La confusió
Foto: Sergi Panizo | La confusió

Reseña

La confusió

4 de 5 estrellas
Roser Batalla y Anna Tamayo protagonizan una obra imprescindible para entender uno de los grandes debates contemporáneos
  • Teatro
  • Crítica de Time Out
Andreu Gomila
Publicidad

Time Out dice

Lo que hacen la periodista queer Helena Mir (Anna Tamayo) y la coach Lorena Miguel (Roser Batalla), encerradas a la fuerza en una casa por culpa de una tormenta bíblica y obligadas a discutir sus diferencias, es lo que deberían hacer todos los bandos rivales de nuestra época. Porque, seguramente, cuando la lluvia amaine, no habrán cambiado de opinión, pero al menos serán capaces de entender al otro, lo cual es siempre el primer paso para alcanzar un entendimiento.

El argumento de La confusió es muy sencillo. Una mujer joven irrumpe en la consulta de una coach veterana, especialista en "acompañar" procesos de transición. Primero no le dice quién es y se hace pasar por una paciente. Sin embargo, la profesional de los cambios no tardará en descubrir el engaño y la echará de casa. En el exterior, sin embargo, cae un fuerte aguacero y ambas han recibido un aviso de protección civil que pide a la población no salir de casa. Lorena está muy angustiada y Helena la ayuda a relajarse. Tienen tiempo para charlar.

El núcleo de la discusión que inician tiene que ver con la homosexualidad, con ciertos "privilegios" de los que gozan, con la discriminación positiva y con la supuesta infelicidad de los miembros del colectivo LGBTIQ+. La cuestión es que Lorena piensa algunas de estas cosas e incluso ha ayudado a algunos gays a dejar de serlo. La batalla está servida.

¿Mantendría los privilegios? Esta siempre es la gran pregunta

La función tiene algún momento brillante, como cuando Helena hace imaginar a Lorena qué haría si tuviera que volver a nacer y pudiera decidir, antes, cómo ordena el mundo sin saber dónde le tocaría vivir. Ahí da en el clavo. ¿Mantendría los privilegios? Esa siempre es la gran pregunta.

Raquel Loscos ha escrito una obra con una estructura muy parecida a Voltaire/Rousseau. La disputa, de Jean-François Prévand, con toques de comedia en medio de un aquelarre dialéctico, dos generaciones en liza y la inevitabilidad de la conversación. Sus personajes, sin embargo, no hablan de la razón, la ciencia y el arte, sino que tratan temas más cotidianos y con un lenguaje más llano. Sabemos perfectamente de qué lado está Loscos, pero ni ridiculiza ni hace callar al otro bando.

Jaume Viñas dirige una función inmersiva sin necesidad de hacer demasiadas florituras. Batalla vuelve a demostrarnos que es una actriz soberbia, capaz de salir airosa de cualquier reto. Tamayo, por su parte, sabe moverse con solvencia por los distintos grados de la interpretación, mientras hace muy suyo un personaje que tiende a lo excéntrico.

No te pierdas la lista de las obras recomendadas que hay en la cartelera ahora mismo

Detalles

Dirección
Precio
18 €
Publicidad
También te gustará
También te gustará