Tíene razón el Corifeo de este 'Contra Antígona' cuando dice que el coro de las tragedias griegas ha sido descuidado por el teatro contemporáneo, una manera de expulsar al público, de separar escena y platea, de levantar un muro que, en la época clásica, se atravesaba gracias, precisamente, al coro, integrado por doce o quince espectadores que se introducían en la acción. Andrea Jiménez ha decidido devolver a Sófocles lo que es suyo y, guiada por el mismo espíritu travieso que demostró en 'Casting Lear', recluta a catorce personas del público para que participen en la versión de 'Antígona' que ella misma y Victoria Szpunberg han escrito. Los guía el Corifeo (Olga Onrubia), el decimoquinto espectador, y una facilitadora (Mònica Molins) que les va dando instrucciones a medida que la acción avanza.
Es muy interesante ver las reacciones del coro, por ejemplo, en la famosa disputa entre Creonte (Xavi Sáez) y Antígona (Júlia Truyol), cuando el nuevo rey de Tebas riñe a la hija de Edipo por haber querido enterrar a su hermano Polinices en contra de lo que él ha mandado. Una atronadora mayoría del coro apoya a Antígona, quien ha violado la ley y, al fin y al cabo, quiere rendir honores a un hombre que ha intentado destruir su ciudad. O cuando Creonte se acerca a su mujer Eurídice (Arantza López Medina), última víctima mortal de la tragedia, rodeada por muchos integrantes de este coro totalmente afligidos.













