'El mestre i Margarita', d'Àlex Rigola, 2025
Foto: Marta Mas Gironès / Teatre Lliure | 'El mestre i Margarita', d'Àlex Rigola, 2025

Reseña

El mestre i Margarita

3 de 5 estrellas
Francesc Garrido es un demonio arrollador en la versión de la novela de Mijaíl Bulgákov que ha hecho Àlex Rigola
  • Teatro
  • Crítica de Time Out
Andreu Gomila
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Time Out dice

Entre el Ivánov de Txékhov que montó Àlex Rigola en la sala Fabià Puigserver y El mestre i Margarita de Bulgàkov que acaba de estrenar en la misma sala han pasado ocho años. Entonces, el director barcelonés cambió de rumbo e inauguró una nueva manera de hacer, con los intérpretes que se llamaban por su nombre, sin vestuario, todo muy cercano, lo que le ha llevado a conquistar cimas impresionantes, como los montajes de Vania y Glengarry Glen Ross, por citar solo dos. Con la versión de la novela del autor ruso da un obligado paso atrás, con guiños a aquel maravilloso Ivánov (kilos de confeti), pero más cerca del Rigola de otra época.

Eso no es ni bueno ni malo. Es lo que es. El director juega con un material muy complejo, con dos planos temporales (la Moscú de los años 30 del siglo XX y la Jerusalén de Cristo), infinidad de personajes y la necesidad de exprimir la imaginación al máximo, porque el protagonista no es ni el Mestre (Nao Albet) ni su amada Margarita (Laia Manzanares), sino Woland (Francesc Garrido), un extranjero recién aterrizado en Moscú y que es ni más ni menos que el diablo.

El cristianismo no nace de una ficción, sino de unos hechos que sucedieron de verdad

Rigola comienza con una primera escena dialéctica de puro teatro, con Woland dejando claro a un intelectual y a un joven poeta, ateos, que Jesús existió de verdad. Soberbio, los pone en su sitio y les mete el miedo en el cuerpo. Nada es como se ha explicado, pero sí, el cristianismo no nace de una ficción, sino de unos hechos que sucedieron de verdad. El director despliega el magnetismo del diablo y su séquito, unos magníficos Carlota Olcina, Xavi Sáez y Roger Julià, con unos primeros veinte minutos apoteósicos.

La función, sin embargo, ya no puede ir a más y, aunque Rigola intente mantener el tono, la propia historia lo lleva hacia otro lado. Tendrá que ir, por ejemplo, a la crucifixión de Jesús, y antes Ponio Pilato y Jesús tendrán que entenderse. Mientras tanto, Woland hará una función de magia negra en el Teatro Nacional de Moscú. No es fácil, todo esto.

¿Dónde están 'El mestre y Margarita'?

¿Dónde están el Mestre y Margarita?, nos preguntamos cuando llevamos ya un buen rato en el teatro. Durante la primera parte del espectáculo, apenas se dejan ver. Y apenas entendemos qué hacen aquí. Woland lo arrastra todo. La función es suya. También en la segunda parte, cuando Albet y Manzanares ganan protagonismo, nadie puede con el diablo. Y toda esa complejidad se disuelve en una serie de tramas y subtramas que no llegan a asomar la cabeza.

Garrido y los suyos centran todas las miradas. El actor domina el tempo de la función. Tiene el punto perfecto entre el malvado atractivo y el sabiondo magnánimo. Incluso parece llevarse bien con su antagonista, Dios. De la pareja que da título al material original, saldremos del teatro sin saber gran cosa.

¿Intento fallido? Puede ser. Adaptar una novela conlleva muchos riesgos. Los lectores pensarán siempre que se han quedado a medias. Pero Rigola no es nuevo en esto. Ha levantado versiones extraordinarias de materiales muy diversos, de 2666 a Lluna plena, de Marits i mullers a 23F, anatomía de un instante. Casi nada, pues. Con El mestre i Margarita ha topado con una piedra en el camino.

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14-32 €
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