Simone

Teatro
2 de 5 estrellas
Simone
Simone

Me gustó mucho aquella 'Tortuga de California' de Daniela Feixas hace dos años, y es difícil de entender de dónde ha salido este 'Simone' tan radicalmente diferente. Quizás alguien le dijo a la autora que tenía que probar suerte en la comedia, que al fin hace reír y asegura un mayor interés popular. Quizás ella pensó que el tema del feminismo, tan de actualidad en estos momentos, tratado con humor, daría de sí. Sea como sea, 'Simone' nada tiene que ver con la precisión de aquel drama sobre la naturaleza de la maldad y con el interés de aquellos personajes.

Sin embargo, él planteamiento de 'Simone' es bastante sorprendente. Un hombre, y no cualquier hombre sino el ministro de justicia de un gobierno ultraderechista que quiere derogar la ley del aborto y la de matrimonios homosexuales, descubre boquiabierto que empieza a tener pechos y que el símbolo de la virilidad ha volado. Está convirtiéndose en mujer, como Gregor Samsa se convertía en insecto en la 'Metamorfosis'. Escondido de todo el mundo llama una prostituta a quien salvó de ahogarse para que le ayude.

Un inicio bastante surrealista que abriría horizontes sin muchas limitaciones y que Feixas lleva hacia el disparate en un guiso de difícil digestión con trasfondo político e incluso apuntes de intertextualidad de grandes clásicos. Tampoco el director, Ramon Simó, no ha estado en esta ocasión muy fino. El hecho es que a pesar de la abundancia de gags y de un trabajo muy cercano a la payasada, la función no levanta cabeza.

Por Santi Fondevila

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