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Reseña
Nino Redruello está al frente de Molino de Pez, dentro del hotel Seventy. Y lo cierto es que no es irrelevante citar el nombre del propietario para abrir la reseña, ya que Redruello es descendiente de la estirpe de La Ancha de Madrid, un restaurante como una casa de payés que abrió en la capital de España a principios del siglo XX, en origen una casa de comidas y taberna. Y esto es lo que vende de forma excepcional Molino de Pez: una actualización excelsa y con toques de innovación de los antecedentes culinarios del trío protagonista, que son vascos, asturianos y madrileños, y que conectan con el resto de negocios del grupo empresarial, como el Fismuler –míticos escalopes– o la Tortillas de Gabino.
La carta es extensa: como quien dice, una panorámica de la cocina española recopilada al estilo Luján y Perucho, cuyos entrantes comprenden más de una cincuentena de platos (¿Molino de Pez? Traducción literal al castellano de Fismuler). El trío protagonista se conoció trabajando en elBulli.
Y este aprendizaje, sumado al de la tradición, se nota en unas increíbles tortillas de patatas, pura jugosidad y de silueta afrancesada; en unos callos a la madrileña extraordinarios; en una merluza rebozada con salsa de chipirones que te transporta de golpe a San Sebastián; en una ensaladilla rusa que fluye cuello abajo como agua fresca... Si te los quieres gastar bien comiendo, pero estás harto de menús degustación con siete platillos de estado medio gaseoso, este es tu lugar: alta cocina neotradicional, sólida y de ración potente, para comer primero, segundo, postre y copazo de vino dulce. El volumen del equipo del restaurante –una cuarentena de personas– y una parrilla y horno de leña majestuosos ya te advierten de que esto es muy serio.
En resumen, la cocina de Molino de Pez se guía por la temporalidad del producto. Es una propuesta honesta, sencilla y elaborada con calma, sin artificios. Platos de cuchara, guisos tradicionales, pescados y carnes a la parrilla: pura cocina de mercado.
Molino de Pez ofrece dos menús diferentes, de 75 y 85 euros. Ambos incluyen tres entrantes para compartir en el centro de la mesa, un plato de pescado y otro de carne, y un postre a elegir entre tres opciones (entre ellos, la célebre tarta de queso de Fismuler, considerada la más famosa de la ciudad), además de dos copas de vino.
El espacio se distribuye en dos plantas y puede acoger hasta 140 comensales. Cuenta con una cocina abierta que recorre todo el local y tiene como protagonista el fuego, auténtico corazón de la casa y sello distintivo de Molino de Pez. Materiales nobles como madera, piedra, yeso y acero conviven con ecos de caserío vasco y masía catalana. Bar y piano incluidos.
Hotel Seventy
Còrsega, 346 (Eixample Dret)
Metro: Diagonal (L3, L5) y Verdaguer (L4, L5)
De domingo a jueves, de 13.30 a 16 h y de 20 a 23 h
Viernes y sábado, de 13 a 16 h y de 20 a 23.30 h
Teléfono: 93 595 95 91
Web: molinodepez.com
Correo electrónico: info@molinodepez.com
Instragram: @molinodepez
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