Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Mala Hierba

Mala Hierba

Restaurantes, Cocina creativa El Carmel
Mala Hierba
1/3
© Maria Dias Mala Hierba
Mala Hierba
2/3
© Maria Dias Mala Hierba
Mala Hierba
3/3
© Maria Dias Mala Hierba

Time Out dice

Turistofobia y aire de mala calidad. En un día pesimista, uno piensa que esto es lo máximo que le pasará por la cabeza y por la garganta si se queda a comer en el centro de la ciudad. "El centro está muy congestionado. Subir un poco, respirar aire limpio y tranquilidad es una necesidad". No lo digo yo, lo dice el cocinero milanés Fabio Gambirasi, que con su pareja, Roser Asensio, han abierto el restaurante Agrestes Fabio & Roser (antes Mala Hierba, nombre al que han renunciado debido a que un restaurante valenciano lo había registrado). "Así se llamaba porqué en el fondo estas hierbas no son tan malas. Nosotros las usamos para trabajar", avanza.

Roser estudió naturopatía y vivió en una comunidad de permacultura (basada en los patrones del ecosistema natural). Y conoció a Fabio (haciendo el Camino de Santiago!), que llevaba una mochila de años de experiencia en estrellas Michelin en Italia y una joroba de estrés. "Queríamos hacer un restaurante de alto valor ecológico y sostenible y con una comida saludable. Y hacerlo con todas las consecuencias", explica Roser.

Y aunque tras unas intenciones tan directos uno tiende a ponerse en guardia, la bajas de golpe cuando ves el silvestre encanto del Agreste: es la antigua Casa Fausto en lo alto del Carmel, a un salto de barandilla del parque de la Creueta (ellos lo hacen a menudo, para ir a buscar hierbas). En los años 40, Casa Fausto era la última parada del ómnibus de Vallcarca y abrió como bar en 1946. Hoy, el comedor sigue siendo la cochera y la cocina es la antigua sala de espera. En la azotea, hay un huerto "en el que estamos plantando especies antiguas y hierbas aromáticas". Como el Pijoaparte, viven entre las casas burguesas y los rompepiernas del antiguo barraquismo vertical.

Por suerte, la cocina está a la altura del trayecto y el encanto: no te venden ninguna moto (ni una palabra sobre 'cold-pressed' o superalimentos). Ni las hierbas ni las flores son decorativas: lo demuestra un buenísimo, meloso y ligero bacalao cocido a baja temperatura con salsa de pescado y pimiento, aromatizado con hinojo marino y verdolaga (sí, mar y montaña). Ideal si quieres bacalanear sin la patada frita de la lata. Y su gazpacho -con tomate, remolacha y flores- convence.

Fabio tiene la mano izquierda de un cocinero creativo, llena de sorpresas: "No hago cocina italiana ni española. Si me tengo que poner una etiqueta, me gusta la cocina del paisaje". Sin embargo, la italianidad de un plato como los raviolis con mejillón -pasta casera– rellenos de gorgonzola, con salsa de boniato y berros de agua, es evidente. Un Platas para mojar pan y ensanchar la nariz. Como los sepionets rebozado con tiritas de limón caramelizada, deliciosos. La carta es corta, sin relleno. El menú de mediodía sale a 13,50 euros, y entre plato y plato puede limpiar la boca con una flor eléctrica, o botón de Sichuan. Adoradores de bravas y brasa, dejad los prejuicios y subid a respirar aire puro.

Detalles

Dirección Funoses Llussà, 2
El Coll
Barcelona
08023
Transporte El Coll i La Teixonera (M: L5)
Contacto
Horas de apertura Lu. cerrado. Ma. de 13 a 16 h. Mi. a sá. de 13 a 16.30 h y de 20 a 23 h. Do. de 12.30 a 16.30 h.

Los usuarios dicen