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Reseña
Sin duda, una de las aperturas más inesperadas de 2024 en Sant Antoni. Desde entonces, se ha consolidado como un restaurante casi de culto para los devotos de la cocina coreana. Masil esquiva los clichés habituales de los establecimientos coreanos de la ciudad y apuesta por una atmósfera tranquila y recogida, con luz tenue, un minimalismo acogedor y una carta concebida a partir de la bebida (y no al revés).
Aquí encontraréis platillos pensados para compartir y hacer base, desde el imprescindible kimchi hasta una menos frecuente alga crujiente con tofu, pasando por encurtidos y verduras salteadas. Tres variedades de ssam, ese bocado de carne envuelto en hoja de lechuga; destaca el galbi, costilla de Black Angus marinada y hecha a la brasa de carbón, sencillamente exquisita. También hay tres sopas caseras y una de fideos picantes instantáneos con marisco, ideales para cerrar una noche etílica o para recuperarse al día siguiente.
Para acompañar, hay una selección de vinos naturales, cervezas y licores coreanos (soju, makgeoli, etc.), así como algún cóctel. La carta de coctelería la firma Ben, de Sips Drinkery House, que experimenta con ingredientes asiáticos para dar forma a combinaciones finas y contemporáneas.
¡Ah! Y disponen de terraza con sombrillas. ¿Buena bebida y platillos coreanos para saborear a la sombra de los árboles de la calle Marquès de Campo Sagrado? Sí, por supuesto.
‘Masil’ en coreano significa salir a dar una vuelta sin rumbo por el barrio o pasar a ver a alguien en su casa de manera espontánea, sin previo aviso. Precisamente esa es la filosofía del local: que los clientes se conviertan en habituales hasta acabar siendo amigos. La joven propietaria es pura amabilidad y el espacio irradia calidez por todos sus rincones.
Marquès de Campo Sagrado, 29 (Sant Antoni)
Metro Paral·lel (L2, L3) y Sant Antoni (L2)
Teléfono: 687 466 337
Instagram: @masil_bcn
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