 años y consumidor de 'research chemicals', apunta en la misma dirección: "Si el MDMA fuera legal, nadie estaría experimentando con sucedáneos como la mefedrona y la metilona. El único que se beneficia con estas drogas es el productor, que comercia con una substancia barata y que no está prohibida. Los consumidores, en cambio, estamos cada vez expuestos a más riesgos". La mefedrona, a la que se refiere Rodrigo, ha causado ya más de cien muertos en toda Europa.

En Energy Control, Núria Calzada nos explica que empezaron a descubrir pastillas que llevaban m-CPP (un estimulante legal) justo después que hubiera una gran confiscación de precursores del éxtasis. "Prohibir las drogas nuevas que van saliendo tampoco es una solución", opina Pere, biólogo de 38 años que ha experimentado con estas substancias. "Cada vez que prohiben una, se modifica la molécula y ya tenemos una nueva que no está fiscalizada".

Cada mañana, antes de ir al trabajo, Fernando Caudevilla se convierte durante una hora y media en el Doctor X. Aconseja en foros y a internautas de todo el mundo sobre asuntos de drogas: efectos adversos, dosificación, contabilidad con ciertos medicamentos... Su figura, muy reconocida en la red después de haber contestado a miles de preguntas, es un ejemplo más de los nuevos elementos que han entrado en juego desde que los estupefacientes también navegan por internet. "He llegado a aconsejar una pauta de desintoxicación de heroína con metadona a un ciudadano iraní, país donde ni hay metadona ni se puede hablar abiertamente con un médico sobre drogas", explica.

Los otros actores destacados de este escenario –a parte del centenar de páginas que comercian con drogas legales– son los psiconautas, consumidores que describen con pelos y señales sus experiencias con nuevas substancias en foros como bluelight.ru y drugs-forum.com. Ibon, donostiarra de 29 años, describe de cabo a rabo en bluelight.ru y escondido detrás de un pseudónimo la experiencia de consumir 2cE, un alucinógeno muy potente. "Empecé a hacerlo para recordar las experiencias, pero con el tiempo vi que podía ser de ayuda a otros consumidores", explica por correo electrónico. " A veces es la única información de la que disponemos", dicen en Energy Control. "No es del todo fiable, pero se debe tener en cuenta".

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En las profundidades de la web

No todas las substancias que corren por la red son completamente legales. Existe un internet paralelo donde no hay ley ni policía y donde se puede hacer de todo: desde comprar un fusil AK-47 hasta contratar un sicario o comprar todo tipo de drogas 'tradicionales'. Para sumergirse en la 'deep web', que es como se conoce esta red, no hay que ser un experto en informática. Solo hay que descargarse el navegador TOR, desarrollado inicialmente por el Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos y que oculta la dirección IP desde donde se navega.

En la 'deep web' hay, ahora mismo, unos 16 mercados de droga que funcionan entre particulares con una estructura parecida a eBay. Los vendedores ponen sus productos a la venta (se puede encontrar cocaína, marihuana, LSD y todas las drogas conocidas), los consumidores los compran y entre ellos se dejan puntuaciones y comentarios que ayudan a los usuarios a valorar la fiabilidad de unos y otros. A la hora de pagar, la transacción se hace en bitcoins, una moneda virtual, encriptada e independiente de cualquier gobierno o banco central. "El mercado de drogas en la 'deep web' aporta un marco más seguro para el consumidor", explica Núria Calzada, "la gente no tiene que ir a la calle a buscar las substancias y es mucho más confidencial. Además, los administradores de estos mercados, a diferencia de los que venden 'legal highs', acostumbran a estar mucho más comprometidos con la reducción de riesgos a la hora de consumir".

Fernando Caudevilla –o Doctor X, como prefiráis– apunta que tanto el mercado de la 'deep web' como el de drogas legales en internet ha llegado aquí para quedarse. "Es como cuando apareció el mp3: puedes cerrar Napster, puedes aprobar leyes antipiratería... pero los cambios se producirán igualmente. El fenómeno tiene todos los elementos para consolidarse. Creo que estamos delante de uno de los cambios más importantes en el mundo de las drogas de los últimos años".

Entrevista a Núria Calzada

Núria Calzada
Núria Calzada
©Maria Dias

Coordinadora de Energy Control

¿Cuál es el perfil del consumidor de 'legal highs' o 'research chemicals'?
Diferenciamos a tres. El experto en drogas, con una media de edad más alta y con mucha información y experiencia en el consumo de estupefacientes; el curioso que quiere probar estas drogas porque ha leído algo, y el que consume sin saber qué está consumiendo, pensando que está tomando alguna droga 'tradicional'. Los dos últimos perfiles son los que más nos preocupan.

¿Qué diferencia las drogas nuevas de las que hemos conocido siempre?
Las drogas que hoy son ilegales han sido legales anteriormente y fueron ideadas como fármacos. Se han producido en laboratorios, se han probado en células, en animales primarios, en un grupo pequeño... Han ido pasando fases y después de un largo proceso han llegado a la población general. Las drogas nuevas pasan directamente del laboratorio al consumidor, con todos los riesgos que esto comporta.

¿A
qué atribuís el aumento del consumo de estas substancias?
Una parte importante es culpa de los medios de comunicación. Cada vez que sale una noticia sobre estas drogas, hemos comprobado cómo aumentan las búsquedas en Google para comprarlas. La fiscalización de las drogas y sus consumidores también tiene un papel importante. En Alemania, por ejemplo, la zona donde se consume más cannabis sintético es donde las autoridades son más estrictas con los usuarios de cannabis. El hecho que tanto productores y vendedores como consumidores quieran esquivar la ley hace que se produzcan substancias nuevas constantemente.

¿Dónde se producen?
La mayoría de informes apuntan que se sintetizan en Asia y se empaquetan y se distribuyen en Europa. Aún y así, el último informe del Observatorio Europeo de las Drogas apunta que cada vez se producen más en Europa, sobre todo en los países del Este.

¿Pueden llegar a desbancar a las drogas tradicionales?
No lo creo. Siempre ha existido este fenómeno. Lo que es nuevo es el gran número de substancias diferentes y las características de distribución, manera de presentarlas, etc. Lo que puede pasar es que alguna de ellas se popularice más que la substancia que intenta imitar y la acabe sustituyendo. En este caso se fiscalizan y ya se convierten en una droga 'tradicional'. Es lo que pasó con el MDMA.

¿El trabajo de las instituciones es suficiente?
Se podrían hacen muchas cosas más, pero de momento las autoridades lo ven como un problema minoritario en el cual no vale la pena invertir esfuerzos. Se deberían hacer estudios sobre efectos, perfiles de consumidores, motivos... En Reino Unido lo están haciendo, pero porque ha habido muertos. Todo indica que la tendencia del norte de Europa llegará aquí, como pasó con la ketamina, por ejemplo. Esto nos debería ayudar a estar más preparados para no encontrarnos con víctimas mortales.

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