'Maria Magdalena', TNC
Foto: David Ruano / TNC | 'Maria Magdalena', TNC

Reseña

Maria Magdalena

3 de 5 estrellas
Míriam Moukhles y Romeu Runa salvan por los pelos un montaje que intenta acercarse a la figura de Maria Magdalena dirigido por Carme Portaceli
  • Teatro
  • Teatre Nacional de Catalunya, Fort Pienc
  • Crítica de Time Out
Andreu Gomila
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Time Out dice

Cuando sales del TNC después de ver Maria Magdalena, estás seguro de haber conocido a Míriam (Ariadna Gil), una investigadora que se divorcia y que lucha por la custodia de una de sus hijas, pero no sabes si puedes decir lo mismo de la figura que da título al espectáculo, el objeto de estudio de la catedrática. Porque más allá de unos cuantos cuadros y algunas preguntas lanzadas al vuelo, te vas como has entrado: entre una cierta ignorancia y cuatro sentencias cuyo fundamento pasa por lo mismo que critican: la fe. Te tienes que creer lo que te dicen. Y Marina Garcés nos ha enseñado que, ante todo, debemos ser incrédulos.

El problema de Maria Magdalena es que, más allá del manifiesto y un despliegue de recursos visuales, musicales y escenográficos despampanante, no hay gran cosa. Sí, tenemos una tropa de actores y actrices de prestaciones desiguales, pero un argumento en el que lo que podría ser su línea secundaria (la intimidad de Míriam) acaba desplazando por completo a la principal (saber quién era realmente María Magdalena). Y la pregunta que te haces es: ¿por qué? Sobre todo, porque lo que podemos llegar a conocer de la catedrática tampoco la convierte en un personaje de altura. Y si su drama es una metáfora del calvario de María Magdalena, personal e histórico, no vemos el paralelismo por ninguna parte.

Detrás, tiene al bailarín portugués Romeu Runa que se la mira, helado ante tanto talento

El montaje tiene algún momento espléndido, como cuando Míriam Moukhles, que es una de las hijas de Míriam, se enfrenta sola al auditorio en un monólogo delicioso sobre qué se espera de una mujer. Detrás, tiene al bailarín portugués Romeu Runa que se la mira, helado ante tanto talento. Runa tiene pocos momentos donde poder demostrar sus infinitos recursos interpretativos, pero cuando le toca llevar la batuta de la función no nos decepciona. Ana Naqe también nos regala algún momento musical excelente. Y podríamos decir que aquí se acaba todo.

Porque también hay minutos para olvidar, como cuando la compañía intenta romper la cuarta pared asaltando al público con un micro para preguntar a los espectadores qué saben de María Magdalena. O como cuando las actrices cuentan qué conocen de "el apóstol de apóstoles", en una digresión escénica que enreda todavía más la trama argumental.

Maria Magdalena no pasa de la corrección. Es un montaje bonito, nada más, con una protagonista, Gil, que es víctima del embrollo dramatúrgico. Carme Portaceli, la directora, que también firma la dramaturgia de la pieza con Inés Boza, a partir de un texto de Michael de Cock, vuelve a demostrar que sabe mover muy bien las piezas en un gran tablero de ajedrez como es la Sala Gran. Poco más. 

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Detalles

Dirección
Teatre Nacional de Catalunya
Pl. de les Arts, 1
Barcelona
08013
Transporte
Glòries (M: L1), Monumental (M: L2)
Precio
17-34 €

Fechas y horas

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